martes, 21 de junio de 2011

IDIOTARIO (XL)

Arte Rococó: estilo artístico que nace en Francia en torno a 1730 como respuesta al Barroco, huyendo de lo religioso, reflejando lo mundano. Algunas de sus características son: los desnudos, la plasmación de la naturaleza y sus formas, las influencias del arte oriental, de la mitología clásica, ser un arte de la nobleza para la nobleza, lo recargado del mismo. Cierta gente incluye dentro de esta corriente artística los programas de Sánchez Dragó, errando de cabo a rabo. A pesar de la insistencia del hombre que escribe por los desnudos, especialmente los femeninos, su amor por oriente y la mitología, lo único que tienen en común los programas del tipo anteriormente citados con el Rococó es que ambos son recargados e insustanciales hasta decir basta.

Canon Digital: "Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela..." 

Cid, El: personaje histórico que vivió durante la Alta Edad Media en lo que hoy es España. Se sabe que sirvió a las órdenes de diferentes reyes, tanto cristianos como musulmanes, no siendo esta conducta algo excepcional en la época. Sus correrías, desfiguradas y ensalzadas sobremanera, sirvieron de base para el Cantar de Gesta español por antonomasia que lleva su nombre. Su figura ha sido utilizada a conveniencia según la época por unos y otros, simbolizando siempre aquello que el poder deseaba resaltar. Se sabe a ciencia cierta que para las únicas que dicha figura ha representado siempre lo mismo ha sido para las palomas burgalesas, que han utilizado invariablemente su estatua ecuestre de este personaje como blanco de sus heces.

Curso de búsqueda de empleo: tipo de formación semiformal dirigida a personas sin trabajo. Dichos cursos son de gran utilidad, especialmente para las personas que los imparten y para las instituciones que los ponen en práctica.

Curso prematrimonial: tipo de formación que se imparte a las parejas que van a contraer matrimonio para explicarles en que consiste el mismo. El encargado de impartir dichas enseñanzas suele ser un fulano que en su vida ha estado casado, ni tiene pretensiones de ello. Debido a ésto lo más importante de estos cursos es el período de prácticas, que puede durar toda la vida.

Echar una cana al aire: indicador para los que tenemos una cierta edad de que la alopecia nos está vigilando de cerca.

Era digital: momento de la historia en que nos encontramos. Se puede definir de la siguiente forma: tras las elecciones muchos ayuntamientos y comunidades autónomas cambian de gobierno, de consejeros y/o concejales, eligiendo todos ellos, tras asumir el poder, a un montón de personas a dedo para desempeñar cargos de confianza.

Extractor: ex un vehículo autopropulsado, utilizado para las faenas del campo.

Matemáticas: ciencia que, partiendo del razonamiento deductivo, intenta encontrar las leyes que rigen la realidad. Dicho conocimiento científico explica y se aplica a multitud de situaciones de la vida cotidiana. Un ejemplo lo podemos encontrar en los pactos postelectorales: si tu pactas conmigo, sumamos nuestras fuerzas, restamos poder al del partido de enfrente, por lo que multiplicamos las posibilidades de repartirnos, dividir, el pastel entre nosotros.

Papa: hombre que trata a cerca de mil millones de personas como hijos suyos, a pesar de no haber echado un polvete en su vida.

Periodista del corazón: profesional de la información que se encarga de cubrir las últimas novedades en el mundo de la cardiología.

Resaca: cuadro de malestar general que padece al despertarse la persona que ha ingerido alcohol en exceso unas horas antes. Generalmente dicho cuadro se acompaña de las palabras: "esta es la última vez".

Síncope: persona que no escucha, por el motivo que sea, la cadena de los obispos.

Vocación profesional: tendencia o preferencia de las personas por desempeñar trabajos relacionados con una determinada actividad. Actualmente la vocación profesional más común es la de encontrar trabajo.

domingo, 19 de junio de 2011

NOTICIAS BREVES

Los ciudadanos seguimos indignados y lo demostramos ayer en las calles de toda España.


Este fin de semana ha sido el de los recordatorios. El sábado los políticos profesionales recordaban a los ciudadanos que las manifestaciones debían ser pacíficas. El domingo los ciudadanos les recordaban a los políticos que su función es representarnos a todos, evitando gobernar para unos pocos o perder el tiempo los sábados diciendo sandeces.

Cierta prensa de marcado carácter reaccionario ha cargado este fin de semana contra los indignados, llamándolos de todo menos guapos. Tal vez lo más gracioso de todo fue cuando en un diario se defendía la idea de que los que verdaderamente defendían la democracia eran los soldados heridos en Afganistán y no los que ayer se manifestaron pidiendo democracia real ya. Se sabe a ciencia cierta que el autor de tal declaración y todos sus seguidores han obligado a sus hijos y nietos a abandonar sus carreras universitarias para incorporarse al Ejército Español, cobrar unos mil euros mensuales, ir a Afganistán y comer el rancho con los demócratas de uniforme de origen sudamericano, a los que tanto quieren, como han demostrado en sus continuas invectivas contra los emigrantes. Todo por la verdadera democracia.

La misma gente que defiende todo tipo de intervenciones militares de nuestros soldados, y de los de otros países, es la que tilda a los INDIGNADOS de violentos. " No es de extrañar. Estas mismas personas consideran que sus "elaborados" argumentos prueban su gran inteligencia, siendo este aspecto tan verídico como afirmar que Aznar domina el idioma inglés", ha manifestado un psicólogo clínico que conoce el percal.

El tal Puig, Consejero de Interior de la Generalitat, ha mostrado su tino al identificar el movimiento de los Indignados con la kale borroka (se lo han dicho los policias infiltrados en la manifa, los que empezaron toda la movida). Los ciudadanos indignados también hemos demostrado nuestro tino al identificar a personajes absurdos e incompetentes, que desprenden un cierto tufo a falangismo,  con ciertos políticos en activo.

El P.P. gobernará en Extremadura, tras no conseguir el P.S.O.E. el apoyo de I.U. Ha llegado el momento de comprobar si los socialistas son de izquierdas, cosa de la que han alardeado durante los días que ha durado la incertidumbre sobre el color del próximo gobierno extremeño. Si realmente el partido en el que milita el leonés que habita la Moncloa quiere demostrar que es de izquierdas, bastará con pactar con la izquierda minoritaria las leyes, pues entre los dos grupos suman mayoría absoluta, no permitiendo que sea aprobada ni una sola norma que atente contra los derechos de los ciudadanos, como privatizaciones, reducciones de servicios sociales... Cualquier ley que saque adelante el P.P. será aprobada debido a que los socialistas han votado a favor o se han abstenido. Esta vez no tienen excusa para demostrar que no son la derecha. Es más, si en uno o dos años el P.S.O.E e I.U. consiguen llegar continuamente a acuerdos no sería descabellado pensar que Vara, o su sucesor, volvieran a gobernar Extremadura, pues sería factible que el P.S.O.E ganara una moción de censura.

El sábado, tanto P.S.O.E. como P.P. compartían, en su totalidad o en gran parte, los 12 puntos programáticos que I.U. consideraban indispensables para recibir el apoyo de la coalición de izquierdas en Extremadura. Mucha gente se pregunta: "si todos estaban de acuerdo con el programa de I.U., ¿por qué no se han presentado todos a las elecciones bajo la siglas I.U.?"

Entre ciertos socialistas resurge la idea de la pinza contra su partido, por no haber apoyado la investidura de Vara. Tal vez tengan razón y los miembros de I.U. sean agentes infiltrados de la derecha o, tal vez, sólo tal vez, han obrado en conciencia, renunciando incluso a pillar cargos tras el subsiguiente acuerdo con Vara, y han puesto por delante sus ideas, o mejor dicho, apoyar a aquel que de verdad comparta una ideología de izquierda, no un sucedáneo con un fuerte sabor neoliberal.

Botín y familia han sido acusado por la fiscalía de delitos económicos. Curioso, es lo mismo que se lleva haciendo mucho tiempo por parte de ciertos movimientos sociales, que acusan a los banqueros de una tremenda falta de ética. Falta de ética que provoca situaciones angustiosas a millones de personas, debido a la falta de recursos. En el fondo se trata de más de los mismo: robar a todos para quedárselo ellos, bien aquí bien en un paraíso fiscal, casi siempre con el beneplácito de los políticos.

El gobierno de Zapatero aprueba, intentando hacerlo de tapadillo, una norma por la cual las empresas pueden despedir con una indemnización de 20 días por año trabajado a sus empleados, siempre que dichas empresas prevean tener pérdidas. Tras esta nueva medida progresista la ciudadanía está cada vez más roja, roja de ira e indignación por la nueva medida neoliberal del payo de León y sus amigos. El personal empieza a estar cansado de que cada vez que al hombre que lidera a los del capullo en la mano le dé un ataque de lo que él llama responsabilidad, todos perdamos derechos.

El partido de Zapatero sólo recuerda que su ideología es de izquierdas cuando quieren pactar con I.U. o con algún otro partido regionalista/nacionalista de izquierdas. Sin embargo, cuando pacta en Navarra con U.P.N., partido regionalista de derechas, antigua marca del P.P. en el territorio foral, parece que olvida su tendencia  izquierdista.

Dragó ha comparado al movimiento 15-m con Franco, Mussolini y Hitler. Este hecho demuestra dos cosas: todos necesitamos unas referencias con las que nos identificamos, que solemos utilizar para situar todo lo que ocurre en el mundo en torno a ellas. En este caso, Dragó que parece conocer en profundidad las dictaduras asesinas, vete tú a saber porqué,  las utiliza para compararlas con todo aquello que no sea Esperanza Aguirre. En segundo lugar: se ha comprobado que vivir de la sopa boba, gracias a los contratos de Telemadrid pagados con el dinero de todos, embota la inteligencia. Si alguna vez la hubo.

Bono, Presidente del Congreso e implantado capilar, propone que se dediquen exclusivamente dos días a la semana a los Plenos del Congreso. La medida ha sido contestada por los portavoces parlamentarios, que han dicho: "Con la que está cayendo no parece oportuno tomar esa medida. Dejaremos todo como está: ni Dios acudirá a los Plenos, pero todos cobraremos nuestro sueldo íntegro." Tras estas declaraciones Bono ha tenido ganas de tirarse del pelo, pero en vista del pastón que le ha costado se lo ha pensado dos veces y ha sustituido dicho acto de rabia por una crítica furibunda a los miembros del 15-m. 

Los obispos declaran que ahorran dinero a la administración. Sobre éste particular hay bastantes dudas, pero sobre lo que no existe ninguna es sobre la cantidad de tiempo que nos hacen gastar los citados obispos cada vez que hacen alguna declaración sobre temas como educación, sexualidad, matrimonio, divorcio, homosexualidad... Dicho tiempo es mucho más de lo que parece, pues además del destinado a escuchar las declaraciones, se requiere otra cantidad mucho mayor para discernir si hablan en serio o si se trata de un humorista del Club de la Comedia disfrazado de obispo, que dice lo primero que se le ocurre.

Felipe, el príncipe Borbón, fue recibido en la universidad al grito: "Borbones a los tiburones". No han tardado en aparecer quejas furibundas al respecto. Diferentes asociaciones ecologistas han expresado su rechazo a que los miembros de la Familia Real sirvan de comida a los escualos. "Ya lo tienen bastante jodido los pobres animales, como para que encima mueran de una indigestión", declaró un miembro de una de las asociaciones citadas anteriormente.

Esperanza Aguirre lloró durante el acto de toma de posesión cuando se acordó de todo el mundo que la ha rodeado o la rodea. Entre ellos cabe citar a algún familiar, a sus antecesores en el cargo, al que le escribe los discursos, al hijo puta...

Incidentes graves en el estadio ilicitano Martínez Valero tras no conseguir el equipo local ascender a 1ª División. La investigación de los sucesos no han comenzado, pues la Policía Nacional, la Guardia Civil y C.S.I. Alicante están esperando el dictamen del tal Puig, para saber si el origen de las peleas ha estado en miembros de la kale borroka, de la Mafia rusa o de una escisión malencarada de Amnistía Internacional.

Le han propuesto al tal Puig escribir un guión cinematográfico basado en una historia policial, aprovechándose de sus vastos conocimientos sobre el tema. Tras descartar varias opciones, al fin, el tal Puig, se ha decidido a adentrarse en el guión, habiéndolo casi casi concluido. Según informaciones que han llegado a este blog, el armazón sobre el que está construido el libreto que servirá de soporte a la película se basará en las extensas experiencias del tal Puig en dicho campo. El largometraje se va a titular: "Loca Academia de Policía visita Cataluña".

OTRA VEZ A LA CALLE

HOY LA CALLE DEBE SER NUESTRA. 
 DEBEMOS EXIGIR


DEMOCRACIA REAL YA


NOS VEMOS EN LAS MANIFESTACIONES DE TODA ESPAÑA

UN SALUDO

sábado, 18 de junio de 2011

SOCIEDAD AL DESNUDO (IV y, por el momento, último). CASTIGO

La palabra castigo la utilizamos con harta frecuencia en nuestro día a día, aplicándola a diversas situaciones desagradables que sufren personas o colectivos como consecuencia de sus actos previos. Lo más importante de esta definición radica en que el castigo existe como consecuencia de una conducta previa, generalmente desacertada, pudiéndose considerar una respuesta, desmesurada o no, ese es otro asunto, a una acción anterior.   Por ejemplo, se suele utilizar el término castigo electoral cuando un partido político sufre un fuerte varapalo en las urnas a causa de la actuación de los miembros de dicha organización mientras han ejercido el poder. Seguro que al paciente lector le resulta familiar lo que estoy describiendo. Realmente, el ejemplo no es todo lo bueno que debiera ser, pues el castigo infringido a los políticos aciagos, se puede convertir, igualmente, en un castigo a los electores, que no votan en función de sus intereses, más bien tratan de fastidiar al que les ha fastidiado, importándoles bien poco, al menos en ciertos casos, que los sustitutos de los que han desempeñado mal su labor  no sean mejores que los anteriores. Tal vez aquí radica parte del meollo de la cuestión: el castigo se pone en práctica para evitar conductas que nos generan malestar, fastidio o que nos desagradan. En definitiva, se trata de que el cambio que se persigue nos beneficie a nosotros también. Este supuesto no ocurre cuando votamos exclusivamente para fastidiar a alguien; entonces buscamos otra cosa: venganza, paliar nuestra frustración...
Pero volvamos al castigo como tal.
El castigo puede llevar aparejado la conducta correcta a realizar, para de esta forma no volver a incurrir en el comportamiento que se desea erradicar, (el responsable de aplicar el castigo proporciona el modelo correcto, la forma de actuar deseable, a la persona castigada, para que de esta forma tenga claro que se debe hacer). Este tipo de actuación suele ser tremendamente efectivo y tiene un fin educativo (castigo no siempre es pegar o maltratar, eso es sadismo). Sin embargo en nuestra sociedad, al menos en lo referido a la relación de los poderes con el ciudadano, no se aplica esta lógica educativa. El componente punitivo protagoniza la mayoría de las actuaciones de los poderes públicos cuando éstos se relacionan con el ciudadano. Cuando infringimos una norma y nos cazan lo siguiente suele ser una sanción de cualquier tipo. Parece normal que si me pillan a 170 km/h en una autovía me sancionen convenientemente, pues soy un adulto, al menos en teoría, consciente de que circular a esa velocidad está penado económicamente y con la pérdida de puntos. No parece necesario en este caso que se asocie a la sanción el modelo correcto de actuación en estos casos (se presupone que el hecho de poseer un carnet de conducir implica conocer como debemos actuar al volante). Pero... ¿qué ocurre cuando nos castigan, a los ciudadanos, por un suceso negativo, del que no somos los máximos culpables y éstos encima salen impunes? Veamos a lo que me refiero.
Imagine el lector que se pone de moda que los médicos receten un suplemento vitamínico a todo aquel cuyo cuerpo no sea capaz de generar la cantidad suficiente de dichos componentes. La cosa va a más, y a partir de un momento determinado ya no sólo se invita a usar fármacos vitamínicos al que lo necesita. Ahora todo el mundo es susceptible de irse a casa con una receta de productos con vitaminas, tenga necesidad o no de ellas. Todo el mundo parece supervitaminizado y feliz cual lombriz. Pero nada es para siempre y, de repente, alguien se da cuenta de que tanta vitamina han generado una problemática tremenda. Una problemática de consecuencias descomunales. La gente enferma debido a esta hipervitaminización sin sentido y la sanidad es incapaz de asumir el gasto generado por estos enfermos innecesarios, teniendo además dificultad los enfermos con necesidades reales de suplementos vitamínicos para que los facultativos les receten lo que necesitan. La historia no acaba aquí, pues el mismo sistema sanitario, él que ha dado por bueno hasta antes de ayer la hipervitaminización, se ceba con aquellas personas ahora enfermas por seguir sus consejos, culpabilizándoles de los desmanes cometidos. No sólo eso. Por si ésto no fuera suficiente, los provocadores de la catástrofe sanitaria, los gestores, privan a los enfermos de ciertos servicios sanitarios, necesarios para que los afectados por dicha crisis sanitaria mejoren. ¿Por qué? Por que siguen este razonamiento: ha sido la conducta de los ahora enfermos la que ha generado tal problema, desviando la responsabilidad sobre los más duramente afectados por la anterior moda vitamínitica, moda que  los responsables del sistema sanitario no tuvieron mayor problema en alentar.
La verdad, parece una historia surrealista, pero, por desgracia, es real, casi tan hiperreal como la pintura de Antonio López. Sustituya el lector el cuerpo carente de vitaminas por salarios bajos, la moda de recetar vitaminas a diestro y siniestro por la concesión de créditos de todo tipo y condición, sin exigir grandes avales. Troque a continuación el gran número de enfermos generado por las vitaminas por el ciudadano de a píe y el endeudamiento adquirido por el mismo y al que necesita vitaminas y tiene dificultad para que le sean prescritas por aquél ciudadano y/o pequeño/mediano empresario que necesita un crédito y que puede responder de la cantidad que piden.
Por último cambie al sistema sanitario por los gurús económicos, banqueros, políticos y demás tropa infecta y al afectado por la desmedida cantidad de vitaminas ingeridas, de fácil adquisición y publicitada por el sistema sanitario, por cualquiera de nosotros.
¿Con qué se ha encontrado tras este laborioso proceso? Efectivamente, con la situación actual. Situación en la que los grandes responsables de lo que ocurre no tienen mayor problema en escurrir el bulto, culpándonos a los ciudadanos de lo que hasta hace tres días era lo mejor que podía ocurrir: créditos baratos, sin necesidad de grandes avales, destinados a consumir a todo trapo para que el PIB subiera más allá del 3% de un año para otro. Esa era la política "oficial", pero ahora los culpables somos los ciudadanos por haberles hecho caso. Somos culpables por haber creído que sus previsiones de crecimiento sin fin eran reales. Además, por si esto fuera poco, nos castigan subiendo los impuestos al ciudadano medio, mientras se bajan a los más ricos, nos castigan quitándonos derechos y servicios (que pagamos entre todos). Nos castigan haciéndonos creer que lo que han creado nuestros padres y hemos mejorado nosotros, no sirve. ¿Por qué? Por que les sale de las narices.
No sólo eso. Nos quieren convencer de que nos merecemos este castigo, de que tenemos que dar gracias por tener empleo, por llegar a fin de mes, por tener derecho a sanidad o educación, por tener... ¡Qué voy a contar que no conozca ya el lector!
Resulta curioso, tal vez sería mejor decir aberrante, que los mismos tipos que han generado todo este desastre, los que deberían sufrir el castigo, se hayan erigido, con la connivencia de los políticos, en los que deciden y suministran los castigos a los ciudadanos. Una maldad más de un sistema que camina hacia delante con los ojos vendados y sin reparar en las consecuencias de sus continuos encontronazos.
Por último me gustaría tratar un tema que puede aparecer cuando se habla de castigo: el miedo. Todos somos  conscientes de la existencia de niños maltratados, que reaccionan instinitivamente protegiéndose cuando un adulto alza la mano, aunque la persona que alce la mano no tenga la más mínima intención de golpear al pequeño, pero el niño tiene miedo. Miedo al maltrato ya conocido. Miedo al abuso. Por desgracia los "ideólogos" de este sistema neoliberal quieren que sintamos lo mismo que el niño, miedo. Miedo a perder lo que tenemos, miedo a perder el trabajo, miedo a no estar a la altura de lo que requiere el mercado de trabajo, miedo a no estar suficientemente formados, miedo al despido, miedo a que los sacrificios no sean los necesarios y debamos ceder más, miedo a... El miedo a un castigo futuro es parte del mensaje. Miedo a un futuro que los gurús pintan con sus pinceles, que sólo admiten matices oscuros y colores tétricos. Miedo a ser castigado por no adaptarse a los presuntos requerimientos del mercado laboral. En el fondo intentan que los ciudadanos sintamos lo que Seligman denominó en la década de los 70 como indefensión aprendida, que no es otra cosa que sentir que se haga lo que se haga nada servirá para cambiar las cosas, por lo que ya sólo se puede esperar que las cosas ocurran sin oponer resistencia alguna. Ésto es lo que buscan economistas (realmente muchos de ellos son criminales), políticos, presuntos periodistas y demás tropa mercenaria de la desigualdad y la muerte, pero les ha salido un grano en el culo, la indignación de una parte de la ciudadanía que no está dispuesta a callar ante las tropelías de estos sinvergüenzas.
Es posible, solo posible, que con el paso del tiempo el castigo, contundente y proporcionado a su crimen, caiga sobre los responsables de todo lo que ocurre en ese momento. Si ese día llega será el momento de mirar a nuestros hijos y transmitirles la lección: la avaricia, el miedo al castigo y la deshumanización no triunfarán ante la razón y la movilización de los ciudadanos.


Un saludo.

viernes, 17 de junio de 2011

SOCIEDAD AL DESNUDO (III). VALORES.

En esta tercera parte de esta trilogía o tetralogía, aún no lo he decidido, titulada "Sociedad al desnudo", intentaré identificar las ideas, los valores reales que empapan todo el movimiento retrógrado y despersonalizador que sufrimos día a día. 
Si se analizan de manera desapasionada los mensajes que con insistencia recibimos de los medios de comunicación, que no de información, la gran mayoría están cortados por el mismo patrón: lo importante es producir, cuanto más y más barato mejor, consumir no da la felicidad, pero es lo más cercano que vas a estar de ella, debemos pensar que somos unos privilegiados por disfrutar del nivel que disfrutamos, los problemas nunca son del sistema, siempre se deben achacar a que los ciudadanos no hacemos los suficientes sacrificios, lo trascendental ha de ser crear riqueza, si ésto ocurre la felicidad nos alcanzará a todos, la empresa privada muestra el camino de la eficiencia y el buen hacer... 
¿Ha observado el lector algo en común en todos estos mensajes? Efectivamente, todo gira en torno al dinero, a lo que se ha dado en llamar economía. Escribo lo que se ha dado en llamar economía, pues en los últimos tiempos lo que se conoce como economía dista mucho de la administración y gestión de unos recursos limitados, que en eso consiste la economía, no en la especulación y la forma de justificarla, que es lo que pretenden hacernos creer que es la economía, eso es pesebrismo, idiotez y avaricia disfrazada de ciencia.
En definitiva, parece que lo único, o al menos lo primordial, fuera acumular dinero y lo que se denomina generar riqueza. En otras palabras, medir la vida en función de la cantidad de dinero que se atesora, de lo que se puede adquirir. El patrón calidad de vida, según las teorías de esta gentuza, ha pasado a medirse en función de aspectos materiales. El valor de una persona viene determinado por su posición económica, por su ambición, por el triunfo. ¡Qué valores tan pobres los de estos funestos personajes!
Pobres valores los que intentan transmitirnos unos y otros, intentándonos hacer creer que nuestro bienestar radica en poseer bienes materiales, a ser posible en mayor cantidad que el vecino.
Pobres valores aquellos que defienden que lo importante es el éxito, especialmente el éxito laboral, que implica reconocimiento social.
Pobres valores los que abogan por la inmediatez de los resultados al precio que fuere, sin importar que alcanzar nuestras metas destruya a otras personas, nuestro hábitat o a nosotros mismos.
Pobres valores los que anteponen lo económico a ser persona. Los que  anteponen una visión economicista de la vida a la necesidad de respetar a los demás, que son nuestros iguales y de que todos, hayamos nacido donde hayamos nacido, tengamos asegurado un nivel de vida mínimo, sólo por el hecho de ser personas.
Todo parece danzar de manera macabra en torno a la idea de riqueza, personal y, al menos en teoria, colectiva. Todo en nuestra vida parece que debe estar subyugado a este ideal obsceno y deshumanizador, totalmente alejado de aquello que nos ha llevado a ser lo que somos: la especie humana. El tiempo vital, los sentimientos, las necesidades de afecto, el ocio, el descanso, la familia... todo, todo queda relegado por la necesidad de generar bienes, de consumir, de ganar dinero, de acaparar; necesidad que han creado unos pocos para satisfacer sus ansias de poseer más y más, de robar a manos llenas. Tal vez ahí radique la cuestión: las ganas de acaparar nos hace perder de vista otros valores, valores humanos: el amor, la amistad, disfrutar de la vida, compartir, solidaridad, enfadarnos,contentarnos, ver crecer a nuestros hijos, enterrar a nuestros mayores y tener tiempo para llorarlos, tener posibilidad de disfrutar con nuestros amigos... En definitiva, las pequeñas y grandes cosas que conforman todas y cada una de nuestras vidas. A cambio nos pretenden imponer valores basados en la competitividad (es curioso que las grandes empresas hayan descubierto que, en muchos casos es más práctico, y barato, cooperar con la competencia y desarrollar soluciones comunes, más efectivas y económicas, mientras que a nosotros intentan hacernos creer que lo importante es competir. Competir por un puesto de trabajo, por la casa más grande, por la tía más buena...), en la falta de solidaridad, en el individualismo, en la adoración a lo material (no confundir lo inmaterial con las religiones. Lo inmaterial son los sentimientos, la autoestima, la amistad, el amor...).
Me gustaría hacer constar una realidad muchas veces obviada: cuando todo se basa en acumular nunca se consigue lo suficiente, siempre se tiene menos que alguien (principio de privación relativa) y la lucha por acumular, por acaparar, nunca tiene fin, siendo todo lícito para conseguirlo. Nunca es suficiente lo conseguido, siempre se puede poseer más. Mientras tanto, en el fragor de la batalla inacabable la vida se va consumiendo en pos de un ideal esquivo, que jamás llegará a conseguirse, pues nunca nada será lo suficiente para colmar las espectativas, siempre se debe aspirar a ser más, a comprarse lo último, aunque no sepamos usarlo. Este anhelo de aspirar a más se convierte en aspirar a menos, a nada. O tal vez mejor, a deshumanizarnos.
La vision de la realidad, los valores que desean imponernos, se basan en que lo primordial en nuestras vidas debe ser lo relacionado con el trabajo y los frutos del mismo, obviando la autentica esencia del asunto: somos personas con muchas facetas y necesidades de todo tipo (las afectivas entre ellas) que trabajamos para conseguir un sustento y vivir, cada uno de acuerdo a sus ideas y valores,y por ésto mismo, por ser personas, no nos pueden considerar robots, creados con el único fin de producir y consumir. 
Incluso los bufones neoliberales que sutentan estas teorías, han variado algunos conceptos durante estos últimos años, siempre buscando el beneficio propio, o de sus amos. Cuando yo empecé a trabajar, hace unas dos décadas, el capital humano, la formación del trabajador y su implicación, estaba visto como algo beneficioso no sólo para el trabajador, si no para la empresa, que se aprovechaba y disfrutaba de este capital. En la actualidad el valor del trabajador, al menos según los postulados neoliberales, es nulo, considerando a éste poco más que un robot fácilmente reemplazable. La despersonalización de estos absurdos profestas del esclavismo ha llegado a esos extremos. Ni tan siquiera respetan a los que les hacen ricos. Exclusivametne sienten admiración por su becerro de oro: el éxito, el triunfo, lo más inmediato posible, la acaparación de riquezas. El resto, los seres humanos, han sido desdibujados para convertirse en números, en soldados reemplazables en la guerra que es su concepción de la vida.
Afortunadamente, muchos consideramos esos valores como miserables, como verdades absolutamente falsas, como elaboraciones fecales de mentes enfermas, cuyo único fin es anteponer su ambición, su avaricia, al ser humano, en cierta forma a sí mismo. Una sociedad en la que los valores económicos, materiales, se anteponen a los propios seres humanos, que son los que componen esa sociedad, es una sociedad enferma, que tarde o temprano se verá devorada por sus propias contradicciones.
Me gustaría concluir con un vídeo relacionado con el trabajo y su evolución futura. Creo que el planteamiento central del vídeo describe a la perfección alguno de los problemas con los que nos encontramos en este momento y comos utilizan un problema real, al que no saben dar solución, para intentar implantar sus mentiras.


 Un saludo.

jueves, 16 de junio de 2011

SOCIEDAD AL DESNUDO (II). REPRESENTATIVIDAD

Como adelanté en la entrada de ayer, hoy abordaremos el tema de la representatividad, de lo que un primer momento definí como violencia intelectual. Dicho así queda muy chulo, violencia representativa o violencia intelectual. Pero ¿a qué narices me refiero cuando hago referencia a estos conceptos? Veámoslo.
Cuando elegí la palabra representatividad o representativa,lo hice con toda intención, pues deriva de representar, o lo que es lo mismo: sustituir a alguien o hacer sus veces, desempeñar su función o la de una entidad, empresa, etc, o bien: Ser imagen o símbolo de algo. En cristiano, ser portavoz de los deseos, anhelos o pensamientos de una persona o colectivo. Tal vez lo más importante de dicho concepto sea que el representante no habla en función, exclusivamente, de sus deseos, anhelos o pensamientos, su función es la de altavoz, la de amplificador de las voces silenciosas, pero reales, de personas o colectivos. En nuestra sociedad elegimos a unas personas para que hagan escuchar nuestra voz en los diferentes órganos de representación, y de poder, de nuestra presunta democracia. Sin embargo, por desgracia,  lo único cierto es que elegimos a unos tipos, a su vez elegidos generalmente a dedo dentro de cada partido, que dicen representarnos. Tipos que cuando llegan al poder se vuelven sordos ante las demanadas de los electores y mudos en los órganos de representación, vulnerando de esta manera toda norma ética y, que nadie lo olvide, la Constitución que dicen respetar, pues el artículo 23 dice:  "los ciudadanos tienen derechos a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de sus representantes, libremente elegidos...". Esta falta de complumiento con sus obligaciones es una forma más de violencia: violencia hacia el ciudadano que queda mudo, desnudo de palabra, en los órganos de decisión política. 
Si ya esta cuestión reviste gravedad, no ayudan tampoco las formas de estos secuestradores de la legitimidad ciudadana. Cuando hablo de las formas no me refiero a lo de pagarse viajes, pensiones o vivir a cuerpo de rey, no. Más bien me refiero a la distancia física e intelectual que han creado nuestros teóricos representantes, la mayoría de ellos, con nosotros, los ciudadanos. Distancia física, pues suelen ir rodeados de escoltas, que no dejan que el "vulgo" se acerque a sus protegidos (esta norma se rompe en períodos electorales y durante las inauguraciones). Alguien podrá alegar que es por seguridad. Uno considera que no es ni medianamente normal que todos los ediles de ciertos ayuntamientos tengan derecho a protección por parte de escoltas. Me viene el caso del ayuntamiento de Valencia, donde los concejales electos de IU, o como se llame en esas tierras, han renunciado a su escolta. En el fondo, parece que se trate de distanciarse, de diferenciarse del ciudadano de a pie mediante este tipo de protección. De todas formas, y a modo de conclusión en este apartado, resulta curioso que nuestros representantes sean unos tipos a los que difícilmente podemos acceder, como lo prueba el hecho de que no tuvieron ningún recato a la hora de lanzar a los antidisturbios contra ciudadanos indignados en Valencia, Salamanca o Barcelona, donde el colega Mas, ese neoliberal de manual, aprendiz avanzado del propio Goebbels, que utiliza la Senyera para intentar despistar, no tiene ningún recato en justificar, por segunda vez, sus ganas de machacar al personal disidente. Los de un lugar y otro son ciudadanos que querían hacer constar que desaprueban el sistema político actual, que rechazan los recortes de derechos. ¿Cómo van a saber nuestros representantes que deseamos los ciudadanos si no se "dignan" a saber de nosotros, de nuestras necesidades? ¿Cómo va a saber de nuestro malestar si ante cualquier atisbo de manifestación de nuestra preocupaciones en su cercanía sueltan a las fieras? Obviamente, de ninguna manera.
Lo mas curioso del asunto es que una buena parte de estos representantes no "reciban" a las personas que representan, pero no muestren ningún pudor cuando se reunen con dictadores, dictadorcillos y tiranos varios, especialmente si vienen con el zurrón lleno. Desde un punto de vista ético es deplorable. Desde una perspectiva democrática es desmoralizador.
También existe, o pretenden imponernos, una distancia intelectual. Entendiendo por distancia intelectual el intento de hacernos creer que se mueven en un mundo complejo, casi un arcano, vedado a nuestra inteligencia de pobres mortales. Un mundo de indescrifables reglamentos, leyes, pactos y demás parafernalia, sólo al alcance de unos pocos elegidos, ellos. Un mundo, a ellos les gustaría que fuera un universo, creados por ellos y para ellos, con la única finalidad de sentirse diferentes, tal vez superiores. Pero se olvidan de algo que hace que todo resulte a la vez curioso y tragicómico; se olvidan de que ese conglomerado de verdades inescrutables para el ciudadano versan sobre asuntos que conforman nuestro día a día. Asuntos como la educación, la sanidad, las pensiones, los salarios de los funcionarios, la ayuda a los dependientes...  Y no sólo eso, además ese conglomerado de estupideces varias no tendría ningún sentido si no fuera porque se crearon para dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos. Me gustaría que el lector reflexionara sobre el vídeo que a continuación podemos ver. 




Yo no tengo ningún problema en aportar mi conclusión al amable lector, que es la siguiente: un tipo que no ha hecho nada en su vida que no sea vivir de puta madre a costa de todos, se permite el lujo de ningunear a una ciudadana, considerando que sólo busca publicidad. En el fondo lo que el vástago del tipo campechano muestra es una pretendida superioridad intelectual, totalmente irreal, considerando que una ciudadana que demanda respuestas no está capacitada para entender su "depurado" discurso. A ésto me refiero cuando hablo de superioridad intelectual, al menos teórica. Dicha distancia intelectual, presunta siempre, se apoya en términos acuñados por nuestros representantes como responsabilidad (a qué nos suena), decisiones difíciles, bienestar futuro o cualquier otro tipo de palabras o conjuntos de palabras creadas para maquillar la realidad, creadas para intentar hacernos creer que no comprendemos la causa por la que adoptan decisiones que atentan contra la voluntad mayoritaria. En el fondo palabras o  conjuntos de ellas creadas para justificar su mal hacer, cargando sobre nuestra presunta candidez intelectual la falta de comprensión de sus "heróicas" decisiones, que en realidad son un desmán tras otro.
En resumen: nuestros representantes no tienen intención alguna de cumplir con su cometido: representarnos y para ello han creado barreras, unas físicas e intelectuales, que les permiten justificar su inacción, sus incumplimientos, su desvergüenza. Se trata de un código moral cimentado en los nuevos preceptos, cuasi religiosos, que nos intentan imponer políticos, medios de comunicación y mamporreros varios. Preceptos o verdades presuntamente inmutables que rezan que lo importante no es el ser humano, las personas, ¡Menudo error! Lo importante, lo trascendente son las ideas, intangibles y mutables como ellas solas,  debiendo estar todo supeditado a esas ideas redentoras. En el fondo todo se basa en el desprecio hacia los semejantes, al menos en el desprecio hacia los que no ocupan un mismo rol en la sociedad. Pero ésto, los valores imperantes y los valores humanistas, es tema para mañana.
Un saludo.

martes, 14 de junio de 2011

SOCIEDAD AL DESNUDO (I). VIOLENCIA.

De nuevo aquí, aporreando las teclas del ordenador y, en menor medida, la materia gris, que a ciertas edades las neuronas no están para mucho trote y uno debe ser consciente de sus muchas limitaciones: las adquiridas por el uso y las que venían de serie.
Tras este breve descanso, pensaba jubilarme, pero la cosa se ha puesto complicada, retomo ese vicio en que se ha convertido la escritura en este blog con ganas de abordar todos aquellos temas que me parezca que merecen la pena y sobre los que tengo que aportar algo, aunque sean estupideces (volvemos a las limitaciones). 
Para abrir boca he pensado realizar una trilogía o tetralogía, veremos como sale la cosa, titulada: Sociedad al desnudo, donde espero ser capaz de desmadejar el ovillo, o parte de él, que es nuestra sociedad y nuestro sistema, póngasele el apellido que se le quiera poner al mismo. La idea es analizar diversos aspectos, todos interdependientes, que, desde mi punto de vista, conforman nuestro mundo, al menos en lo referido a las instituciones, mejor dicho, los que las dirigen y la forma en que se articula la relación de estas instituciones, que en teoría nos representan, con el ciudadano. Como el título de la entrada anticipa el primer aspecto que abordaré será la violencia; la violencia que de formas muy diversas se perpetra contra minorías y contra la gran mayoría, no sólo la que sale en los informativos.
Si buscamos en el Diccionario de la R.A.E., encontramos que violencia, más concretamente violento (violencia aparece como cualidad de violento), se puede definir como: "que está fuera de su natural estado, situación o modo" y también: "que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias". En general, con ambas definiciones, la 1ª y 3ª, tendríamos más que suficiente para saber de que hablamos y, si fuera menester, llegar a un consenso sobre el asunto. Estas dos acepciones de la palabra sirven para definir la mayoría de las situaciones que aparecen en los medios de comunicación asociadas a tal palabra. Uno se imagina a Pedro Piqueras utilizando la palabra con deleite, asociada a otros calificativos como espeluznante, impactante, abracadabrante... Por otra parte, nadie dudaría en unir el término violencia a una actuación personal o colectiva que cumpliera las características arriba referidas, asimilándolo a aspectos tan macabros como la violencia de los hombres contra las mujeres, por el mero hecho de que los primeros son hombres, a la violencia de niños o adolescentes contra otros niños o adolescentes, a las de las bandas organizadas que utilizan métodos violentos para conseguir sus fines, a las violaciones en los conflictos bélicos, a las matanzas entre clanes de la droga... En general a todo aquella actuación que utiliza la fuerza bruta, nunca mejor dicho, contra otras personas, obviando cualquier atisbo de cumplimiento de la legislación vigente. 
Sin embargo, este mismo diccionario recoge más usos para dicha palabra, entre ellos el séptimo que reza: "que se ejecuta contra el modo regular o fuera de razón y justicia". El lector podrá alegar, tal vez con mucha razón, que esta definición completa o refuerza a las anteriores. Tal vez. Pero a uno le parece que aporta algo nuevo e importante: los términos razón o justicia. Es en este punto donde se nos abre un nuevo abanico de posibilidades para describir otros tipos de violencia (en el fondo sólo existe un tipo, pero interesa vender un aspecto de la misma: la que vende en los medios de comunicación) como aquella que se ejerce contra millones de personas que no tienen para comer o como aquella otra que se ejerce contra millones de personas que buscan trabajo en nuestro país, derecho recogido por la Constitución, para poder subsistir, mientras los poderes públicos permiten que unos pocos sean cada vez más ricos. Este tipo de violencia la de la falta de alimentos, medicinas, agua..., o la de la falta de trabajo en los países más "desarrollados", se practica de manera sistemática, mientras el dinero, los recursos tal vez fuera más apropiado escribir, se concentra en manos de unos pocos, con la aquiescencia de nuestros ¿gobernantes?, que intentan vendernos que este tipo de políticas es lo mejor para todos nosotros. La muerte por hambre, sed o ingesta de agua insalubre, o bien por falta de medicinas, así como abocar a personas capaces, útiles y con ganas y necesidad de trabajar al desempleo (me gustaría añadir con las consecuencia psicológicas y/o psiquiátricas que conlleva para ciertas personas, muchas, la imposibilidad de trabajar, aún poniendo todo de su parte para cambiar esa situación), todo ello para que unos pocos acaparen cada vez más, es una forma de violencia extrema, silenciada por los medios de comunicación, que no de información, pues los dueños de los mismos forman parte de ese circo, siendo ellos algunos de los acaparadores, de los verdugos, que circulan por este macabro sistema. 
Este tipo de violencia, silenciosa y criminal, mata cada día a millares de personas, condenando a millones de personas diarias a esperar la caridad de los países "desarrollados" para poder subsistir. 
Este tipo de violencia, deshumanizadora y sibilina, consigue que millones de personas en todo el mundo se sientan inútiles, prescindibles, pues, aún intentándolo con todas sus ganas, no consiguen aportar dinero a sus hogares, que en muchos casos lo necesitan de manera imperiosa, porque el acceso al trabajo les está vedado, todo en nombre de conceptos "económicos" vacíos.
Esta violencia, la del hambre mortal, la de la desesperación, la que fomenta cada vez más desigualdades, no aparece en los medios, como mucho se nos enseña un niño africano con la barriga hinchada de ciento en viento para recordarnos la suerte que tenemos por poder comer caliente todos los días, como si encima debíéramos dar las gracias por ello, cuando todos con nuestro trabajo, lo tengamos o lo busquemos, ganamos un dinero que nos permite entre otras cosas eso: comer, lo más básico. Sin embargo, aunque Piqueras no nos recuerde lo espeluznante del asunto, esa violencia es diaria, convive con nosotros como nuestra sombra y nos hemos acostumbrado a verla como compañera de viaje, mitigando mediante vete tú a saber que mecanismo (tal vez ese que dice que nos conformemos con lo que tenemos, que otros están peor, mucho peor) su atroz presencia y efecto sobre los habitantes de este mundo, el nuestro. 
No deja de ser curioso que muy poca gente se crea las excusas que se dan para que se perpetúen este tipo de actuaciones violentas, teñidas con un pátina de intelectualidad economicista, pues, en teoría, se les ha ocurrido a unos tipos que conocen al dedillo como funciona esto de la economía. Muy poca gente cree que acaparar mucho en las cuentas corrientes, o no tan corrientes, de unos pocos sea lo mejor para todos, de hecho los partidos neoliberales hablan de crear riqueza, mediante la creación de puestos de trabajo, vendiéndolo como una forma de reparto de la misma (aunque no se lo creen ni ellos, lo de repartir la riqueza). Pero día tras día, semana tras semana, mes tras mes y año tras año, nos intentan vender la burra de que lel acaparamiento de la riqueza en manos de unos pocos y la consiguiente muerte de miles de personas diariamente como consecuencia de ello es lo mejor que nos puede pasar. Dicha barbaridad la adornan con una reflexión tan perversa como el sistema que defienden: no nos podemos quejar, vivimos en el primer mundo y, la gran mayoría de nosotros tenemos para comer todos los días. La reflexión parece certera. O no, simplemente juegan con el miedo. La realidad es otra bien distinta: si la riqueza estuviera mejor repartida todos viviríamos mejor, salvo la minoría que posee mucho más de lo que podrá gastar en cien vidas, ocurriendo algo tan curioso como que no tendríamos la necesidad de compararnos con nadie, pues todo veríamos como las necesidades mínimas estarían cubiertas. Tal vez en ese momento, y sólo en ese momento, desaparecía el miedo a perder lo que se tiene y ellos perderían toda la capacidad de ejercer su violencia, la violencia silenciosa y omnipresente basada en el miedo al hambre, a la necesidad, a la desnutrición, a la muerte por falta de medicamentos, a no encontrar trabajo... 
Curiosamente todo el tinglado funciona gracias a nosotros, que generamos los productos a la par que los compramos. Todo el sistema se basa en producir y consumir y somos nosotros, aquellos sobre los que ejercen la violencia, los que hacemos que todo funcione. Si alguien lo duda le propongo un ejercicio de economía-ficción: imagine el lector que se realiza un boicot a cierta marca comercial, a cierto hipermercado o lo que el seguidor de esta página desee. Bastaría con que las ventas de los productos de esa marca, del hipermercado o de lo que se desee descendieran aproximadamente un 15% para que sonaran todas las alarmas por parte de los gestores de las respectivas empresas.
Concluyo esta parte con un vídeo esclarecedor sobre lo que comento de la violencia extrema a la que nos vemos sometidos, violencia que sufren especialmente aquellos centenares de millones de personas que no tienen nada, debido a un tremendo pecado: nacer en el país equivocado, en el momento equivocado.



Me gustaría concluir haciendo refencia a tipo de violencia: la de corte intelectual o, tal vez mejor quede mejor definida como violencia representativa. Ese tipo de violencia que nos considera a los ciudadanos como seres incapaces de entender por ejemplo la ¿alta política?, los postulados de los economistas neoliberales o cualquier otra ocurrencia de cualquier grupo de poder, que desee, bajo una apariencia de inaccesibilidad debido a los altos conocimientos que pretendidamente atesoran, situarse por encima de los ciudadanos, al menos al nivel intelectual, obviándonos, pues, en teoría, somos una panda de zotes, que poco más que sabemos comer, dormir, trabajar y ver la televisión. Este tipo de violencia, la intelectual o representativa, será el tema de una próxima entrada.
Un saludo.