lunes, 13 de agosto de 2012

SIRVE PARA CREAR EMPLEO

Escucho a un fulano del P.P., desconozco su nombre y no me importa, que van a invertir en una determinada zona de una región para mejorar la formación de los dueños de comercios, que servirá, según el iluminado de turno, para crear crear empleo. La idea no parece mala a priori. Tal vez podamos destacar la salvedad de que estos mismos fulanos impulsan leyes comerciales que favorecen a las grandes superficies comerciales, las grandes competidoras del pequeño comercio. 
Pero lo que me ocupa el tiempo mientras redacto esta entrada dista bastante de la estupidez y descaro de ciertos personajes (esos que no dudan en cercenar las Mancomunidades, bastante más ágiles y eficientes que otro tipo de administraciones, no alterando ni un ápice instituciones tan anquilosadas como la Diputaciones, donde el poder, caciquil en muchos casos, del partido en el gobierno es mayor). De la ¿noticia? que encabezaba la entrada me llama la atención el uso indiscriminado y fariseo de la expresión: para crear empleo. Dé el amable lector un cargo político, o asimilado, al más tonto de la vecindad que lo primero que aprenderá a decir será: "esto, lo que fuere, servirá para crear empleo".  El fulano decide tirar un árbol que le molesta: sirve para crear empleo. El pollo en cuestión decide hacerse un chalet en la sierra en un lugar hiperprotegido: sirve para crear empleo. Se gasta la pasta en un campaña de exterminio de cucarachas porque vio en un documental que hay muchas por el mundo: sirve para crear empleo.
¡Joder!, si todo lo hacen para crear empleo ¿por qué hay casi seis millones de parados en este país? ¿Tan tontos somos que no sabemos aprovechar las múltiples y fascinantes oportunidades que nos ofrecen nuestros rectores políticos?


Estos tipos, salidos de la papeleta, el mamoneo en el partido y, en muchos casos, la falta de escrúpulos para medrar a costa de lo que sea, no constituyen el único reducto donde la manida expresión se esgrime como arma para defender sus propias causas. 
Imagino que el amable lector estival se acordará de aquel momento en que el Desgobierno de España aprobó la reforma esclavista, quise decir laboral. Además de las impresiones de la ministra del ramo, la que paga a una empresa externa por hacer, mucho peor, lo que es función de los trabajadores públicos de su departamento, y de los parabienes que el doble de Chiquito de la Calzada, ése que tiene un cargo ministerial especializado en recortes y conducir a la ruina al país, lanzaba sobre una reforma necesaria que daría sus frutos a final de año (parece que hasta sus aliados de los bancos contradicen tal asunto), toda una troupe de personas que se consideran a si mismos economistas, generalmente con título universitario, y de soplagaitas mediáticos defendían, casi con su honra (si la tuvieren) la necesidad de tal medidas semiesclavistas para crear empleo. Sí, SIRVE PARA CREAR EMPLEO. ¡Te cagas!
Obviamente, todas las medidas llevan su tiempo. Unas unos pocos meses, otras años y algunas, algunas... bueno, algunas  de esas "medidas" cualquier tipo con dos dedos de frente saben que se basan en soberanas majaderías, que sólo aportan a la ciudadanía sufrimiento y a los que las aprueban poner en práctica su carga ideológica, eso sí siempre en los demás. Ellos viven muy bien y no se van a largar a su casa, por mucho que cada medida que tomen dé menos resultados que la anterior. Pero amigos, hemos encontrado el elixir mágico que vuelve invisible a los estúpidos y justifica cualquier atrocidad. Más concretamente hemos hallado las palabras mágicas que todo lo curan: "sirve para crear empleo". Esta frase sirve igual para devastar bosques que para ganar campañas electorales, a sabiendas de que no se va a crear empelo ni de coña. La elasticidad es tal que cubre aspectos que oscilan desde contratar a tropecientos asesores hasta privatizar servicios públicos. Todo cabe bajo el caparazón de la famosa frase. ¡Pierda usted, oiga, derechos que en un futuro servirá para crear empleo! Y de regalo un recorte en la cuantía de la prestación por desempleo.


Este credo neoliberal, dicen hacer todo para crear riqueza que, a su vez, creará empleo, se ha convertido en el soniquete de una casta de incapaces con el estómago lleno, y la cabeza vacía, que han de justificar su situación y cualquier tropelía que les apetezca cometer, generalmente para justificar el cada vez mayor enriquecimiento de sus amigos y, en ciertos casos, sus protegidos/protectores: las grandes fortunas.
Pero cuidado, querido lector, existe también el reverso oscuro de dicha frase: esto no sirve para crear empleo. El portavoz del P.P. en el Congreso largó el otro día que los 400 euros que reciben los parados que han agotado su prestación no sirve para que la gente encuentre empleo. Hombre, querido personaje, no conozco a nadie que se mantenga con 400 euros al mes, a no ser que reciba ayuda familiar o de organizaciones benéficas, por tanto el problema no reside en que la "magnífica" cantidad que reciben muchas personas (si al portavoz de marras le parece un exceso le propongo que el reciba ese sueldo mensual); más bien deberíamos centrarnos en por qué el sistema NO SIRVE PARA CREAR EMPLEO. Sin embargo, el uso de la demagogia, mediante la repetición ad infinitum de clichés, justifica la más absoluta de las indecencias, pronunciadas por cualquier tipo con la tripa llena y la sección de escrúpulos vacía.
Nos vuelven a vender cuentos, aprovechándose de la necesidad, extrema en muchos casos, de una buena parte de los ciudadanos españoles. El abuso de frases como la mencionada sólo esconde el fracaso más absoluto de un modelo. Oculta, de igual manera, el fracaso moral de unos tipos: políticos, los autodenominados economistas, soplagaitas mediáticos... que hacen de la necesidad de un cuantiosísimo número de personas la excusa para cometer todo tipo de tropelías. Y, en último lugar, y no menos importante, sirve de parapeto y de cortina de humo para no dejar entrever la realidad: no existe un plan viable y racional para acabar con el paro y la depauperización de un gran número de ciudadanos. Los parches son eso: parches, pero ocultan una falta de ideas, de planificación a medio y largo plazo que nos aboca a la incertidumbre y a la pobreza.


Pero ya sabe, estimado lector, mientras tanto ellos no tendrán problemas, porque resolver este problema sirve para crear empleo. Al menos para aquellos que viven a cuerpo de rey y que se llenan la boca, y los bolsillos, mientras utilizan dicha frase a diario.
Un saludo.



domingo, 12 de agosto de 2012

RELATOS BREVES ESTIVALES

Había sido educada desde pequeña para esperar ese momento. En un principio no identificó los sentimientos que poblaban su interior. Creyó que todo era debido a la confusión y el ajetreo derivado del suceso. Pero no, sentía una tristeza, que a ella le parecía infinita y eterna. Treinta y dos años, desde que tenía conciencia, de obediencia y seguimiento de los preceptos escritos en aquel libro ideado por el fundador de aquella poderosa rama de la Iglesia la debían haber preparado para ese momento, pero siete días después del fallecimiento en accidente de tráfico de su marido y de su hijo mayor no encontraba consuelo en la idea de que ambos habían conseguido lo más importante: encontrarse con su Señor.

Allí, frente a su madre, escuchaba impertérrito lo escasamente acertado de sus gustos musicales. Esos melenudos que gritaban y ejecutaban ese ruido infernal no podía ser una buena influencia para él, al menos eso decía su progenitora empleando unos argumentos utilizados por ella hasta la saciedad. Ajeno a la filípica que partía de la mujer que tenía enfrente él considero que, de nuevo, no era ocasión para exponer su verdad más acuciante a su madre: desde hace unos meses poseía la certeza absoluta de ser homosexual. Debería esperar otra ocasión más apropiada para hablarle de su novio.

Tras años de luchar por alcanzar una posición económica desahogada había alcanzado su meta. Nóminas suculentas a fin de mes, comidas de empresa en restaurantes de lujo, viajes en clase bussines pagados por la empresa y fabulosos hoteles constituían su forma de vida. El uso esporádico, cada vez menos, de cocaína también formaba parte de su triunfo personal. Su mujer había aceptado de buen grado esta situación, el dinero permitía que accediera a esos vestidos y bolsos que siempre había deseado que ocuparan parte de su armario. En ese momento, bajo el tórrido calor estival, tras desparecer el efecto de la tercera raya esnifada ese día, se encontró con dos extraños frente a él. De repente una idea fugaz asoló su persona: se acababa de dar cuenta de que era incapaz de contar un hecho significativo relacionado con esos dos extraños: sus hijos.

Allí, postrado en aquella cama de hospital, llevaba más de una semana. En ese tiempo su estado había mejorado de manera significativa. La operación había sido calificada por el cirujano como un rotundo éxito y podía dar fe de que la mejoría que había sufrido desde que le habían extraído la bala que aquel ladrón le había disparado. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido, aún le atormentaba la imagen de aquel tipo que le miraba fijamente mientras empuñaba una pistola, que no dudo en disparar contra él. La visión de aquel joven, de la edad de su hijo pequeño, le perseguía de manera inmisericorde. El autor del disparo había sido el mejor amigo de su hijo pequeño hasta hace unos cinco años, fecha en que cada uno tomó un camino dispar. 

Tabaco, marihuana, un papelillo y una boquilla de cartón, todo mezclado y liado de forma conveniente antes de ser compartido por los dos. Después un largo periodo de risas sin cuento, no importaba que el reloj marcase más allá de las dos de la madrugada, el tiempo había que paladearlo. Cuando al fin decidieron encaminar sus pasos hacia la cama observaron, camino de la misma, como su hijo dormía despreocupado. Ya sobre las sábanas nuevos momentos para reír de manera casi compulsiva. La marihuana les provocaba ese estado que no querían desaprovechar. Al día siguiente, cuando su hijo despertó, ellos llevaban un par de horas despiertos. Habían limpiado la casa y planificado las actividades del día. Cuando su hijo se despertó  volvieron a sonreír de manera cómplice y despreocupada, especialmente tras escuchar de labios del pequeño que quería mucho a ambos.

El psiquiatra escribía mientras él desgranaba sus ideas. Una de ellas constituía una verdadera obsesión: se sentía vigilado. Alegaba que existían cámaras de vídeo por doquier; que cualquier operación electrónica permitía su identificación y un análisis de su vida; que el Estado controlaba todos sus movimientos por avión o cuando se alojaba en un hotel. Esta forma de control le impulsaba a limitar su actividad diaria, evitando en la medida de lo posible todo este tipo de actividades, que podían permitir que ciertos poderes supieran de él más que el mismo. Tras cuarenta minutos de charla, aderezada con preguntas intercaladas del terapeuta, éste se dirigió a su paciente con voz calma diciéndole: "Sus argumentos tienen cierta base, pero echo en falta uno fundamental: nadie tiene interés en controlar una vida tan vacía como la suya, basada en no vivir para que no sepan de usted".

viernes, 10 de agosto de 2012

NUEVAS REFLEXIONES

Parece que España se vuelve cada vez más europea: quiere impedir el acceso a la sanidad a los inmigrantes ilegales, especialmente a aquellos más pobres. Dicha noticia deja encierra diferentes aspectos interesantes de analizar. En España, como en Europa, se da por hecho que existe y va a existir un cuantioso número de inmigrantes que han entrado y permanecen en los países de forma ilegal. Parece que este tipo de inmigrantes, que tienen la extraña costumbre de enfermar de vez en cuando, se sustentan del aire, pues el hecho de residir de manera ilegal en un país les impide tener un contrato de trabajo. Por otra parte existe un problema: millones de personas habitan decenas de países de forma ilegal, sin que las autoridades sean capaces de dar una solución al problema en cuestión. De igual manera parece que nuestro país va a empezar a cobrar por los servicios prestados a ciudadanos de otros países de la U.E. y del primer mundo por los servicios prestados, poniendo en práctica para ello los convenios ya existentes (e imagino que creando otros nuevos). La pregunta surge de manera instantánea: ¿por qué no se hizo antes? ¿De quién es la culpa? Por último, parece que se va atender gratuitamente a aquellos enfermos que residan ilegalmente en nuestro país cuando se trate de urgencias, embarazos, niños o los pacientes tengan enfermedades que puedan poner en peligro al resto de la ciudadanía. Tenemos la suerte de que todos los inmigrantes ilegales de este país sepan medicina y por ello saben distinguir cuando su enfermedad requiere una atención urgente o puede suponer un problema para sus conciudadanos. De otra manera es posible que por miedo, o por insolvencia, no acudieran aunque tuvieran el virus del Ébola.

Desde los partidos mayoritarios de siempre, P.P. y P.S.O.E., se ha criticado la acción de miembros del Sindicato Andaluz de Trabajadores, que no pagaron productos adquiridos en los mismos, destinados, a priori (el banco de alimentos los ha rechazado), a personas con necesidades extremas. Desde las filas del partido del Desgobierno se ha aplaudido la intervención del mismo contra las personas que realizaron tal actividad, hablando de dar ejemplo. El siguiente paso ejemplificante podía consistir en largar del Desgobierno a la ministra que compartía un Jaguar con su ex marido un Jaguar salido del caso Gurtell; o a varios ministros cuyos intereses privados entran dentro del campo de su ministerio. Lo de largar del partido a corruptos, presuntos corruptos y demás inmundicia lo dejaremos para después.


http://www.cincodias.com/articulo/empresas/gobierno-indulta-alcalde-pp-condenado-prevaricacion-urbanistica/20120718cdscdsemp_9/

El B.C.E. propone de nuevo las medidas de siempre para acabar con la crisis: menos derechos, menos sueldo y más explotación. Uno empieza a considerar que estos tipos, elegidos de manera arbitraria y oscura, tienen parte de razón: se les debería largar a la calle a todos por ineptos, no aciertan una, prohibirles ejercer su profesión en la U.E., y confiscarles sus cuentas para paliar, mínimamente, las consecuencias de sus estupideces ideológicas. Lo más probable es que sus directrices nos vayan dirigidos a ellos mismos, a pesar de su falta de productividad, su nefanda gestión y su nula capacidad intelectual. Como siempre sus consejos tienen un destinatario: el ciudadano que no les ha elegido. Curiosamente en ningún momento estos tipos hablan de luchar contra los paraísos fiscales, subir los impuestos a los más ricos o comprar deuda pública, lo que solucionaría una parte significativa de los problemas de España e Italia. Seguramente sea un olvido de estos personajes tan atareados.

El portavoz del P.P. en el Congreso se cuestiona la utilidad de la percepción de los 400 euros por parte de los parados que han agotado su prestación. Parece ser que dicho dinero no sirve para que encuentren trabajo. Tal vez sea porque ese dinero sirva para ir malviviendo durante unos meses. Por cierto, doy desde aquí un consejo a los perceptores de este subsidio: afíliense a cualquier partido de los que se arrime o se pueda arrimar en un tiempo prudencial al poder. Practiquen genuflexiones en casa, delante del espejo, para realizarlas correctamente delante del jefe correspondiente de la organización política en cuestión. Cambie su lenguaje y diga sinsentidos continuamente o mensajes vacíos de contenido. No se cuestione su capacidad para ocupar un cargo público, para eso están los asesores y conseguirá, con alto grado de probabilidad, lo que no han conseguido los 400 euros mensuales: encontrar un trabajo bien remunerado y sin grandes complicaciones.

Varios bancos europeos, algunos de los más grandes, aparecen implicados en la distorsión de los datos del LIBOR (tipo de interés interbancario de referencia en el mercado anglosajón). Directivos del Barclays se desmarcan de tal práctica mafiosa, acusando a empleados de poca enjundia (el de la limpieza, dos seguratas y la cabra de la legión) de tal actividad, aunque su máximo responsable ha dimitido. El resto de dirigentes de los bancos implicados callan ante las acusaciones, al igual que el BCE y otros organismo propensos a recortar derechos a los trabajadores. La banca privada europea, a pesar de recibir una talegada del BCE y de los estados, sigue poniendo en práctica formas de actuar delictivas. Ni el capitalismo se ha refundado ni se han puesto cortapisas a los abusos de las grandes corporaciones financieras ni existe interés alguno. El objetivo se centra en exprimir más a los ciudadanos, al menos hasta que parte de la banca colapse de nuevo. Cuando llegue ese momento ya veremos lo que ocurre.

Ángel Carromero, dirigente de Nuevas Generaciones del P.P., que conducía el coche cuando se produjo el accidente que costó la vida los disidentes cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero, tenía un amplio historial de infracciones de tráfico en nuestro país, que ha provocado que le retiren el permiso de conducir en España. Tras la dimisión del anterior Secretario General de Nuevas Generaciones por conducir ebrio pudiera parecer que la conducción y la dirección de la sección alevín del partido en el Desgobierno no son un buen cóctel. Volviendo al tema de dar ejemplo: ¿el uno y el otro seguirán ocupando cargos en un partido que predica las buenas prácticas y la actitud ejemplarizante? ¿Es posible que estos tipos tengan un cierta sensación de impunidad por sus actos? ¿O sólo son jóvenes sin mucha cabeza? Alguien me decía que con estos tipos los Castro, dictadores cubanos, no necesitan ayuda para acabar con la oposición. 

Las CC.AA. y los ayuntamientos realizan de manera continua, y en muchos imperceptiblemente, recortes de derechos que afectan a pequeños colectivos. Dicha forma de actuar, menos atractiva para los medios de comunicación, que no de información, que las grandes medidas tomadas por el Desgobierno de España, afectan en mayor medida que las grandes reformas, recortes de derechos, emprendidas por la cuadrilla dirigida por Mariano Rajoy Brey. A la chita callando se están cepillando los derechos de millones de personas de manera sibilina y atroz. Si queda algún colectivo ciudadano no afectado por las barrabasadas de estos tipos que levante mano. Abstenerse banqueros y grandes empresarios.

En estos días sufrimos una ola de calor que afecta a gran parte de España. Muy pocas zonas se libran de las extremas temperaturas. Entre los lugares que no sufren el azote de los calores estivales se encuentra la elegida por Mariano Rajoy Brey para pasar sus vacaciones, Sanjenjo. Si uno no supiera que es casualidad pudiera llegar a pensar que hasta ese extremo nos castiga el Desgobierno de España. ¡Rediós, lo quieren todo para ellos!

miércoles, 8 de agosto de 2012

LOS VISIGODOS Y NOSOTROS

Actualmente leo una obra sobre el periodo visigodo en España (ya conoce el lector habitual mi afición por la Historia). Uno, que no acaba de sorprenderse, ha podido comprobar como el sistema de funcionamiento de la nobleza visigoda no distaba mucho de lo que ocurría en España en el siglo XIX, especialmente en la época de Isabel II. Las élites en el poder, una minoría, utilizaban todos los medios a su alcance, generalmente mediante el uso de las armas, para acceder al poder. En estos combates siempre había un bando perdedor, resulta lógico, que, tras un tiempo prudencial, volvía a ver restituido toda o buena parte de su patrimonio, así como sus posibilidades de ocupar el poder, bien los insurrectos, bien algún familiar. Aunque, a diferencia del siglo XIX, algunos de estos "insurrectos" podían perder la vida durante el fragor de la batalla que esperaban les condujese a lo más alto del escalafón. En la España Isabelina los cabecillas solían largarse al exilio cuando veían peligrar su empresa y eran los que ocupaban los escalafones de mando inmediatamente inferiores los que pagaban con su vida el intento de "alterar" el orden establecido. 
Sé que esta simplificación del asunto oculta otros aspectos de la Historia sustanciales, pero no tengo especial interés en pormenorizar sobre asuntos que, lo reconozco, no domino y que resultan insustanciales para desarrollar la entrada que me traigo entre manos. 
Tras los seis años que siguieron a la Gloriosa, que supuso el destronamiento de Isabel II, los Borbones implantaron un sistema de turnismo bipartidista que acabó con los levantamientos de las facciones que no ocupaban el poder. Dicho sistema, podrido hasta la médula, evitó algo que parecía ser consustancial: los levantamiento armados. 


Antes de continuar me gustaría reseñar que voy a obviar los movimientos obreros que se produjeron durante esta época, por considerar que no aportan nada importante para la comprensión de lo que deseo exponer.
El sistema se derrumbó progresivamente y acabó desembocando en la dictadura de Primo de Rivera, que contaba con la aquiescencia del Borbón en el poder, Alfonso XIII, y con la de ciertos partidos, entre ellos el PSOE, al menos al principio. Pero la situación del país acabó con el rey en el exilio y la proclamación de la República, la 2ª. Cinco años de esta forma de gobierno bastaron para que los españoles nos enfrascáramos en una guerra sin cuartel entre nosotros mismos. Parece justo reseñar que durante este periodo, antes del golpe de Estado del 36, existieron, al menos un par de intentos de subvertir el orden constitucional. Contrariamente a lo que muchos defienden, especialmente la gente de derechas, la primera se produjo en el 32, capitaneada por Sanjurjo. Este personaje un año antes resultó fundamental para que la República se instaurara como forma de Gobierno (en abril del 31 dirigía la Guardia Civil, último bastión de poder que podría sustentar al Borbón en el poder, no dudando en presentarse en el lugar donde se encontraban reunidos los futuros dirigentes de la República, indecisos tras la victoria de sus tesis en las elecciones, para ponerse a sus órdenes, poniendo de esta manera a la Guardia Civil bajo los designios de los futuros líderes de la República). De igual manera Sanjurjo, al que se le conmutó la pena de muerte por su intentona golpista, se convirtió en aglutinador y líder de todos los movimientos antirrepublicanos, desde su exilio portugués. De hecho él era la cabeza visible del Golpe de Estado del 36.
Las consecuencias de la Guerra Civil las conocemos de sobra, por lo que avanzaremos en el tiempo hasta la década de los setenta del siglo pasado. 
Tras la muerte de Franco el sucesor de éste, Juan Carlos I, nombrado por el dictador, facilitó un cambio político, a cambio de permanecer en el poder, que mediante lo que conocemos como Transición permitió dotar a este país de un sistema democrático formal, al menos eso nos venden.
Durante estos años se ha establecido una especie de turnismo político bipartidista, con el apoyo en bastantes ocasiones de partidos nacionalistas y regionalistas, que cada vez recuerda más al que se estableció en época del bisabuelo del actual monarca español (digo estableció porque Alfonso XII no fue quien pergeñó tal sistema, faltaría más, para eso existían personas como Antonio Cánovas) y que acabó con el hijo del Borbón en el exilio. 


El actual sistema, bastante menos fraudulento que el propuesto por la Restauración, parece que se ha encontrado con un escollo con el que nadie contaba cuando se diseñó: una crisis, estafa, que ha conducido a la pobreza a casi un cuarto de la población española y que parece va a seguir generando ciudadanos, familias, colectivos totalmente desprotegidos. El desencanto por parte de los ciudadanos hacia una forma de gobierno que permite que los líderes políticos de turno se salten a la torera sus programas políticos, en algún caso reciente mintiendo descaradamente sobre sus intenciones, sin que ello acarree consecuencia alguna para los mentirosos. Desencanto que se alimenta igualmente de la frustración que supone soportar recortes de derechos para la mayoría de los ciudadanos, mientras una pequeña élite ve como sus privilegios siguen siendo válidos, y en algunos casos se incrementan incluso. Desencanto, ¡en fin!, que se produce por falta de respuestas reales y efectivas a los problemas de los ciudadanos, sobre quienes cae el peso de la irresponsabilidad de políticos pasados y presentes. 
Todo ello lleva a pensar a una parte significativa de la ciudadanía que el sistema, instaurado durante los 70 y perfeccionado, o desvirtuado, durante las décadas siguientes, parece no ser suficiente en estos momentos, convirtiéndose más bien en un corsé que aprieta hasta la asfixia a los ciudadanos. De hecho, parece tan evidente lo expuesto que en medios de comunicación del grupo PRISA los mamporreros mediáticos del grupo en cuestión  ya hablan sobre un pacto de estabilidad entre los dos partidos mayoritarios y un algún otro partido nacionalista, con la finalidad de encauzar la situación. Como en el caso del abuelo del monarca campechano, las élites, no sabría decir bien de que tipo, posiblemente financieras, intelectuales seguro que no, intentan salvar al sistema desde arriba, sin contar con la ciudadanía. ¿Hemos avanzado algo desde el siglo VI en que una pequeña élite se repartía el poder?
Resulta evidente que esta intentona, por el momento en la mente de unos cuantos, va encaminada a salvar el estatus quo imperante, que va desde la forma de organización política del país, hasta la preservación de los privilegios de las clases poseedoras del poder económico, pasando por la subsistencia de los grandes medios de comunicación (algunos como PRISA con una situación económica calamitosa). 
No parece difícil determinar que dicha forma de entender la democracia, obviando la opinión de amplios sectores de la ciudadanía, a una parte significativa de las organizaciones ciudadanas, desde partidos políticos minoritarios a sindicatos minoritarios, pasando por asociaciones de todo tipo y a los diferentes movimientos ciudadanos surgidos en los últimos tiempos, constituye un secuestro, aún mayor, de la democracia en nuestro país. Los gobiernos de concentración nacidos de necesidades extremas, creados por los propios partidos en el poder generalmente, suelen constituir un incumplimiento sistemático de los programas electorales; una mentira y un desprecio hacia los ciudadanos, que son tratados poco menos que como trozos de carne, y hacia la democracia, palabra con la que tanto se llenan la boca. 
El intento por copar el poder por parte de los que lo han detentado durante los últimos treinta años al precio que sea, con la excusa de salvar al país, constituye un asalto a la soberanía popular, un pequeño, o grande, golpe de estado, con la excusa de salvarnos del mal absoluto, creado y amplificado hasta extremos inconcebibles por ellos mismos. Por supuesto la idea de un referéndum o de una convocatoria anticipada de elecciones no entra en su vocabulario. "Ellos han sido elegidos para sacar al país de esta situación". Lo cual es cierto, pero falso a la vez. Han sido elegidos para aplicar un programa electoral que pretendía sacar a los ciudadanos de este país del desastre al que nos han abocado unos y otros, pero no para ejercitar el poder como les dé la gana ni para mentir miserablemente. 


Esta situación también se puede observar desde otro punto de vista: la existencia de malestar, frustración, ira... entre una parte de los ciudadanos y la organización creciente de los mismos constituye, o así lo perciben ellos, un escollo para que puedan seguir ocupando plácidamente el poder. La organización social creciente, que está generando movimientos de protesta cada vez más evidentes, constituye una forma de amenaza a lo que los tipos que dirigen los partidos políticos consideran el estado ideal de las cosas, su permanencia en el poder siguiendo las directrices de los poderes económicos que han impuesto la teocracia neoliberal. Desde este punto de vista, de manera fundada o no, los tipos que detentan el poder político ven peligrar parte del pastel que les toca. 
Aunque pudiera parecer algo ajeno a lo expuesto en último lugar las amenazas a FACUA por parte del Gobierno, constituyen otra forma de miedo a perder ese poder. Se intenta laminar legalmente a una organización apolítica que pudiera generar problemas en un futuro, o que lo hace ya en el presente. 
Estos tipos, a los que se les llena la boca con la palabra democracia, pretenden hacernos olvidar a los ciudadanos que la Constitución reconoce la libertad de asociación del ciudadano para defender sus derechos y que los partidos políticos no constituyen el único cauce de expresión de los españoles. Intentar acotar a una minoría el poder de decisión no deja de ser una forma de vulnerar la Constitución del 78, lo cual puede considerarse de muchas formas, pero todas con un significado asociado al secuestro de la soberanía nacional.
Me gustaría concluir esta entrada con un dato histórico. Desde Carlos III ningún Borbón que haya heredado el trono de su padre/madre ha conseguido finalizar su reinado (vamos a considerar que Fernando VII recibió el poder de las Cortes de Cádiz, aunque no sea cierto del todo, para que se cumpla este axioma. Perdón por la licencia).
Un saludo.

martes, 7 de agosto de 2012

EL CHOCOLATE DEL LORO, ¿DE QUÉ HABLAMOS?.

Por segunda vez escribo sobre el famoso chocolate del loro. No recuerdo con exactitud cuando utilicé por primera vez que la manida frase, que sirvió para conformar parte del título de una entrada; aunque sí tengo conciencia de que la entrada vino motivada por las declaraciones de un preboste de la jerarquía católica, que intentaba justificar ciertos privilegios. En esta ocasión no cargaré contra los representantes de un cierto dios en la Tierra, al menos así se denominan ellos, por no parecerme oportuno. Demasiado tendrán ellos con explicar a su dios las contradicciones entre su prédica y su práctica, siempre en caso de que exista ese deidad, tan voluble a las necesidades de una jerarquía anquilosada y alejada de la realidad. No, no merece la pena perder el tiempo del amable lector con vendedores de salvaciones futuras cuya vida transcurre entre oropeles y realidades palaciegas, con intrigas del mismo tipo incluidas. Vayamos a por otros seres que de igual manera se desenvuelven entre oropeles, realidades palaciegas y sueldos generosos pagados por los que ellos consideran sus fieles, los ciudadanos, a los que tienen atrapados en su red de espejismo, mentiras y falsa democracia. Efectivamente, hablemos de los políticos, y sus mamporreros mediáticos, que acuñan sin pudor alguno la manida expresión, el chocolate del loro, para justificar sus desmanes y su iniquidad.
La manoseada, baboseada sería mejor escribir, frase se utiliza para justificar gastos de cualquier administración, que generalmente repercuten en el estado de bienestar de políticos y allegados. De igual manera ciertos políticos la esgrimen cuando de subir impuestos a los más pudientes se habla. Hace unas pocas semanas escuchaba una entrevista radiofónica a una secretaria de Estado del actual Desgobierno desdeñando la posibilidad de implantar un impuesto a los más pudientes argumentando que se trataba del chocolate del loro (posteriormente los Técnicos del Ministerio de Hacienda exponían que tal medida podía recaudar unos cuantos miles de millones de euros).


La pregunta surge de inmediato: ¿qué es el puto chocolate del loro para una persona con dos dedos de frente y un poco de vergüenza?
Parece claro que uno de los criterios para responder a este interrogante es la cuantía económica. Sin poder definir una cantidad exacta parece claro que cuando hablamos de millones de euros, no digamos nada si nos referimos a miles de millones, dicha forma coloquial de hablar no tiene cabida.
Por ejemplo los más de cuatro millones de euros, casi cinco, que cuesta al contribuyente la externalización de un servicio como el envío de la vida laboral a los trabajadores no es el chocolate del loro. Además en este caso se dan dos supuestos que confluyen para que esta medida se pueda considerar un despilfarro: el servicio estaba cubierto por los funcionarios de la Tesorería General de la Seguridad Social y el funcionamiento se caracteriza por su ineficacia.
Otro ejemplo. Ayer publicaba la prensa que el servicio de catering ofrecido los viernes a altos cargos del ministerio que dirige la Fátima Báñez nos costaba a todos algo menos de cuatro mil  euros mensuales. Reconozcamos que la cantidad parece pequeña (que se lo digan a las familias que han traspasado el umbral de la pobreza), pero ¿para qué cojones hemos de pagar con dinero público a unos fulanos que ya reciben un sueldo de la Administración su comida? Comida que parece debe ser opípara por la cuantía.
Por tanto parece que la cuantía no puede considerarse un único y fiable indicador de en que consiste el chocolate del loro. Necesitamos algún otro medidor fiable que ayude a delimitar el concepto.
A uno se le ocurre uno con el que creo que el lector estará de acuerdo: la utilidad social de dicho gasto o, en su caso, impuesto. Parece evidente que los dos ejemplos anteriores carecen de toda utilidad social, más bien al contrario, suponen una carga al conjunto de los ciudadanos.
Propongo al amable lector que pierda dos minutos y pico y vea este vídeo. Tal vez el concepto de chocolate del loro, que tanto esgrimen los políticos patrios para justificar sus privilegios, no se entienda igual en todos los países.


Pero, ¿siempre es tan clara esta distinción como en los casos expuestos anteriormente? Desde mi punto de vista sí. Veamos algún ejemplo.
El Gobierno de Extremadura ha propuesto a los médicos que a cambio de derivar a menos pacientes a los diferentes servicios encargados de realizar pruebas diagnósticas cobrarán más. Sí, querido lector, esta es una de las geniales medidas que intenta implantar el P.P. en Extremadura. Aparte de constituir una forma de, a cambio de la salud del paciente, intentar contentar a un colectivo de funcionarios, constituye un atentado contra los ciudadanos y la representación suprema de lo que significa la frase el chocolate del loro. Unos iluminados deciden que para contentar a un colectivo se realicen diagnósticos médicos en base al ojo de buen cubero del galeno en cuestión. No hace falta poseer una gran inteligencia para llegar a la conclusión de que los médicos que estén dispuestos a seguir esa senda cometerán más errores en su diagnóstico, lo que provocará un mayor gasto en bajas médicas, en medicación y, en casos extremos, problemas muy graves para el paciente. Todo ello, además de repercutir en la calidad de vida del enfermo, generará un mayor gasto sanitario que, por supuesto, habremos de pagar entre todos. Parece claro que nos enfrentamos ante un claro ejemplo del chocolate del loro: a cambio de "contentar" a un colectivo tendremos más gastos y algo que no es desdeñable, una menor calidad de vida para muchos pacientes.


Este mismo caso se producirá en la Comunidad de Madrid, donde han decidido que los niños con discapacidad derivada de un Trastorno del Espectro Autista que estén escolarizados en centros educativos no reciban los tratamientos especializados que los servicios de Atención Temprana de dicha comunidad realizan. La excusa: la duplicidad de servicios. El desconocimiento, la falta de criterio y lo que es más importante, la estulticia de los políticos parecen haber encontrado en este caso un límite difícil de alcanzar.
Imagino que muchos lectores tendrán hijos sin ningún tipo de discapacidad. Si no es el caso seguro que tendrán sobrinos, hijos de amigos... y conocerán algo del desarrollo evolutivo de los pequeños y la importancia de los primeros años para ir conformándose y creciendo en todos los ámbitos. Pensemos ahora en niños que por causa de una discapacidad, generalmente grave, no tienen la capacidad de realizar esos progresos de manera "autónoma". Pequeños que además necesitan de servicios altamente especializados, que en muchos casos no puede ofrecer el sistema educativo ordinario. Servicios diseñados para que los niños alcancen, en la medida de sus posibilidades, la inclusión social. ¿Estamos hablando de duplicidad o complementariedad de servicios? ¿Nos referimos a despilfarro o a dotar a ciertas personas de una mayor calidad de vida? ¿El ahorro inmediato va a generar más o menos gasto en el futuro? Parece obvio que a una persona, con discapacidad o sin ella, que se le ofrecen los recursos necesarios para desarrollarse lo máximo posible necesitará en un futuro menos recursos sociales que a otra que, especialmente en el caso de personas con discapacidad, no se le han brindado esos recursos. ¿Ahorro? A medio y largo plazo al contrario, más gasto y, lo más importante, menor calidad de vida para esas personas. De nuevo el chocolate del loro: ahorrar ahora para gastar más.
Antes de seguir con la entrada me gustaría dejar un enlace donde se expone lo que los padres de niños con TEA piensan respecto a las medidas propuestas por el Gobierno que encabeza la populista, inculta y experta en deformar la realidad Esperanza Aguirre:

http://autismomadrid.es/2012/07/29/posicionamiento-de-la-federacion-autismo-madrid-con-respecto-a-la-atencion-temprana-de-los-ninosas-con-tea/

Parece claro, al menos así lo considero, que los dos últimos ejemplos sirven como indicador fiable para desarrollar un segundo indicador de que constituye el chocolate del loro y que constituye una estupidez supina. La UTILIDAD SOCIAL de las medidas tomadas, la forma en que afecta al ciudadano, a su calidad de vida, y el coste económico a medio y largo plazo de dichas medidas para el conjunto de la sociedad constituyen un magnífico referente para delimitar que es el chocolate del loro.
El hecho de que un político cobre menos y tenga menos prebendas, por ejemplo que se pague su comida los viernes, aunque suponga un pequeño ahorro, no constituye el chocolate del loro. El impuesto de transmisiones, de patrimonio no constituye el chocolate del loro. La privación de servicios básicos al ciudadano que redundan en una peor calidad de vida del mismo y en mayores gastos en un futuro no constituye ningún chocolate del loro.
Lo único que uno siente de todo este asunto es que el loro no se revuelva de vez en cuando y de algún picotazo a algún malnacido, espetando a continuación una frase que podría rezar de esta manera: ¡estoy hasta los cojones de tu chocolate!
Un saludo.

lunes, 6 de agosto de 2012

ALEMANIA, UNA PEQUEÑA EXPLICACIÓN

Lo primero pedir disculpas. 
Por cambio de proveedor de Internet, unido a un viaje familiar, durante varios días no he podido disponer de línea, a pesar de haberlo intentado por activa y pasiva. Parece que los hados habían dispuesto que me alejara durante un tiempo de la Red, lo cual he agradecido en cierta manera. 
Realizada esta aclaración, creo que necesaria, pasaré al tema de hoy.
Si bien no he podido disponer de Internet, de vez en cuando he escuchado los medios de comunicación, que no de información, y no he permanecido alejado de lo que ocurría en este planeta y, especialmente, en este país nuestro de sainete, copado de mediocres, cuando no incompetentes, que intentan hacernos creer, mediante la fuerza de los hechos, que la situación a la que nos han conducido es un caos provocado por la incapacidad de los ciudadanos que habitamos esta vieja piel de toro llamada España. 
La distancia, no tanta como hubiese deseado, me ha servido para alejarme, al menos unos pasos, de la situación que nos presentan como irremediable y verdadera. Sin embargo la persona que más me ha impresionado durante estos días de distanciamiento ha sido el profesor Navarro y su clarividente exposición histórica, que explica la situación actual que vivimos. El azar quiso que accediera a escuchar una entrevista radiofónica, no recuerdo en que cadena, con el citado personaje. Debo aclarar que en un principio no sabía de quien se trataba, de hecho su voz, con un ligero acento extranjero, me indujo a pensar que se trataba de alguien nacido allende de nuestras fronteras, un Ian Gibson de la Economía. Mi sorpresa fue mayúscula cuando al final del programa escuché al locutor como agradecía al Vicenç Navarro su colaboración en dicho programa. Creo que este suceso, anecdótico, al amable lector no le aporta nada esencial, más allá de mi desconocimiento parcial sobre personas con las que coincido en gran medida; lo cual no sé si puede considerarse importante o no. Por ello me centraré en lo que, desde mi modesto entender, aportó certeramente dicha persona a la comprensión del problema actual que vivimos.


Antes de comenzar debemos retrotraernos a los años 90, justo tras la caída del Muro de Berlín. La unificación de Alemania supuso un gasto de recursos ingentes para la antigua R.F.A. que, mal que los pese a los germanos, se realizó con la comprensión, y cierto esfuerzo económico, del resto de países de lo que ahora conocemos como U.E. A pesar de que habían transcurrido más de 45 años desde la 2ª Guerra Mundial ciertos países, especialmente Francia, sentían cierto temor a una Alemania unida y tremendamente potente, a pesar de los problemas generados por la adhesión de la R.D.A., lo que provocó que los políticos europeos de aquel entonces buscaran que Alemania fuera fundamental, e indisociable, en el mecanismo de la Europa unida. Ello conllevó que en las estructuras pergeñadas para la ocasión Alemania tuviera un grandísimo poder. Entre estas estructuras se encontraban, especialmente, las económicas. Un ejemplo de lo expuesto lo tenemos en la creación del BCE, en 1998, controlado por los germanos y su ideología, o tal sería mejor decir por su conveniencia.
 Este proceso "europeo" explica ciertas cosas de las que suceden actualmente, pero, y aquí entra el profesor Navarro, no la totalidad. Vincenç Navarro expuso en la citada entrevista algo que en resumen sería lo siguiente:
El proceso de unión, fusión o adhesión tampoco constituirían palabra desacertadas para definir el proceso, de la RDA por parte de la RFA, conllevo sacrificios económicos, como ya se ha dicho, y un fuerte déficit alemán. Llegados a este momento Gerard Schröder, del SPD (partido socialista alemán) canciller alemán con el apoyo de los verdes, debe capear los problemas que existen en su país, una tasa de paro bastante elevada, un déficit en aumento... El mandamás germano ante tal situación tomó una serie de decisiones que marcaron el rumbo de la economía de su país. Dichas decisiones hicieron que el ministro de Finanzas de aquel entonces, Oskar Lafontaine, presentara su dimisión en 1999 por considerar, acertadamente, que dichas medidas estaban impregnadas hasta la médula del neoliberalismo que empezaba a imponerse. En resumen podemos decir que dichas medidas: reforma laboral, recortes sanitarios... suponían un aldabonazo a las ideas, que no teoría o tesis, neoliberales. Las reformas legislativas favorecían a los grandes grupos empresariales y a la banca, pues potenciaban la exportación y la inversión de capitales financieros, generalmente no dedicados al sector productivo.
En un principio el lector podrá afirmar que dichas medidas constituyeron un acierto. Depende. En primer lugar, a pesar de ser elegido de nuevo en la siguiente convocatoria electoral, lo ineficaz a corto plazo de dichas medidas le acabó costando el cargo. A pesar de ello el SPD no dudó en facilitar que una tal Angela Merkel de la CDU (partido demócrata cristiano, la derecha de toda la vida) accediera al poder mediante un pacto.


En segundo lugar dichas medidas favorecían a las élites económicas del país, no al grueso de la clase trabajadora, que vio como sus derechos y su economía disminuían de forma significativa. Fue precisamente esto lo que contribuyó decisivamente a la dismisión del mencionado Lafontaine, que apostaba por aumentar la capacidad adquisitiva de los ciudadanos alemanes, frente a la teoría de Schröder que defendía la tesis neoliberal de facilitar la vida a los poderes económicos a costa del ciudadano.
 Posiblemente el lector defienda que al menos la política neoliberal puesta en marcha por el SPD, desarrollada hasta el paroxismo por Merkel, ha servido para crear trabajo. En ese aspecto nada que alegar. O sí. Las rentas de trabajo, el reparto de la tarta que se llevan los trabajadores, ha disminuido significativamente en Alemania. El número de contratos basura, minijobs, es de varios millones (el lector sabe de sobra la escasa remuneración de dichos trabajos). La pérdida de derechos de los trabajadores, de los ciudadanos en general (Merkel también pegó otra buena cepillada a los mismos, véase la reforma sanitaria) ha sido un hecho. La pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores ha sido un hecho (tal vez en este último año, fruto muy posiblemente de las próximas elecciones y de las derrotas electorales en los Landers ha constituido una excepción). En resumidas cuentas: la política exportadora de Alemania era la única salida para un país que apostó por ello, a costa del empobrecimiento progresivo de sus ciudadanos.
A diferencia del gigante alemán su vecino, Polonia, apostó por las políticas económicas que defendía Lafontaine, lo que permite a los propios ciudadanos del país consumir sus productos. Resultado de la política: el año que menos creció el PIB, desde 2002, el vecino oriental de los germanos fue en 2009, un 1,7%., y nada menos que de un 4,3% el año pasado. No sería justo obviar que el paro en Polonia es mucho más alto que el oficial registrado en Alemania, un 12%, pero tampoco sería justo obviar que, por ejemplo, a partir de una edad que ronda los cincuenta años a los parados alemanes no se les incluye en la estadística de demandantes de empleo, o que los minijobs encubren situaciones de penuria, que tampoco figuran en estadística alguna.


Tras esta explicación, realizada grosso modo, no cabe duda de que los dirigentes alemanes actuales, parece que el nuevo líder de la SPD tiene una visión más "solidaria", al menos eso se desprende de las declaraciones realizadas últimamente por su líder, Sigmar Gabriel, están aplicando a los países del Sur de Europa la disciplina que han puesto en práctica con sus propios conciudadanos. Por tanto, salvo presiones externas de Obama, por cuestiones electorales, amenaza conjunta de Italia y España de abandonar el euro o no pagar la deuda (los bancos alemanes perderían mucho y con ello el resto de la economía alemana) o cualquier otra cuestión que se me escape, la inflexible política de Merkel y su ministro de Finanzas no tiene visos de cambiar en exceso. Tal vez todo ello motivado porque las élites económico/financieras del país teutón han encontrado la panacea en dichas políticas y, en el fondo, la democracia cristiana alemana no deja de ser la derecha de toda la vida, apoyada en el gran capital.
Sin embargo, me gustaría decir que esta predicción, la inflexibilidad de la canciller germana, puede que acabe convirtiéndose en flexibilidad, especialmente si sus grandes compradores, los europeos, dejan de adquirir productos germanos, debido a la asfixia económica de los ciudadanos del Sur. Aunque, lo más probable, sea que todo se decida en las elecciones del año próximo en Alemania, donde, a fecha de hoy, la cosa no pinta especialmente bien para Merkel y sus socios, los liberales, que en algún Lander literalmente han sido eliminados de los parlamentos. Ya veremos.
Un saludo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

SOBREDIAGNÓSTICO

Por motivos de trabajo estoy leyendo, a ratos perdidos, un libro sobre Trastornos del Espectro Autista (a partir de este momento TEA). Como su propio nombre la obra versa sobre todas aquellas discapacidades relacionadas con el autismo y sus diversas manifestaciones. 
Tal vez deba comenzar explicando que bajo el epígrafe autismo o TEA encontramos una diversidad de manifestaciones caracterizadas por una serie de trastornos cualitativos en la interacción social, la comunicación social  (estos dos indicadores han sido agrupados en uno solo en la nueva clasificación diagnóstica DSM V) y un patrón de intereses, comportamiento o actividades restringidos. Además en la DSM V se introduce algo nuevo que se basa en una serie de criterios para determinar la severidad del mismo, indicador de los soportes sociales, necesidades, que la persona con TEA necesita. Personalmente me parece una adaptación del concepto de apoyos y su clasificación, aplicada ya hace más de una década al retraso mental. Un avance significativo a la hora de dar respuestas a las necesidades de unos y otros.
Sin embargo, la lectura de la obra me ha procurado también otra visión, esta muy negativa, sobre la construcción que de los TEA están realizando diversos expertos. 
El concepto de Trastrorno del Espectro Autista conlleva que diversos grados e intensidades de una afectación, lo que motivo que distintas personas puedan pertenecer a dicho espectro teniendo unas características y unos grados de afectación diferencia, pudiendo conllevar que una persona conserve una inteligencia "normal" y otra, encuadrada dentro de este mismo tipo de trastorno, se vea afectada por retraso mental, por poner un ejemplo. Pero en todo caso los criterios expuestos en el párrafo superior deben existir.
Sin embargo, hasta fechas recientes se distinguían cuatro o cinco ramas dentro de esta patología autista, más o menos definidas y, generalmente aceptadas, por la mayoría de expertos. A fecha de hoy, tras excluirse al síndrome de Rett  de los TEAs se empieza a hablar de otra serie de trastornos, síndromes, o como deba llamárselos, que crean una indefinición peligrosa, al menos desde mi punto de vista, sobre el asunto.


Uno, escandalizado por el asunto del TDAH (hiperactividad en cristiano) y el uso y abuso de este término, permitiendo cometer en nombre de estas siglas todo tipo de desmanes, contempla como en el caso del TEA se empieza a establecer un terreno difuso, donde siglas como TANV, trastorno del aprendizaje no verbal, crean un difuso lugar en el que empiezan a caber cosas que pueden no tener tanto que ver con el autismo como con otras patologías. De igual manera parece que los "expertos" empiezan a hablar de un mayor índice de prevalencia de dichos TEAs entre la población. Curiosamente lo mismo que ocurrió con el TDAH.
Vaya desde aquí que no defiendo el inmovilismo a la hora de definir nuevos síndromes o patologías. Si nada de lo existente pudiera modificarse seguiríamos en la Edad de Piedra. Sin embargo, la creación de nuevas etiquetas, difícilmente demostrables, también suponen una losa para la comprensión de las diferentes patologías y, fundamental, para que las personas diagnosticadas reciban una ayuda ajustada a sus características.
Seguramente al lector habitual todo lo expuesto anteriormente le pueda parecer un rollo macabeo, y más con estos calores, pero le incito a que realice una reflexión que considero harto interesante.
Uno tiene la impresión de que en ciertos aspectos el hiperdiagnóstico (me acabo de invertar el palabro) está contribuyendo a desvirtuar la realidad de manera aberrante, con consecuencias funestas para los implicados. Profesionales, o así se les considera, que encajonados en su parcela de saber intentan atraer a sus dominios, como si de un agujero negro se tratara, a todo aquel que pasa por allí, bien sea de forma accidental o con intención. De esta manera se incrementa el número de personas que entran dentro de su área de conocimientos y trabajo, justificando la pertenencia al mismo.
Pongamos un ejemplo, real o no. Imaginemos un niño que acude a un gabinete de expertos que no dudan en clasificar a éste como un caso prototípico de persona con autismo. Casualmente lo observado en breves horas por dos o tres personas difiere sustancialmente de los observado día a día por los profesionales que trabajan con él, y que no tienen la facultad de aportar esos datos a los mencionados expertos. Pongamos además por caso que los datos que pueden aportar los datos que proporcionan la atención directa al chaval supondrían un cambio tan sustancial que algunos de ellos provocarían que ese diagnóstico pudiera desmontarse como un castillo de naipes. Alguien se puede preguntar por qué no hablan unos con otros. En primer lugar porque el sistema no está montado así. En segundo lugar porque, por desgracia, existen dos vías: la pública y la privada, a menudo irreconciliables y difícilmente encajables, no siempre. Y, en tercer lugar, por una cuestión de lógica: ¿alguien cree que unos "afamados expertos" aceptarían que los datos recogidos para realizar un diagnóstico por su parte carecen de toda validez.


Sin embargo, y volviendo al libro de marras que estoy intentando leer, me encuentro con sorpresa y satisfacción que se apuesta de manera muy seria por una evaluación de la persona pausada, en su entorno natural, ganándose la confianza del evaluado. Una evaluación de los múltiples ámbitos en que se puede dividir a la persona, realizada de manera pormenorizada y realista. En definitiva una visión del ser humano real y sin prejuicios previos, realizada para desentrañar la realidad de la persona examinada y no para lucimiento del experto.
Si bien este dato es alentador, igualmente resulta preocupante que en 2008, año de publicación del libro, se deba seguir insistiendo en este aspecto. ¿Cómo es posible que aún sigan existiendo profesionales que no tengan en cuenta que la evaluación tiene como objetivo recoger la realidad del evaluado? No vale la pericia ni la experiencia ni el ojo clínico. Sólo vale leer con detenimiento la vida de la persona examinada, buscando en ella datos que permitan una comprensión lo más completa posible de la persona que va a llevar, o no, una etiqueta para el resto de su vida.
Tal vez, y concluyo, esta sobrediagnosticación acabe convirtiéndose en un cáncer también en este mundo de la discapacidad. Pero, tal vez, el hecho de que se hable no sólo en retraso mental, del nivel de ayudas necesarias para que las personas con discapacidad, o con ciertas discapacidades, puedan realizar una vida lo más normal posible suponga un soberano avance. En el fondo se trata de la lucha entre dos concepciones: la del diagnóstico, diría mejor el sobrediagnóstico, la necesidad de etiquetar, sea donde sea y por lo que sea (aspecto que ha contribuido a que alguna persona sorda lleve décadas en un psiquiátrico, dato real), contra la visión basada en la necesidad que la persona tiene de llegar a ser una persona que desarrolle lo máximo posible sus capacidades y cuando no sea posible recibir las ayudas necesarias para suplir esas carencias, especialmente en lo referido a aquello más básico para su vida.
Un saludo.

P.D.: A propósito del asunto, aquí dejo un enlace donde se describe como el Desgobierno de Esperanza Aguirre sopesa la posibilidad de quitar recursos a niños con TEA. A alguien le podrá parecer que la duplicidad de servicios es abusar, pero, para empezar, los servicios no suelen estar duplicados y, lo más importante, los niños con ciertas discapacidades necesitan todo tipo de estimulación, especialmente los primeros años, que suele ser donde existen más posibilidad de avanzar significativamente, lo que generará una mayor calidad de vida y, en muchos casos, una menor dependencia. ¿Hará algo al respecto el tal Gallardón?

http://www.publico.es/espana/440113/la-comunidad-de-madrid-deja-en-el-aire-la-atencion-a-ninos-autistas