miércoles, 22 de marzo de 2017

A TOMAR POR...

"Si yo tuviera un corazón, 
escribiría mi odio sobre el hielo,
y esperaría a que saliera el Sol"

Gabriel García Márquez

Imagino que el lector habrá tenido, en determinadas ocasiones, la sensación de ser un rompeolas, donde chocan toda la incapacidad intelectual y la bajeza moral del pequeño mundo que nos rodea. Esas pequeñas fases de la vida, recurrentes, que nos ayudan a apreciar todo aquello que poseemos y que, por otra parte, nos facilita afianzarnos en la convicción de aquello que nos resulta detestable. 
Desconozco si al lector le ha ocurrido, pero al que suscribe, en ciertas ocasiones, en que el estado de ánimo no anda muy allá, le parece percibir que los sonidos ajenos se vuelven densos y el tiempo discurre con una extraña lentitud y viscosidad. Intuyo que se trata de majadería de uno, que en, poco o nada, ayudan a quien lea esto.
De igual manera, no creo contribuir en nada exponiendo que sentirse como un rompeolas se debe, por lo general, en mayor medida a la situación anímica de uno, que al hecho de que se agolpen una infinidad de malos acontecimientos en un muy breve espacio de tiempo (aunque pueda ocurrir). Dicho algo tan obvio,  me gustaría centrarme en aquello que constituye las costuras de nuestra persona y de nuestra forma de entender el mundo, que se afianza ante la estulticia esgrimida por una parte del personal circundante.
Con el paso de los años las certezas resultan ser menos, pero más firmes (puede que por haber eliminado mucha morralla que, siendo superficie, creíamos esencia). Una de esas certezas es la necesidad de alejarse de aquellas personas más preocupadas de uno mismo que de ellas. Con excepción de la familia más cercana y, si lo hubiese, una persona que te ame, aborrezco el mero contacto con aquella gente interesada por aquellas cuestiones de uno que les pudiesen chocar o chirriar. Este sentimiento de hastío llega a su extremo cuando el entrometimiento llega, sin previo aviso, ni autorización por mi parte, a comentar aspectos, reales o imaginarios, de mi persona y de mi vida, que parecen no agradar al interlocutor de turno. En realidad no me causa hastío. En realidad odio esa actitud o esa ineptitud social. Esa carencia de empatía, tan frecuente y tan admitida.
Podría poner varios ejemplos que me vienen a la cabeza, pero creo que un par de ellos bastarán para ilustrar lo que digo.
Desconozco si el lector ha tenido alguna pérdida de un familiar cercano, espero que no, pero, si ha vivido esa luctuosa experiencia se habrá encontrado con gente que, tras dar el pésame, lo siguiente que preguntan es sobre la causa del fallecimiento. Debo formar parte de un colectivo de bichos raros, pero me resulta chocante que no pregunten por tu estado de ánimo o por las necesidades, de hablar o de lo que fuere, que puedes tener. El fulano que pregunta parece priorizar el conocimiento de los detalles morbosos, que en nada cambian lo sucedido, sobre las posibles necesidades de su interlocutor, que, es posible, no desee revivir, en esos momentos, una experiencia traumática. Pero...
El segundo ejemplo tiene que ver con una experiencia personal, que me reafirmó en mis convicciones.
Sin entrar en muchos detalles, diré que en una ocasión había terminado de compartir una experiencia bastante placentera con otra persona. Sé, no pregunten por qué, que lo experimentado había sido mutuo. Pongamos que con esa persona, hasta ese momento, y después también, había, y he, tenido un trato esporádico y superficial y, pongamos también, que tras aquello que nos había resultado agradable, se permitió hacer observaciones sobre ciertos aspectos de mí, en nada relacionados con lo sucedido con anterioridad, que me descolocaron y, por qué no decirlo, me molestaron. No entiendo la necesidad de buscar aquello que separa, pudiendo permitirnos el pequeño, y gran placer, de compartir lo que nos acerca. Me causan cierta repulsión, bastante, las personas que persiguen crear asperezas en la convivencia. La vida no resulta perfecta, ni un camino de rosas, pero tampoco puede definirse como un camino de espinas absoluto y, llegado este momento, prefiero compartir mi vida con aquellas personas que ponen un mayor énfasis en los pétalos, que en las espinas. No, no se trata de falsear la realidad; sino de buscar caminos conjuntos por los que transitar y, si es posible, por los que disfrutar.
Lo siento, me sobran las personas adictas al conflicto, a buscar el lado lúgubre de la persona que tiene frente a ella. Prefiero aquellas personas que saben escuchar, sonreír, preguntar cuando y como se debe y que tienen deseos de vivir, de compartir la necesidad de vivir.
Puede sonar a utopía o a aspiración vacía, porque todos tenemos pétalos y espinas, pero, puedo asegurar, que existen personas empeñadas en dar más importancia a los pétalos que a las espinas, que, además, quieren compartir el color y la suavidad de los mismos. Los que presentan las espinas como seña de identidad pueden irse a tomar por...
Un saludo.

domingo, 19 de marzo de 2017

IDIOTARIO (LXXXVI)

Adúltero: persona que se encuentra en la edad que sigue a la juventud, cuya característica principal es la facilidad para hacer aparecer una cornamenta notable a sus parejas. 


Ángulo obtuso: espacio comprendido entre dos semirrectas, donde la inteligencia brilla por su ausencia.


Belleza interior: eufemismo para evitar decir que alguien es feo de cojones.


Cargo de libre designación: sinónimo de colega y/o familiar.


Hosca: capital de provincia, y provincia, aragonesa muy morena, de carácter desagradable, cerrada a la que no le gusta relacionarse con el resto de capitales y provincias. 


Internista: médico que lleva la profesión muy dentro.


Manzana reineta: manzana perteneciente a la monarquía.


Monovolumen: espacio que ocupa un primate antropoide. 


Youtuber: abreviatura de: Yo tuve que haber estudiado, pero me gano la vida de puta madre colgando vídeos chorra en Internet. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

ENTRADA DE URGENCIA

Me preocupa que una buena parte de este país, la más sensata, tenga como un héroe a un tipo que dice cosas que se caen por su propio peso, como el juez Calatayud. Me preocupa, no porque muchas de las cosas que defienda sean disparatadas, al contrario, me preocupa, porque hemos llegado a tal nivel de estupidez y esnobismo que alguien que hable con coherencia deba ser elevado a los altares. Tal vez, sólo tal vez, todo se deba a dos cosas: existen un montón de zotes con carrera universitaria y Twitter y, en segundo lugar, entre cierta gente se ha establecido una carrera sin fin por aparentar ser muy enrollado y partidario de vete tú a saber qué.


Parece que no suena muy bien, al menos entre cierta gente,  eso de que un niño lo pase mal por no conseguir siempre lo que quiere. Eso, que se llama tolerancia a la frustración, se está convirtiendo en uno de los males de nuestra época. Resulta más fácil comprar a los churumbeles que educarlos y, aún más fácil, culpar a los demás de aquello que ciertos padres no son capaces de hacerlo. Yo también quería ser rubio, alto, guapo, tener ojos azules y mucho dinero, pero, de todo ello, lo único que tengo son ojos, y ni tan siquiera son azules. La vida no siempre resulta ser como queremos, pero, no por ello debemos refugiarnos bajo las faldas de mamá. 


La campaña de Hazte Oír ha conseguido lo que se proponía: que se hable de ellos. Con unos recursos no muy grandes, buscando a un público objetivo al que provocar han obtenido una notoriedad significativa. Desconozco quiénes son esos tipos de Hazte Oír (aunque la extrema derecha, los ultracatólicos o gente de esa calaña no tienen que ser ajenos a la asociación), ni de dónde sacan el patrocinio para la campaña (aunque este aspecto me parece más significativo y aclaratorio), pero, parece claro, que detrás existe una planificación magnífica. En el fondo, todos se basa en lo siguiente: una minoría insignificante del país, con dinero detrás, provoca a una gente que no entiende: que siempre habrá gente que tenga un pensamiento conservador, que sus insultos van a afianzar, y que esos insultos o menosprecios solo sirven para dar más bombo a unos pocos, que de otra manera no conocería ni dios, nunca mejor dicho.


Por si alguien no se ha dado cuenta de lo que está ocurriendo en Cataluña: el Gobierno de la Generalitat ha sido incapaz de gestionar la crisis y ha culpado al Estado de ellos. Todo empezó como un pulso dialéctico, pero no supieron para. El Gobierno catalán empieza a hacer proclamas cada vez más osadas y el Gobierno de España responde destapando escándalos de corrupción, que sabían existían (recuerden el lector el 3% de Maragall en el Parlamento de Cataluña). Los de la Generalitat se obcecan aún más en estirar el alambre. El Gobierno de España, con la complicidad del sistema judicial, empieza a arrear a los políticos catalanes. Por el momento se ha llegado a los dos años de inhabilitación, acompañada de una multa, para Mas (que cada vez es menos) y dos de sus antiguas consejeras, a modo de ultimatum, antes de que empiecen a caer sentencias de cárcel a polílticos catalanes. Todo está calculado y medido. Veremos cuando paran unos y otros.


Leía un tuit de uno de esos modernillos de tres al cuarto, que afirmaba con la sentencia a Mas había nacido un mártir independentista. En el fondo, estos del martirologio y estas bobadas son los mismos de educar sin frustración. Vamos a ver, cómo, y sobre todo, para quién puede ser mártir un tipo que pertenece a un partido que ha robado a manos llenas a los ciudadanos a los que dice representar. Un tipo que ha pertenecido a esa élite política que ha arramplado con todo el dinero público que ha podido. ¡Por Dios! ¡Ya basta de modernos! El hecho de que Rajoy y su troupe sean deleznables no significa que los que estén enfrente, que han votado los recortes en el Parlamento junto al PP, sean mejores. 


Entro muy poco en Twitter, pero, en los últimos tiempos, lo hago con ganas de tocar la moral al personal: me da igual el CM de IU en Madrid, un facha, independentistas catalanes o vascos. Lo que más me gusta es sacar al personal de su mundo maniqueo, rompiéndoles los esquemas. Reconozco que disfruté cuando aun fulano catalán, de los de Españistán, me respondió que si yo pensaba que los nacionalistas españoles del PP y Ciudadanos eran buenos (yo acababa de escribir que el nacionalismo era una estupidez), cuando le respondí que el PP y Ciudadanos eran la misma mierda que ellos debió sufrir un colapso. Me repugna la gente que basa su vida en categorías estancas, y la gente es buena o mala por una cuestión, que muchas veces no depende de esa persona, como el lugar de nacimiento. A las personas, si hay que juzgarlas, no siempre resulta necesario, ni pertinente, se las debe juzgar por sus actos individuales. 


A mi hijo le estoy intentando inculcar que a la gente no se la debe juzgar por su ideología, sino por sus actos. Espero conseguirlo. Estoy harto de escuchar y de leer a personas descalificando a otras por no pensar como ellas. La convivencia se basa en que personas con distintas ideas sobre diversos temas puedan compartir una conversación, un café, una amistad o una relación afectiva. Podemos buscar lo que nos une y, tal vez, a partir de ese momento podamos hallar otras cosas en común o, simplemente, valorar a la otra persona, porque, aún pensando diferente, nos aprecia por lo que somos. 

lunes, 13 de marzo de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (12-3-2017)

El jueves hubo una jornada de huelga en Educación para reivindicar una educación pública de calidad, lo que implicaría el fin de los recortes (menos horas lectivas, menores ratios, sustituciones automáticas...), derogación total de la LOMCE y otras cosas, más difusas (y confusas) de las que, querido diario, escribiré. 
No tengo ningún problema en reconocer que, por primera vez en mucho tiempo, no me sumé a una huelga. Y no lo hice porque he llegado a la conclusión de que un día, o dos, con las aulas a medio ritmo sólo suponen un ahorro de dinero para la administración, dirigida por el partido al que se le planta cara y una forma de lavar la cara a unos sindicatos que, en realidad, poco o nada han hecho por cambiar las cosas, tanto en los momentos de pretendida bonanza económica como en los que esta estafa llamada crisis ha hecho acto de presencia en nuestras vidas. Lo siento, no consiento que me tomen más el pelo. Si quieren cambiar la realidad demos una lección a nuestros alumnos, enseñándoles que la lucha real, la que tiene continuidad, es válida para cambiar las cosas. El resto, postureo barato. Convoquen una huelga indefinida en el sector de Educación, no seria la primera vez (y dio buenos resultados), y en ese momento me tendrán allí. Mientras, unos y otros métanse las cifras, y su política de tertulia, por donde les quepan.
Tras este desahogo, creo necesario abordar alguna de las cuestiones que me preocupan del sistema educativo español y de las que no se suele hablar en los medios.
Una de las cuestiones que me llaman la atención es la falta de capacidad, al menos de una parte de los compañeros, para trabajar en equipo. Tal vez deba comenzar por definir que entiendo por trabajar en equipo, pues me he encontrado con personas que trabajar en equipo es entrometerse en tu trabajo con los niños, sin preguntar por qué estás haciendo algo, y a eso lo llaman trabajo en equipo. Para mí, trabajo en equipo es un trabajo cooperativo, en el que todos aportan algo, cada uno en función de su formación, intereses... y que se basa en el respeto al compañero. El respeto no consiste en decir que todo lo que hace la otra persona está bien. Al contrario. El respeto es argumentar, cuando algo no nos parece bien, por qué no consideramos correcto lo que se está haciendo, dando alternativas razonadas. Pero, también, es respeto decir a un compañero que lo que está haciendo es bueno (tenemos mucha facilidad para decir lo malo y obviar lo bueno). En el fondo, el trabajo en equipo consiste en perseguir un objetivo común, operativizado de manera previa, aportando, en una relación entre iguales, opciones para conseguir dicho objetivo, valorando, y aplicando, las que se consideren mejores, y descartando, previa discusión, aquellas que se consideren insuficientes para dar una respuesta a las necesidades planteadas. 
Desconozco como se trata este punto en las facultades de Educación en estos momentos, pero considero que la formación permanente debería incidir mucho más en ello. El cambio de paradigma se me antoja fundamental. 
Sobre la LOMCE, qué decir. Una ley que se alimenta de la visión estadounidense de la educación: premiar a los mejores, arrinconar (sin decirlo) a una parte significativa del sistema, moverse por evaluaciones externas descontextualizadas y absurdas. En el fondo, a pesar de lo que quieran vendernos, se trata de emular a un país cuyo sistema educativo, al menos en las primeras etapas, se mueve por el paradigma de superar pruebas externas, descontextualizadas, para recibir dinero a cambio. Además, se suele olvidar que lo que nos deslumbra, su gran calidad universitaria e investigadora, se fundamenta, además de en elegir a los mejores,  en la acogida de personas venidas de cualquier rincón del mundo. En el fondo, se trata de un mercado que se autorretroalimenta: existen grandes universidades, que atraen a los mejores, que a su vez hacen mejores las universidad...
Sobre el modelo educativo que deseamos ya he escrito en este diario en otras ocasiones, pero me gustaría contar algo que me fascina y que creo debería servir de ilustración hacia donde debemos caminar.
Los que hemos estudiado Educación Especial, hace ya mucho tiempo en mi caso, o Audición y Lenguaje tenemos un referente en el Informe Warnock. Dicho informe, que toma su nombre de la persona, Mary Warnock, que encabezaba el comité de expertos que, siguiendo el mandato del secretariado de Educación del Reino Unido, realizó un análisis sobre la Educación Especial en el país, constituyó un referente mundial sobre el enfoque del trabajo con alumnos con necesidades educativas especiales. No creo, querido diario, que sea necesario explayarme sobre el mismo, pero sí sobre como funcionan los asuntos en aquellos lugares donde se quieren hacer bien las cosas, lejos de partidismos y sandeces similares. En un país consecuente no se utiliza la Educación como arma arrojadiza. Los políticos, que no deben ser expertos en Educación, por mucho que se les llene en este país la boca con dicha palabra (por lo general para no decir nada o, a los sumo, vaguedades), deben ponerse en manos de expertos (no confundir con amiguetes de ideología similar) que, aportando puntos de vista desde diferentes ramas del conocimiento, ayuden a comprender una realidad compleja, intentando dar una respuesta, lo más ajustada posible, a las necesidades. Dudo mucho que aquí se sigan estas pautas para abordar una reforma integral del sistema educativo, pues la red clientelar establecida por los políticos, tiende a utilizar a los suyos para pagar favores o crear deudas de gratitud. Sin embargo, como se puede comprobar con el informe Warnock, cuyas conclusiones son válidas cuarenta años después, cuando las cosas se hacen desde la lógica, sin filibusterismo moral, los resultados ayudan a establecer principios duraderos que, en muchos casos, suponen un cambio cualitativo real.
Por supuesto, en este forma de entender el asunto los medios de comunicación deben cumplir un papel fundamental, que hoy por hoy no  deben rehuyen: limitarse a transmitir la realidad, y no a distorsionar hechos, buscando el espectáculo puro y duro cuando abordan ciertos temas. El espectáculo carente de rigor, apelando a lo s sentimientos primarios del personal, transmitiendo una imagen distorsionada de la realidad . Problemas existen, y existirán siempre, como en cualquier otro tipo de interacción humana, pero las campañas de pánico, intoxicación y exaltación de hechos que no constituyen el pan nuestro de cada día en las aulas, deben desaparecer.
Hace poco hablé en este blog sobre un asunto sucedido en un instituto de Madrid y hoy no me resisto a contar lo que me exponía una persona amiga,  que pertenece al equipo directivo de un centro, en una conversación habida en un  bar. Dicha persona se quejaba de la facilidad con que ciertos padres acudían a los centros para hablar del presunto acoso escolar que sufren sus hijos. Sin negar que existe el problema, por desgracia, ¿cada vez que un niño tiene un problema con otro niño sufre acoso escolar? Sin embargo, es fácil crear un estado de alarma, haciendo aparecer cierta casuistica minoritaria como una realidad única y desbordante.
Por desgracia, a los juntaletras y mamporreros mediáticos de turno nadie les pide responsabilidades sobre sus exageraciones y deformaciones de la realidad. En el fondo, los medios de comunicación también tienen un papel educativo, no formal, pero el escaso, o nulo, interés que demuestran a la hora de mostrar la realidad del sistema educativo, de buscar diferentes posiciones, de ayudar al debate no contribuyen a que el ciudadano pueda aproximarse a lo que ocurre en los centros o en los despachos donde se redactan las leyes. Parece que los medios han optado por quedarse sólo con la función de entretener, olvidando la de informar y, sobre todo, la de formar (lo más parecido que hacen es adoctrinar).
Creo que me quedan cosas por escribir, querido diario, pero, por el momento, mis fuerzas no dan más de sí.

jueves, 9 de marzo de 2017

CUENSOS (CUENTOS DE VIDA CASI EN VERSO)

CAÑAS AFILADAS, ACERADAS, DOLOROSAS
 CLAVÁNDOSE EN EL RITMO,  MI RITMO,
APAGADO POR LA CONTAMINACIÓN 
DE ROSTROS ÁSPEROS, VOCES ESTRIDENTES,
SUEÑOS ABANDONADOS PARA SIEMPRE,
TODO EN FORMA DE GUIRNALDA,
DE COLOR SUPERVIVENCIA ZAFIA.
SIN EMBARGO, 
EXISTE LA BELLEZA DE LA FELICIDAD,
ESCRITA, SIN QUERER OCULTARLO, EN UN ROSTRO BELLO.
PERO MEJOR NO NARRARLO,
LOS SECRETOS HERMOSOS
 SE TRANSMITEN EN FORMA DE SONRISA.



TAMBIÉN EXISTEN VIDAS, ANCLADAS EN ELLAS,
INCITANDO A SU POSESIÓN,
 ESO SÍ, SÓLO DURANTE EL TIEMPO PRECISO,
SIENDO DEVUELTAS, CON SIGILO, 
A SUS LEGÍTIMOS  POSEEDORES.
AUNQUE ELLOS LO DESCONOZCAN,
LA REVOLUCIÓN TAMBIÉN SE ALIMENTA
DE ESENCIA DE CIRCUNSTANCIAS.



REVENTAR.
REINVENTAR.
EVITAR EL COLAPSO.
AVENTAR.



LA MUERTE: CALLADA, MODESTA, EVIDENTE,
ENVUELTA EN TUL DE CARNAVAL
O EN UNA SÁBANA DE HOSPITAL,
¿PARA QUÉ SIRVE? 
PARA OLVIDAR.
LA MUERTE: ESA GRAN RUTINA
DE ROSTRO NÍVEO Y AIRE INNECESARIO
¿POR QUÉ EXISTE?
PARA COLGAR DIOSES DE ALMAS VACÍAS
LA MUERTE, QUE TODOS PORTAMOS.
PERO MEJOR NO NARRARLO,
LOS SECRETOS EVIDENTES,
SE TRANSMITEN CON SILENCIO.



EL CAMBIO.
EL CAMINO.
EL DUELO.
LA ESPERANZA.
LA DESESPERANZA.
VIENTO, SOL, NOCHE, DESCONCIERTO.
NOCHE.
NOCHE.
NOCHE.
NECESIDAD.
REIVINDICAR O
ABANDONAR NOSTALGIAS.
NOCHE.
NOCHE MATERNAL, NECESARIA,
NUTRICIONAL
NOCHE EN PÓRTICO DE JUEVES, 
NOCHE EXTRAÑADA DE DOMINGO
EN ESQUINAS, PIANOS Y ALCOHOL.



DÓNDE ENCONTRAR TUS LABIOS.
TÚ SABRÁS POR QUÉ SE ESCONDEN
BAJO EL TEJADO DEL SUFRIMIENTO FÁCIL.
SIRGAS ARTIFICIALES 
EMBRIDAN LOS MIEDOS AL NUEVO FRACASO.
LOS DEDOS ACALLAN LAS CUERDAS VOCALES
Y MIENTRAS SE REPITE LA PREGUNTA:
DÓNDE ENCONTRAR TUS LABIOS.

miércoles, 8 de marzo de 2017

ES MÍO

¡Qué raro! ¿De qué querrá hablar conmigo? Durante más de un año trabajando en el mismo sitio, apenas nos hemos dirigido la una a la otra más que para hablar sobre cuestiones profesionales. Creo que en breve saldré de dudas, por ahí viene.
- ¡Hola, Esther!
- ¿Qué tal, Rosa?
- Cansada. Todo el día en el trabajo, sin parar. Ya sabes.
- Sí, yo estoy igual. Llevamos una semana que para qué.
- A nosotros nos pasa lo mismo, parece que todo el mundo se pone de acuerdo para dar guerra.
- Sí. ¿Querías hablar conmigo sobre algo del trabajo?
- No. En realidad es sobre alguien del trabajo.
- Creo que no voy a ser la más indicada, llevo menos tiempo que tú aquí y tú tienes que conocer mejor a todos.
- Me parece que en este caso. Tú eres muy amiga de Fran. Quedáis, habláis, creo que habéis hecho algún viaje juntos...
- Sí, somos buenos amigos - repuso ella, ocultando que, por su parte, había algo más profundo.
- Sabes, quiere salir conmigo y no le conozco lo suficiente. Tú le conoces mejor y me gustaría que me contases cómo es, si merece la pena...
- Es un tío muy majo, divertido; con un poco de carácter, eso sí - respondió Ester serena, mientras en su interior se derrumbaba-.  Creo que serás feliz con él. Merece la pena.
- Sí, eso pensaba yo también. Pero decidí preguntarte a ti, porque tú le conoces mejor que yo.
- Te agradezco la confianza. Perdona, pero debo ir al servicio. Vuelvo enseguida.
¡Qué hija de puta ella! ¡Qué hijo de puta él! ¡Qué callado se lo tenía! Al final es para ella. De nada sirvió que le amenazara con volver a mi ciudad, en la otra punta de España, acostarme con él esa noche. Tal vez, si aquella vez que estuve a punto de decirle que estaba enamorada de él lo hubiese hecho, en vez de contarle aquella chorrada sin sentido. ¡Joder! ¡Qué mierda! - pensó, mientras trataba de contener las lágrimas...




Creo que sé quien la envía los mensajes. Su forma de actuar tiene bastante que ver con la forma de encarar las situaciones de Yolanda, aunque me choca. Desde el primer momento dejé claro que no podía ofrecer más que sexo y ella no pareció buscar otra cosa. Incluso, cuando la propuse amanecer juntos en mi casa tras acostarnos se negó.  Además, ya sabía que si conseguía mantener una relación estable con Rosa dejaríamos los nuestro y, tras comunicarle que habíamos comenzado a vivir juntos no ha vuelto a llamarme ni a insistir en quedar. Algo no me cuadra. Ya llega Esther. Mejor no sacar el tema. Hace tiempo que no nos vemos y me apetece escuchar como la va. 
- ¡Hola! ¿Cómo estás?
- Perdona por el retraso. Me he liado y...
- No pasa nada. Yo también he llegado un poco tarde. ¿Qué quieres tomar?
- Un café con leche.
- Voy a pedirlo - dijo él mientras se alejaba.
- Tú café con leche - anunció unos minutos después, sujetando una humeante taza, que posó en la mesa frente a ella.
- ¡Gracias! Creo que tienes que contarme algo - soltó a bocajarro, con la musculatura de la cara contraída.
- No sé a qué te refieres.
- Me deberías haber contado algo.
- ¿Sobre qué? - repuso él, intentando ganar tiempo.
- Estás saliendo con alguien.
- Sí - acertó a decir, desconcertado por oír en sus labios lo que había tenido mucho cuidado en ocultar.
- ¿Por qué no me lo dijiste? - respondió, casi gritando, mientras sus manos se cerraban sobre el cuello de él. 
- ¡Joder! ¡Para!
- Lo siento - dijo contrariada, mientras retiraba sus manos. - Estoy muy jodida. Te has portado como un cabrón.
- Sabía que te fastidiaría y por eso no quise decirte nada. Lo siento. No puedo decirte nada más...




Necesito que Esther desparezca de su vida. Tengo la seguridad de que él está por mí, pero quiero que, si es posible, no se vuelvan a dirigir la palabra. Aunque no exista reciprocidad, la mu y cabrona está enamorada de él, y eso puede volverse en mi contra en algún momento. Lo mejor va a ser marcar el territorio con ella y con él me inventaré una historia de acoso, insinuando que la protagonista es ella,. Espero lograr que, al menos, la deje de hablar; aunque sería mejor que discutiesen y acabasen enemistados. Quién evita la tentación evita el peligro.
Creo que hablaré con Esther, haciéndola ver que tengo muchas dudas sobre él, por su carácter juerguista. Intentaré hacerla creer que no tengo aún tomada la decisión, aunque dejaré bien claro que él esta por mí; que la elegida soy yo. Eso es lo importante: que ella sepa que no tiene nada que hacer; que ha perdido la perdida.
A él le contaré que recibo mensajes en el teléfono móvil, provenientes de un número secreto, que me amenazan y me invitan a abandonarle. Por supuesto, diré que los he borrado y que tengo miedo. Espero que dé resultado y que, de una u otra forma, ate cabos y bien rompa todos los vínculos con ella o, mejor aún, acaben enfadándose y no vuelvan a mirarse a la cara.
Él es mío.

lunes, 6 de marzo de 2017

INICIACIÓN

Estoy muy nervioso, aquí, en mi cuarto, esperando que Elsa mande un wasap, para ir a su casa. ¡La primera vez! Creo que nunca me había sentido de esta manera. ¡Por favor, que me lo mande pronto! Mientras tanto, no sé muy bien por qué,  no puedo evitar recordar todo lo que supuso para mí la separación de mis padres. Ocurrió cuando faltaba poco más de un mes para que cumpliese diez años, aunque yo sabía que algo fallaba desde hacía tiempo. Ellos intentaban disimularlo cuando yo estaba presente, pero los reproches, las contestaciones cortantes, junto con las frecuentes discusiones que, por lo general, ocurrían cuando creían que yo no escuchaba. La verdad, yo tampoco me encontraba a gusto en esa situación. 
¡Wasap! ¡Mierda, Mario! ¿Qué cojones quiere? ¡A mí que me importa ahora lo que vamos a hacer el viernes! Paso de contestar. ¡Joder, a ver si Elsa me dice algo! Ahora que lo pienso, no la hubiese conocido si mis padres no se hubiesen separado. Un poco antes de acabar con todos los rollos de abogados, mi padre se fue de casa y vino a este barrio, donde vivía Elsa. Creo que, en el fondo, todo no fue malo. Sin embargo, los primeros meses tras la separación, casi un año, supusieron un período gris para mí. Mi padre y mi madre se encontraban tristes y, con cierta facilidad, irritables. Reconozco que intentaban volcarse en mí, pero todo lo que hacían carecía de alma. Cada uno, a su manera, intentaba hacerme sentir cómodo, muy cómodo diría yo, pero su estado anímico, por lo general bajo, pasaba con facilidad de la exquisitez absoluta al enfado sin causa reconocible. Una de las constantes de ese tiempo era la pregunta, que los dos formulaban por igual: ¿está a gusto conmigo? Por supuesto que sí, a pesar de ese carácter tan voluble e impredecible, pero hubiese preferido estar a gusto con los dos juntos, en casa.
Creo que esa fue la época más convulsa de la separación para mí. No la recuerdo con especial cariño, aunque, lo reconozco, en lo económico fue de las mejores para mí. Unos y otros se desvivían por darme todo lo que quería. En ese sentido mis padres, más el rácano de mi padre, han cambiado, pero mis abuelos siguen teniendo el grifo abierto para satisfacer todas mis ¿necesidades? ¿caprichos? 
Por suerte, esa época de emociones inestables desapareció tal como apareció, por si misma.
Elsa dijo que a eso de las nueve y ya han pasado casi veinte minutos. Espero que, al final, sus padres no hayan cambiado de idea. Me llevaría un gran disgusto y creo que ella también. Lo de hoy supone algo muy importante para ambos, al menos para mí seguro. Ella tiene una familia y una casa y yo tengo una familia, dividida, y dos casas. Curioso. Para mí supuso un poco de lío al principio tener dos casas; la de siempre y la nueva de mi padre, que no está nada mal. Un nuevo barrio, nueva gente,.. Me resultaba extraño despertarme en cualquier de las casas y saber que siempre iba a faltar uno de mis padres en ella, pues desde que tenía memoria siempre habían estado allí uno de los dos. Pero, como soy un chico fuerte, como dicen mis padres, en un par de meses me sentí como si siempre hubiese vivido así.
En esa segunda mis padres procuraban no mencionar, delante de mí, al otro progenitor. Todo lo más que escuchaba  era algún reproche suelto, que intentaban disimular, alegando que iba dirigido a cualquier otra persona o alguna conversación con familia o amigos, donde, cuando creían que yo no escuchaba, se despachaban a gusto contra el otro. La situación me resultaba desagradable; no sólo por lo que se decía de uno de mis padres, también por contárselo a personas "extrañas". Nadie tenía derecho a enterarse de las cosas "malas" que hacían mi madre o mi padre. También me molestaba cuando mis abuelos se mostraban desconsiderados con alguno de ellos. Odiaba en especial cuando una de las abuelas me descalificase diciéndome que me parecía a mi padre.
¡Wasap!
 "Cinco minutos".
 ¡Por fin!
¡Qué ganas tengo de estar con Elsa! Hasta que la conocí no entendí muy bien por qué mis padres habían vuelto a tener pareja. En el fondo, imagino, que deseaba que volviesen a estar juntos; pero les pareció más oportuno lo que ellos llamaban rehacer su vida. Con un intervalo de apenas medio año el uno y el otro me presentaron a sus actuales parejas. Me caen bien y me llevo bien con ellos y con sus hijos. En especial con Jorge, el hijo de Juanma, que tiene mi edad, quince años, Debo reconocer, que ahora que soy mayor, me hace gracia que, de vez en cuando, mi padre y mi madre tuercen el gesto, aunque ellos crean que no se note, cuando cuento que me lo he pasado bien con el compañero actual de su antigua pareja. He pensado alguna vez sobre este asunto y se me ocurren tres explicaciones a este tipo de actuaciones: aún se quieren, no quieren ver feliz al otro o se comparan con la otra persona. O, como me dijo Elsa, un poco de las tres cosas.
Hablando de Elsa: "Ya puede venir"
¡Dios, qué nervios! Ya se han ido sus padres de casa. Va a ser la primera vez que haga el amor. Con la mujer a la que amo. Sé que Elsa es la mujer de mi vida y no quiero que mis hijos pasen por la experiencia que yo he vivido.

miércoles, 1 de marzo de 2017

PATERNIDAD Y MATERNIDAD

"...Haremos de este hijo generador sustento,
y hará de nuestra carne materia decisiva:
donde sienten su alma las manos y el aliento
las hélices circulen, la agricultura viva".

Hijo de la luz y de la sombra. Miguel Hernández

Desmitificar la maternidad se ha convertido en un asunto que ha ocupado, y preocupado, a diversas personas y medios  en estos últimos tiempos. Uno, que siempre anda cuestionándose cosas absurdas, se pregunta: ¿quién coño la mitificó?
La respuesta que surge es algo larga, por lo que nos vamos a olvidar del catolicismo rancio y vamos a centrar el asunto en las últimas décadas. No me cabe duda alguna de que existió una corriente de gente, tan flower power ella, que hablaban también de educar en libertad y de cosas muy estupendas, que veían en tener niños un regalo perfecto, que sólo producía amor, bien rollo y niños sanos y listos, que cambiarían el mundo de arriba a abajo y a los lados, si hubiese hecho faltan. Eran los modernos de turno, que alardeaban de superioridad moral e intelectual.
Como ocurre en estos casos han aparecido otros modernos, los que tienen ahora el poder en los medios, que opinan todo lo contrario, con la misma superioridad moral e intelectual. Estos tipos ven en la maternidad algo parecido a una mezcla entre lo peor de Satán, Donald Trump, Belén Esteban y Darth Vader. Y uno se pregunta: ¿y la paternidad? ¿Es buena? ¿Es mala? ¿Es un mito? ¿Lloverá lo suficiente esta primavera para llenar los embalses?
¡Perdón! No es correcto, ni adecuado, recordar que muchos padres se implican tanto o más que las madres. Volvamos entonces al tema de la maternidad.
Los que me conocen bien, las dos o tres personas, que por problemas de reuma no pueden alejarse de mí corriendo con la suficiente velocidad, saben que desde hace un tiempo invito a las personas de mi entorno que acaban de estrenar su paternidad, o su maternidad, a que busquen huecos para ellos y para disfrutar con su pareja, pues esto de la maternidad (y de la paternidad) es algo que puede llegar a ser agotador y, si no se tiene los respiros suficientes, puede acabar siendo muy absorente. Lo que puede conllevar eliminar partes sustanciales de la persona, generando un conflicto. Por tanto, coincido, en parte, con los herederos de los flower power, la paternidad/maternidad no resulta algo fácil de sobrellevar, al menos a veces. Pero también coincido con los flowers powers pata negra, pues no existe nada comparable a la paternidad, y a la maternidad. Sin embargo, difiero, de manera sustancial, de unos y otros. Difiero en lo esencial de sus reflexiones y de su forma de entender la vida, por qué no decirlo. Veamos por qué.
Los flowers powers del buen rollo basan toda la esencia en la amistad, el colegueo y unos principios etéreos que, tienen su fundamento en el no intervenir y, por tanto, no implicarse en aquellos lances del crecimiento de los hijos que pueden generar conflictos.  En mi modesta opinión, se trata a renunciar a un trabajo, que en ocasiones, como veremos más adelante, es ingente y en determinados momentos agotador y, hasta frustrante (cuántas veces se repiten ciertas cosas hasta que se enciende la bombilla del pequeño y las hace como debe, por no hablar de ciertos comportamientos inherentes a la adolescencia). Sin embargo, nada comparable con esos momentos en que, sin ton ni son, miras al hijo y sientes algo que te llena hasta el último rincón de la mas pequeñas de las células del cuerpo.
Con los flowers powers 2.0 coincido en lo hercúleo del trabajo de ser padre o madre. Un trabajo que en ocasiones no tiene horario, ni días de descanso, para el que nadie está preparado y que supone, de manera continua, nuevos retos. ¿Y qué? ¿Qué actividad humana no genera problemas, conflictos, sobresaltos? Resulta normal que la empresa más importante y ambiciosa que puede emprender una persona: ser padre o madre implicado en el crecimiento de sus hijos, conlleve un esfuerzo titánico, que las amistades, la familia, en especial si se vive lejos de ellos, el trabajo... sólo lo serán a tiempo parcial. 
No quisiera olvidarme de hablar de la escala de valores de los flowers powers 2.0, que, por lo general, dan una gran importancia a su vida laboral, al triunfo en el trabajo (ese concepto tan calvinista), pareciendo que las frustraciones del trabajo, la ansiedad, las puñaladas para lograr triunfar un poco más, no supusieran algo nada positivo. Tal vez en esta concepción de la vida resida esa concepción negativa de la paternidad y de la maternidad: criar hijos no resulta una inversión productiva, al contrario, es una inversión de tiempo, dinero, energía y una acumulación de renuncias para conseguir qué. Pues no lo sabría decir con palabras, pero, desde luego, que no cambio ningún triunfo laboral por ese instante en que miro a mi hijo y siento algo que no he sentido nunca. No me cabe duda que todas las renuncias, frustraciones, horas sin sueño, disgustos...que me han generado la paternidad resultan la mejor y mayor empresa que he emprendido nunca. Sin embargo, me gustaría quitar al asunto ese aura trascendental. Como toda relación, la maternidad, y la paternidad, genera conflictos, genera problemas, ganas de renunciar en determinados momentos, enfados... Pero eso se debe a que se trata de una actividad humana, vivida por seres humanos, imperfectos, que se cansan, que tienen problemas, que transitan por periodos de alegría y tristeza, por situaciones económicas mejores y peores, por situaciones vitales conflictivas... Personas que, además, siempre tienen que ser responsables de sus hijos y, a veces, no se encuentran en la mejor situación física y/o anímica para hacerlo y que tienen, tenemos, a veces, el derecho a enfadarnos, a ser egoístas en ocasiones, a equivocarnos y a sentirnos agotados porque somos humanos.. En el fondo, la paternidad, y la maternidad, es una gran empresa, en la que una o dos personas, con el apoyo ocasional de otras, deben llevar a buen puerto la crianza de unos niños, que nacen indefensos, sin tener preparación alguna para ello. Y en este proceso existen todo tipo de dificultades y de alegrías; de momentos acertados y de errores; de éxitos y de pequeños fracasos. 
Cada cual puede poner la lupa en el lado de la balanza que desee. Yo, por mi parte, lo tengo claro: mi mayor éxito es ayudar a crecer a mi hijo. Espero estar a la altura.
Un saludo.