martes, 4 de agosto de 2026

CUADERNO DE VIAJES (GRECIA)

Poseo la firme convicción de que solo en lugares como las tierras que bañan el mar Mediterráneo pueden ver la luz cuestiones trascendentales para la convivencia humana. Desde las primeras ciudades, hasta la democracia pasando por diversos hitos históricos, como el derecho romano, el Mediterráneo contempla como germinan nuevas formas de organización y convivencia del ser humano.

Obviamente, la antigua Grecia, en realidad sus polis, poseen un papel protagónico en este muestrario de conquistas humanas, siemper incompleto y, como amante de la historia y el arte, tenía un encuentro pendiente con este país. Encuentro que, por fin, he podido vivir y disfrutar.

Casco del general que ganó la batalla de Maratón
(derecha), ofrecido por él mismo a Zeus en Olimpia

Resulta indispensable comentar que Grecia, como cualquier otro país, no se puede comprender sin el aporte que diversos pueblos, incluidos los pueblos del mar o los macedonios, han realizado a su historia. A todos nos vienen  a la mente cuando hablamos del país heleno personajes como Homero, Platón, Aristóteles, Pericles e incluso el macedonio Alejandro Magno, pero hay mucho más, incluso antes de Homero. Culturas o civilizaciones como la micénica o la minoica, dan fe de ello. Por eso, cuando se visitan las ruinas de Micenas, sin rastro de que nadie viva en la actualidad cerca de esta ciudad, que ya existía hace 3.600 años, uno siente la fugacidad de todo lo temporal y, a la vez, la inmensidad de la fuerza de voluntad de un pequeño grupo de personas, apenas unas miles, capaces de embarcarse en viajes y aventuras fascinantes. A todo ellos puede contribuir Agamenón, ese rey que permanece en el imaginario colectivo desde que Homero escribió la Iliada. Cuando atraviesas la magnífica Puerta de los Leones para acceder a la ciudadela y ves la excavación donde Scheliemann, sí el mismo de Troya, encontró la supuesta máscara funeraria de Agamenón, que, en realidad, se elaboró unos cuatrocientos años antes de que existiera tal rey, sientes que la historia de Occidente es un cúmulo de grandes genialidades como el frontón de esta urbe.

 Por cierto, todo el fabuloso tesoro funerario encontrado en ese lugar en la tumba alfa, incluida la famosa máscara de oro, se puede contemplar en el magnífico Museo Arqueológico de Atenas. 

La visita a teatros, estadios u odeones, resulta indispensable si se quiere comprender como pensaban los antiguos habitantes helenos. El canto, la declamación de poesías que se llevaban a cabo en los odeones; las obras de teatro que se realizaba en los magníficos teatros, que, como los odeones y estadios, aprovechaban la forma del terreno para realizar las gradas, o las pruebas atléticas, que se celebraban en Olimpia o Delfos, se hacían en honor a los dioses, a los que gustaban este tipo de manifestaciones que los humanos realizaban en su honor. El ocio como forma de ofrecimiento a los dioses, en mi modesta opinión, una genialidad.

Auriga de Delfos

También conviene acceder a este tipo de obras arquitectónicas milenarias para admirar la genialidad constructiva de los antiguos habitantes de esas tierras. Visitar el teatro de Epidauro, con sus 51 filas de asientos, y escuchar su sonoridad resulta indispensable. Aún a día de hoy se sigue usando el recinto para poner en escena obras teatrales. Teniendo en cuenta que la capacidad es de unos 12.000 espectadores, debe ser una maravilla ser un hipócrita (así se llamaba a los actores en el mundo clásico, porque interpretaban un papel, generalmente debajo de una máscara) en un lugar tan emblemático, con una antigüedad aproximada de 2400 años.

Resulta chocante pensar que los ascendientes de esos mismos monjes, que en Meteora encontraron refugio tras la invasión de los turcos otomános, 1000 años antes quemaron Olimpia y acabaron con parte de la decoración escultórica del Partenón.  En realidad el primer monasterio como tal data de mediados del siglo XIV, construyéndose hasta otros 23 más, precisamente para protegerse de la inestabilidad política y el peligo otomano. Actualmente hay seis en funcionamiento.


Meteora. 

Impacta ver una película en blanco y negro, de unos cien años de antigüedad, en la que se ve como un  monje se mete en una red enganchada a un garfio sujeto a una cuerda, que a su vez forma parte del mecanismo de una especie de noria, empujada por cuatro monjes, cada uno encargado de uno de los cuatro largueros que salen del cuerpo central de la misma. Con el esfuerzo de los cuatro de arriba consiguen que su compañero, envuelto por la red, supere las decenas de metros que hay entre el suelo y la entrada de  acceso al cenobio. Esa, junto con escaleras plegables, constituía la única forma de acceder a los conventos ortodoxos de Meteora (meteora es el plural de meteoro, que significa entre el cielo y la tierra y que fue el nombre que el fundador del primer monasterio al lugar). Y, desde un punto de vista, intelectual, impacta más ver estas imágenes cuando te has cruzado con varios centernares de personas que han accedido a ese mismo monasterio, por el centenar largo de escaleras que existen en la actualidad. El extraño equilibrio entre negocio y fe. 

Olimpia. El lugar donde los griegos celebraban los Juegos Olímpicos, que, cada cuatro años, paraba todas las confrontaciones entre las polis. Olimpia, una maravilla castigada por los cristianos y por la actividad sísmica de Grecia, que derrumbó el magnífico templo de Zeus, a quien  se dedicaban los mismos. Y es aquí donde surge una de las controversias que la guía que nos enseñó la Acrópolis instaló en mi cabeza: actualmente se está restaurando el Partenón, porque cuando explotó muchísimas de los fragmentos que volaron por los aires se rescataron y se numeraron. Este hecho, resulta controventido en el mundo de la arqueología, al menos según Elena, nuestra guía. Si uno visita el templo de Zeus en Olimpia, observará que ocurre algo parecido, pero según nos explicó ella en la visita de la Acrópolis los arqueólogos prefieren dejar todo como está. De ser cierta la teoría que nos contó, como ella dijo, nos están privando de unos mágníficos edificios,. Magníficos edificios tanto por sus dimensiones como por la belleza y armonía que se intuye en ellos.

Como anécdota puede contar que accedimos al estadio olímpico y pudo correr los 192,5 metros  en la misma pista que lo hicieron los atletas griegos durante más de 1.000 años. 

Podía extenderme más sobre Olimpia, pero no creo que aprote gran cosa la descripción del gran complejo y las disntintas edificaciones que conformaban el magnífico  recinto olímpico dedicado al dios principal del panteón griego. Por supuesto merece la pena visitar el museo del lugar, y contemplar alguno de los frisos, de sus restos, del templo de Zeus y otras auténticas joyas encontradas en el lugar. Bueno sí, contar una anécdóta. La actual Olimpia es un pueblecito con una decena de calles que, ¡oh, sorpresa!, vive del turismo. 


Templo de Apolo, Delfos

El otro gran estadio de la antigüedad griega se encuentra en Delfos, donde además de adivinar el futuro la pitonisa, se celebraban los Juegos Píticos, en un estadio con una medida de largo de algo más de 170 metros. Aquí no pude correr, entre  otras cosas porque, aunque se puede ver en su conjunto, no se puede pasar. Pero Delfos es sobre todo el lugar de peregrinación de los griegos para conocer su futuro. Donde las polis tenían sus tesoros (edificios que contenían riquezas donadas por las diversas polis, para dar gracias a Apolo, generalmente por una victoria). Apolo fue el dios que fundó Delfos, tras derrotar a la serpiente Pitón y por eso está consagrado a ese dios. Del templo de Apolo, donde la pitonisa leía el futuro de una manera que el destinatario debia interpretar, queda relativamente poco, la parte del suelo, tambores de las columnas...

 En ese templo, se cree que a mano derecha era donde la pitonisa leía el futuro. Del lugar emanaban gases que, junto al laurel que masticaba, parecía que hacía entrar en trance a la lectora del futuro. A fecha de hoy, a causa de la actividad sísmica de la zona, ese resquicio del que salían gases está cerrado y no se sabe con certeza el lugar exacto en el que se encontraba. 

A modo de inciso podemos decir que el famoso Desfiladero de las Termópilas, el de la película de los 300, que fueron casi mil, y que también sirvió dos siglos después para intentar detener el avance de Filipo II, el padre de Alejandro Magno, sobre el resto de Grecia,  hoy no existe y debido a esta misma actividad sísmica. Los que hayan ido allí verán un regatillo de agua, una escultura de Leónidas y otros dos un poco más allá.

Volviendo a Delfos, donde según los griegos se encontraba el ombligo del mundo, conviene, después de visitar el  complejo, o antes, visitar el magnífico museo arqueológico, donde se puede contemplar el Auriga de Delfos, la Esfinge de Naxos o uno de los Antinoos que mando construir Adriano, el mismo que se formó en Atenas y que amaba esa ciudad, cuando su joven y bello amante murió, como forma de honrar a ese joven del que parece se encontraba enomarado. 

Resulta curioso la relación entre España y Grecia. Adriano, emperador romano nacido en Itálica, cerca de Sevilla, que amaba Atenás. Teodosio, emperador romano nacido en Cauca, Coca, Segovia, que prohibió el teatro, las justas de poesía y canciones, así como las actividades olímpicas. Y si atravesamos Patras, por un magnífico puente construido hace 20 años, para internarnos en la Grecia interior nos encontramos enseguida con el Golfo de Corinto, lugar donde tuvo lugar una batalla en la que alguien bastante conocido se quedó manco, un tal Miguel. La batalla, como ya habrá adivinado el lector, solo puede ser la de Lepanto. 

Si la actual Olimpia era una serie de calles no muy numerosas, la Delfos de nuestros días no esta mucho más habitada, pero si más explotada, todavía, para dar servicios de hospedaje, comida y venta de recuerdos a los turistas. 

Me acabo de dar cuenta de que no he hablado mucho de Atenas. Al menos una referencia a los dos grandes templos de la Acrópolis, que significa ciudad alta.


Los atenienses sentían especial veneración por el Erecteión, mucho más que por el Partenón, donde se encontraba la imagen de Atenea la diosa de la Guerra. Aunque es de mayor tamaño que el otro templo, y resulta impresionante. En el lugar que se encuentra el Erecteión se supone que tuvo lugar la disputa entre Neptuno y Atenea por ser el dios verenado de la ciudad. Neptuno hizo brotar un arroyo con un golpe de su tridente, mientras que Atenas les dio el olivo. Los atenienses decidieron que este último regalo era el mejor y eligieron a la diosa de la guerra y la sabiduría. Es por ello que cuando los atenienses subían a venerar a su diosa, hacían sus sacrificios, 100 bueyes, en el Erecteion. 

Lateral del Erecteión, donde se pueden observar las Cariátides

Volviendo al a ruta, camino de un lugar a otro, el mar y la montaña, como eternos compañeros en Grecia. Pequeñas playas y pueblos blancos se suceden por la carretera costera sin previo aviso, tras cualquier curva. Todo ello enmarcado en la luz del Mediterráneo y el verde de los miríadas de olivos, pinos... que tiñen de verde todo lo que la vista abarca. Anotado queda que estos parajes merecen otro viaje de cariz bien distinto al que describo ahora.

Volviendo al ahora, en cualquier terraza que te sientes, a beber o a comer, te pondrán una botella de agua con vasos. El primer día nos sentamos en una terraza y nos pusieron una botella de Martini antes de pedir y tras preguntar nos dijo la camarera: Free. Habitualmente el agua lo sirven en una botella transparente, pero en ese bar utlizaban botellas de bebidas y no pudimos evitar pagar la novatada y sorprendernos cuando al probar la bebida comprobamos que era agua. 

Respecto a las comidas, lo que todo el mundo espera: berenjena y sus preparaciones, gyros, kebab, preparados como los de aquí, o como los turcos, pescados, ensaladas casi siempre con pepino, salsa de yogur (tzatziki), carnes de todo tipo, bastantes tipo de queso, además del feta,yogur, baklava (postre de origen turco)... No probé el vino griego, el alcohol es más caro que en España, pero sí la mastija, un orujo extraído  de un árbol, el lentisco, en la Isla de Quíos. 

Como anécdota, los antiguos habitantes de la Isla de Quíos le ofrecieron a Apolo en su templo de Delfos un tesoro que contenía la sustancia que se extrae del lentisco, con la que también se fabrica una especie de chicle. Fruto de esta ofrenda, cuando los habitantes de esta isla debían acceder al complejo de Delfos no tenían que hacer cola y entraban nada más llegar. Eran los VIP de la época.

Merece la pena contemplar la puesta de sol en Atenas desde los alrededores de la Acrópolis y si te gustan las cosas pintorescas ver el cambio de guardia en el Parlamento. Algo que puedes contar que has visto, pero sin más.


Por cierto, el parlamento se encuentra al lado de la Plaza Syntagma, el corazón de Atenas. Esta plaza tiene ese nombre porque cuando fue derrocada la dictadura de los coroneles en 1973 y, como consecuencia del apoyo dado por el rey a los militares golpistas duante seis años, también se abolió la monarquía, al frente de la cual se hallaba Constantino II, hermano de la mujer del Emérito, el Palacio Real pasó a ser el parlamento y en el proceso constituyento, los griegos se reunían en esa plaza coreaban: syntagma (constitución). De ese hecho proviene el nombre de la famosa plaza ateniense.

Me gustaría acabar contando una anécdota. Durante el viaje pudimos hablar con gente de diferentes nacionalidades, además de la griega: argentinos, procuramos no hablar mucho del mundial que perdieron, brasileños, uruguayos y un matrimonio puertorriqueño. Ella ejercía, como yo, la docencia y hablando del asunto me transmitió lo mismo que sentimos muchos docentes de mi  edad en España: desencanto. Desencanto por el cada vez más bajo nivel de exigencia por parte de la administración. Desencanto por la brutal burocracia. Desencanto por la gran cantidad de mesías que viven de fórmulas mágicas educativas, que duran lo que tardan en llegar otros mesías con una idea igual o más descabellada. Desencanto por la poca inversión... Ella me contaba que conocía a docentes de otros países que le transmitían lo mismo y que tanto ella, como los otros docentes, como yo y como otros compañeros estamos deseando lo mismo. Los que se dedican a lo mío ya saben de lo que hablo.

Quería acabar con esta anécdota porque creo que merece la pena resaltar la importancia de hablar, de conocernos, de intercambiar ideas y opiniones, aunque sean personas de países diferentes en una nación que dista bastante de nuestros respectivos hogares. Y eso de conocer nuevos lugares, establecer interacciones con personas de otras culturas ya lo hicieron muy bien hace 2500 años los habitantes de las polis griegas en ese mar lleno de luz y de historia que es el Mediterráneo. 





lunes, 25 de mayo de 2026

AUTORRETRATO

 AUTORRETRATO


Quizás sea por timidez

que viajo siempre a desmano,

 al menos así me siento:

 diferente, casi raro.

Temo a veces no encajar,

 parecer un ser extraño

a quienes me rodëan,

Absurdo y estéril trabajo

que aprendí a obviar,

como aquellos abrazos

y besos inexistentes.

Enseñar solo lo malo

como mi única faceta,

 un humano enclaustrado,

asocial o marginal,

resulta ficticio, falso.

A pesar de mis temores,

 y de mis autoengaños,

resulto muy divertido,

por mi discurso alocado,

deconstruyendo lo diario,

aquello que es cotidiano,

hasta la caricatura;

donde, a un solo paso,

se encuentra lo súblime

de aquello chabacano.

Sobre la palabra amor

hoy solo sigo estando,

no por falta de ocasiones,

sí de algunos fracasos,

por aciertos y errores,

míos, suyos o de ambos.

El tema no me apremia,

tranquilo sigo esperando,

a quien deba, o no, llegar.

Ya ocurrió en el pasado

que alguien rompió la puerta

y me rendí sin hatajos

 sin reglas y sin peajes. 

Mientras como, vivo, viajo,

escribo, cocino, sueño,

y también sin parar hablo,

sobre temas de Historia,

y de todo lo humano,

como la Literatura

que todo es un teatro,

en el que sin pretenderlo,

todos nosotros actuamos.

La escritura, el Arte

me tienen encandilado.

Poco existe tan sublime,

como crear con las manos,

personas de carne y letra,

narraciones o retablos,

recrear un sentimiento

o sustentar en un arco

a dios y su catedral,

diseñados en un plano.

Me resulta hechizante

ese genio tan humano

que empapa los sentidos

a veces con un solo trazo.

Conocer nuevos lugares,

 volver a los visitados,

 siempre de forma distinta,

el viaje, en un vocablo,

me resulta fascinante.

Hablar allí con extraños,

sobre ellos y sus vidas

de siempre en esos pagos, 

desconocidos por mí,

por estar allí de paso,

es parte de cualquier viaje

y no solo el retrato,

tan necesario ahora

que aparezca colgado

en varias redes sociales.

Me hace sentir ufano

mirar, vagabundear,

admirar el decorado,

de estos nuevos lugares;

sus paredes y sus vanos,

los árboles y su pájaros,

hablar con el paisano

Viajar solo es conocer

al diablo, también al santo,

que reside en el alma

que siempre nos van mostrando

los lugares y sus gentes.

De docente yo trabajo,

treinta años me contemplan,

enseñando con apaño,

a alumnos con problemas,

en uno u otro grado.

Me atrae mi labor,

en la que como un bardo

transmito con mi palabra

el saber de los humanos,

como antes expliqué

a los más necesitados.

Detesto a los políticos

y más a los tertulianos,

ambos bailan obedientes

siempre al son de su amo,

sin rubor de ningún tipo,

se acaban postrando

ante el gran capital,

su guía, su reclamo.

De los hechos de octubre,

hace un siglo pasados,

soy un fiel admirador,

todavía lo ensalzo.

Para todos dignidad,

atrás ni un solo paso.

Ni Sabina ni el Robe,

a ninguno idolatro.

No necesito modelos,

ni mitos con pies de barro.

Admiro a Miguel Delibes,

el escritor, mi paisano.

A Don José Luis Sampedro,

referente en el pasado.

A Rodríguez de la Fuente,

ecologista temprano.

personas innovadoras,

describiendo lo humano,

y también su pertenencia,

a algo mucho más basto,

la madre naturaleza.

Por lo demás, cada rato

lo vivo intensamente,

procuro apreciarlo,

porque siento escaparse,

sin alaraca ni boato,

esto que llamamos vida,

el tesoro más preciado.

Comer, ver, amar, sentir,

antes del último paso,

es todo lo que procuro.

Y a la vez, mientras tanto,

busco no generar dolor,

en mi pasar cotidiano,

si lo consigo o no

no resulta apropiado

que uno mismo lo juzgue,

 me anotaría el tanto,

y han de ser los demás,

quienes deben refutarlo.

Poco queda por contar,

voy a dar por acabados

estos versos, estos ripios,

este, mi autorretrato.



















































domingo, 26 de abril de 2026

SONETO

LABIOS SELLADOS

Existen cuerpos y labios sellados
donde se estrellaron besos urgentes,
los cuales nunca fueron suficientes
para alargar proyectos acabados. 

Esos labios, continúan enclaustrados,
se muestran inflexibles, reticentes
a caricias de otros labios diferentes,
y a los deseos recién germinados.

Hoy yo recibo esos labios extraños,
amartillados por la áspera ausencia
de la soledad y los desengaños.

Mi boca  busca nuestra convergencia
ascendiendo paciente tus peldaños
hasta desnudar tu concupiscencia.


martes, 14 de abril de 2026

LA FUERZA LA TENEMOS NOSOTROS

Creo que va a siendo hora de que vuelva a hablar de Política, o lo que sea que estamos viviendo en estos últimos años. Para ello voy a dedicar esta entrada a hablar del marco en el que vivimos en eso que llaman Occidente, que no es más que una idea supremacista y difusa de intentar perpetuar unos valores, que distan mucho de ser aquello que transmiten los medios y los políticos. 
Lo primero es comprender realmente qué es una democracia liberal, como la que tenemos en España.
Las democracias liberales surgen de la Ilustración y su intento de que la burguesía pueda acceder al poder. Alguien me hablará del concepto de ciudadano y otras zarandajas, que no tuvieron más remedio que ir  aceptando las élites económicas, para maquillar su toma del poder. Si nos fijamos, las primeras democracias liberales permitían exclusivamente el voto a un determinado de personas (merece la pena indagar como eran las elecciones en EEUU tras la independencia o sobre los problemas, cuando no la imposibilidad de votar a las personas negras durante buena parte del siglo XX). En Gran Bretaña a principios del siglo XIX sólo podían votar alrededor del 5% de los hombres y, siendo este porcentaje del 60% en 1884. 
Por tanto, los sistemas liberales no pretendían, en un principio, que todos los ciudadanos tuviesen voz y voto. Más bien se trataba de  que las élites económicas burguesas tuviesen acceso legítimo al poder. 
De manera progresiva este derecho abarcó a más parte de la población, hasta llegar al sufragio universal. Sin embargo, a pesar de este cambio formal, algo no varió: el sistema se fraguó y sigue cimentando para que las élites económicas detenten el poder. Aunque nuestros medios de comunicación, que no de información, intenten ocultarlo una y otra vez. 
Esta codicia burguesa tuvo un freno tras la Segunda Guerra Mundial (2ª GM)  en la que los dirigentes occidentales vieron las orejas al lobo con  la expansión de la URSS y la fuerte implantación de los partidos comunistas en Occidente. Baste recordar que tras la 2ª GM en Francia hubo protestas y movilizaciones masivas para mejorar la calidad de vida de los franceses, con un gran protagonismo del partico comunista francés,que llegó a ser el más votado. Tampoco conviente olvidar la fuerte implantación del PCI en Italia. Fruto de ese miedo nació el Plan Marshall, que elevó el nivel de vida de los europeos y permitió que la clase trabajadora disfrutará de un bienestar que hasta ese momento no había conseguido.
A pesar de todo conviene no olvidar que esta democracia liberal nació con un único fin: permitir el acceso al poder a las élites económicas burguesas. 
Con la caida de la URSS,  a pesar de que en un referéndum celebrado en ese país más de las tres cuartas partes de los votantes estuviesen a favor de su continuidad, los que realmente detentaban el poder en las democracias liberales volvieron a su antiguo sueño de acaparar toda la riqueza posible en sus manos.
Antes de seguir me gustaría hacer unas aclaraciones.
Durante décadas la URSS tuvo el segundo PIB del mundo, al igual que la RDA estuvo durante bastante tiempo entre las 10 mayores economías mundiales. 
Por mucho que nos hablen de dictaduras soviéticas y películas de espías, en la URSS existían cauces de participación ciudadana, entre ellos el referéndum.
Tras la caídas de los gobiernos del Europa del Este se impuso la ideología  económica de la Escuela de Chicago y de la de Austria, descartando a Keynes y sus teorías de la intervención del estado en el reparto de la riqueza, que eran las predominantes hasta entonces en Occidente. 
Aunque la Escuela de Chicago y la Austriaca no coinciden en determinadas cosas, si coinciden en lo esencial la libertad de mercado total, la nula o escasa intervención del estado, la bajada de impuestos... Lo que estamos viviendo ahora. En ambos casos defienden las bondades del mercado, que no deja de ser la imposición del gran capital a todos los aspectos de la vida humana.
Por supuesto, estas corrientes que se imponen influyen en las democracias burguesas, diluyendo la socialdemocracia y satanizando a todo aquel que se apartase de los intereses del gran capital. 
Sin embargo, como era previsible, estos sistemas que consisten en que cada vez haya menos parte del pastel para los ciudadanos, han ido creando un malestar en buena parte de los ciudadanos, que han visto que las respuestas tradicionales no sirven para llevar una vida digna. 
Antes de seguir me gustaría hablar tratar un aspecto.
La publicidad de este sistema democrático burgués, a través de los medios de comunicación, que no de información, nos han hecho creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles y que el marco democrático, en el cual el ciudadano vota cada cierto tiempo para elegir sus representantes, resulta el mejor posible. 
Para empezar, votar no significa democracia. Baste recordar que durante la dictadura franquista votaba. Las democracias representativas, como las occidentales, se basan en que unos partidos políticos presentan unas propuestas políticas antes de las elecciones, que son las que, según ellos, van a guiar su quehacer. Nada más lejos de la realidad. Recuerden los dos últimos presidentes del Gobierno de este país y la cantidad de mentiras que contaron para llegar al poder, incumpliendo una y otra vez sus propuestas. Nos han hecho confundir democracia con depositar una papeleta en una urna y este aspecto resulta fundamental.
Es más, nos han hecho creer que la democracia burguesa es un lugar donde se respetan los derechos humanos y somos poco menos que la paloma de la paz, contraponiéndonos a otros sistema dictatoriales. 
Resulta que estos sistema burgueses han masacrado el mundo durante siglos, expropiando a otros países, bien a través del colonialismo o del postcoloniasmo. Generando golpes de estado, ejecuciones de presidentes elegidos democráticamente, asesinatos masivos, sólo porque gobiernos elegidos democráticamente no comulgaban con los intereses económicos de las democracias burguesas de Occidente. Veamos algunos ejemplos
Patrice Lumumba Presidente de la República Democrática del Congo en 1960, que quería que las riquezas de su país fuesen gestionadas por y para los congoleños. Lumumba fue asesinado y descuartizado fruto de las conspiraciones de EEUU y Bélgica, la potencia colonial. Seguramente, si personas como Lumumba hubiesen tenido éxito no existiría un numero de emigrantes tan alto en África. ¡Ojo! El número de migraciones internas en África son mucho más numerosas que las que llegan a Europa.
Podíamos hablar de Haz Ali Razmara, presidente elegido democráticamente en Irán, a mediados del siglo XX. Tuvo la sorprendente idea de nacionalizar el petróleo de su país e intentar subir el nivel de vida de sus conciudadanos. Como era de esperar Gran Bretaña y EEUU orquestaron un golpe de estado que acabó con su vida y la subida al poder del Sha, más afín a las ideas e intereses de Occidente.
Podíamos hablar de Muamar el Gadafi, ese "dictador" que consiguió que su país tuviese la mayor renta per cápita de África, con un nivel de alfabetización o de Sanidad que hubiese sido la envidia de la España franquita durante varias décadas. Solo tuvo una mala idea, intentar que los países africanos no utilizasen el dolar como moneda de cambio. A cambio, Occidente organizó una guerra civil, que aún continua, donde las fuerzas del ISIS tienen un papel destacado, y se venden personas como esclavos. 
También es posible continuar mencionando a quién luchó y venció a las tropas sudafricanas, que intentaban expandir, con apoyo de las democracias burguesas, su régimen de apartheid en Angola. En efecto, fueron las tropas cubanas castristas las que pararon la expansión del apartheid. 
No, no existe esa pretendida superioridad moral de "nuestra" democracia burguesa. Existe propaganda y supremacismo. Supremacismo porque nos presentan a los países que no comparten nuestro sistema político económico como unos seres y países subdesarrollados e incapaces de hacer nada por si mismos. Alguno se tiene que haber llevado una gran sorpresa con Irán y su capacidad tecnológica a la hora de abordar la agresión que ha sufrido. Posiblemente el lector ya lo sepa, pero en Irán más de la mitad de los estudiantes universitarios son mujeres, en concreto el 60%, cuestión que la propaganda occidental ha obviado. Parece que el régimen "machista" no lo es tanto.
Ni tan siquiera en nuestro propios países el respeto de los derechos humanos constituyen, en ocasiones, una prioridad; pero ese es un tema que dejaremos para otro día.
Volvamos al tema que nos ocupa hoy, las democracias burguesas.
A medida que el sufragio se hace universal, las diversas opciones políticas con capacidad para acceder al poder, en general dos, a lo sumo tres, se van alternando en el poder o, en algunos casos, no, porque el mismo partido gobierna durante décadas; sirve de ejemplo el Partido Liberal Democrático en Japón. 
Estos partidos, tras la 2 Guerra Mundial, aceptaban unas normas de juego establecidas, por la cual la riqueza se repartía, aunque de manera desigual, y los ciudadanos tenían un buen nivel de vida, además de una serie de servicios esenciales para mejorar su calidad de vida, pagados con sus impuestos, como Sanidad, Educación, pensiones de jubilación...
Todo funcionaba de manera correcta hasta que llegan tres personajes, M. Thatcher y Ronald Reagan, delator de compañeros actores durante la Caza de Brujas, y Mijaíl Gorbachov. El último, demolió la URSS, con la connivencia de los otros dos, que empezaron a aplicar políticas de privatizaciones y recortes de derechos de los ciudadanos, por el bien del mercado, que de manera automática iba a redistribuir la riqueza. 
¿Por qué es tan importante la caida de la URSS? Porque los verdaderos dueños de las democracias burguesas, las grandes fortunas, ya no temen que el modelo socialista pueda implantarse en Occidente. Alguien dirá: ¿que puede aportar el modelo soviético a las democracias occidentales? Tal vez cuestiones como sanidad y educación universal y gratuita, incluidas las guarderías y la universidad; la jubilación de las mujeres a los 55 años y de los hombres a los 60. Un piso y un trabajo asegurado. Un año de baja de maternidad pagada, un mes de vacaciones pagado...
Ya, pero no había libertad. ¿Qué entienden por libertad en los países occidentales? Cualquiera que conozca las declaraciones de Edward Snowden, o haya leído su libro, "Vigilancia permanente", sabrá que las agencias gubernamentales investigan donde y lo que no deben investigar. Documentos como los publicado por Julian Assange demuestran el nivel de corrupción del sistema y su verdadero rostro. El éxito de las democracias occidentales no se sustenta en su supuesta legitimidad democrática,más bien en caricaturizar a otros sistemas, a través de los medios de comicación, pasando de puntillas, cuando no obviándola, por la podedumbre propia, como aparece en los papeles Epstein.
Como he dicho, se trata de caricaturizar al "enemigo" y por eso nunca te dirán que en la URSS, como en muchos países comunistas, los ciudadanos participaban desde la base, a través de sus empresas, por ejemplo, pudiendo llegar a ser representante electo. Por ejemplo, Nilita Jruschov fue obrero metalúrgico.
¿A nadie le sorprende, por ejemplo, que en 2021 en Rusia más del 60% de la gente siente nostalgia de la época comunista?
Pero esta no es la cuestión que intento desarrollar. Retomemos el tema.
Tras la caída del muro y el embate neoliberal se inició lo que estamos viviendo ahora con mayor intensidad: la distribución de la riqueza está concentrada en cada vez menos manos y, por ende, el aumento de la pobreza de la ciudadanía aumentó. ¿Por qué ocurrió esto? Fácil de explicar. Las élites económicas lanzaron campañas a favor de la privatización y de las bajadas de impuestos, para conseguir crear más riqueza (sea eso lo que sea) y que esta se reparta de manera automática entre todos los ciudadanos, o entre la mayoría de ellos. Para difundir esta idea pusieron a sus maporreros, pseudoeconomistas y pseudoperiodistas a bombardearnos con estas ideas en los medios de comunicación, vendiéndolo como la única alternativa. Por supuesto, esta visión del mundo no se sustentaba en ningún argumento científico, solo en la ambición de una minoria extractiva. 
¿Por qué digo esto? Porque existen estudios que defienden los contrario, como este, y, sobre todo, porque las economías que más han crecido en las últimas décadas han sido las comunistas, como la China o la de Vietnam, o aquellas en las que el estado ha dirigido ese crecimiento con planificaciones estatales, como Corea del Sur (el caso de Samsung y su desarrollo, siguiendo las directrices de desarrollo marcadas por las dictaduras militares, que durante casi tres décadas gobernaron el país es digno de estudio)  o Singapur. Basta ver la diferencia de crecimiento entre los dos países más poblados del mundo, dede mediados del siglo XX, uno con economía capitalista, India, y otro con una economía comunista como China (los datos son de CaixaBank, nada sospechoso de ser un ente izquierdista).
Incluso el alcalde de New York, Zohran Mandani, además de subir impuestos a los más ricos, propone abrir cinco supermercados públicos, como los existentes en Bielorrusia, para mejorar la calidad de vida de su conciudadanos.
Pero sigamos con el presente en nuestas democracias burguesas, porque de otra forma nos vamos a eternizar con ejemplos alternativos a lo que nos venden.
Como resulta evidente, la concentración de capital en las democracias burguesas contribuyó a que los ciudadanos tuviésemos cada vez peores condiciones de vida y que buscasen alternativas a esta situación, que los partidos "tradicionales" no les ofrecían. Además, estos partidos tradicionales se habían enfrascasdo, una parte de ellos, en historias woke, que iban más allá de la plena igualdad, se trataba de vertebrar todo en función de determinados aspectos, obviando las necesidades de las personas de a pie, que veían como no encontraban respuestas a sus cada vez mayores problemas. Además, las élites gobernantes, bien las que gobiernan los distintos países, bien los que se aferran al sillón, aunque sea cambiando de cargo (Rutte, Von der Leyen, a la que pillaron con el carrito de los helados, Kaja Kallas, Nadia Calviño, de Guindos, Michelle Bachelet, António Gutérres, Christine Largarde...) han formado un club exclusivo, donde poca importancia tienen las necesidades de los ciudadanos, sólo su visión conspiranoica de las relaciones internacionales y mantener o aumentar todos los privilegios resultan cruciales.
Es entonces cuando aparece, tras décadas en la marginalidad, la extrema derecha de Trump, Bolsonario, Milei, Orban (y la de su sucesor, que simplemente es un tipo del partido de Orban que se cabreo con él), Abascal, Meloni, Netanyahu (este tipo surgió antes en un país con una mayoría supremacista, racista y colonialista, basada en el sionismo, que en poco o nada difiere de la ideología de Adolf Hitler).
El ciudadano de a pie busca soluciones dentro de un marco político, las democracias burguesas, en los nuevos partidos, pues los clásicos han demostrado su incapacidad para solucionar cuestiones acuciantes como la seguridad económica, la vivienda, el deterioro de los servicios... Estos líderes de extrema derecha basan su discurso en la crítica a un sistema que no funciona, en culpar de ello a los inmigrantes, que, en realidad, son explotados por los empresarios, y a una supuesta izquierda (hace falta tener valor para llamar a los partidos socialistas que quedan en Occidente izquierda), que con su discurso woke está acabando con una serie de valores, que los mismos tipos de extrema derecha se pasan por el forro de sus caprichos cuando les interesa. En el fondo, toda esa extrema derecha no va a acabar cn el funcionamiento económico que ha llevado a esta situación, pero si grita mucho y atrae a muchos ciudadanos descontentos.
Esa extrema derecha llega al poder, presentando diversas caras. El caso de Meloni es el más asimilable a lo conocido hasta ahora en las democracias occidentales, a pesar de su intento fallido de reformar el funcionamiento del poder judicial, para tener las manos más "libres". Otros, como Trump o Milei, resultan ser dos personajes cuya gran virtud es su logorrea, que intenta ocultar su absoluta incapacidad para resolver ninguno de los problemas existentes, al contrario. Llegan al poder y sus actos contradicen lo que prometieron en campaña electoral, con unas consecuencias nefastas para los ciudadanos. No sólo eso, ni tan siquiera son capaces de acometer con éxito lo que prometieron, en algún caso, según ellos, expertos. Los dos países que más empresas han perdido en 2024 y 25 han sido: en primer lugar Hungría y en segundo Argentina
La gente no ha votado a estos tipos porque sean lo mejor, sino por cambiar. Una argentina me dijo hace no mucho, que la mayoría sabía que Milei era un personaje, pero que querían acaba con el kichnerismo, el clientelismo. Acabaron con él, pero salieron de Málaga para entrar en Malagón.
Llegados aquí, una vez descrito el panorama, conviene reflexionar sobre qué ha llevado a que personajes como estos, o la hija de Fujimori en Perú, hayan llegado al poder o estén cerca de él. Lo importante en este caso es el marco, la democracia liberal. Se trata de un sistema que permite votar cada cierto tiempo a los representantes (democracia repesentativa) que se comprometen a cumplir un programa electoral. Estos políticos solo pueden llegar a la cima de sus partidos y tener posibilidades de gobernar, si sus programas no dañan a las élites económicas y, en muchos casos las favorecen. El ejemplo más claro lo tenemos en EEUU, una auténtica plutocracia. En este país sólo puedes optar a ciertos cargos públicos, entre ellos el de presidente, si tienes detrás un respaldo económico mayúsculo. Eso que llaman donacione son realizadas tanto en pequeñas cantidades, por ciudadanos de a pie, pero, sobre todo, se hacen en grandes cantidades por parte de millonarios y de grandes empresas. Obviamente, estos magnates y corporaciones no dan dinero de manera altruista, buscan su propio beneficio. Este beneficio no es otro que acaparar cada vez más dinero. 
Alguien podrá decir que en España y en Europa no pasa. Error. Para pasar el filtro se debe contar con el apoyo mediático de algún grupo de comunicación o de varios, que vendan el producto que es el candidato. Estos grupos de comunicación pertenecen a grandes corporaciones económicas, que, de nuevo, buscan su propio beneficio. El lector puede bucar a quién pertenecen los medios de comunicación y verá que pertenecen a grandes grupos, bancos y ciertos nombres muy conocidos. 
Por tanto, el elector, que busca soluciones a sus problemas y constata que los partidos de toda la vida no solucionan sus problemas, busca solución en los nuevos partidos de extrema derecha, que son más de lo mimo, porque el sistema no permite crear opciones que reforme ese marco, pues perjudicaría a los que realmente lo manejan. El problema es realmente la democracia liberal. Y con esto no estoy defendiendo una dictadura. Me refiero a que los cauces de participación suponen una tomadura de pelo, incluso si se milita en un partido o en un sindicato mayoritario, donde los dirigentes no reman a favor del trabajador. Los cauces de participación suponen solo, como en las "democracias" del siglo XIX un embudo para que las élites económicas sigan teniendo el poder.
Solo la organización desde abajo, con el fin de demoler el funcionamiento del sistema actual, podrá conseguir algo. 
Voy a terminar con un ejemplo, que expone la fuerza de la organización desde abajo. Existe un cierto colectivo en este país, he trabajado varias veces con ellos, incluso de voluntario, y tengo un colega que lleva trabajando tres décadas con ellos de manera ininterrumpida, que cuando tiene algún problema manda a sus representantes a hablar con el alcalde o politico de turno. Generalmente consiguen lo que quiereN sin ningún exabrupto ni nada parecido (mi amigo salvó su trabajo de mediador durante la crisis de 2008 así). La cosa funciona de esta manera:. los encargados de negociar por parte del colectivo le plantean al político de turno algo como esto: o conseguimos... o todos los votos del colectivo que represento van para otro politico. En el caso de mi amigo bastó una pequeña reunión. En otro que conozco sobre la ubicación de determinados negocios que regentan también fue suficiente con una única reunión. 
Organizarnos, no solo para cambiar ciertos aspectos, si no el marco general, superando estas democracias liberales, buscando formas de representación directas, de abajo a arriba, que contribuyan a la distribución real de la riqueza debe ser el verdadero objetivo. Votar cada cierto tiempo no supone que vivimos en una democracia. Más bien se trata de una ilusión, creada para que nada cambie, y si lo hace sea a favor de los que tienen la sartén por el mango y es por esa desesperación que surgen botarates como Trump, Milei y compañía, porque se busca soluciones dentro de un sistema que no las puede dar.
Concluyo con una reflexión. Cada vez que los trabajadores hacen una huelga, los que en teoría crean la riqueza, no son capaces de crear nada. La fuerza la tenemos nosotros, los ciudadanos y los trabajadores.












martes, 31 de marzo de 2026

ROMANCE I


IDOLATRÍA


Me siento hoy muerto, sonámbulo.

Umbrías alcantarillas

constituyen mi  jardín,

mi yácija y mi sangría

El tiempo muda en silencio

mientras, invierto mi vida 

recolectando amapolas,

  ya en primavera marchitas.

 El olor nuevo de jara,

esparcido entre la brisa,

 y en el aire que me falta,

duele, cruzando esquinas

de este cuerpo casi anciano,

surge de forma obsesiva

 un resumen nebuloso.

Mil imágenes vividas

asoman desordenadas,

nombres, orgasmos y risas

 aparecen de improviso,

aunque no se lo permita.

Y también nacen los sueños,

ilusión nueva y sentida,

quebrando flores y olores.

Primavera que germina

salvaje, lúcida, inmensa,

en el subsuelo que habita

esta vieja alma acartonada

que, a ratos, se muestra altiva

y burlona en la desgracia,

que aún siente que camina

con firmeza hacia un nombre,

hacia una ignorada risa,

quiza hacia nuevos orgasmos,

para completar una lista

sin amapolas ni jara,

donde te vea dormida,

en mis sábanas, desnuda.

Entonces escribiría

una lista con tus labios,

con tu voz y tu saliva, 

con tu olor y nuestro desëo

con tu cuerpo denso encima

para diluir el pasado

en mi nueva  idolatría.









 



sábado, 3 de enero de 2026

INTRODUCCIÓN

Los últimos días  los había pasado lejos, muy lejos, de su lugar de residencia. En realidad, físicamente no se había desplazado de su casa, no le apetecía conocer gente nueva ni seguir protocolos manidos y, en cierta forma, fuera de lugar para él. Había permanecido en su entorno de confort, simplemente había pergeñando su futuro que pretendía se desarrollase lejos de esos muros, de esa localidad, de esa... vida. 

Hizo recuento de personas a las que había conocido en su estancia en esa zona del país, que ahora consideraba poco más que un exilio autoimpuesto, y, sorprendentemente, fue capaz de enumerar una lista de cierta consideración de nombres, rostros y experiencias compartidas. Y, sin embargo, sentía que nada le ataba allí.

Consideró que, tal vez, no había realizado un esfuerzo suficiente para encajar en aquel lugar, tras más de dos décadas; pero de inmediato  descartó esa posibilidad porque, de otra manera, no hubiese conocido a tanta gente y, en su fuero interno, poseía la certeza de que aquello que un día le llevó a ese lugar y le retuvo durante mucho tiempo, ya no constituía un imperativo, ni tan siquiera una excusa, para dilatar su estancia en aquella cárcel sin muros y, desde un punto de visto estético, con unos barrotes preciosos construidos sobre una naturaleza cambiante e hipnótica. 

De manera simple, tal vez muy simple, todo se resumía en la necesidad que sentía de quererse y, por qué no decirlo, de sentirse querido. 

Recordó como llegó aquí, dejando atrás todo lo que le proporcionaba estabilidad: pareja, familia, amigos, en pos de un trabajo que sabía le proporcionaría la seguridad que tanto anhelaba. Su pareja le acompañó año y medio después y allí conformó su propia familia, que en un momento dado, fruto de la ambición (aún resonaban en su memoria esas palabras: "tengo que mirar por mi futuro") se vino abajo, no por el desgaste lógico de las relaciones, si no por la necesidad ajena de apropiarse de todo lo material, e incluso de lo inmaterial. Años después, cuando todo se revirtió, pensó en la mezquindad de la codicia y de las personas codiciosas; así como en la importancia de persistir en la lucha hasta encontrar el momento adecuado para conseguir lo pretendido o, como en este caso, más de lo pretendido en un principio. 

De esta experiencia extrajo varias conclusiones, pero, sin duda, la más importante se puede sintentizar  en la importancia de poderse mirar todas las mañanas al espejo sin culpa, no necesitando adherirse a causas externas, y en muchos casos difusas, para justificar los actos realizados. 

Conoció después mujeres, incluso de alguna se enamoró, pero, con excepción de Elena, por la que, a fecha de hoy, no sabe muy bien si siente algo (hace poco comenzó a creer que aquellas personas a las que se ha amado y no te han hecho daño, o excesivo daño, siempre forman parte de uno mismo, sin conocer con exactitud la palabra exacta que define a esa pedacito que aún vive dentro de nosotros).

A pesar de su deseo (convicción) de mudarde, había ordenado su casa como hacía años no lo hacía; rescatando incluso las ganas de volver a enfrentarse con su guitarra o con su cámara de fotos, ambas olvidadas en algún rincón de la indolencia. Pensaba que, de alguna manera, ese orden externo era el reflejo de un orden interno que, desde hacía unas semanas, sentía que se iba imponiendo en su vida, después de un largo tiempo de ir trampeando como podía el día a día.  Existía dentro de él, cada vez de manera más palpable, un sentimiento extraño que aunaba la claridad de propósitos con una especie de limpieza interior, lo que no impedía que sintiese en muchas ocasiones, esa sensación de tristeza, de la que buscaba huir. 

Poseía la certeza de que esos momentos de claridad representaban la única salida posible a esa situación de enmohecimiento vital en la que se encontraba desde hacía años. Esa claridad generaba momentos de lucided, de limpieza, en los que volvía a sentirse ilusionado, optimista e incluso alegre. Períodos en los que parecía navegar sobre el tiempo con la facilidad del que sabe que engrana los segundos de manera correcta. Esos instantes borraban ese cajón oscuro en el que habitaba, bien por indiferencia,  bien debido a las circunstancias, o bien a cuasa de una conjunción de ambas.

No se trataba de un propósito pasajero o caprichoso; al contrario, todo constituía parte de un proyecto vital innegociable e imprescindible, que iba más allá del cambio de entorno. Se trataba solo de revivir antes de que la voragine de los años le atrape de manera irreversible.

Sin embargo, este tiempo no había discurrido en balde. Había vivido, disfrutado, sufrido, amado, odiado, luchado, perdido, ganado, conocido gente variopinta, alguna incluso poco recomendable para el estándar oficial, viajado, escuchado, hablado... con mucha más intensidad y en muchas más circunstancias que mucha de la gente que conocía. Y eso lo apreciaba. No necesitaba que muriese nadie para identificar un modelo de lo que fuere. Tal vez, todo se redujese a eso, a seguir viviendo, experimentando sin la sujeción de lo que ahora le maniataba de manera real o sólo en su mente.


lunes, 1 de septiembre de 2025

LA VIDA EN EL PUEBLO

 Yo soy un urbanita, que lleva mucho tiempo viviendo en un pueblo. En un pueblo normal, con sus casas bajas, sus perros, sus ovejas y sus comadres que te preguntan quién ha fallecido cuando tocan a  muerto. Como aún no conozco a todo el personal, y muchos menos sus motes: Los Tejares, los Chuminillos, los Follacabras (creo que estos provienen de familia de pastores, pero no estoy muy seguro)..., me limito a responder que el muerto no soy yo y que poco más puedo contar. Las mujeres me suelen mirar de manera un poco rara tras la respuesta. Aún no sé si  porque piensan que soy gilipollas o porque están cerciorándose de que el muerto no soy yo. A saber.

Por cierto, anécdota real. La panadería del pueblo, como otras tiendas, es un lugar donde hablar de lo divino y lo humano. En una ocasión, que esperaba mi turno para comprar el pan, dos ancianas  hablaban sobre el nuevo cura y el comentario unámime de ambas es que "daba los entierros muy bien". Uno se imagina como, tras la misa y el pésame, las viejas del lugar alzan carteles con una puntuación del 1 al 10 valorando la actuación del sacerdote tras el ejercicio de sus funciones funerarias. "Pues yo le doy un siete porque la misa ha sido muy larga"; "Pues yo un 9 porque se ha dirigido muy bien a la familia y ha dado muy la mano cuando lo de la paz"...

 De manera paulatina me he acostumbrado a lo que significa vivir en una población sin grandes avenidas, carente de centros comerciales o de lugares donde vender oro al mejor precio. Realmente, para adaptarme he sufrido un proceso que comenzó cuando descubrí que los huevos no nacen en las trastiendas de los supermercados y provienen de unos animales, casi mitológicos en la gran ciudad, que responden al nombre de gallina. Un auténtico trauma iniciático, que me abrió un universo nuevo y fascinante: las gallináceas.

El mundo de la gallina y su macho, el gallo, resulta alucinante para el neófito rural. Cuando los foráneos vienen al pueblo donde vivo, a disfrutar del "turismo rural", suelen sorprenderse de que el gallo cante a las cinco o a las seis de la mañana. De hecho, algunos creen que se trata de una atracción más, sufragada por el ayuntamiento de la localidad, para dar más veracidad a la experiencia rural que están viviendo. Pues no. El ayuntamiento del pueblo solo financia el acto de tirar la cabra desde el campanario, los encierros de toros de 876 kilos, en los que siempre pillan a un turista que andaba escaso de reflejos porque no había dormido bien a causa del gallo que le había despertado a las cinco menos diez de la mañana y, por último, una actividad de alto riesgo denominada: Migas gratis para todos. En dicho acto los ancianos recobran una lozanía olvidada y son capaces de apartar a su paso, bien de un certero empujón, bien de un puñetazo, al más musculado joven de la localidad y todo por poder repetir un segundo o tercer plato de migas.

El gallo canta muy pronto porque lo hicieron así de hijo de puta. No hay más explicación. De hecho, existe una expresión en español que se refiere a la hora en que se duermen las gallinas, que indica que dicho animal inicia su descanso nocturno muy pronto. ¿Y por qué hacen esto? Porque el hijo de puta del gallo las despierta tempranísimo. Existen estudios recientes de afamados biólogos que defienden que las gallinas ponen huevos a diario para manifestar que están hasta los mismísimo de tener que madrugar día sí, dia también por culpa del puto gallo.

A muchos turistas les surge una duda existencial cuando descubren los árboles frutales: ¿Ese fruto con forma de higo se come? Respuesta: Nooo, están puestos ahí por la Diputación Provincial, para justificar su existencia y las dietas de sus políticos. Los higos, las naranjas, las cerezas... crecen en fincas secretas donde trabajan los adolescentes de los pueblos que han sido castigados por no querer estudiar. Es cierto, se sigue practicando el trabajo infantil, pero, por suerte, nadie en los pueblos se va de la lengua y el negocio viene bien a todos. Seguro que todos habéis oido hablar de las dificultades  de los maestros rurales (los que dan clase a los niños de 3 a 12 años), pero ninguno habréis escuchado que los pofresores rurales (los que trabajan con adolescentes a partir de 12 años) tienen dificultades en sus aulas. Ya sabéis el porqué. 

En realidad todo lo anterior es una broma podéis comer fruta de los árboles o moras de las zarzas en verano. Eso sí, no estaría de más saber dónde está el centro de salud más cercano o en qué pueblo está situada la farmacia de guardia ese día. Aunque, si no estáis seguros, siempre podréis dar a pobrar esa fruta a ChatGPT, que os podrá asesorar sobre su idoneidad.

Existe todo en mundo en el turismo rural: la compra de productos típicos del o de los pueblos. El típico pan de pueblo y sus dulces caseros, muchos de ellos más secos que el ojo de un tuerto, pero que todo el mundo comerá en el trabajo con gusto y fruición, porque "los he comprado en la panadería  del pueblo, que era un local pequeño y con el horno al fondo". Con ese discurso te puedes comer un dulce hecho de piñones y más seco que el Sahara o un pan un poco duro, pero que tras tres días no puede usarse aún como arma por parte de los antidisturbios, porque "Este es el pan de toda la vida. El que comían nuestros abuelos y nuestros padres. Esto es sano. Así estaban ellos". Pues yo no sé como vivían entonces, pero casi todos, unos años después tenían artrosis, hernias de diferentes tipos, problemas de diabetes... 

El turista rural también tiene querencia por queserías, lugares donde se venden productos derivados del cerdo, en especial si es ibérico, y tiendas de souvenirs, generalmente regentadas por un tipo que vino al pueblo para tener calidad de vida, estafando a los visitantes con la venta de productos, la mayoría de ellos sin utilidad alguna, a los que quintuplica el precio. 

Resulta curioso que esa misma gente, sobre todo ellas, que han pasado meses sojuzgadas por la operación bikini sean capaces de comprar antes de irse, cuatro panes, porque duran mucho, siete kilos y medio de dulces típicos del pueblo para repartir, un queso de oveja curado, uno de cabra, también curado, un queso fresco de cabra, "para cenar", un tarro grande de queso de oveja en aceite y veinticinco sobres loncheados de productos ibéricos varios, "porque esto dura mucho". Ha comenzado la operación "Hasta después de Navidades comer en grandes cantidades".

Me sigue fascinando la capacidad de los visitantes rurales de hacer colas cuando  se encuentran en lo rural: cola para comer en el restaurante, cola para visitar tal sitio, cola para ver mear una vaca... ¡Fascinante! Sin  embargo, ninguno de ellos se interesa por la gran atracción turística, eso que les volvería locos de atar, y para lo cual, seguramente, no se encuentran preparados: la frecuencia de los transportes públicos. Que un autobús pase una o, si hay mucha suerte y estás cerca de una gran población, dos veces al día resulta algo impresionante e indescrifable para la gente de ciudad.  O ese deporte de riesgo que es utilizar el transporte en lugares como el que vivo, Extremadura. Realidad incomprensible, que decía la canción. No pueden comprender que en los pueblos no exista el Bus buho y que lo más parecido que tenemos aquí es el Mariano y el Fermín, que se ponen hasta arriba de farlopa cuando salen de fiesta y, en ocasiones, llevan los ojos más abiertos que  un adolescente cuando ve un cuerpo desnudo por primera vez. 

Una pena, no cojan el tren, porque eso si supone una aventura. No se sabe cuándo sale, dónde te quedarás tirado en medio de la meseta en julio, con una ola de calor, se desconoce también cuando llega, siempre tarde para coger el enlace pertinente, o si te tendrás que tirar del tren en marcha porque algo se ha incendiado. Un lujo para los amantes del riesgo y de las emociones. De hecho, queridos turistas, en el tren que sale a las 10,04 se puede ver un cartel que invita a no usar ese medio de transporte a las personas con problemas coronarios y a los que tengan el colon irritable (a estos últimos por lo que puede ocurrir durante viaje que aún les puede cabrear más y eso no resulta bueno para el colon).

Ahora voy a contar una anécdota verídica que protagonicé. Volvía hacia mi casa con un amigo, tras catar las cervezas de rigor, y dos tipos con unas bolsas de un supermercado, al que se habían aventurado a ir desde su casa rural, volvían a ésta, o lo intentaban. Como muchos sabrán en una parte de los pueblos, la más antigua, el urbanismo lo han diseñado unos amigos del Mariano y del Fermín tras salir con ellos de fiesta. Calles pequeñas, estrechas, recovecos, nada tiene un orden y concierto determinado... Estos dos visitantes, más perdidos que Franco en el desfile del 1 de mayo de la URSS, nos preguntaron por la casa rutal tal. En mi pueblo existen varias casas rurales y algunas tienen el mismo apellido, lo que varía es si son Encantos de..., El mirador de..., La flatulencia de... por lo que yo no tenía ni idea. Mi amigo, del pueblo de toda la vida, sí que sabía cuál era, aunque llegar a ella resultaba un poco complicados, por lo intrincado. En ello tuve la feliz idea de decirles a la pareja de exploradores que podían utilizar el GPS del móvil para llegar. La cara de gilipollas que pusieron cuando se dieron que un paleto les estaba diciendo que usaran las nuevas tecnologías para llegar a su destino en una mierda de pueblo tuvo su aquel. Aún no sé si era porque estaban agradecidos, abochornados por no haberlo pensado o es porque tocaban  a muerto y alguien les estaba preguntando por detrás si sabían quién había fallecido. 

Recordad, queridos urbanitas, cuando vayáis a un pueblo observar, saludar, haced e id a los mismos sitios que van los lugareños, excepto si se trata de la familia de los Follacabras, por si acaso.