domingo, 9 de septiembre de 2012

RABIA

Vosotros, hijos y padres de la ciénaga moral que intentáis difundir como salvación para todos nosotros os habéis convertido en la lacra que extermina a cientos de millones de personas en nombre de vuestra codicia. 
Vosotros, que difundís la mentira como forma de vida y muerte os habéis convertido en el objetivo a desterrar de nuestras vidas, de las de nuestros hijos, de las de nuestros mayores, que con sus manos agrietadas construyeron todo lo que anheláis derribar para regocijo del poderoso.


Refugiados en vuestra moral, de un Dios que creasteis a vuestra sucia imagen y semejanza, purgáis vuestra infamia en templos construidos con todo aquello que vuestros chamanes decidieron expropiar durante siglos a los que os daban de comer con su esfuerzo diario. 
Nunca os pareció suficiente lo que acaparasteis, aunque para ello tuvierais que aniquilar a vuestros iguales. El presente no os ha cambiado, al contrario, seguís exigiendo vuestro tributo sempiterno a todos aquellos que sólo se afanan por vivir junto a los suyos, viendo crecer a sus hijos, enterrando a sus padres y compartiendo vivencias con los amigos.


Del odio entre personas y países hacéis bandera para seguir engrosando vuestros amorales ingresos, que no entienden de padres de hijos muertos en territorios lejanos y desconocidos o en la propia puerta de su casa, por aquel con el que no ha muchos años era su compañero de juegos. Todo se tiñe de indiferencia cuando se trata de saciar la voraz ansia de acumular un dinero excedente e innecesario, que sólo os aporta la satisfacción de poseer más que ayer, aunque para ello hayan muerto miles de personas en absurdas confrontaciones diseñadas en despachos que jamás conocerán el hedor de la muerte provocada por vuestras armas, según vosotros concebidas para defendernos de un enemigo al que la mayoría no conocemos, ni tenemos deseos de conocer. 


Traficáis con cualquier materia que os pueda enriquecer, desdeñando las consecuencias letales para aquellos a los que vuestras artimañas criminales les provocan la muerte por inanición o enfermedades de fácil curación. Exigís a vuestras marionetas que modelen las leyes a vuestra conveniencia para poder atesorar mayores beneficios que os hagan sentir los más poderosos entre los humanos. Sin embargo desdeñáis algo sustancial: os comportáis como aquellos seres que se encuentran entre la vida y lo inerte, los virus, pues todo aquello que necesitáis para vivir acaba degenerando en padecimiento, en dolor para todos aquellos elegidos por vosotros para poder seguir generando vuestro estilo de vida. El dolor ajeno es vuestra enseña.


Necesitáis esbirros que en nombre de la democracia lleven a cabo vuestras genocidas ideas y no dudáis en aupar a nulidades intelectuales y éticas a lo más alto, buscando arropar vuestra avaricia criminal con una legitimidad pretendidamente política, que forma parte del teatro que promovéis como única forma de vida. Vuestro títeres representan un papel bufo, en el que intentan convencernos de que su prioridad única es la representación y defensa de nuestros intereses, pero todo es una histriónica  puesta en escena, que intenta enmascarar la realidad: los bufones bailan al son de vuestra música, la provocada por el flujo de billetes constante, fruto de vuestra odiosa rapiña.


Alimentáis a hienas en vuestras manos para transmitir el mensaje, el único que deseáis que sea conocido, con la intención de ocultar vuestra sinrazón. Culpáis al débil de vuestros desmanes, tiñendo el desastre generado por vuestra sed infinita de recursos colectivos, con titulares que glosan mentiras convenientes para vuestros intereses. Soflamas que olvidan que la acaparación, vuestro modus vivendi, provoca la muerte, la desesperación y la pérdida de la esperanza. Vuestros voceros, un calco de vuestra forma de entender la vida, no muestran pudor alguno a la hora de mentir, cargando contra el oprimido, contra aquel que no puede pregonar a los cuatro vientos las verdades fundamentales. Quintacolumnistas de la verdad, que revestidos bajo el manto de la palabra libertad, desmontan, letra por letra, todo lo referido a la dignidad humana.


Sin embargo, ni aún así os mostráis capaces de que enmudezcan los ciudadanos que exigen sus derechos, su dignidad,  a los que no dudáis en reprimir de cualquier forma posible: mediante la actuación violenta o la distorsión de lo ocurrido por parte de vuestras alimañas. opíparamente alimentadas por vosotros, con el fin de que vuestros designios se vuelvan verdades indiscutibles. Sabéis que la calle puede ser nuestra arma y os desagrada que alguien plante cara.


No dudáis en crear guerras, apalear ciudadanos, difamar a los mismos o condenar a la muerte, por hambre y enfermedad, para poseer algo más que habéis robado previamente a alguien. Lo divertido del asunto es que moriréis, igual que todos, y en vuestro lujoso ataúd os descompondréis, exactamente igual que todos aquellos a los que habéis despreciado en vida. 

sábado, 8 de septiembre de 2012

EDUCAR DESDE EL DESCONOCIMIENTO (II)

Habíamos dejado a nuestro personaje, José Ignacio Wert, defendiendo, cual Quijote antes de recuperar su cordura, la bondad de un sistema escolar más acorde con el nacionalcatolicismo que con el discurrir del siglo XXI, por donde transitamos a duras penas. Pero las proezas de nuestro héroe en estos nueve meses no acaban aquí, como el lector bien sabrá. 
No merece la pena reseñar pequeñas metedura de pata como aquella que defendía que mientras en España existían 80 universidades en California, con una población similar a la nuestra, sólo había diez. Vale que de 340 que hay en realidad, a diez hay una diferencia, pero el mejor escribano echa un borrón. Y el peor también. Tal vez haya que preguntarse de donde ha sacado el hombre que se encarga de regir los destinos, o desatinos, de la educación española dicha información. Si se le ha "currado" él debería pedir perdón de inmediato por tamaño error. Si él no ha sido el encargado de elaborar dicha "información", el sujeto, seguramente pagado con el dinero de todos ,que ha inducido a cometer el error, el enésimo, habría de ser despedido de inmediato, especialmente si se trata de un asesor, cargo de confianza o como narices lo queremos llamar.


Pero como dije con antelación este pequeño desliz no ha de servir para minusvalorar la trayectoria firme, especialmente en lo referido a las declaraciones peculiares, que José Antonio Wert ha desarrollado durante este embarazo de riesgo, estos nueves meses, de labor en el Ejecutivo al frente de la nada fácil tarea que es llevar con tino todo lo correspondiente a la educación patria.
Otros "pequeños" deslices de este insigne campeón del desconcierto los podemos encontrar en asuntos referidos a la educación postobligatoria, concretamente en lo referido a la antigua P.A.U. y a la validez o no de la preparación de nuestros universitarios.
La P.A.U., antigua selectividad, ha sido minusvalorada por el hombre que ocupa esta entrada por la sencilla razón de que mucha gente consigue superarla. Imaginemos que seguimos sus criterios y proponemos que los ministros peores valorados en las encuentas del C.I.S. deberían irse a su casa. Seguro que ese rasero no le parece el más adecuado al señor ministro, el peor valorado de todo el Desgobierno, aunque a otros muchos nos parecería una medida que estimularía la competitividad dentro del Ejecutivo y favorecería la buena gestión.
A pesar de la nulidad de argumentos del encargado de Educación, uno considera que si debe argumentar, con mayor o menor acierto, los increíbles argumentos del encargado de regir el sistema educativo español.
En primer lugar aclarar al lector que los dos cursos de Bachillerato, de donde proceden la mayoría de alumnos que se enfrentan a la P.A.U., tienen como función preparar al alumno, mediante la adquisición de una serie de conocimientos previos, para acceder a la universidad. Lo que mide la P.A.U. no es otra cosa que los conocimientos adquiridos por el alumno, al menos en teoría (en una prueba es difícil medir los conocimientos reales del alumno). Esta prueba, la P.A.U., lo indica la adquisición o no de unos conocimientos mínimos por parte del alumno. Por tanto, si tantos alumnos aprueban (alumnos que han superado la criba que por diversos motivos es la E.S.O., por tanto los más capacitados, al menos en teoría, para estudiar) lo que supone es que los alumnos han adquirido los contenidos mínimos que se le exigían. De nuevo el argumento de Wert se cae por su propio peso. Además la P.A.U. tiene un factor corrector que, por supuesto, el ministro no hará público: dicha prueba sirve para subsanar, al menos en parte, las excesivas e infladas notas de ciertos centros, muchos, privados y concertados, lo que representa una desigualdad por parte de los alumnos que cursan sus estudios en la enseñanza pública.


Por otra parte el ministro hablaba de que la generación actual era la más preparada, pero que a su vez era una tontería. Este sofisma o, tal vez más acertado, argumento paradójico no merecería mayor comentario si no fuera porque esconde una visión neoliberal y falsa de la realidad. De nuevo la culpa del paro en este país la tiene Rita la Cantaora, pero nunca el empresariado, los que no contratan, o hacen por cuatro euros, a los universitarios formados en este país, que sí contratan los países con las economías más potentes. Esta realidad demuestra que el problema no reside en la Universidad, sensiblemente mejorable, y la formación que da a nuestros jóvenes, capaces de competir en los mercados de trabajo internacionales. La cuestión radica en el tipo de economía que interesa a nuestro empresariado, o a gran parte de él, y a sus amigos del Desgobierno.
Por otra parte, el C.S.I.C (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), cuyo presupuesto ha sido reducido hasta extremos increíbles por el Desgobierno donde ejerce el señor Wert, en cuyo seno trabajan, e investigan, una multitud de científicos españoles, muchos de ellos formados en universidades españoles, la mayoría, constituye uno de los organismos investigadores referentes a nivel mundial. Por tanto, el problema no se sitúa tanto en lo que saben hacer nuestros universitarios como en lo que pueden hacer dentro de este país. Evidentemente este enunciado desprestigia a una parte importante de los nuevos héroes del país: los empresarios y eso no gusta ni a Mariano Rajoy Brey ni a sus subalternos.
Mención aparte merecen otros "deslices" como aquél que atribuía a un libro de texto de Educación para la Ciudadanía cierto párrafo que, en realidad, se había publicado en un ensayo. Bastaron un par de capotazos y un que yo no he sido para zafarse, o intentarlo, de aquella majadería fruto del desconocimiento y de una visión tendenciosa del asunto.
Otra "perla" del parlanchín ministro puede considerarse asociarse el fracaso escolar en Ceuta y Melilla, únicos lugares dependientes en exclusiva de su ministerio, a una avalancha de marroquíes (seguramente juramentados para hacer fracasar el sistema educativo español dependiente directamente del Ministerio de Educación). Esta joya se acompañó, por un extraño proceso que se produjo dentro de la cabeza del ministro, o de algún asesor, de asimilar extranjero, marroquí, con todo aquel de religión musulmana. Casualmente en poco tiempo aparecieron datos oficiales, obviamente no esgrimidos por nadie del ministerio en cuestión, que demostraban que el número de inmigrantes era superior, muy superior en algunos casos, en otras comunidades autónomas, encabezando este ranking La Rioja, una de las comunidades autónomas donde mejor es el sistema educativo según todos los estudios, evaluaciones y demás pruebas realizadas.
Me gustaría concluir con una reseña a la nueva ley que parece se redacta por parte de este Desgobierno. No parece oportuno reseñar las contradicciones que en este período de gestión han salido de miembros del Ministerio de Educación, pues puede considerarse algo normal (lo digo en serio). Más importante me parece la deriva que toma la citada ley en cuanto a sus referentes. Todo lo que ha salido de labios de Wert, el ministro, hasta este momento habla de fomentar la competitividad, la preparación para el mercado laboral y demás paparruchas neoliberales, que centran la educación como una forma de preparar a operarios, de mayor o menor cualificación, y a consumidores.


La educación supone formar a personas en su integridad; es decir: en lo referido a su mundo afectivo, social/moral, físico, cognitivo..., pero estos profetas del neoliberalismo sólo ven macrocifras, ganancias, pérdidas, triunfadores, perdedores (la mayoría) y poco más. Esta visión reduccionista conseguirá, o pretende conseguir, trabajadores sumisos y consumidores compulsivos, pero nunca personas integrales. Sin embargo, a pesar de todo, se olvidan de algo: los seres humanos somos seres humanos per se y venimos dotados con sentimientos, rabia, ira, espíritu crítico...
Parece que el señor José Ignacio Wert no es la persona más indicada para dirigir un ministerio del que depende el futuro de este país. Su escaso conocimiento del tema, demostrado repetidamente a través de sus declaraciones, junto con su visión reduccionista de la educación, constituyen un hándicap importantísimo, no para él, que, en el fondo, ha aceptado una cartera ministerial que alguien le ha ofrecido (luego se puede considerar si cuando te ofrecen algo debes aceptar o no, en función, entre otras cosas, de tu preparación, pero aquí no voy a entrar), sino para un país que se encuentra sufriendo una crisis, estafa, que está laminando a toda una generación, la más preparada de nuestra historia, y que en este momento debe sentar las bases para un futuro mejor para todos los ciudadanos de este país, siendo la educación uno de los pilares donde debe asentarse ese cambio.
Un saludo.

jueves, 6 de septiembre de 2012

EDUCAR DESDE EL DESCONOCIMIENTO (I)

Que este Desgobierno que padecemos carece de toda capacidad de gestión no resulta una nueva que pueda sorprender al amable lector. Los despropósitos, las rectificaciones, los desmentidos, la incoherencia e incluso las luchas intestinas, sacadas a la luz, pretendidamente de forma calculada, constituyen las señas de identidad de este conjunto de personas cuyo mayor mérito, en la gran mayoría de casos, es la pertenencia a un partido político, más concretamente al sector del partido que apoyaba, y apoya, a Mariano Rajoy Brey. 
Dentro de esta pléyade de personajes de dudosa capacidad unos destacan por encima de otros, y no precisamente por su aptitud. Más bien se hacen notar por la gran cantidad de despropósitos que son capaces de perpetrar a través de sus declaraciones, en muchos casos realizadas en entrevistas personales o en foros afines a sus ideales, véase la gran cantidad de estupideces dichas por ministros en fundaciones como F.A.E.S. (fundación que dicho sea de paso recibe un pasta gansa de los dineros públicos, de lo que pagamos entre todos). En éste, llamémosle ranking, un ministro sobresale por encima de todos, deslumbrando al personal con la cantidad de incoherencias, inexactitudes e interpretaciones irreales que hace cada vez que de su boca salen palabras refiriéndose a cualquiera que sea el tema. Seguramente el lector habrá adivinado que me refiero a José Ignacio Wert Ortega. Como no se le escapa a nadie,José Ignacio Wert Ortega, licenciado en Derecho y sociólogo, experto en estudios de audiencias y mercados es el actual ministro de Educación, Cultura y Deportes, además de un tipo que mide sus declaraciones por cabreos del personal. Como prueba de ello podemos exponer la última, defendiendo algo tan peregrino para justificar la subida del material escolar del 4% al 21% como lo que sigue: "Nadie puede decir si un cuaderno lo usa un niño o un arquitecto". Tal vez tenga tanta razón como aquella persona que me decía que un auténtico iletrado puede llegar a ser ministro de Educación. Todo es cuestión del enfoque que se desee dar a la cuestión.


Cuando uno estudiaba Magisterio recuerda que tuvo una asignatura denominada Sociología, creo que con el apellido de la Educación, donde, desde un punto de vista neomarxista, libertad de cátedra, se nos hablaba de lo que supone la educación. Por tanto la Sociología y la Educación sí que tienen una amplica relación. Es más, cuando se estudian las fuentes del currículum, conjunto de conocimientos y su forma de trabajarlos, la fuente sociológica, junto con la psicológica, la pedagógica y el epistemológica, constiyen los referentes básicos que han de guiar todo el proceso de enseñanza/aprendizaje. A primera vista el nombramiento de un sociólogo pudiera no pareceruna mala opción. Pero...pero el hecho de ser "experto" en una rama del saber no te asegura dominar otras aledañas. La prueba más palpable la tenemos en la auténtica insensatez que alegó para subir las ratios en las clases de infantil: "para mejorar la socialización". Esta ¿declaración? descubre una ignorancia supina del implicado respecto al asunto. Existe una rama de Psicología dedicada a la evolución de las personas, en la cual se describen una serie de regularidades por las que pasamos todos los seres humanos durante nuestro período infantil/juvenil. Si este tipo al que nos referimos hubiese conocido algo del asunto que se trae entre manos seguramente conocería que uno de los factores claves en la socialización de los niños, especialmente en sus primeros años, no es el amontonamiento de los mismos en un recinto, sino su desarrollo cognitivo, que condiciona la forma de relacionarse con sus iguales y con los adultos. Desarrollo cognitivo que viene determinado, con las pequeñas variaciones intrapersonales, por la edad.


Parece que el hombre que prefiere subvencionar el mundo del toro a dedicar recursos a educación no domina mucho la Psicología Evolutiva. Existe la posibilidad de que aquello sobre lo que realmente sea experto sea la evoluciíon del astado hasta que pierde su vida en la plaza. Pero esto supone una conjetura y no una certeza, por lo que ruego al lector que no lo tome al pie de la letra.
De igual manera han sorprendido en el colectivo docente, e incluso en el no docente, unas aseveraciones sobre el mejor funcionamiento de los centros segregados (tal vez convendría hablar de centros sexistas por cuestiones ultrareligiosas). Este hombre, el ministro menos valorado en todas las encuenstas, largó dicho razonamiento a los cuatro vientos sin un mínimo asomo de vergüenza en su rostro. Obviamente el alopécico personaje no aportó razonamiento alguno.


Desde el punto de vista del docente que soy rápidamente saltaron todas las alarmas al escuchar dicho razonamiento, falaz y torticero, entre otras cosas porque uno no conoce ningún centro "segregado" en el que estudien alumnos provenientes de minorías étnicas o inmigrantes o alumnos con necesidades educativas especiales. Por tanto, los datos, si los hubiere (cosa que dudo) carecen de toda validez (ya se sabe no se pueden juntar manzanas con peras y ese rollo). Por otra parte, uno, que empieza a ser perro viejo, le haría una pregunta al señor ministro: ¿si tan bien funcionan esos centros para qué necesitan dinero público? Lo más lógico es que las élites económicas, capaces de pagar lo que fuera por la educación de sus hijos, se pegaran para que sus hijos puedieran acudir a esos centros tan chachi piruli, costaran lo que costaran. A fuerza de ser malpensado uno empieza a creer que esos centros no tienen la suficiente clientela (igual no son tan buenos o tan reconocidos entre cierta gente) y, de nuevo, hay que ayudar a los colegas.
Por cierto, sobre el argumento que justifica la bondad de este sistema separado, sólo decir que es de la misma época en que la homosexualidad estaba considerada una enfermedad mental. Sobran comentarios.
Como la entrada va a alargarse bastente más, considero mejor dividirla en dos partes, lo que facilitará su lectura e incluso que no me enrolle.
Un saludo.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

IDIOTARIO (LXV)

Burdo: que utiliza malos modos o maneras. Basto. Cuando se juntan varias mujeres burdas, especialmente cuando todas, o la gran mayoría, de las conversaciones que sostienen están trufadas de referencias al sexo o a los órganos sexuales,  se dice que forman un burdel.

Canal de la Mancha: brazo del Océano Atlántico que separa Gran Bretaña de Francia, donde nació el famoso hidalgo don Quijote.

Canónigo: cargo eclesiástico caracterizado por dedicarse al cultivo de una planta similar al berro de la familia Valerianaceae muy utilizada en las ensaladas.

Eremita: expendiente de regulación de empleo que afecta a la "mitá" de la plantilla de una empresa andaluza.

Ganadero: persona que se dedica a la cría, explotación y comercialización del ganado. Cuando estas personas se hacen ricos mediante este tipo de negocios se les pasa a denominar ganadinero.


Habitáculo: dícese de aquel lugar destinado a ser habitado que puede ser considerado, debido a sus especiales características, como una auténtica mierda.

Masificación: proceso por el cual una persona enfurecida aumenta de tamaño, destrozando su ropa, cobra un color de piel verde, aumenta exponencialmente su fuerza y acaba convirtiéndose en superhéroe.

Realidad virtual: explicación o conjunto de explicaciones que los políticos realizan para intentar convencer a los ciudadanos de la bondad de sus actos o promesas.

Somnífero: canción o conjunto de canciones de Alex Ubago.

Virgo: signo astrológico, o zodiacal, al que pertenecen todas y cada una de las personas de la humanidad hasta que tienen su primera relación sexual. 

Vuelta al cole: intención de los políticos que han gestado cada una de las numerosas reformas educativas que ha sufrido este país durante las dos últimas décadas.  En realidad cada una de las reformas han seguido el mismo camino que las vacaciones escolares: su Natividad es gozosa, siendo refrendada con el papel de los reyes. A medida que avanza se convierte en un pequeño Via Crucis, especialmente lo relacionado con el nuevo papeleo a realizar por parte de los docentes, y acaba diluyéndose en la memoria, como lo aprendido por los alumnos durante el curso cuando estos llevan ya dos meses de vacaciones de verano.

lunes, 3 de septiembre de 2012

LOS BOSQUES, ENERGÍA PARA LA VIDA

Este verano el fuego, los incendios forestales, ha asolado una buena parte de España, causando una pérdida significativa de masa forestal, así como de vidas humanas. Reconozco que desde hacía tiempo quería tratar el asunto, pero bien por falta de ganas o por considerar que no tenía la suficiente capacidad para desarrollar una entrada con una calidad aceptable lo he ido postergando. Sin embargo el domingo me encontré con un espléndido articulo de opinión en el diario digital Público, artículo que creo excede con mucho a las aportaciones que yo podía haber hecho sobre el asunto. Por tanto, para todos aquellos que no lo han leído aún, procederé a proporcionar el enlace, que habla de mucho más que el asunto de los incendios forestales.


Antes de continuar con el tema que desarrollaré me gustaría hacer un breve inciso para tratar sobre un asunto que considero importante. 


El lector asiduo recordará que hace unos días abordé la forma en que buena parte de la prensa y cierta parte de la sociedad afrontan el asunto de los asesinos de niños, defendiendo, entre otras cosas, que no es necesario reformar las leyes, más bien se trataba de aplicarlas, y, a lo sumo, perfeccionar algunos fallos. Casualmente en el espíritu del artículo que el lector tiene a su disposición unas líneas más arriba se apoya la misma postura respecto al sangrante tema de los incendios forestales provocados intencionadamente o por conductas negligentes. Parece que variar o complicar el Código Penal no parece la solución a determinados problemas, bastaría con una mayor eficiencia y con una mayor equidad a la hora de sufrir consecuencias penales por la práctica de determinadas conductas. Tal vez esta falta de equidad por parte del sistema judicial sea una de las causas del desastre económico que asola, entre otros, a nuestro país.
Como el lector habrá tenido oportunidad de leer en el enlace, el autor habla no de limpiar los bosques, sino de aprovechar los recursos que el bosque nos proporciona y, de paso, protegerlo lo más posible de los incendios forestales. Mientra leía esta parte del artículo me acordaba de la conversación que tuve la semana pasada con un amigo ingeniero que me hablaba del mal uso que hacemos de la energía y de la posibilidad de utilizar la energía fotovoltaica y la energía hidroeléctrica, creando pequeñas centrales de este tipo en ciertos ríos, lo que proporcionaría la energía suficiente para abastecer a pequeñas, o no tan pequeñas, poblaciones. En el fondo subyace el mismo mensaje que en el texto: el aprovechamiento de los recursos naturales puede proporcionar energía limpia, o casi limpia, cuidando nuestro medio ambiente. 


Volviendo al tema del aprovechamiento de los bosques, y de otros recursos naturales, para generar energía no parece necesario decir que estamos hablando de la utilización de la BIOMASA. Si el lector acude, por ejemplo, a Wikipedia encontrará que por biomasa podemos entender dos cosas diferentes: 
  1. Materia total de los seres vivos que pueblan un lugar determinado, expresada en unidades de volumen o en peso.
  2. Materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, que puede servir para proporcionar energía.
Obviamente la acepción que nos interesa es la segunda.
Cuando hablamos de biomasa, como bien dice la definición, no sólo nos referimos a lo que producen los bosques; dentro del concepto de biomasa englobamos otra gran diversidad de fuentes que el enlace podrá encontrar en este enlace:


De igual manera en el siguiente enlace aparecen de manera sucinta y muy clarificadora las diferentes aplicaciones energéticas de la biomasa:



El uso de la biomasa además de servir para generar energía más limpia, tal vez más costosa en términos económicos inmediatos, pero mucho más barata a largo plazo, tendría otra virtud fundamental: servir para fijar, e incluso aumentar, la población rural, cada vez más desprotegida ante los embates del neoliberalismo salvaje, personificados en la Organización Mundial del Comercio
Parece que salvar los bosques conlleva algo más que dotar de recursos suficientes a los cuerpos encargados de prevenir y apagar los fuegos forestales. Salvar los bosques, el patrimonio de todos, implica una forma de generar riqueza, de proteger nuestro medio ambiente y de facilitar la vida, y la permanencia en sus entornos, de la población rural. ¿Alguien puede dar más?
Un saludo.

domingo, 2 de septiembre de 2012

ENCUENTRO

Mientras observaba como mi hijo montaba en una atracción de feria mi pareja me agarró del brazo y señaló con la mano a una persona que, en un principio, no acerté a reconocer. Ante la insistencia de ella agudicé la vista, o tal vez la memoria, y reconocí a José Manuel, al que hacía más de una década que no veía. Reconozco que en un principio me sentí desconcertado, pareciera que el paso del tiempo hubiera creado un freno invisible que me impedía actuar, pero la situación duró décimas de segundo, un segundo a lo sumo. Un abrazo diluyó toda esas telarañas tejidas por el alejamiento. 
Una conversación de urgencia que, inevitablemente, giró en torno al tema de los críos, los presentes y los prontamente presentes y, como no podía ser de otra manera, y sobre los cambios físicos que hemos sufrido, con las ya abundantes canas que peinamos como protagonistas, constituyeron asunto fundamental en nuestra conversación de apenas cinco minutos. Cinco minutos que cabía la posibilidad que no se volvieran a repetir nunca más, pues ambos nos encontramos en un lugar distinto a nuestro lugar de residencia habitual. 
Concluida la conversación, tras los pertinentes recuerdos para los conocidos comunes, me sentía, y me siento cuando escribo estas líneas, turbado con aquel encuentro. 
Curiosamente conocí a José Manuel exactamente catorce años, fue un uno de septiembre, fecha del inicio del curso, antes de aquel encuentro. Ese día había comenzado una nueva vida. Un nuevo trabajo, dejé un trabajo indefinido, relacionado con la educación especial, para poder ejercer de maestro, para ejercer de lo que había estudiado, una nueva ciudad y la rotura de una relación sentimental de varios años, producida unas semanas antes, habían colocado el marcador de mi vida casi a cero. Y él, José Manuel, fue la persona que en esas primeras inciertas me ayudó a que la transición a lo que habría de venir no se convirtiera en un camino de espinas absoluto, arropándome en esos primeros momentos de desconcierto. 
¡Catorce años han transcurrido desde aquel primer encuentro!
Las personas que me conocen saben que la nostalgia no constituye parte de la impedimenta con la que cargo para afrontar mi vida; prefiero encarar el presente, y el futuro si es menester, sin perder tiempo en volver la cabeza hacia atrás. El pasado se vivió, con aciertos y errores, y resulta inamovible. No merece la pena considerar que hubiera pasado si... o que bellos fueron aquellos momentos dejados atrás. Cada momento conlleva alegrías y sufrimientos, ni mejores ni peores que los pretéritos, simplemente distintos. Sin embargo, aquel encuentro con aquella persona que me costó reconocer, cuyos cabellos habían mudado del rubio al blanco, me resultó especialmente conmovedor. Creo que, en el fondo, él mejor que nadie representaba la ruptura entre lo que una vez fui y lo que ahora soy. En estos catorce años he construido mi familia, una visión de la vida totalmente distinta a la que portaba cuando le conocí, una personalidad diferente... Pero sé que todo empezó aquel 1 de septiembre de 1998, del siglo pasado, y que él me ayudó a que ese cambio fuera menos traumático. 
Reconozco que más de doce horas después, mientras escribo esta entrada, este encuentro me ha tocado en algún rinconcito de mi interior, tal vez por ello a las nueve de la mañana de mi último día de vacaciones estival me encuentre ante el ordenador garrapateando estas líneas.
 Debo decir que aunque de vez en cuando rememoro esos años, que fueron de cambio, no lo hago con nostalgia. Más bien pienso que forman parte de un bagaje que me ha ayudado a ser lo quien soy hoy y, de vez en cuando, me concedo la licencia de extraer ese tiempo de mi memoria, de sacar a pasear caras y nombres que no han terminado de difuminarse en atardeceres o amaneceres que intuyo nunca se difuminarán mientras exista la posibilidad de que mi mente recuerde.
 Cosa curiosa resulta que José Manuel aparezca relativamente poco en esas postales del pasado. Tal vez todo se deba a que sea un desagradecido o a que durante ese tiempo viví experiencias intensas, algunas muy intensas y fundamentales para el futuro, como conocer y "convencer" a mi actual pareja de que yo constituía el "mejor partido" para ella (no voy a contar al amable lector el proceso que siguió nuestra relación hasta que se consolidó, queda dentro del ámbito privado de nuestra relación, pero le puedo asegurar que es digno de dedicarle una entrada). Sin embargo, ayer adquirí consciencia plena de que esa persona, casi un desconocido cuando le vi, conforma el nexo de unión entre un pasado que agonizaba y un presente que me alegro de vivir. 
Sé que con total probabilidad no leas esta entrada, pero si lo haces, o alguien que te conoce lo hace, me gustaría que supieras que ayer, después de verte tras mucho tiempo, me di cuenta de que has sido una persona bastante importante en mi vida, más de lo que estaba dispuesto a reconocer. ¡Gracias por todo! Y que sepas que aún no he olvidado aquella puesta de Sol en Peña Negra o aquel cocido en tu casa.


Un saludo.