jueves, 23 de junio de 2022

EL PROCESO ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LA MODERNIDAD.

Se avecinan cambios en Educación, al menos de forma nominal. La Ley Wert era un bodrio, copiada, en cierta forma, del ideal estadounidense, un sistema educativo puesto en entredicho mil veces, que tiene unas grandes universidades, pero una enseñanza elemental que deja mucho que desear. 
El hecho de que la Ley Wert fuese un bodrio no significa que la LOMLOE sea mejor. Tal vez, solo sea distinta. 
Pensando que el gran hacedor de esta ley es César Coll, con la colaboración de otros expertos como Elena Martín, gente que ya estaba en la época de la LOGSE (que no fue tan mala ley, pero tampoco la panacea), uno se da cuenta de que la vanguardia educativa son gente que andan por los setenta años y que no han pisado un aula en mucho tiempo o nunca. Teniendo en cuenta que los Coll, Marchesi, otro que tal baila, y compañía nunca han reconocido errores y siempre han cargado la culpa en los docentes, pues parece que la cosa no empieza bien.
Anécdota, he leído que Álvaro Marchesi, impulsor de la LOGSE, de nuevo está inmerso en un proyecto para evaluar a los centros. Existe la posibilidad de que algunos, como yo, vivieran evaluaciones hace unas dos décadas, de otro proyecto en el que estuvo involucrado. No recuerdo muy bien todo lo que evaluaba, pero sí que en la evaluación a los alumnos había alguna pregunta obsoleta sobre la Unión Europea y que los chavales, en muchos casos, tras un bombardeo de pruebas (creo recordar que duraban dos días), respondían lo que les salía del nardo. Lo que da mucho que pensar sobre su capacidad real y su conocimiento de cómo funcionan los chavales a los que quieren ayudar.
Pero en esta entrada hay para todos y no vamos a dejar inmaculados a la derecha y a la ultraderecha y su burda maniobra sobre el adoctrinamiento en las aulas, que no existe (tal vez sí, casi seguro, en los centros religiosos). Es más, si supiesen en que consiste el adoctrinamiento desde el punto de vista de la Instrucción, verían que los verdaderamente adoctrinados son ello, pues desconocen la ley que critican, y solo repiten consignas lanzadas, intencionadamente, por políticos y pseudoperiodistas.  Uno escuchó que explicar que Felipe V centralizó el poder, con la excepción de vascos y navarros, que le ayudaron contra el candidato de los Austrias (eligieron el bando ganador; lo que no ocurrió en las Guerras Carlistas) es adoctrinamiento. En realidad, Felipe V siguió lo que ocurría en la Francia de su abuelo, Luis XIV, y de paso castigó a los rebeldes (que no les vendan el cuento, los más castigado fueron los valencianos, a los que se les prohibió hasta el Código Civil, cosa que no ocurrió con los catalanes). 
En fin, ruido.
Una de las cuestiones que no cambia, pero que está generando mucho ruido, son las competencias. Las dos leyes anteriores, una del PSOE y otra del PP, hablaba de las competencias (aunque cada una tuviese las suyas, muy parecidas), pero es ahora cuando parece, al menos en algunos lugares, que está generando polémica. ¿Por qué?
En primer lugar aclarar que esta idea viene de Europa y que conceptos como la educación a lo largo de toda la vida, relacionadas con las competencias claves, son uno de los estandartes de la UNESCO desde hace décadas.
Ahora convendría conocer que son las competencias claves Educación. Las competencias clave son una de las preocupaciones de siempre de los que nos dedicamos a la Educación Especial: la generalización de los aprendizajes. Es decir, usar lo aprendido en los diversos contextos. Todo esto va acompañado de los palabrhostios de rigor: transversalidad, educación permanente, dinamismo (que uno piensa que las competencias van a marcarse una sesión de baile de salón) y demás.
Hasta aquí, por mi parte, no hay ningún problema... o sí. Sí, porque algunos contenidos han de ser teóricos, muchos. Sí, porque se deben trabajar aspectos como la memoria, porque la memoria es algo más que almacenar información. La memoria también consiste en saber rescatar la información cuando es necesaria (aunque muchas veces lo hagamos sin darnos cuenta) y saber que conocimientos, actitudes o procedimientos debemos aplicar en cada momento también es competencial. ¿Y para qué sirven los contenidos teóricos? Para lo mismo que trabajar por proyectos, para nada si los contenidos trabajados no tienen interés para el alumno. 
Alguien podrá pensar que soy el típico tío que enseña la lista de los Reyes Godos (a los que defienden que se enseña la lista de los Reyes Godos en la Educación Obligatoria solo decirles una cosa: ¡gilipollas!, a ti también te han adoctrinado, pero los del otro bando), pues no. Me apoyo, cuando lo considero oportuno, en el ordenador, he utilizado alguna vez Kahoot, hago presentaciones cuando explico habilidades sociales a un par de grupos, utilizo el role playing  para explicar ciertas cosas a esos grupos, el móvil y sus diccionarios para comunicarme con algún alumno inmigrante recién aterrizado, e incluso, a un alumno con altas capacidades le he enseñado a hacer una Site y un blog. Pero, por el tipo de alumnos  que tengo sigo utilizando la explicación magistral, los bloques en base diez ensartables... 
¿Por qué critico entonces las competencias?
En primer por la excusa que se da: dar respuestas a un futuro cambiante, incierto, desconocido. ¿Pero como vas a dar respuesta a lo que no conoces? Y, por otra parte, desde que yo comencé en esto de la Educación ha habido muchos cambios y, la gran mayoría de los docentes, nos hemos adaptado. Pero no solo los docentes, también se han adaptado mis amigos, algunos cincuentones, a los nuevos requerimientos del sistema. ¿Y cómo lo han hecho si no estaban formados para aprender a aprender (alguno se saco el Graduado Escolar ya mayorcito y han sido capaces de tener trabajo y sacar adelante a una familia)? Que cada cual aporte su respuesta.
He hablado del trabajo por proyectos, esa gran novedad que nos venden cada poco, y que, en realidad, surgió hace un siglo. Trabajar por proyectos consiste en buscar un tema, problema o cuestión y, de manera interdisciplinar, llevarlo a cabo, partiendo de los conocimientos previos... En realidad se trata de poner en practica el aprendizaje por descubrimiento de Jerome Bruner y que, no me parece mala idea, ni tampoco el andamiaje, tan usado en Educación Especial. Lo que sí me parece cuestionable es su implementación en muchos casos, que sea la única forma de trabajar (en la vida no se suele trabajar por proyectos) y  su validez.
Uno, que ha visto proyectos muy chulos, sabe que algunos padres se acaban convirtiendo en ejecutores de una parte del proyecto de sus hijos. Alguien podrá decir: "los padres deben ayudar a aprender a sus hijos". Falso. Los padres deben educar en valores, no enseñar, ni mucho menos realizar las actividades en nombre de los niños. Esto es tan absurdo como ayudar o hacer los deberes de los niños. Si alguien ayuda constantemente a su hijo a hacer los deberes, debería ir a hablar con el docente de su hijo para comunicarle que su pequeño o su  adolescente, no aprende nada con él. 
Por otra parte, ¿quién asegura que lo trabajado en un proyecto hace dos trimestres o dos años permanezca en la memoria del alumno? ¿Cómo se sabe cual es la utilidad real para el futuro de lo trabajado en un proyecto en el futuro del alumno, si en muchos casos no saben si será útil hoy? 
Voy a poner un ejemplo personal. El alumno de altas capacidades al que he dado clase este año ha participado en un concurso literario, que eligió entre tres que le presenté, tras aceptar el chaval la idea. Como acto final tuvimos que ir a la oficina de Correos del pueblo donde vivimos, porque había que enviar todo por esa vía. Le ofrecí la experiencia, junto con la directora de la oficina, de conocer los pasos para enviarlo , además por correo urgente porque vencía el plazo de presentación. ¿Le va a servir en su futuro? Ni p... idea, pero era lo que había que hacer y era parte de una tarea más amplia, que era presentarse a un concurso. Saben dos cosas: trabajar con un chaval con altas capacidades y muy motivados es un lujo, que no responde al día a día. Y dos, fuimos a finales de abril a hacerlo, si le preguntasen a día de hoy los pasos que tenía que dar, estoy convencido que recurriría al último: si no sabes como hacerlo, pide ayuda. 
He introducido un aspecto como el de la motivación, que considero crucial, junto al de la respuesta a los alumnos con necesidades educativas, sobre todo los que tienen necesidades educativas especiales. 
Uno de los mantras de la "buena nueva" es que este tipo de actividades van a motivar más a los alumnos, consiguiendo que la motivación intrínseca sea el pilar sobre el que se asienten toda la acción de los educandos. Esta idea es más que cuestionable. Los alumnos van a seguir encontrando dificultades en determinadas áreas en función de sus capacidades,gustos o intereses. Posiblemente, con el paso del tiempo, se ceñirán a aquello que dominan y se repartan el trabajo de esa manera, porque, en el fondo, es una forma de trabajo en equipo, donde cada uno da lo mejor de sí, en el área que ya domina. A los niños más pequeños es más fácil controlarlos, a los adolescentes no tanto. 
Sin embargo lo que más preocupa son aquellos alumnos con problemas para comprender el término n de una progresión aritmética, los que no comprenden la formulación química o son incapaces de realizar una comprensión de un texto oral o histórico. ¿Cómo se trabaja eso por proyectos? Porque, saben, competencias también es trabajar, e insistir, conceptos y procedimientos una y otra vez, para que sean capaces de analizar e interpretar un texto literario, histórico o periodístico. Porque hay alumnos que tienen problemas cuando llega el pensamiento hipotético-deductivo, con la única finalidad de crear unos esquemas de pensamiento que puedan aplicar a su vida.
De igual manera existen alumnos con problemas que nada tienen que ver con la Escuela, que arrastran esos problemas al entorno educativo y lo que primero necesitan es lo que no tienen fuera. Todos los que nos dedicamos a esto sabemos que en este tipo de casos el problema está en el entorno familiar y/o social y es aquí donde deben producirse los cambios (servicios sociales). Ya se puede ofrecer lo mejor de lo que mejor, que si un niño no duerme las horas necesarias, carece de afecto, no desayuna... ni César Coll va a obrar el milagro. 
Por no hablar de la desmotivación de ciertos adolescentes, que los están porque es lo que toca en una edad conflictiva, en la que chocan con sus padres, los docentes y, en muchas ocasiones, consigo mismos. Sería una temeridad obviar que esta etapa de la vida no es fácil y, en muchas ocasiones, no tiene nada de bonito, ni de fácil ese proceso de tránsito hacia la edad adulta. 
Uno también tiene reparos hacia este tipo de proyectos cuando se habla de alumnos con necesidades educativas especiales. ¿Por qué? Por conocer cómo se estructuran los refuerzos que esos niños precisan, dada la importancia de este  que este tipo de apoyos tienen para los alumnos. Y antes de que nadie diga nada me gustaría reseñar que los apoyos de Educación Infantil los hago siempre dentro del aula, siendo mucho más complicado los de Primaria, porque suelen coincidir alumnos de diversas clases. Uno, que lleva tiempo en esto, conoce casos donde esta metolodogía tan nueva y chachi importaba más que el niño con un Trastorno del Espectro Autista, con los consiguientes problemas, algunos muy serios por las características del alumno, para el crío de Educación Infantil. 
Para concluir, estoy leyendo con asombro que en la Comunidad Valenciana en Educación Secundaria va a haber profesores de ámbitos y no especialistas. Uno considera que no parece muy oportuno que un profesor de Matemáticas imparta Geología, por ejemplo, porque, evidentemente, el dominio de ese área no es el mismo. De hecho, uno recuerda como se apelaba en la LOGSE a la Epistemología para la mejora de la práctica docente. Si, de verdad, como estoy leyendo se está sacrificando el conocimiento profundo de una área en pos del modelo, tenemos un serio problema. 
Un saludo.






sábado, 11 de junio de 2022

IDIOTARIO

Amistad entre hombre y mujer: cuando el hombre o la mujer, o también se puede producir de manera mutua, piensan que su amigo o amiga no tienen un buen polvo.


Amor: forma diferida de negocio para los abogados matrimonialistas.


Buena Vista Club Social: agrupación musical cubana creada en los años 90, que grabaron un disco de gran éxito con música tradicional cubana. Se sabe que, a pesar de su empeño por pertenecer a dicho club, ni Steve Wonder ni José Feliciano fueron admitidos.


Hortocultor: persona cuyo oficio es cultivar y cuidar la huerta, que está hasta el culo de tanto cavar, quitar malas hierbas y agacharse.


Inflación: estado en que se encuentran los testículos de  mucha gente ante la subida desmedida de precios que estamos sufriendo.


Me gustaría volver a la infancia: forma sutil de decir que tu vida de adulto es una mierda. 


Piscifactoria: fábrica donde exclusivamente trabajan personas nacidas entre el 19 de febrero y el 20 de marzo.









jueves, 9 de junio de 2022

¿EL SENTIDO DE LA VIDA? PREGUNTA ERRÓNEA

El que suscribe, que se va haciendo viejo y casi gruñón, observa su entorno con dos sensaciones encontradas: desinterés y curiosidad. 

Desinterés, porque existe una gran previsibilidad en lo que acontece, incluida la guerra de Ucrania, donde Pedro Sánchez ha mostrado su parte más rastrera, postrándose de hinojos ante el amo, el viejo senil, que jaleaba la invasión de Irak en su día.  Previsible como la campaña de la derecha, y de cierta parte del progresismo, para bajar los impuestos para facilitar la vida a los ciudadanos y a los pequeños empresarios, mientras las multinacionales duplican sus ganancias. Previsible como los absurdos progresistas y su pseudofeminismo, pseudofeminismo y su pseudomoral y sus aberrantes leyes, que tanto daño están haciendo a la clase trabajadora y a todo aquel que consideran su enemigo. Previsible como la ultraderecha, que decían combatir los progres y que han alimentando con sus pseudocreencias, y sus discursos vacíos, adaptados al oyente, que intentan ocultar su única finalidad: favorecer a las multinacionales, culpando de todo a rojos, inmigrantes... Previsible como esa mujer que me pudo gustar y solo brillaba cuando abandonaba su papel de perfecta equidistante. 

Sin embargo, sigue moviéndome la curiosidad. Curiosidad por conocer de dónde venimos (la Historia); cómo hemos llegado hasta aquí (los descubrimientos de l Física, de la Química, de la Astronomía...) y qué motiva a las personas a comportarse de una u otra manera. Me parece fascinante este último aspecto. Al igual que me parece fascinante la curiosidad y también me sorprende que existan personas, muchas, sin curiosidad; empeñadas en vivir sin mirar más allá de su propia nariz. Las cosas pasan a través de ellas, sin más. ¡Curioso!

Pero si hay algo que me causa desinterés, a la par que curiosidad, es toda aquella gente que enarbola como algo trascendental esta frase: ¿Cuál es el sentido de la vida? 

Si lo respondemos desde un punto de vista individual es el que cada uno quiera darle: ayudar a los demás, ser multimillonario, no tener curiosidad, comprarse un adosado y veranear en Marina d`Or...

Por contra, si la respuesta se intenta dar desde un punto de vista del ser humano como especie, no cabe duda de que el sentido de la vida es perpetuarse, como ocurre en el caso de cualquier otra especie.

Alguien me puede tildar de simple, pero cuando lea lo que voy a argumentar a continuación puede que opine distinto, o no. 

La pregunta, al menos si se intenta responder abarcando a toda la especie humana, está mal planteada (lo siento, pero la cuestión no admite otra interpretación). La cuestión debería ser algo parecido a esto:

¿Qué ha supuesto para la raza humana tener la capacidad de ser conscientes de nuestra existencia, de que esta es finita y de que formamos parte de un entramado, el Universo, mucho mayor, al que no podemos dominar?

Preguntas como la del sentido de la vida, la existencia o no de vida después de la muerte, incluso las formas de organización social ( influidas por creencias religiosas y de otro tipo. que tienen que ver con nuestra capacidad de ver más allá de nuestra vida, véase por ejemplo la monarquía) provienen de nuestra capacidad de ser conscientes de nuestra consciencia.

Nosotros, mal que le pese a alguno, no dejamos de ser animales y nuestra existencia no difiere en esencia de la de cualquier otro ser vivo: nacemos, crecemos, nos reproducimos (la mayoría de nosotros) y, por último, acabamos siendo pasto de los gusanos, como cualquier otro ser vivo. Lo que nos diferencia es nuestra capacidad intelectual, que tiene una herramienta fundamental para acceder al simbolismo y a manejar ideas abstractas, que ningún otro animal posee: el lenguaje oral y su alter ego, el lenguaje escrito. Nuestros dioses, nuestras preguntas filosóficas (como la del sentido de la vida), nuestra organización social, en especial la de las sociedades complejas y otros sinfín de cuestiones, solo pueden existir porque tenemos un lenguaje oral que nos permite realizar unos constructos simbólicos imposibles sin él (al menos en todo aquello que conocemos hasta el momento); siendo este lenguaje y este simbolismo el que facilita que podamos acceder a pensar en nuestra existencia, en nosotros a través del tiempo y en nuestra especie en conjunto dentro de un contexto natural y social, cada vez más amplio.

Por tanto, en mi modesta opinión la pregunta no debería ser: ¿Cuál es el sentido de la vida? Si no: ¿Esa capacidad simbólica que nos ha llevado a ser conscientes de nosotros mismos, de nuestra finitud, cómo ha influido en nuestra evolución como especie?

Aunque pudiera parecer una nimiedad, creo que la trascendencia, en este caso sí, de la pregunta y de su respuesta, o respuestas, puede que diese una percepción más ajustada no sobre el sentido de la vida, pero sí de ciertos aspectos de nuestra evolución, que, muy posiblemente, hayan marcado parte de lo que somos ahora. 






jueves, 14 de abril de 2022

EL ETERNO RETORNO

Solo veía sus ojos verdes, que penetraban en él con la dulzura de lo que conmueve, porque la mascarilla tapaba el resto de su rostro. También cabe la posibilidad de que se fijase en ellos, casi en exclusiva, por su belleza. Jamás se lo planteó. No lo necesitaba. Nadie reflexiona sobre aquello que resulta más poderoso y placentero que la lógica de los hechos.

Varias veces se había armado de valor para hablar con ella, pero nunca encontró la situación adecuada. Bien porque la osadía se había diluido en el intervalo de tiempo que discurría desde que él se lo propuso hasta que tuvo ocasión de hablar con ella; bien porque no encontró la situación adecuada o bien porque se sentía tan feliz junto a ella, hablando de temas baladíes o importantes, que le resultaba suficiente con disfrutar de esos momentos, que con casi total probabilidad resultarían los mejores del día.

A pesar de sus dudas, inseguridades y demás cuestiones relacionadas con un posible fracaso, consecuencia de algo parecido a una declaración de sus poderoso y confusos sentimientos hacia ella, no podía obviar que ella había cambiado su forma de actuar, mostrándose cada vez más cercana a él. Mucho más cercana, implicase esto lo que pudiese implicar. Desconocía sí solo buscaba paliar la soledad que sabía sentía ella, o había algo más profundo. Tampoco había realizado cábalas sobre esta nueva situación, simplemente la aceptaba y la disfrutaba, ni tenía la más mínima intención de hacerlas. Sólo sabía que se había entreabierto una puerta.

No recordaba el momento en que se sintió atraído por ella, ni tan siquiera si en un principio solo existió atracción física o hubo algo más. Sí tenía conciencia, con la nitidez del relámpago que asalta la oscuridad de la noche, del momento en que haciendo el amor con su expareja se la imaginó a ella, con sus caderas voluptuosas, ocupando el lugar de la persona con la que se encontraba en esos momentos  practicando sexo. Lo rememoraba casi tan diáfanamente como la excitación que eso le supuso. 

Desde ese momento, con vaivenes debidos a diferentes cuestiones, siempre pensó de manera regular en ella como algo más que una amiga. De hecho, esa parecía ser la única certeza que tenía sobre la cuestión. Podía asegurar que la deseaba, casi de manera irracional. A veces tenía dificultades para no confesarla en voz alta todo lo que despertaba en él su pequeño y a la vez rotundo cuerpo. Sus caderas, sus no muy grandes pero bonitos pechos, su aparentemente duro y bonito trasero... Pero, en otras ocasiones sentía la necesidad de que ella estuviese cerca, como si se tratase de  un creyente que está perdiendo la fe y necesitase una señal de su dios. Precisaba de ella con la vehemencia de quien no quiere que su mundo se desmorone.

En ese estrecho margen, entre lo carnal y lo platónico se movía él...hasta el día que él, con otras palabras, le contó todo lo anterior y sintió, a la par, alivio y vergüenza, amor y deseo, fracaso y valentía, invierno y verano, el universo y un átomo y silencio... El de ella.

A partir de eso momento todo aconteció con la naturalidad de aquello que, desde hace tiempo, solo hace falta ensamblarlo para que tome sentido. Robaron a Cronos tiempo para sellarse el uno al otro, para mirarse, para acariciarse, para hablarse palabras propias, para quererse por sus imperfecciones o para hacer el amor de nuevo, ya que ambos hacía tiempo que habían olvidado lo que suponía esto, aunque hubiesen practicado sexo en muchas ocasiones desde aquel la última vez que sintieron algo más que placer junto a otra persona. Después, él acariciaba su pelo negro y la abrazaba y ella se dejaba abrazar, haciéndose un ovillo, sintiéndose protegida y amada  y él sentía el aire de su respiración lenta sobre su pecho, mientras la besaba la frente. Hasta que ella, poco después, huía hacia su otra vida. 

Él volvía a su cama tras acompañarla y cerraba los ojos, dejándose llevar por el olor del perfume de ella, uno, único e inconfundible, aún presente en la habitación , a la par que rememoraba lo ocurrido hacía no más de una hora. No se lamentaba de no poder disfrutar junto a ella más tiempo. Al revés, daba gracias por saber que se sentía correspondido y poder disfrutar de su atención, de sus sentimientos compartidos, de su cuerpo, de su respiración cuando la abrazaba.

Y allí, en su cama, escuchó de improviso: "Pick me up been bleedin too long. Right here, right now..." y, tras un primer momento de desconcierto, comprendió que en el despertador de su móvil sonaba Alone i break de Korn. En ese instante una nube de frustración descargó sobre su aún abotargado cerebro y maldijo todo lo que había soñado o, tal vez, haber despertado. Despertar de nuevo solo o, al menos sintiéndose solo, a pesar de que a su lado dormía una mujer, a la que la voz de Jonathan Davis no había conseguido desvelar de su profundo sueño. 

El sentimiento de vacío y de frustración le hizo plantearse que no se trataba de un sueño lo que su mente pergeñó hacia unos minutos, más bien se podía considerar una pesadilla. Como una pesadilla había sido la noche anterior practicar sexo con la mujer que yacía al otro lado de la cama, mientras él pensaba en una mujer morena, de ojos verdes...



jueves, 6 de enero de 2022

COMAMOS

16 de octubre de 1981, Villamarciel
 
Le resultaba imposible dormir. Por primera noche en muchos años, no compartía el lecho con ella y, también, por primera vez, sentía que el frío recién descubierto de la cama se componía de una infinidad de silencios y añoranza. 
Cuarenta y dos años juntos, que se dice pronto. Nueve hijos, de los cuales cuatro fallecieron en diferentes momentos de la infancia, debido a enfermedades conocidas o desconocidas. Siete nietos, por el momento, todos sanos como robles, que diría Don Nemesio, el viejo, y ya jubilado, médico del pueblo. Siete pequeños, alguno ya no tan pequeño, a los que echaba de menos, pues todos vivían lejos del pueblo, en la capital de la provincia o en Madrid. Todos sus hijos emigraron, en cuanto pudieron. Se marcharon de ese lugar donde él aún vivía, como buena parte de la gente de su edad, para buscar una mejor vida y, por lo que ellos cuentan, lo consiguieron. Él no podía juzgar si lo habían conseguido, pues sólo había estado en sus casas de visita y, por otra parte, la única referencia que poseía para poder comparar era su propia forma de vida en el pueblo, donde él se sentía feliz. Al menos hasta ese momento, en que todo constituía una novedad impregnada de dolor.
Ahora se encontraba solo y pensaba en todo aquello que anhelaba haber hecho o dicho. Haber hecho hecho o haberle dicho a ella.
Se desdibujaba en el recuerdo el día en que la conoció en la verbena de San Juan. Existía algo en ella que le llamaba poderosamente la atención. No la encontraba excesivamente guapa, tampoco fea, por supuesto. Su cuerpo, o lo que intuía de él, no podía considerarse un conjunto perfecto y excitante de curvas, aunque él si  intuía ciertas formas sensuales bajo su ropa de fiesta. A pesar de ese análisis lógico, que en realidad tenía mucho de instintivo e irracional, existía algo que hacía que la desease, como solo acontece cuando no existe explicación ni resulta necesaria. Y así comenzó todo en esa noche de junio de hace más de cuatro décadas.
Muchas veces pensó, y nunca se atrevió a decir a nadie, incluida su mujer, que podía considerarse afortunado. Él se desposó con una mujer por la que sentía algo, aunque jamás tuvo interés en poner nombre a ese estado que provocaba María, que así se llamaba su esposa, en su interior. ¿Para qué? 
Sin embargo, otros amigos suyos, unos cuantos, acabaron contrayendo matrimonio con mujeres cuya aspiración era la misma que la de la ellos: no acabar solos y señalados por la gente de orden del pueblo, que eran casi todos. Podía decirse que seguían una política de evitar problemas individuales y disfunciones sociales. 
Tras la boda todo discurrió como debía. Al año siguiente, casi un año y medio después de los esponsales, nació el primer hijo, Lorenzo, que murió meses después debido a una infección. Tal vez ese fue el momento en que más unido estuviese a mi mujer. Por primera, y casi última vez, se permitió llorar en público. En aquella época mostrar no se consideraba apropiado que los hombres mostrasen sus emociones. Existían excepciones como la muerte de un hijo, en especial si era el primogénito, y algún otro hecho aislado. 
El llanto no ocasionó esa unión, más bien puede decirse que esa comunión vino propiciada por el hecho, socialmente aceptado en estas circunstancias. de compartir el dolor con María. Pero pronto todo volvió a su ser. La rutina, las jornadas interminables de trabajo de ambos, en las que no se veían, porque cada uno tenía su cometido establecido desde mucho antes de que ellos nacieran. Dos personas que convivían bajo el mismo techo, con una ocupación común: subsistir. Y el domingo, el día de holganza, la misa, el bar para él, y las amigas para ella, constituían un breve quiebro a la variada rutina marcada por las estaciones. 
Llegaron más hijos, otros ocho, como antes se dijo, y con ellos nuevas ocupaciones y preocupaciones.  María, la mayor, rápidamente se puso a cuidar de sus hermanos más pequeños y a ayudar en los quehaceres de la casa. Encarnación, la tercera, en cuanto tuvo edad, alivió las obligaciones de la primogénita, ayudando en las labores del hogar.
 Ellos, a los 9 años, cuando terminaba la escuela, echaban una mano al padre en las tareas del campo. 
Las unas y los otros aprendieron en la escuela las letras y a hacer cuentas. Lo básico para poderse desenvolver en la vida, les dijo el maestro a los padres un domingo después de la misa. 
Si alguna vez tuvieron aptitudes para el estudio nunca lo supo. El docente nunca les dijo nada al respecto, ni lo contrario tampoco, y las circunstancias en aquel entonces tampoco .
Tuvieron hijos por lo mismo que sembraba el trigo a finales de octubre, porque es lo que tocaba y no se podía hacer otra cosa. 
Ahora, con la perspectiva que produce el paso del tiempo y las circunstancias vividas, le hubiese gustado estar más tiempo con ellos. Mejor dicho, le hubiese apetecido conocer como pensaban, como sentían, pero ahora ya era tarde. Ellos tenían sus parejas, sus hijos y él para sus descendientes se podía definir como el padre que los crio, que trabajó de sol a sol para que siempre tuviesen algo que llevarse a la boca, en una época de hambre. Un hombre recio, de pocas palabras y parco en afectos. Un anciano que parecía diferente cuando estaba con sus nietos, que sin ellos pretenderlo, le dibujaban una sonrisa perenne cuando estaba en su presencia. Una sonrisa pocas veces vista por sus hijos y que, en un principio, les resultó tan extraña como desconcertante, pero a la que se acostumbraron con el paso del tiempo. Al igual que se acostumbraron a ver como jugaba, como si le fuese la vida en ello, con esos pequeños que conseguían extraer de él algo desconocido hasta entonces para sus propios hijos.
Su cuerpo y lo que quedaba de su alma en esos momentos seguían en esa solitaria casa en aquella fría noche castellana de octubre. Sin María. Con su presencia constante, pero incompleta. Con el peso de todo aquello que tuvo que haberla dicho en todas aquellas ocasiones en que la miraba embobado porque la encontraba guapísima o cuando llegaba más allá de donde él podía llegar o cuando, simplemente, algo en su interior le hacía sentirse bien junto a ella y sentía la necesidad de decírselo, pero no lo consideraba apropiado, porque nunca vio a un hombre hacer ese tipo de cosas. 
Ahora sabía que era tarde. Ya no podía remediarlo. Se sentía huérfano de María y traspasado de decepción hacia sí mismo, por todo aquello que esquivó durante muchos años de convivencia con ella y que ahora fluía casi tan intenso como el dolor de la pérdida.


24 de diciembre de 1981, Villamarciel.

Un año más todos sus hijos, sus parejas y sus nietos se encontraban en la casa familiar del pueblo. En Nochebuena siempre había acontecido así, excepto el año que Encarnación dio a luz a su segundo hijo, Andrés, que fue así llamado en honor a su abuelo materno, el 23 de diciembre. 
Todos menos María. Al menos en cuerpo presente, porque su recuerdo envolvía a los adultos que se encontraban ese día allí. 
Cuando comenzó la cena, también por primera vez, Andrés, el anfitrión, interrumpió todas las conversaciones porque quería dirigirse a todos los que allí se encontraban: "Tengo algo importante que contaros".
Esas palabras abrieron un silencio denso. Un silencio denso y expectante, cargado premonitoriamente de recuerdos y de ausencia, al menos para los adultos. Un silencio de extrañeza entre los niños, que nunca habían presenciado ese rostro serio y grave en el rostro de su abuelo, que acompañado de ese tono de voz desconocido, resultaba desconcertante para ellos.
Comenzó a hablar con de manera pausada, con la facilidad de quien ha estudiado un guión y tiene capacidad para la interpretación. En el fondo, iba a interpretar la obra de su vida, y aunque no estuviese acostumbrado a la oratoria, esto facilitaba la fluidez del discurso.
"María, mi mujer, vuestra madre, vuestra suegra, vuestra abuela, nos dejó hace dos meses. La hecho de menos. Mucho. Imagino que vosotros, sus hijos, mis hijos, también sentiréis esa pena por su partida. 
Sabéis, durante este tiempo, estas semanas sin mi mujer, he tenido ocasión de vivir el dolor, la soledad, el vacío más absoluto y otras cosas a las que no sé poner nombre. De todo ello lo que más me duele es aquello que yo pude hacer y no hice cuando ella se encontraba entre nosotros. Y no, no me refiero a tratar mejor a vuestra madre. Jamás la falté al respeto. Al contrario, siempre la respeté. Jamás visité un prostíbulo ni la insulté ni mucho menos la pegué. Sin embargo, lo que jamás oyó de mis labios es que la quería, y la quería mucho. En ninguna de las muchas veces que lo pensé, que lo sentí, tuve el valor de comentárselo, aunque sintiese una necesidad imperiosa de ello. Cuando esto ocurría existía en mí un vacío generado por la cobardía, que se rellenaba, en falso, porque sabía que hacía lo que se esperaba de mi, de un hombre. Fuimos educados para trabajar de sol a sol, con la única finalidad de crear y mantener una familia. 
En aquella época no se nos permitía pensar ni expresar sentimientos. Todo lo más ahogar nuestra monotonía en el vino peleón del bar; lo que llevo a más de uno al alcoholismo. Como a Lucio, que cuando llegaba borracho a su casa era frecuente que pegase a Charo, su mujer. Por más que hablé con Lucio no conseguí que la dejase en paz. Cuando estaba sereno lloraba y decía arrepentirse de ello, pero tras beber se convertía en otra persona, una bestia para la persona a la que debía respetar por ser su mujer y por la consideración que debía sentir hacia la persona que en el día a día del pueblo intentaba tapar la miseria en que se había convertido la vida de Lucio y de los que le rodeaban.
Sin embargo, jamás la dije . que la quería ni lo guapa que la encontraba cuando se vestía para la fiesta o para ir a misa ni lo feliz que era con el nacimiento de cada uno de vosotros ni...
Pero eso, por desgracia, ya no puedo remediarlo. Sin embargo, sí puedo contaros lo feliz que me sentí cuando María aprendió a leer. Sabes, fuiste la primera persona en mi familia que leyó con fluidez y que escribía sin tener que deletrear. También me sentí orgulloso cuando el maestro me contó que tú, Mauro, eras muy bueno haciendo cuentas. Cuando tú, Andrés, me dijiste que querías irte a la ciudad y que además de trabajar ibas a estudiar, aunque no hice ningún comentario, la alegría y el sentimiento de felicidad me invadió por dentro. 
Podría seguir hablando largo rato, pero la cena se enfriaría, y a vuestra madre eso no le gustaba. Recordad como se ponía cuando no teníamos prisa en sentarnos a la mesa porque las conversaciones atrasadas se convertían en más importante que lo que ella había cocinado durante todo el día para nosotros, su familia. 
Sólo quiero añadir algo más: Aunque a ella no se lo dije nunca, quiero que sepáis que amaba a vuestra madre con todas mis fuerzas. Y también me gustaría que supieses que me siento orgulloso de todos vosotros, hijos míos. Os quiero y os agradezco que estéis aquí en este día con vuestras parejas y con vuestros hijos, mis nietos.
Al final, ha resultado mucho más fácil decirlo de lo que pensé durante décadas que sería.
Gracias por escucharme y hagamos caso a vuestra madre. Comamos". 




lunes, 1 de noviembre de 2021

CUENSOS (CUENTOS DE VIDA CASI EN VERSO)

FOTOGRAFÍAS


 SIEMPRE REHUÍ  LAS FOTOGRAFÍAS,

ESAS PEQUEÑAS AUTOBIOGRAFÍAS DEL INSTANTE,

PENSANDO QUE NUNCA ME ENCONTRABA EN ELLAS,

 MI ALMA PARECÍA ESCAPAR

SIN REMISIÓN

A LOS COLORES CONGELADOS DE ESE SEGUNDO VENCIDO

EN EL QUE SE PLASMA LA IMAGEN,

 PERO AHORA SÉ LO INCUESTIONABLE

LOS COLORES NO VENCEN

LOS SEGUNDOS FUERON Y SON DE MI PROPIEDAD,

SIEMPRE ME PERTENECIERON,

Y NADA, NADA,

TIENE  SIGNIFICADO SI NO EL ATRIBUIDO

EN LA CRUZADA DE CADA INSTANTE VIVIDO

EN ESA LUCHA ENTRE LA ACEPTACIÓN Y LA NEGACIÓN

A VECES CONSCIENTE,

ILUMINADA COMO ESE NEÓN PEREZOSO Y SEMPITERNO,

CONOCIDO PERO OBVIADO

Y EN OCASIONES CALLADA, ENMASCARADA

ENTRE LAS ESQUINAS,

 APACIGUANDO LA EXISTENCIA DE LA AGONÍA

NINGUNA INSTANTÁNEA REFLEJARÁ ESA LUCHA

POR MUCHA PRECISIÓN QUE EN ELLA EXISTA

LA ÚNICA INTERPRETACIÓN, 

LA INFALIBLE INTEPRETACIÓN DE LO CAPTURADO

RESIDE EN LA MEMORIA PROPIA

ANEXA A MÍ HASTA EL FIN.




ME GUSTÓ


ME GUSTÓ TU INSISTENCIA

EN LA QUE DESCUBRÍ LA LUNA,

 EL DESASTRE

Y QUE EL MAR ES ALGO PARECIDO A TUS MANOS

ENTRELAZADAS CON LAS MÍAS.




SIN...


NO EXISTE UN UMBRAL

ENTRE LA VEJEZ Y LO ANTERIOR

¿ALGUIEN LO CONOCE?

SE PUEDE HABLAR DE AÑORANZA

DE BÚSQUEDA DE PAZ ENTRE BRAZOS AJENOS

DE AMAR DESPACIO

SINTIENDO EL SEXO,

EL TUYO Y EL MÍO,

COMO COMUNIÓN ENTRE EL SENTIMIENTO Y EL DESEO

DESBROZANDO LO INNECESARIO

CON LA SOLA HERRAMIENTA DE LA ENTREGA

PERO NO EXISTE UN UMBRAL

ENTRE LA VEJEZ Y LO ANTERIOR

SOLO LOS CUERPOS CURVADOS EN EL ESPACIO

ATRAYÁNDOSE DE MANERA IRREMISIBLE

SIN EDAD, 

SIN RECUERDOS,

SIN PASADO.











domingo, 17 de octubre de 2021

LA ÚNICA DIVERSIDAD

"Lo mejor que el mundo tiene
está en los muchos mundos 
que el mundo contiene"

Eduardo Galeano

La reproducción sexual de los animales produce individuos distintos, incluso dentro de una misma camada. Resulta obvio, que esto ocurre exactamente igual en nosotros, seres humanos, que no dejamos de ser un animal. Fruto de este tipo de reproducción, cada uno de nosotros es diferente a cada uno de los, aproximadamente, siete mil millones de personas que pueblan este planeta. Y eso, querido lector, es la diversidad, que tanto aporta para que no se transmitan errores genéticos, al menos una parte de ellos, a nuestros descendientes. 
Por supuesto, reconocer que todos y cada uno de nosotros somos diferentes (tal vez, con la excepción de los gemelos univitelinos), a ciertas personas les chirría y no les convence, porque es más fácil, al menos para ellos, agrupar a las personas por cuestiones anecdóticas secundarias, como pueden ser el color de la piel, la religión, el sexo, la edad o cualquier otra cuestión que el amable lector pueda conocer o imaginar. Cabe destacar, que esto se puede utilizar para despreciar a las personas que responden a las características elegidas o para ensalzarlas, bien como héroes,  bien como víctimas. 
Durante siglos las personas que practicaban la religión judía estuvieron perseguidos por el hecho de pertenecer a esta fe. Véase los pogromos, las expulsiones de los practicantes de esta creencia de Francia, siglos XII y XIV, Inglaterra, siglo XIII, Granada (almohades), siglo XII, o España, siglo XV. O asuntos mucho más cercanos en el tiempo como el Caso Dreyfus, Francia  siglo XIX. Sin olvidar la barbarie nazi, que alcanzó, por desgracia, no solo a personas judías, también personas de etnia gitana, eslavos, personas con discapacidad, homosexuales (aunque no debemos olvidar que Ernst Röhm y parte de su cúpula de las SA eran homosexuales)... sufrieron la locura de unos tipos que les negaban cualquier derecho, solo por ser "distintos".
¿Distintos a qué? A un ideal que no deja de ser eso: un ideal, algo inexistente en la vida real. Todos, repito, todos, somos distintos, irrepetibles, con nuestras virtudes y nuestros defectos, que variarán en función de quién los analice. El ideal de persona es, únicamente, un intento vacuo por unificar aun colectivo con una doble finalidad: que una minoría alcance el poder político, buscando para ello crear unos enemigos o unos tipos distintos, que impiden que ese ideal se lleve a cabo. No se juzga a las personas por sus actos, se les encasilla por un estereotipo, pretendiendo borrar la esencia del ser humano: su irrepetibilidad.
Como dije al principio este intento de unificar, de no juzgar a las personas por sus actos si no por una característica, generalmente aleatoria y que no depende del individuo, no solo se aplica con un sentido discriminatorio. En nuestros días se utiliza por parte de cierto sector de la que antes era la izquierda, para justificar una pretendida superioridad de ciertos colectivos por ser "discriminados", generalmente por el mismo colectivo los hombres blancos. 
Ni que decir tiene que la vida de Carmen Polo, esposa de Franco, Pilar Primo de Rivera o cualquier mujer noble durante el franquismo, no se acerca, ni de lejos, a la vida que a tenido mi padre (trabajando de sol a sol desde los nueve o diez años, aprendiendo a leer y escribir ya adulto), pero ese detalle no importa a cierta gente, porque no importan las circunstancias y los hechos, importa el colectivo.
Esa importancia del colectivo les lleva a cometer disparates como el de recomendar a una pretendida mujer, Carmen Mola (en realidad tres hombres que escriben bajo ese pseudónimo) como un ejemplo de escritora feminista (véase que el Instituto de la Mujer de Castilla la Mancha solo recomienda leer a mujeres).


Un breve inciso. Cuando uno lee esto se acuerda de la película Europa Europa, que narra la experiencia  real de un joven judío que se hace pasar por ario para escapar a una muerte casi segura. Y me recuerda ese film, porque en un fragmento de la película el experto nazi pone como ejemplo de ario puro al protagonista de la película, el joven hebreo Solomon Perel. 
Pero volvamos a la diversidad y su utilización espuria por parte de unos y otros.
 La bandera de la diversidad, sea eso lo que fuere, la ha enarbolado una pretendida izquierda, mejor llamarlo progresía, que se ha dedicado a realizar paquetes de personas, atendiendo a una característica, dos a lo sumo, con una única finalidad: poner la etiqueta de buenos o malos. Para colocar dicha etiqueta solo es preciso un aspecto: haber sufrido discriminación o no. ¿Discriminación? Sí, discriminación y, a ser posible, por el hombre blanco heterosexual. Eso ya da carné de colectivo discriminado para la eternidad. 
Pero, pero, pero, es que la mujeres de la jerarquía franquista vivían mucho mejor que mi padre, mis tíos o mi abuelo. 
Ya, pero ellos oprimían a las mujeres. 
Pero es que eso no era así en casa de mi5s padres. 
Eso es mentira, porque lo digo yo y porque lo dice fulana o fulano de tal.
Por no hablar de quién preside el mayor banco español o quién es la número dos, que será la uno cuando muera su padre, de la empresa más grande española, y una de las más importantes del mundo, Inditex. Pero es que la mujer está discriminada. Y el hombre que se pasa años en paro también. Pero es que...
No. Ni la gente de extrema derecha ni la gente progresista defiende la diversidad humana, que, a pesar de ellos es la base de nuestra existencia. Unos y otros defienden concepciones de la sociedad que distan muy mucho de la realidad diaria, que es la que vemos envueltos las mayoría de nosotros, pero, en ambos casos, intentan hacernos creer que su visión, por lo general rayana en la paranoia, es la verdadera.
Además de esta percepción distorsionada de la realidad, unos y otros tienen otra cosa en común: no quieren acabar con un sistema irracional y cruel, que solo interesa a quienes acumulan las riquezas de todos, privando en muchos casos hasta de lo más básico, casi un 10% de la población mundial, manteniendo en un estado de precariedad severa a cerca del 40% de la población mundial.


No, ninguno de ellos quieren abordar los problemas reales, en España el porcentaje de personas que viven en pobreza extrema es casi del 10% de la población, (y no, las mujeres no son más pobres que los hombres en España , como se puede encontrar en los datos del INE). Ni unos ni otros quieren luchar contra la desigualdad económica, buscando el reparto real de la riqueza, aunque sea confiscándola. Queda mucho mejor culpar a los "moros" o al hombre blanco de todo. Y esto resume bien lo que son ambos enfoques: una panda de débiles intelectuales, con el mismo trasfondo ideológico, que lucha contra la diversidad, la que dice que cada ser humano es diferente y especial, para buscar una uniformidad ideológica, evitando con ello analizar y luchar contra el problema que hombres, mujeres, blancos, negros, indios, chinos, heterosexuales, homosexuales, transexuales... tenemos y padecemos: la desigualdad económica.
La verdadera diversidad es respetar a todas y cada una de las personas por el mero hecho de serlo. Y, si a nivel individual, hay que juzgar a alguien por sus actos, se juzgan los hechos de esa persona, no a toda la persona, porque a pesar de todo, por lo general, los seres humanos tenemos muchas facetas, en función del papel que asumamos en cada momento (padre, pareja, trabajador, hijo...). Alguien puede atropellar a otra persona y dar positivo por alcohol. Ese acto reprochable no conlleva el infractor pueda ser un tipo maravilloso con su pareja, un excelente padre, un amigo leal... 
Me gustaría concluir con una reflexión: piensen en un colectivo "malo" para un facha o "discriminado" para un progre. Imagínese ahora que ese moro pertenece a la familia real saudí o que esa mujer o esa persona homosexual sean hijos de un multimillonario. ¿Cree de verdad en lector que el facha pensara que ese miembro de la realeza saudí o esa mujer o homosexual están discriminados? 
Un ejemplo que sirve para desmitificar a esos colectivos "perseguidos". Siempre se ha dicho que los homosexuales han estado perseguidos, no es cierto, aunque no voy a profundizar en ello. Solo quiero poner un ejemplo de que incluso en los peores momentos, cuando una ley de la II República, la de Vagos y Maleantes, se amplió durante el franquismo para incluir en dicha ley a personas homosexuales. Sin embargo, sí que había homosexuales que no corrían peligro en ese periodo: los sacerdotes, que violaban a niños de manera impune. 
Tal vez, aceptar la diversidad depende en un alto porcentaje del dinero o poder que se posea o de hablar de actos individuales y no de colectivos.
Un saludo.