lunes, 6 de agosto de 2012

ALEMANIA, UNA PEQUEÑA EXPLICACIÓN

Lo primero pedir disculpas. 
Por cambio de proveedor de Internet, unido a un viaje familiar, durante varios días no he podido disponer de línea, a pesar de haberlo intentado por activa y pasiva. Parece que los hados habían dispuesto que me alejara durante un tiempo de la Red, lo cual he agradecido en cierta manera. 
Realizada esta aclaración, creo que necesaria, pasaré al tema de hoy.
Si bien no he podido disponer de Internet, de vez en cuando he escuchado los medios de comunicación, que no de información, y no he permanecido alejado de lo que ocurría en este planeta y, especialmente, en este país nuestro de sainete, copado de mediocres, cuando no incompetentes, que intentan hacernos creer, mediante la fuerza de los hechos, que la situación a la que nos han conducido es un caos provocado por la incapacidad de los ciudadanos que habitamos esta vieja piel de toro llamada España. 
La distancia, no tanta como hubiese deseado, me ha servido para alejarme, al menos unos pasos, de la situación que nos presentan como irremediable y verdadera. Sin embargo la persona que más me ha impresionado durante estos días de distanciamiento ha sido el profesor Navarro y su clarividente exposición histórica, que explica la situación actual que vivimos. El azar quiso que accediera a escuchar una entrevista radiofónica, no recuerdo en que cadena, con el citado personaje. Debo aclarar que en un principio no sabía de quien se trataba, de hecho su voz, con un ligero acento extranjero, me indujo a pensar que se trataba de alguien nacido allende de nuestras fronteras, un Ian Gibson de la Economía. Mi sorpresa fue mayúscula cuando al final del programa escuché al locutor como agradecía al Vicenç Navarro su colaboración en dicho programa. Creo que este suceso, anecdótico, al amable lector no le aporta nada esencial, más allá de mi desconocimiento parcial sobre personas con las que coincido en gran medida; lo cual no sé si puede considerarse importante o no. Por ello me centraré en lo que, desde mi modesto entender, aportó certeramente dicha persona a la comprensión del problema actual que vivimos.


Antes de comenzar debemos retrotraernos a los años 90, justo tras la caída del Muro de Berlín. La unificación de Alemania supuso un gasto de recursos ingentes para la antigua R.F.A. que, mal que los pese a los germanos, se realizó con la comprensión, y cierto esfuerzo económico, del resto de países de lo que ahora conocemos como U.E. A pesar de que habían transcurrido más de 45 años desde la 2ª Guerra Mundial ciertos países, especialmente Francia, sentían cierto temor a una Alemania unida y tremendamente potente, a pesar de los problemas generados por la adhesión de la R.D.A., lo que provocó que los políticos europeos de aquel entonces buscaran que Alemania fuera fundamental, e indisociable, en el mecanismo de la Europa unida. Ello conllevó que en las estructuras pergeñadas para la ocasión Alemania tuviera un grandísimo poder. Entre estas estructuras se encontraban, especialmente, las económicas. Un ejemplo de lo expuesto lo tenemos en la creación del BCE, en 1998, controlado por los germanos y su ideología, o tal sería mejor decir por su conveniencia.
 Este proceso "europeo" explica ciertas cosas de las que suceden actualmente, pero, y aquí entra el profesor Navarro, no la totalidad. Vincenç Navarro expuso en la citada entrevista algo que en resumen sería lo siguiente:
El proceso de unión, fusión o adhesión tampoco constituirían palabra desacertadas para definir el proceso, de la RDA por parte de la RFA, conllevo sacrificios económicos, como ya se ha dicho, y un fuerte déficit alemán. Llegados a este momento Gerard Schröder, del SPD (partido socialista alemán) canciller alemán con el apoyo de los verdes, debe capear los problemas que existen en su país, una tasa de paro bastante elevada, un déficit en aumento... El mandamás germano ante tal situación tomó una serie de decisiones que marcaron el rumbo de la economía de su país. Dichas decisiones hicieron que el ministro de Finanzas de aquel entonces, Oskar Lafontaine, presentara su dimisión en 1999 por considerar, acertadamente, que dichas medidas estaban impregnadas hasta la médula del neoliberalismo que empezaba a imponerse. En resumen podemos decir que dichas medidas: reforma laboral, recortes sanitarios... suponían un aldabonazo a las ideas, que no teoría o tesis, neoliberales. Las reformas legislativas favorecían a los grandes grupos empresariales y a la banca, pues potenciaban la exportación y la inversión de capitales financieros, generalmente no dedicados al sector productivo.
En un principio el lector podrá afirmar que dichas medidas constituyeron un acierto. Depende. En primer lugar, a pesar de ser elegido de nuevo en la siguiente convocatoria electoral, lo ineficaz a corto plazo de dichas medidas le acabó costando el cargo. A pesar de ello el SPD no dudó en facilitar que una tal Angela Merkel de la CDU (partido demócrata cristiano, la derecha de toda la vida) accediera al poder mediante un pacto.


En segundo lugar dichas medidas favorecían a las élites económicas del país, no al grueso de la clase trabajadora, que vio como sus derechos y su economía disminuían de forma significativa. Fue precisamente esto lo que contribuyó decisivamente a la dismisión del mencionado Lafontaine, que apostaba por aumentar la capacidad adquisitiva de los ciudadanos alemanes, frente a la teoría de Schröder que defendía la tesis neoliberal de facilitar la vida a los poderes económicos a costa del ciudadano.
 Posiblemente el lector defienda que al menos la política neoliberal puesta en marcha por el SPD, desarrollada hasta el paroxismo por Merkel, ha servido para crear trabajo. En ese aspecto nada que alegar. O sí. Las rentas de trabajo, el reparto de la tarta que se llevan los trabajadores, ha disminuido significativamente en Alemania. El número de contratos basura, minijobs, es de varios millones (el lector sabe de sobra la escasa remuneración de dichos trabajos). La pérdida de derechos de los trabajadores, de los ciudadanos en general (Merkel también pegó otra buena cepillada a los mismos, véase la reforma sanitaria) ha sido un hecho. La pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores ha sido un hecho (tal vez en este último año, fruto muy posiblemente de las próximas elecciones y de las derrotas electorales en los Landers ha constituido una excepción). En resumidas cuentas: la política exportadora de Alemania era la única salida para un país que apostó por ello, a costa del empobrecimiento progresivo de sus ciudadanos.
A diferencia del gigante alemán su vecino, Polonia, apostó por las políticas económicas que defendía Lafontaine, lo que permite a los propios ciudadanos del país consumir sus productos. Resultado de la política: el año que menos creció el PIB, desde 2002, el vecino oriental de los germanos fue en 2009, un 1,7%., y nada menos que de un 4,3% el año pasado. No sería justo obviar que el paro en Polonia es mucho más alto que el oficial registrado en Alemania, un 12%, pero tampoco sería justo obviar que, por ejemplo, a partir de una edad que ronda los cincuenta años a los parados alemanes no se les incluye en la estadística de demandantes de empleo, o que los minijobs encubren situaciones de penuria, que tampoco figuran en estadística alguna.


Tras esta explicación, realizada grosso modo, no cabe duda de que los dirigentes alemanes actuales, parece que el nuevo líder de la SPD tiene una visión más "solidaria", al menos eso se desprende de las declaraciones realizadas últimamente por su líder, Sigmar Gabriel, están aplicando a los países del Sur de Europa la disciplina que han puesto en práctica con sus propios conciudadanos. Por tanto, salvo presiones externas de Obama, por cuestiones electorales, amenaza conjunta de Italia y España de abandonar el euro o no pagar la deuda (los bancos alemanes perderían mucho y con ello el resto de la economía alemana) o cualquier otra cuestión que se me escape, la inflexible política de Merkel y su ministro de Finanzas no tiene visos de cambiar en exceso. Tal vez todo ello motivado porque las élites económico/financieras del país teutón han encontrado la panacea en dichas políticas y, en el fondo, la democracia cristiana alemana no deja de ser la derecha de toda la vida, apoyada en el gran capital.
Sin embargo, me gustaría decir que esta predicción, la inflexibilidad de la canciller germana, puede que acabe convirtiéndose en flexibilidad, especialmente si sus grandes compradores, los europeos, dejan de adquirir productos germanos, debido a la asfixia económica de los ciudadanos del Sur. Aunque, lo más probable, sea que todo se decida en las elecciones del año próximo en Alemania, donde, a fecha de hoy, la cosa no pinta especialmente bien para Merkel y sus socios, los liberales, que en algún Lander literalmente han sido eliminados de los parlamentos. Ya veremos.
Un saludo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

SOBREDIAGNÓSTICO

Por motivos de trabajo estoy leyendo, a ratos perdidos, un libro sobre Trastornos del Espectro Autista (a partir de este momento TEA). Como su propio nombre la obra versa sobre todas aquellas discapacidades relacionadas con el autismo y sus diversas manifestaciones. 
Tal vez deba comenzar explicando que bajo el epígrafe autismo o TEA encontramos una diversidad de manifestaciones caracterizadas por una serie de trastornos cualitativos en la interacción social, la comunicación social  (estos dos indicadores han sido agrupados en uno solo en la nueva clasificación diagnóstica DSM V) y un patrón de intereses, comportamiento o actividades restringidos. Además en la DSM V se introduce algo nuevo que se basa en una serie de criterios para determinar la severidad del mismo, indicador de los soportes sociales, necesidades, que la persona con TEA necesita. Personalmente me parece una adaptación del concepto de apoyos y su clasificación, aplicada ya hace más de una década al retraso mental. Un avance significativo a la hora de dar respuestas a las necesidades de unos y otros.
Sin embargo, la lectura de la obra me ha procurado también otra visión, esta muy negativa, sobre la construcción que de los TEA están realizando diversos expertos. 
El concepto de Trastrorno del Espectro Autista conlleva que diversos grados e intensidades de una afectación, lo que motivo que distintas personas puedan pertenecer a dicho espectro teniendo unas características y unos grados de afectación diferencia, pudiendo conllevar que una persona conserve una inteligencia "normal" y otra, encuadrada dentro de este mismo tipo de trastorno, se vea afectada por retraso mental, por poner un ejemplo. Pero en todo caso los criterios expuestos en el párrafo superior deben existir.
Sin embargo, hasta fechas recientes se distinguían cuatro o cinco ramas dentro de esta patología autista, más o menos definidas y, generalmente aceptadas, por la mayoría de expertos. A fecha de hoy, tras excluirse al síndrome de Rett  de los TEAs se empieza a hablar de otra serie de trastornos, síndromes, o como deba llamárselos, que crean una indefinición peligrosa, al menos desde mi punto de vista, sobre el asunto.


Uno, escandalizado por el asunto del TDAH (hiperactividad en cristiano) y el uso y abuso de este término, permitiendo cometer en nombre de estas siglas todo tipo de desmanes, contempla como en el caso del TEA se empieza a establecer un terreno difuso, donde siglas como TANV, trastorno del aprendizaje no verbal, crean un difuso lugar en el que empiezan a caber cosas que pueden no tener tanto que ver con el autismo como con otras patologías. De igual manera parece que los "expertos" empiezan a hablar de un mayor índice de prevalencia de dichos TEAs entre la población. Curiosamente lo mismo que ocurrió con el TDAH.
Vaya desde aquí que no defiendo el inmovilismo a la hora de definir nuevos síndromes o patologías. Si nada de lo existente pudiera modificarse seguiríamos en la Edad de Piedra. Sin embargo, la creación de nuevas etiquetas, difícilmente demostrables, también suponen una losa para la comprensión de las diferentes patologías y, fundamental, para que las personas diagnosticadas reciban una ayuda ajustada a sus características.
Seguramente al lector habitual todo lo expuesto anteriormente le pueda parecer un rollo macabeo, y más con estos calores, pero le incito a que realice una reflexión que considero harto interesante.
Uno tiene la impresión de que en ciertos aspectos el hiperdiagnóstico (me acabo de invertar el palabro) está contribuyendo a desvirtuar la realidad de manera aberrante, con consecuencias funestas para los implicados. Profesionales, o así se les considera, que encajonados en su parcela de saber intentan atraer a sus dominios, como si de un agujero negro se tratara, a todo aquel que pasa por allí, bien sea de forma accidental o con intención. De esta manera se incrementa el número de personas que entran dentro de su área de conocimientos y trabajo, justificando la pertenencia al mismo.
Pongamos un ejemplo, real o no. Imaginemos un niño que acude a un gabinete de expertos que no dudan en clasificar a éste como un caso prototípico de persona con autismo. Casualmente lo observado en breves horas por dos o tres personas difiere sustancialmente de los observado día a día por los profesionales que trabajan con él, y que no tienen la facultad de aportar esos datos a los mencionados expertos. Pongamos además por caso que los datos que pueden aportar los datos que proporcionan la atención directa al chaval supondrían un cambio tan sustancial que algunos de ellos provocarían que ese diagnóstico pudiera desmontarse como un castillo de naipes. Alguien se puede preguntar por qué no hablan unos con otros. En primer lugar porque el sistema no está montado así. En segundo lugar porque, por desgracia, existen dos vías: la pública y la privada, a menudo irreconciliables y difícilmente encajables, no siempre. Y, en tercer lugar, por una cuestión de lógica: ¿alguien cree que unos "afamados expertos" aceptarían que los datos recogidos para realizar un diagnóstico por su parte carecen de toda validez.


Sin embargo, y volviendo al libro de marras que estoy intentando leer, me encuentro con sorpresa y satisfacción que se apuesta de manera muy seria por una evaluación de la persona pausada, en su entorno natural, ganándose la confianza del evaluado. Una evaluación de los múltiples ámbitos en que se puede dividir a la persona, realizada de manera pormenorizada y realista. En definitiva una visión del ser humano real y sin prejuicios previos, realizada para desentrañar la realidad de la persona examinada y no para lucimiento del experto.
Si bien este dato es alentador, igualmente resulta preocupante que en 2008, año de publicación del libro, se deba seguir insistiendo en este aspecto. ¿Cómo es posible que aún sigan existiendo profesionales que no tengan en cuenta que la evaluación tiene como objetivo recoger la realidad del evaluado? No vale la pericia ni la experiencia ni el ojo clínico. Sólo vale leer con detenimiento la vida de la persona examinada, buscando en ella datos que permitan una comprensión lo más completa posible de la persona que va a llevar, o no, una etiqueta para el resto de su vida.
Tal vez, y concluyo, esta sobrediagnosticación acabe convirtiéndose en un cáncer también en este mundo de la discapacidad. Pero, tal vez, el hecho de que se hable no sólo en retraso mental, del nivel de ayudas necesarias para que las personas con discapacidad, o con ciertas discapacidades, puedan realizar una vida lo más normal posible suponga un soberano avance. En el fondo se trata de la lucha entre dos concepciones: la del diagnóstico, diría mejor el sobrediagnóstico, la necesidad de etiquetar, sea donde sea y por lo que sea (aspecto que ha contribuido a que alguna persona sorda lleve décadas en un psiquiátrico, dato real), contra la visión basada en la necesidad que la persona tiene de llegar a ser una persona que desarrolle lo máximo posible sus capacidades y cuando no sea posible recibir las ayudas necesarias para suplir esas carencias, especialmente en lo referido a aquello más básico para su vida.
Un saludo.

P.D.: A propósito del asunto, aquí dejo un enlace donde se describe como el Desgobierno de Esperanza Aguirre sopesa la posibilidad de quitar recursos a niños con TEA. A alguien le podrá parecer que la duplicidad de servicios es abusar, pero, para empezar, los servicios no suelen estar duplicados y, lo más importante, los niños con ciertas discapacidades necesitan todo tipo de estimulación, especialmente los primeros años, que suele ser donde existen más posibilidad de avanzar significativamente, lo que generará una mayor calidad de vida y, en muchos casos, una menor dependencia. ¿Hará algo al respecto el tal Gallardón?

http://www.publico.es/espana/440113/la-comunidad-de-madrid-deja-en-el-aire-la-atencion-a-ninos-autistas

martes, 31 de julio de 2012

LA FALSA LEY NATURAL

Antes de comenzar con el tema de hoy me gustaría rectificar la rectificación que realicé hace varios días.
En una entrada de hace unos días asumí como inevitable el rescate de España, el rescate total. Expuse con pesar como mis cálculos se habían ido al garete, pues pensaba que nuestro país e Italia eran, en cierta forma, los bastiones inexpugnables que la U.E., o la zona euro, no dejarían caer. Parece ser, con estos tipos nunca se sabe, que, al fin, los diferentes organismos de la U.E. han decidido concentrar todos sus instrumentos para que eso no ocurra. Me alegro, aunque considero que se ha hecho muy tarde, de tener que hacer esta rectificación a mi rectificación. Parece que toda la recua de mamandurrias que se ha apoderado de nuestros destinos empiecen a utilizar la lógica y deba desdecirme de lo escrito hace unos días. Me alegro no por cierta soberbia intelectual, más bien me alegro porque estas presuntas acciones contra los especuladores, fomentados por la propia U.E. y por parte de los países que la integran, tienden a conseguir algo tan importante para el presente y el futuro de los españoles como que una cuarta parte de nuestro presupuesto, aproximadamente, no tenga como destino pagar unos intereses cuantiosísimos, fruto de un laissez faire absurdo y hasta cierto punto criminal.


Dicho esto, me gustaría abordar la cuestión que me traigo entre manos para este día.
Un día de este fin de semana quedamos con unos amigos a los que hacía tiempo que no veíamos. El plan, estupendo: comer algo mientras nos contábamos nuestras alegrías y cuitas, para acabar con un baño en una garganta de aguas frías y cristalinas. Tras el chapuzón, ¡Dios, que rica estaba el agua!, la conversación sobre las toallas derivó hacia el Tema: la estafa. Nuestra amiga expuso como uno de los tipos que dice pertenecer y seguir los dictados de la Escuela de Chicago (los grandes teóricos de esta forma de economía patológica que padecemos) se mostraba indignado cuando al leer The Economist leía la palabra burbuja (léase burbuja financiera, no la que hacen los niños con los pomperos). El fulano en cuestión, del que desconozco nombre y filiación, argumentaba que el Mercado se encargaba per se de corregir esas desviaciones y que no debía, ni podía, utilizarse la palabra burbuja. Obviamente, los cuatro adultos que allí nos encontrábamos sentíamos una estupefacción desmesurada ante semejantes declaraciones.
Al día siguiente, vete tú a saber como, el argumento volvió a mi cabeza y fue motivo de un breve análisis (ya sabe el lector que en mi caso los análisis han de ser breves, debido a mis limitaciones funcionales) que expondré a continuación:
En cierta forma el anónimo "indignado" tiene razón: los excesos de los especuladores se pagan y, por la ley del Mercado (ya veremos a continuación que esto de la ley de mercado constituye una soberana estupidez) todo tiende, a mayor o menor velocidad (he aquí uno de los problemas), hacia un punto sostenible y real.
Este "ideólogo" en el fondo defiende una ley natural, al que él, pomposamente, denomina de mercado. Seguramente con un ejemplo sea capaz de explicar, al menos lo intentaré, porque hablo de ley natural.
Imaginemos un ecosistema en que una cierta clase de herbívoro ha visto disminuir, por la causa que sea, a sus depredadores naturales, unido a la abundancia de alimento. Con total probabilidad la consecuencia de lo expuesto con anterioridad será un aumento sustancial, muy sustancial, en el número de herbívoros en ese hábitat. Este aumento sustancial de los animales en cuestión suele terminar acarreando situaciones de escasez que llegará bien por no encontrar nuevas zonas de pasto, agotando los recursos; o bien, aunque aumenten su zona de alimentación, aumento que siempre tendrá un final, por agotar, igualmente, todos los recursos. En definitiva, la escasez llegará y los muchos individuos de esa especie, posiblemente los más débiles, acabarán muriendo, lo que contribuirá a devolver el equilibrio al ecosistema. 
Esta explicación, donde he obviado a los depredadores y su más que presumible aumento ante unas condiciones favorables, ilustra a la perfección que lo que lo el fulano que leía The Economist denominaba autorregulación del mercado no es más que una ley natural. Lo cual nos lleva a desarrollar las primeras palabras del párrafo anterior, aquellas que decían: en cierta forma el anónimo indignado tiene razón. Para hacerlo seguiremos con el ejemplo de los herbívoros, aunque ahora les dotaremos de inteligencia para dar mayor sentido al mismo.


Pongamos que los herbívoros poseen metacognición, son capaces de anticipar el futuro, lo que les permitiría planificar su futuro. ¿Cree el lector que los citados animales seguirían multiplicándose hasta llegar a un punto que muchos de ellos morirían de inanición? (¡Vale! Además de metacognición les he dotado de la capacidad de controlar su natalidad). Que cada cual busque la respuesta más adecuada a esta pregunta.
No importa tanto la conclusión a la que llegue el lector, como el hecho de que los herbívoros no tienen una inteligencia suficiente para prever las consecuencias en el futuro de sus actos. Y es en este aspecto donde encontramos la gran diferencia: ¿cómo unos tipos pueden apelar a una ley natural, cuando los seres humanos somos conscientes de esa ley y podemos adaptarla para que un gran número de individuos de nuestra especie puedan sobrevivir? O, traducido al cristiano, ¿cómo unos tipos pueden apelar a la no intervención de los seres humanos en un aspecto creado por y para los seres humanos, como es la economía tal como la concebimos?
Lo que unos fulanos, que se consideran la élite de la humanidad por sus "conocimientos", defienden como certeza no es otra cosa que aplicar las leyes naturales a cierta parte del funcionamiento de la Economía (digo a cierta parte porque estos tipejos se olvidan, intencionadamente, de lo finito de los recursos que nos proporciona la Tierra). Toda la estructura ideológica, que no científica, que aportan estos tipos se basa en principios naturales, convenientemente elegidos y disfrazados con términos técnicos, que esconden su indigencia intelectual y moral. 
Diría más, el término competitividad, eje central de todo el entramado ideológico de estos petrimetres, se corresponde con una visión, simplista y estulta, de lo que ocurre en la Naturaleza. Estos "genios" embutidos en trajes costosísimos, recogen como una única realidad natural la competencia entre especies y miembros de una misma especie. Sin embargo el estudio de los diferentes ecosistemas nos demuestra que además de la competencia existe una colaboración, buscada o no, entre especies y miembros de muchas especies, que permite la supervivencia de los diferentes individuos de las mismas. En resumen: de nuevo vuelven a interpretar la realidad de manera parcial e interesada. Tampoco se puede esperar mucho más de esta carroña intelectual y moral. 


Me gustaría concluir con algo que he citado de pasada y que considero fundamental para comprender el presente y el futuro, al menos según lo interpreto yo. Cuando hablé del aumento de población de los herbívoros escribí sobre la posibilidad de aumentar el terreno donde encontrar comida, pero que, indefectiblemente, debido a que siempre se encuentra un límite a esa expansión, las consecuencias sobre la población serían las mismas que si no se encontraran esos ricos pastos de manera inmediata, la escasez y el hambre terminaría por mermar el número de individuos de la especie. Pues bien, como defiendo desde hace tiempo, los neoliberales se encuentran en ese periodo de búsqueda de nuevos lugares para alimentarse, pero, les guste o no, al final no encontrarán comida y el equilibrio volverá a imponerse. En román paladín: sus ideas, nunca teorías, se han demostrado absurdas y desprovistas de cualquier tipo de valía. Tras copar el poder de manera progresiva, o abrupta en los últimos tiempos, desde principios de los 80, la propagación de su credo todo se ha convertido en un sindiós. Ellos siguen buscando nuevos pastos, intentan, y por el momento lo consiguen, que las consecuencias de sus disparates las paguemos la mayoría de los ciudadanos, no así los más acaudalados, para poder mantener su ley natural. Pero como dije, la expansión tiene un límite y todo acaba volviendo a un equilibrio que haga compatible la existencia de la especie con las circunstancias que le rodean. Es cuestión de tiempo, tal vez menos del que pensamos, aunque esto último puede considerarse más como un deseo que como una certeza, pero estas teorías que llaman de libre mercado, otra falacia más, acabarán arrinconadas. El libre mercado, que seguirá existiendo, será embridado y formará parte de una estructura económica más amplia, donde se vuelva, con las pertinentes correcciones, a un sistema más parecido al existente antes de la llegada al poder de Reagan y su cómplice británica. Tal vez el ejemplo más claro lo tenemos en una parte significativa de América Latina.
El lector podrá alegar, justificadamente, que en este caso apelo a la ley natural, mientras que para criticar a esta panda de botarates he utilizado aspectos como la inteligencia y la metacognición. Cierto. Pero estos tipejos, que defienden una parte de las leyes que rigen todo el devenir de la vida sobre la Tierra, están empujando en esa dirección, por lo que la respuesta que obtendrán no puede ser otra que la que la naturaleza proporciona a situaciones como la descrita. Así de simple.
Un saludo.

domingo, 29 de julio de 2012

EL EJEMPLO CATALÁN

Me gustaría explicar con un ejemplo, el catalán, como funcionan las élites políticas de nuestro país y las consecuencias para todos nosotros.
Artur Mas, candidato de CiU, fue elegido el 23 de diciembre de 2010 Presidente de la Generalidad de Cataluña. Mas representa a la perfección en que consiste un gobierno neoliberal patriota (similar al que tenemos en el Gobierno de España actualmente). Tal vez baste algún vídeo y varios enlaces para definir cuales son sus prioridades y no sea necesario aburrir al lector con palabras y frases. Veamos si lo consigo.

Declaraciones de bomberos catalanes realizadas en febrero de 2012 advirtiendo sobre los problemas que se avecinaban este verano:



Poco después de acabar el mayor incendio forestal de este año en Cataluña, que ha costado cuatro vidas, además de un número cuantioso de hectáreas de bosque calcinada, nos encontramos con los siguiente:


El secretario de Convergencia Democrática de Cataluña, el mayor de los dos partidos que componen la coalición que sustenta a Artur Mas, aparece implicado en un caso de corrupción. Recordemos que Oriol Pujol es hijo de Jordi Pujol, lo cual dice mucho de la capacidad regenerativa del partido al que pertenece.

En noviembre de 2011 CiU, con la colaboración del PP elimina el impuesto de Sucesiones, que se está planteando recuperar (al menos eso llevan diciendo desde mayo). Dicho impuesto beneficia, especialmente, a las grandes fortunas.


Mientras esto ocurre se producen situaciones tan absurdas como la siguiente, en teoría para ahorrar dinero:


Posiblemente algún lector pensará que no tengo en cuenta la contribución que Cataluña hace al resto del país. Este aspecto, que me parece politiqueo barato, pues no es ni la comunidad que más aporta ni son todos los catalanes, se desmontan con noticias como la que sigue:


Sí querido lector, la Generalidad ha preferido mantener unos mínimos altos para quedar exento de declarar el impuesto de patrimonio, lo que supone una pérdida significativa para las depauperadas arcas catalanas. ¿A quién favorece? Seguramente que no a los funcionarios de prisiones a los que les dobló el precio de las comidas.

Un saludo.

viernes, 27 de julio de 2012

RELATOS CORTOS ESTIVALES

La cuarta plaza en la final de las Olimpiadas le dejó un muy mal sabor de boca. La gloria se le había escapado por centímetros. El trabajo, el sacrificio de años no se había visto compensado por la anhelada presea. El diploma de finalista le pareció escaso premio. Cuando al día siguiente, a punto ya de abandonar la Villa Olímpica, le comunicaron que el subcampeón de la prueba había dado positivo en el control antidoping una cascada de sentimientos contradictorios se agolparon en su interior. Al final la medalla había llegado, aunque fuera de aquella manera. Sin embargo, no podía dejar de pensar en su rival, ahora defenestrado, al que conocía, superficialmente, por compartir los servicios de aquel gurú de la medicina deportiva sobre el que recaían sospechas por su práctica poco convencional.

Por un instante revivió cual había sido su forma de entender la vida: el diálogo como forma de resolver los conflictos, mayores o menores, que habían surgido durante su vida de adulto. Sus hijos no habían visto programas televisivos o películas donde la violencia apareciera. Había ocupado mucho tiempo de su vida en enseñar a sus pequeños a resolver los conflictos de manera pacífica. Ahora él se encontraba allí, frente al cuerpo agonizante del director de la sucursal bancaria que pretendía quedarse con su casa, el esfuerzo de tantos años de trabajo. Extrajo el largo cuchillo de cocina del abdomen del otrora dicharachero trabajador de banca y volvió a hundirlo para robarle el último hálito de vida.

Cuando su único hijo, lo más importante que le había pasado en la vida, según él decía, comenzó a estudiar la carrera de Historia sintió una pequeña decepción. Él hubiera preferido que su descendiente fuera arquitecto o ingeniero; pero el tesón de su vástago le había hecho desistir de sus aspiraciones. Sintió algo de alivio cuando le comunicó que se especializaría en Historia Contemporánea, más concretamente en el siglo XX español. "Al fin comprendería la gran obra llevada a cabo por ese gobernante por el que sentía tanta admiración y que tanto bien había hecho a España", pensó el padre con satisfacción. Pero la alegría se tornó primero en preocupación y luego en enfado cuando su hijo le intentaba hacer ver que su idolatrado líder era un ventajista con una única preocupación: seguir detentando de forma omnímoda en el país, no importándole los medios para conseguir tal fin. La conmoción inicial dio paso, de manera rápida, a un enfrentamiento abierto con su hijo. Años después su hijo ha publicado varios libros sobre el asunto, y él, que decía que lo más importante que le había pasado en la vida era su hijo, hacía bastante tiempo que no le veía. Seguramente si le hubiera visto en los últimos años habría cambiado algo su frase y hubiese incluido a su nieta, a la que no conocía, entre las cosas más importantes que le habían pasado en su vida.

Su carrera profesional podía considerarse un absoluto éxito. Los temas que cantaba sonaban en todas las emisoras en todo momento. Cada concierto tenía asegurado un lleno, por muy grande que fuera el recinto. Entre la gran mayoría de compañeros de profesión poseía un reconocimiento, tanto por su carrera como por sus manifestaciones públicas a favor del derecho de autor. La última vez que se convocó un acto público contra la piratería tuvo el honor de ser el portavoz del colectivo al que pertenecía. Tras aquella manifestación de compañeros, una vez que llego a su lujosa casa, a través de Youtube pudo contemplar el vídeo de aquel chaval de 16 años, del que tanto le habían hablado. Un crío, con una guitarra, había grabado con una cámara de vídeo de ínfima calidad la interpretación de una canción compuesta por el mismo. La calidad de la misma le abrumó. Un chaval, que no había llegado a la mayoría de edad, había ideado un tema de una complejidad y belleza que él jamás había alcanzado en más de diez años de profesión. Por un momento sintió que toda su vida profesional constituía una gran estafa, diseñada para hacer rica a la industria discográfica y, de paso, a él. Durante unos días la imagen y la música de aquel crío le perseguía y le turbaba, pero su ritmo de trabajo acabó por enterrar aquel recuerdo por mucho tiempo.
 Diez años después, de manera casi traicionera, volvió aquella voz y aquella imagen a su mente. Él seguía siendo un cantante de éxito, sin embargo aquel chaval, que tanto le conmocionó en su momento, no había conseguido salir de su anonimato. Esa fue la última vez que se acordó de aquel vídeo.

Su capacidad de soñar despierto se había agotado hacía tiempo. El cóctel multicolor de pastillas que ingería diariamente le permitían realizar lo que los doctores consideraban una vida normal, que consistía básicamente en hacer lo que hace una persona normal. Intuía desde hace tiempo que algo no funcionaba bien, pues todo en el día a día se reducía a cumplir con rutinas. Un buen día, sin mayor explicación, decidió no volver a llenar el pastillero. Durante varios días tuvo extrañas sensaciones, que él definió como el mono generado por la supresión de la toma de los medicamentos. En cuestión de poco más de una semana todos los efectos secundarios desaparecieron, o se situaron en un nivel que no interfería con su vida. Meses después comprobó lo que hacía tiempo intuía: no había necesidad alguna de depender de complejas moléculas diseñadas en algún laboratorio farmacéutico para poder seguir viviendo; viviendo las mismas rutinas de siempre.

No entendía nada de arte, de pintura o de cuestiones similares. El sistema educativo no le atrajo nunca y pronto empezó a perpetrar pequeños hurtos, que se convirtieron en robos de bastante mayor cuantía en pocos años. Ahora se encontraba allí, frente a aquel cuadro que debía hacer desaparecer de aquel museo para dárselo, a cambio de una sustancial suma de dinero, a aquel rico amante del arte. Sin embargo algo le turbaba en aquella obra. La atracción que sentía por ella no la había sentido jamás ante ningún otro objeto, por muy caro que éste fuese. En ese momento tomó la decisión: ese cuadro debía pasar a ser de su propiedad. Días después su cliente, además de darle una cuantiosa cantidad de dinero, le mostró su gratitud por haber conseguido dicha obra para él. La copia que ahora tenía entre sus manos el millonario era de tal calidad que hubiese engañado a un altísimo porcentaje de expertos. De esta manera comenzó a forjar una de las mejores colecciones de arte del mundo; de arte robado.

jueves, 26 de julio de 2012

CONSTRUYAMOS UN PRESENTE PARA UN LARGO FUTURO (II)

Ayer dejamos la cosa en los supuestos ideológicos que han de regir los destinos de este país, y seguramente lo de cual otro. Dichos supuestos, basados en la redistribución de la riqueza que permita acceder a una serie de servicios básicos, mucho más elevados que los actuales, han de marcar como ha de ser el desarrollo y la construcción de nuestra sociedad. Para hoy habíamos dejado como conseguir que estos principios rectores se lleven a cabo en la realidad. 
No constituye secreto alguno que para poner en práctica un modelo democrático basado en la justicia social, en la justicia a secas diría yo, se necesita por un lado dinero y por otro predisposición. Sobre el dinero trataremos a continuación; sobre la predisposición a uno le parece claro que cuando los ciudadanos reciban y conciban que existen alternativas una buena parte de ello no dudarán en considerar esta opción como viable y deseable. A diferencia de estos gobiernos y economistas patológicos, que ofrecen recortes de derechos como fórmula infalible para crear riqueza, no en repartirla, matiz fundamental, sin basarse más que en suposiciones, que además no han funcionado jamás, propongo algo cuyos resultados se pueden constatar en muy breve periodo de tiempo y no necesitan que se crean en ello como un dogma de fe.
De entrada deberíamos replantearnos el modelo de estado que pretendemos. No cabe en cabeza humana que en un estatuto de autonomía se deleguen competencias, que a su vez han sido delegadas o transferidas por el Estado, a otras entidades como las Diputaciones, por poner un ejemplo. Esta delegación o solapamiento de competencias supone una degeneración del sistema político, que nos sale por un pico a todos los ciudadanos españoles. La simplificación de la administración en lo que respecta a entidades politicas se plantea como necesario. Hace bien poco veía un programa donde varios senadores de distintos partidos reconocían que lo que hacían en esa cámara no servía para nada. Uno de los senadores cifraba en 4.500 millones de euros anuales el costo del Senado y las Diputaciones provinciales. Sobre la centralización de ciertas competencias: Sanidad, Educación, Dependencia... para conseguir un mínimo común para todos los ciudadanos no tengo duda alguna. Las CC.AA. deberían encargarse de gestionar los recursos materiales y humanos para adecuar la respuesta a las características de sus territorios, pero nada más. Por ahí podíamos seguir ahorrando en cargos, carguillos y carguetes ocupados por amigos, generalmente inoperantes, del político estulto de turno. Si a ellos le unimos que todo lo referido a urbanismo debería volver al Estado, evitando, al menos en cierta medida, que mediante la distancia e impersonalización del funcionariado la corrupción urbanística, esas que salpican por igual a empresarios y partidos políticos, a la hora de plantear destruir espacios naturales que son de todos, por ejemplo.
Hablando de corrupción, el mundo de la política debería limitar el número de mandatos a todas aquellas personas que ocupan un cargo a dos. No pudiendo permanecer nadie más de un tiempo prudencial, pongamos un período de entre 15 o 18 años, en esta actividad de manera ininterrumpida (el caso de Beteta, el fulano que jocosamente dijo que los cafés se habían acabado, es un ejemplo de ello. El pollo lleva 29 años ininterrumpidos ostentando cargos políticos).


La profesionalización de los encargados de dirigir los órganos de control: Tribunal de Cuentas, Banco de España, Fiscalía, Tribunal Constitucional... contribuiría a que el primer patán, amigo del presidente de turno, no ensucie y entorpezca el funcionamiento del sistema y, por ende, de la democracia. Dicha profesionalización se basará en que los técnicos de las diferentes materias, trabajadores de la Administración, dirijan los organismos que han de velar por el cumplimiento leal de lo dispuesto en la Constitución.
Por supuesto el endurecimiento de las penas por corrupción, con la creación de una figura delictiva que podría ser perfectamente algo parecido a delito contra la ciudadanía, con consecuencias, graves, penales debería ser una de las necesidades para limpiar esta clase política nepotista y endogámica. Dicha figura se aplicaría tanto al político como al corruptor, generalmente un empresario. Diez años de cárcel,como mínimo, serviría para que más de uno se planteara su forma de actuar.
Pero no sólo los políticos, y los empresarios, deberían cambiar su forma de actuar. La progresividad real de los impuestos directos con una mayor carga impositiva, muy superior a la actual, para las grandes fortunas y las grandes empresas permitirían recaudar más dinero, sangrando menos al que menos tiene. La bajada de impuestos indirectos, como el I.V.A. y de las tasas, especialmente aquellas indispensables como las universitarias, deberían ser una realidad. Todas estas medidas se deberán complementar con una persecución eficaz del fraude, multiplicando, al menos, por cinco la plantilla de inspectores y técnicos de Hacienda, contribuiría a que tanto las grandes fortunas, como el ciudadano de a pie, tenga más dificultades para defraudar. Aunque en un principio la persecución del fraude se debería centrar en los grandes defraudadores, una minoría que roba a todos los ciudadanos una cantidad que ronda las 3/4 partes de lo defraudado. Las penas para estos grandes defraudadores no deberían ser menores de 10 años de cárcel.  De igual manera deberían existir campañas de persecución del fraude a pequeña escala con posterioridad. Tal vez, cuando contemplemos que los servicios funcionan mejor a todos nos cueste un poco menos contribuir al sostenimiento de los mismos. Esta progresividad incluso se debía extender a asuntos como las sanciones. Por ejemplo: para una persona con 100.000 euros de ingresos anuales una multa de 100 euros por exceso de velocidad supone bien poco. Esa misma sanción para una persona con unos ingresos de 12.000 euros anuales supone bastante más.



Respecto a recaudar y redistribuir recursos parece oportuno que las religiones se financien por sus propios medios, aquél que lo desee que afloje la mosca en el cepillo de la iglesia, mezquita..., pero jamás debería salir ni un sólo céntimo de dinero público destinado a subvencionar credos. De igual manera los maestros y profesores de religión deberán salir de los centros públicos y privados concertados, siendo sustituidos por docentes de Lengua o Matemáticas. Sobre si la Iglesia o cualquier otra institución religiosa debe pagar el I.B.I. no hay duda alguna: unos 3.000 millones de euros anuales son necesarios para implementar políticas de igualdad.
De igual manera el dinero destinado a formación, gestionado por sindicatos y C.E.O.E, si mal no recuerdo unos 8.000 millones de euros, con un índice de colocación en torno al 5%, debería desaparecer, encargándose las oficinas del I.N.E.M. de la gestión de tal dinero, mejor dicho de una cuarta parte de ese dinero. A este respecto deberían desaparecer las diferentes oficinas de empleo autonómicas, siendo gestionado todo por el Estado a través del citado I.N.E.M.
Los partidos políticos recibirían menos dinero público, aproximadamente la mitad, y las campañas electorales, pagadas por el Estado, consistirían en introducir los programas electorales de cada partido en los buzones que todos tenemos y en espacios y debates televisivos y radiófonicos gratuitos. El resto es dinero del contribuyente desperdiciado. Por supuesto fundaciones como FAES o IDEAS, entre otras, pertenecientes a partidos políticos dejarían de recibir cualquier tipo de subvención pública.
El incumplimiento deliberado del programa electoral por parte de los partidos que alcancen el poder debería constituir un delito, creándose una figura penal al respecto. Los políticos deben aprender que al salir elegidos lo hacen para defender los supuestos que figuran en su programa electoral, no para seguir en la poltrona a cualquier precio.
Aspectos como la supresión progresiva de las centrales nucleares, se podía empezar por Garoña (ya se aumentó la capacidad de producir electricidad de Almaraz en previsión del cierre de la vetusta central burgalesa), y la apuesta decidida por las energías renovables, que en algunas circunstancias ya suponen el 20% de la energía producida deberían ser centrales en la nueva política. Las energías renovables, cuya forma de producción resulta cada vez más eficiente, contribuirán a una menor dependencia de recursos fósiles y a una mejor conservación de nuestro medio. Alguien podrá alegar que producir energía nuclear resulta más barato. Resulta lógico pensar que unos residuos que duran más de 10.000 años, periodo que deben estar controlados, a la larga no resultan tan baratos, ni seguros. 
El aumento del transporte de mercancías por tren, que además deberá usar más la electricidad y menos recursos fósiles, supondrá un abaratamiento de los costes de las mercancías, una forma más ecológica de realizar el acarreo de mercancías, una menor dependencia del petróleo y la reactivación de zonas más o menos deprimidas. En ese sentido los planes de la U.E. ya apuestan por ello, incluso en nuestro país, aunque olvidando algunas de las zonas más deprimidas económicamente de nuestro país.
Los gastos en investigación deberían suponer un porcentaje importante, nunca menor del 2,5% del P.I.B. Contrariamente a lo que está ocurriendo se debería tender a que, al menos, se mantengan año a año. No creo necesario subvencionar a empresas que inviertan en investigación, pues están invirtiendo en sus subsistencia y en futuras ganancias.


Si se podrá ayudar a empresas, siempre pequeñas y medianas, que aumenten su plantilla, con un reducción, por ejemplo de un 10 o 20% en las cotizaciones sociales durante un año. Es una forma de premiar a los que invierten en ampliar su negocio y no sólo piensan, quedarse con las ganancias, en repartir ganancias. En este aspecto, huelga decirlo, la reforma laboral debería ser derogada y tender a un reparto del trabajo, como ocurren en Alemania, cuando éste falte. Menos horas, menos sueldo, pero no al paro, siempre que exista motivo justificado, supervisado tanto por los sindicatos como por la administración pertinente.
La optimización del uso del agua, especialmente en aspectos como el riego de las tierras de producción, mediante la aplicación de sistemas de riego eficiente, que eviten tanto pérdidas como el riego a manta, debería constituir otro de los aspectos fundamentales. Igualmente la tendencia progresiva a consumir abonos y pesticidas naturales abaratarían los costes de estos y, por ende, los de producción de los productos agrícolas. De igual manera se deberían potenciar las industrias de transformación de productos agrícolas, creando un tejido industrial propio en este sector, que permita a los propios agricultores presentar un producto final elaborado a los mercados. La vigilancia y reducción de los márgenes de los asentadores y grandes superficies comerciales (que pueden llegar a ser lo mismo) facilitaría una mejora en el dinero recibido por los agricultores por sus productos y una disminución en el precio final de los mismos, de la que nos beneficiaríamos todos.
Cuidar el turismo, nuestra primera industria, debería ser una prioridad y para ello es fundamental no destrozar nuestra riqueza medioambiental. Todas las actuaciones deben ir encaminadas a ofrecer unos servicios de calidad, pudiendo hacer partícipes a los turistas de una diversidad que debe ser un sello de calidad y distinción. No todo el mundo quiere Sol y playa y a esos también hay que cuidarles. Al igual que a nuestros hijos y nietos, que deben recibir, al menos, lo mismo que recibimos nosotros.
La creación de una banca pública constituye otro de los aspectos fundamentales. A pesar de que nos quieren vender como cierta la estupidez de que lo privado siempre funciona mejor, no tenemos más que mirar hacia nuestro sistema financiero, al internacional le ha pasado exactamente lo mismo, para comprobar que se trata de una mentira y que, en muchos aspectos, lo privado mejora cuando tiene competencia pública.
Se ha de perseguir con saña, con multas astronómicas, especialmente si reinciden, a aquellos oligopolios que pactan la alteración el precio final de los productos para aumentar el margen de sus beneficios. Como he dicho en el párrafo anterior lo privado no funciona mejor que lo público. Diría más, cuando lo público desaparece, por ensalmo se comprueba que los precios de los productos y servicios suben de manera ¿incomprensible? En este país tenemos ejemplos varios por ejemplo el del precio y la calidad del ADSL, de los más lentos y caros de toda Europa, o el precio de los carburantes, los terceros más caros antes de impuestos de toda la U.E. No debería temblarle el pulso al gobierno de turno a la hora de volver a hacer públicas grandes empresas que en su día lo fueron y que con su privatización ha contribuido a encarecer y empeorar la oferta al consumidor.


La inversión en Sanidad, Educación y Dependencia debe aumentar significativamente, a pesar de que hasta hace bien poco la sanidad española, una de las mejores del mundo, funcionara con una cantidad de dinero muy pequeña en comparación con otras muchas, que funcionaban peor. La gran calidad en muchos aspectos de los científicos relacionados con la medicina españoles deja bien a las claras que cuando se invierte el beneficio repercute no sólo en los ciudadanos, también en la economía real.
Asunto aparte lo constituye la política exterior española, que fluctúa en función de las filias y fobias del presidente del Gobierno de turno. Un consenso básico en aspectos como la ayuda al desarrollo, nuestro papel en lugares tan siniestros como al O.T.A.N, el asunto de Gibraltar, nuestra visión de la U.E... deberían gozar de un consenso sólido, que no varíe en función de amistades o enemistades personales, lo que nos ha llevado a que distintos personajes que dicen representarnos no ridiculicen urbi et orbe.
La persecución y supresión de paraísos fiscales, entre ellos la figura de las entidades de tenencia de valores extranjeros, creación propia española que permite cosas como la siguen:


http://elpais.com/diario/2011/02/27/economia/1298761201_850215.html

Esto acompañado de un impuestos sobre los movimientos financieros, así como la subida de impuestos a las rentas del capital, llegando a igualarse a las del trabajo, contribuirá decisivamente a llenar las arcas de nuestras administraciones.
En el fondo, y olvidando muchas cuestiones, se trata de repartir lo que hay en el país, contribuyendo al bienestar colectivo en función de los recursos, invirtiendo estos recursos no sólo en el bienestar del ciudadano, si no en construir un futuro mejor para todos.
Un saludo.

miércoles, 25 de julio de 2012

CONSTRUYAMOS UN PRESENTE PARA UN LARGO FUTURO (I)

Hace unos días leía en el blog que Manuel Marín publica en El Huffington Post una entrada donde el autor reflexionaba sobre los "fallos" que hemos tenido como país y la necesidad de reconocerlos para empezar a construir algo nuevo y sólido. 
Debo reconocer que Manuel Marín me parece una de las personas con la cabeza mejor amueblada de este páramo económico, intelectual y moral en que se está convirtiendo este lugar que llamamos España y, por tanto, sus reflexiones, al menos su capacidad de autocrítica que ha de servir de base a algo nuevo y mejor para todos los ciudadanos que conformamos esta nación, me parecieron bastante atractivas. Algo nuevo, y constructivo, bajo un Sol  implacable que agosta España con la colaboración inestimable de politicastros, especuladores y supuestos economistas, más preocupados por sacar la cabeza para reclamar lo suyo que por cualquier otra cuestión. 
Si alguien desea leer lo escrito por el ex presidente del Congreso de los Diputados aquí dejo el enlace del texto al que me he referido:


Contrariamente a la reflexión y el sosiego constructivo del mencionado Marín, el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares dicta una sentencia donde obliga a de devolver al presidente de dicha comunidad el dinero recibido por su parte y por la de sus consejeros y afines en concepto de subida de sueldo. Dicha subido de sueldo, de un 25%, se superponía temporalmente a la bajada de sueldos de los funcionarios. 


Estas dos formas tan dispares de entender la misión, y visión, de las personas que se dedican, o han dedicado, a la política muestran las dos caras de la moneda del asunto: en un lado podemos situar a los que conciben la política como una forma de mejorar la vida de los ciudadanos y en el extremo opuesto podemos encontrar a una mayoría muy cuantiosa que conciben la política como una forma de medrar personalmente, al más puro estilo de los pícaros españoles del Siglo de Oro, pero con coche oficial y con tarjeta de crédito.
Sobre estos últimos mucho se ha hablado y se seguirá haciendo, por lo que no me parece oportuno hacer perder el tiempo al amable lector profundizando sobre el tema. Mucho más atractivo me resulta la postura autocrítica del ex político y la idea de empezar a construir algo nuevo, donde todos tengamos cabida y una mayor calidad de vida y en ello nos vamos a embarcar en esta entrada. Entrada, que dividiré en dos partes, publicadas en días consecutivos, que concibo como una segunda parte de la publicada de manera inmediatamente anterior a ésta; pues, si se sale del euro, algo habrá que hacer para cambiar el rumbo que nos ha traído hasta estas procelosas aguas.


Desde mi modesto punto de vista lo primero que nos hemos de cuestionar es el modelo social que queremos para todos los ciudadanos de este país. Cualquier otra cuestión política, económica... debe subordinarse al modelo de sociedad que deseemos crear. Obviamente, como el lector habitual habrá intuido, mi modelo se basa en un sector público poderoso que ofrezca al ciudadano, a cambio de impuestos, sanidad pública de calidad (aún mejor que la que teníamos hasta hace bien poco, una de las mejores y de las más baratas del mundo, todo un ejemplo de gestión, mejorable, pero que nos ha de servir de punto de partida), educación pública de calidad y gratuita, al menos, hasta la llegada del estudiante a la universidad. A ello se ha de unir una política tendente a facilitar la vida de todos aquellos discapacitados, enfermos crónicos y demás circunstancias que pueden marcar el devenir de cualquier compatriota. La dotación de recursos personales y materiales que mejoren la calidad de vida, así como la inclusión, deberían convertirse en otro de los ejes de esa política social (política que no consiste en otra cosa que en trabajar por y para el bienestar de los ciudadanos, sea cual sea su poder adquisitivo). A ello se puede unir aspectos como la revisión de las pensiones misérrimas que perciben una parte de nuestros ancianos. Ancianos que, en muchos casos, han trabajado como mulas, consiguiendo con ello todo lo que estos petimetres, de escaso intelecto y menor moral, nos quieren quitar. La Dependencia, al menos desde mi punto de vista, contiene aspectos que exceden a los meramente económicos. La creación de servicios especializados para atender cuestiones mucho más frecuentes de lo que parecen a simple vista como la violencia de hijos contra padres, el tratamiento psicoeducativo de personas con trastornos que anteriormente se denominan caracteriales y otra multitud de aspectos obviados hasta el momento conformarían esa Dependencia, con un marcado acento psicopedagógico/asistencial.


Aspectos como el derecho a la vivienda, no hablemos ya del derecho al trabajo, deben ser los ejes sobre los que gire cualquier política que se precie de considerarse una política basada en la justicia social.
Parece obvio que este modelo, propuesto a grandes trazos, choca con el ideal imperante en buena parte de Europa y puede sonar a utopía, mucho más en nuestros días; a un anhelo de alguien bienintencionado sentado cómodamente frente a un ordenador. Nada más lejos de la realidad.
Para comprobarlo desarrollaré una segunda parte dedicada a como gestionar los recursos, que como bien sabe el lector son limitados y más cuando sólo se mira a un lugar, hacia abajo, para captar esos recursos, que son los de todos y deberían ser para todos. Pero este aspecto, por cuestiones de espacio, y de vaguería, lo dejaremos para la entrada siguiente.
Un saludo.