Aspiro, si existe esa posibilidad, a que esta entrada sea corta, pero con un contenido interesante, por lo que vamos, sin más preámbulos, al grano.
Como hoy me siento algo juguetón le propondré al amable lector una especie de juego, en el que tendrá que elegir, entre dos supuestos países, la opción que considere más cercana a la de un país democrático. No puede haber nada más sencillo.
Un país, llamado A, está gobernado por una monarquía teocrática, que representa una rama, llamémosle integrista, de una religión monoteísta. Dicha monarquía elige en un consejo, del que sólo forman parte miembros de la familia real, al sucesor del rey fallecido, que hasta este momento siempre ha sido un hermano del finado. En dicho régimen la consideración de la mujer es mínima, por no decir nula, y sólo recientes acontecimientos han conseguido una ligera, muy ligera, mejoría en lo que respecta a sus derechos sociales. Como todo buen régimen teocrático A tiene una policía religiosa, cuya misión es velar por el "cumplimiento" de los preceptos religiosos seguidos en dicho país y porque los ciudadanos de dicho país sigan esos preceptos religiosos. Dicho lo anterior a nadie le extrañará que en su sistema penal se contemplen penas como la amputación de miembros por robar, un número determinado de latigazos, la pena de muerte (a veces simplemente por mantener relaciones extramatrimoniales, sobre todo si son mujeres, o por mantener relaciones homosexuales) e incluso la crucifixión tras ser ejecutado. Evidentemente la disidencia política no está permitida.
Por supuesto todos los medios de comunicación del país siguen a pies juntillas los dictados del régimen.
Tampoco debemos desdeñar que en política internacional nuestro país, A, ha invadido a un pequeño país vecino, para reprimir las protestas de los ciudadanos contra la monarquía, también feudal, de la nación aledaña. Por si esto fuera poco, en el panel geoestratégico se las tiene tiesas con el gran rival de la zona, otro país teocrático, cuya doctrina oficial sigue la misma religión, pero distinta rama de la misma.
Pudiera parecer que con estos datos existen indicios suficientes para "hacerse una idea" del tipo de gobierno de dicha nación, pero me apetece aportar algo más. En la construcción de algunas de las infraestructuras básicas del país las comisiones que se han repartido los conseguidores, mediadores, o como narices se llamen, asciernden a varios cientos de millones de dólares, y nadie se ha escandalizado, ni iniciado un proceso judicial, ni nada que se le parezca. De hecho, hace no muchos años, un embajador de A (esto es verdad) hablaba de cerca de medio billón de dólares que habían desaparecido, fruto de la corrupción. El diplomático en cuestión justificaba tal hecho hablando de un proceso lógico.
Ahora, una vez descrito el primer país, pasemos a detallar el segundo, al que llamaremos V.
En V existen elecciones democráticas que, de manera invariable, se celebran en los períodos establecidos por la constitución de dicho país. Es más determinados departamentos, regiones, y ciudades están gobernadas por partidos opositores al que gobierna en el país. Como resulta obvio, dichos partidos han alcanzado el poder tras unas elecciones democráticas.
Uno de los mayores problemas de dicho país lo encontramos en la violencia, no tanto del estado, como de individuos que, organizados o no, han hecho de determinadas zonas de V algunos de los lugares más peligrosos del mundo. A este dato debemos unir un alto nivel de corrupción (corrupción que ha pasado de ser la de las oligarquías y las multinacionales, a la corrupción del partido en el poder). Esta violencia y corrupción no ha sido cortapisa para que en los últimos años haya aumentado la atención sanitaria de manera exponencial en dicho país. De igual manera la alfabetización y, por ende, escolarización masiva ha sido una de las tónicas que han definido los últimos años de este país, V. De igual manera, el porcentaje de ciudadanos que se encuentran bajo el umbral de la pobreza en dicho país ha disminuido en la última década y media en un 40%.
Los medios de comunicación críticos con el partido en el poder, y más en concreto con su líder, son hostigados, algunos de ellos cerrados, por el poder político (en concreto una emisora de televisión y varias decenas de radio).
Por lo que respecta al sistema penal de V, la pena de muerte está abolida, aunque el sistema carcelario del país pueda definirse, sin temor a equivocarse, como duro. Sin embargo nadie puede ser juzgado por su creencias religiosas, pues existe la libertad de ejercer el credo deseado.
La estabilidad política del país, aunque no precaria, es mejorable. En los últimos veinticinco años ha sufrido don intentos de golpe de estado, uno de ellos llevado a cabo por el actual líder del partido en el poder, al que ha llegado de manera democrática, y otro, el más reciente ocurrido hace once años, intentaba derrocar al presidente del gobierno electo. Dicho intento de golpe de estado, fallido, contó con el visto bueno de una buena parte de la oposición.
La política internacional de dicho país se ha dedicado a tender puentes con los líderes de países repudiados por la comunidad internacional y con países de su mismo espacio geográfico, especialmente con aquellos, que a imitación de V, han aupado al poder a partidos, o líderes, de una ideología afín.
El que suscribe está convencido de que el amable lector ya habrá identificado a ambos países, aunque no fuese ese el reto. Sin embargo, una pequeña pista puede ayudar a facilitar esta labor: ambos países tienen en la producción de petróleo su principal fuente de ingresos.
Antes de poner nombres a esas iniciales, le invito al lector a que, mentalmente, o como quiera, decida que país de los dos se acerca más al ideal de democracia. O, si lo prefiere, cual se aleja más del mismo. Desde mi punto de vista no hay duda sobre cual se aleja más de dicho ideal. Sin embargo, uno debe ser más lerdo de lo que cree, pues la gran mayoría de miembros de la autodenominada comunidad internacional, de los periodistas de extremo centro y de los economistas patológicos prefieren al primer país, A, que, como el lector ya habrá adivinado, no es otro que Arabia Saudí, siendo V Venezuela.
Resulta curioso que aquello que es tan obvio, no lo resulte tanto cuando los intereses económicos se entrecruzan con la ética.
Un saludo.
Por lo que respecta al sistema penal de V, la pena de muerte está abolida, aunque el sistema carcelario del país pueda definirse, sin temor a equivocarse, como duro. Sin embargo nadie puede ser juzgado por su creencias religiosas, pues existe la libertad de ejercer el credo deseado.
La estabilidad política del país, aunque no precaria, es mejorable. En los últimos veinticinco años ha sufrido don intentos de golpe de estado, uno de ellos llevado a cabo por el actual líder del partido en el poder, al que ha llegado de manera democrática, y otro, el más reciente ocurrido hace once años, intentaba derrocar al presidente del gobierno electo. Dicho intento de golpe de estado, fallido, contó con el visto bueno de una buena parte de la oposición.
La política internacional de dicho país se ha dedicado a tender puentes con los líderes de países repudiados por la comunidad internacional y con países de su mismo espacio geográfico, especialmente con aquellos, que a imitación de V, han aupado al poder a partidos, o líderes, de una ideología afín.
El que suscribe está convencido de que el amable lector ya habrá identificado a ambos países, aunque no fuese ese el reto. Sin embargo, una pequeña pista puede ayudar a facilitar esta labor: ambos países tienen en la producción de petróleo su principal fuente de ingresos.
Antes de poner nombres a esas iniciales, le invito al lector a que, mentalmente, o como quiera, decida que país de los dos se acerca más al ideal de democracia. O, si lo prefiere, cual se aleja más del mismo. Desde mi punto de vista no hay duda sobre cual se aleja más de dicho ideal. Sin embargo, uno debe ser más lerdo de lo que cree, pues la gran mayoría de miembros de la autodenominada comunidad internacional, de los periodistas de extremo centro y de los economistas patológicos prefieren al primer país, A, que, como el lector ya habrá adivinado, no es otro que Arabia Saudí, siendo V Venezuela.
Resulta curioso que aquello que es tan obvio, no lo resulte tanto cuando los intereses económicos se entrecruzan con la ética.
Un saludo.



