miércoles, 28 de junio de 2017

ESCUCHAR, VIVIR, MORIR.

No debe resultar tan difícil comprender que cuando una persona cuenta cualquier cuestión que a él le produce malestar, tristeza,  dolor... lo hace por dos cosas: 
  • Porque tiene necesidad de hablar con alguien, de expresar aquello que le está preocupando, cuando no devorando por dentro.
  • Porque la persona destinataria de ese lamento, queja, desahogo alguien especial, en una u otra forma,  para aquel que necesita ese desahogo.
Sin embargo, existe un cierto tipo de receptor que insiste en quitar importancia a todo aquello que otra persona, afligida por lo cualquier circunstancia, le narra. Frases como: "Eso es normal". "No te vas a morir por eso". "Te quejas por todo"... Suelen constituir la respuesta normal, con cierta frecuencia, ante la expresión de angustia de otra persona. 
Existe la otra vertiente del asunto: las personas que parecen querer implicarse tanto en las cuestiones de los demás, que un observador externo puede tener la impresión de que el trauma lo han sufrido ello, en vez de la persona que narra su experiencia y sus sentimientos. En esta tropa se pueden identificar un revolutum donde conviven en perfecta armonía cotillas patológicos y gente salvadora de almas ajenas, dispuesta a dar consejos sobre el camino correcto, que, en el fondo, son personas más vacías que el depósito de un coche tras un viaje de mil kilómetros sin repostar. 
Creo que Aristóteles situó en el punto medio la virtud (una estupidez muy vistosa), que en este caso puede ser de perfecta aplicación. Se trata del punto medio porque basta con un poquito de empatía para que la otra persona se lleve la impresión de que su penar interesa a alguien. Se trata del punto medio porque sólo se trata de escucha activa. De devolver a quien lo necesita la sensación de que su situación le interesa a alguien. Unas palabras de consuelo; decir: "Debes estar pasándolo muy mal"...
En realidad, quien cuenta sus problemas no espera que quien les escucha arregle su vida. Sólo busca sentirse comprendido, apoyado y/o de que no se encuentra en la más absoluta soledad. No espera soluciones a lo que le ocurre, porque en ese momento lo que debe hacer es asimilar lo ocurrido, para, de manera posterior, elaborarlo, abordándolo de una manera eficaz y correcta, bien con ayuda, bien por sus propios medios. Pero, en ese momento de la queja, lo que el individuo necesita (lo que todos necesitamos o hemos necesitado) se puede resumir en sentirse escuchado, querido. Tal vez por ello no entiendo que cuando se dirige a otra persona para manifestar su estado en ese momento, se le conmine a olvidarlo, a minimizarlo, a callar. 



Creo que todos tenemos la necesidad de sentirnos queridos, amados, respetados en nuestro entorno. Todo tenemos la necesidad de sentirnos importantes para otras personas y/o por nuestras acciones. Tal vez, lo que difiera entre unos y otros sea la cantidad de personas que necesitemos para sentirnos queridos, amados y, en mayor medida, respetados. Existen gente que necesita un pequeño círculo, el indispensable para tener cubiertas sus necesidad de cariño, afecto, reconomiento, mientras que otra necesitan poseer un amplio círculo de gente a su alrededor que, de una u otra manera, proporcione esos necesidades afectivas.
Considero que se habla poco de este asunto en una sociedad en la que los altavoces son unos medios copados por la visión economicista del sistema. En la que estar (acudir) resulta más importa que ser (vivir) y en la que tener (poseer) resulta más determinante que sentir (vivir). 
La necesidad de sentirse querido tiene un reverso: la necesidad de querer, de amar. Y es en este juego, la necesidad de sentirse y la necesidad de querer, amar, donde se establece buena parte de nuestra vida adulta. La alegría, la soledad, el amor, la frustración, el amanecer, la noche... Todo se mueve en ese invisible espacio que gira en torno a dar y recibir. 



Mientras la vida es un relativo, la muerte, no hay duda, constituye un absoluto. En nuestro período vital hemos ido cambiando, de manera más o menos consciente, para adaptarnos a las diferentes situaciones, que van desde tener hijos a experiencias horrendas vividas. Sin embargo, la muerte supone la inmovilidad, el vacío, la nada. No podemos hacer por adaptarnos a ella. Al menos no podemos hacer nada cuando morimos. Si podemos cambiar, de hecho lo hacemos, cuando vamos envejeciendo. La muerte pasa de ser un ente lejano, que parece nunca va a llegar, a un compañero de viaje cada vez más frecuente. Perdemos seres queridos. Personas que apreciamos también pierden seres queridos. Fallecen personas de nuestro entorno... En ese momento la muerte parece más real que unos años antes y, en ese mismo momento, o algo después, empiezamos a negociar con la idea de nuestra finitud. Nos sentimos, si cabe, más vulnerables, pero, a la vez, comprendemos que tenemos un tesoro llamado vida. Un tesoro que no lo hemos buscado, pero del que no queremos deshacernos, porque sabemos que no tendremos otro después (a no ser que creas en la reencarnación, pero te puede tocar tener un tesoro en forma de lombriz). En ese momento, sabes que tus seres queridos fallecidos vivirán siempre, en tu recuerdo, en el recuerdo que tú quieras formar de esas personas. Y es en ese momento, o un poco después, cuando sabes que vas a morir un día de estos, pero mientras eso ocurre, sólo debe preocuparte regar tu jardín para que florezca lo más bonito posible.

lunes, 26 de junio de 2017

IDIOTARIO (LXXXIX)

Alimentos afrodisíacos: responsabilizar de las ganas de echar un polvo a determinados alimentos.
 

Época de vacas flacas: período de tiempo en que los ciudadanos son más pobres y los ricos encuentran oportunidades para ser aún más ricos.


Fábula: promesa electoral.


Homeopatía: pretendido método curativo, basado en el uso de muy pequeñas cantidades de sustancias, que cuestan un precio muy grande.


Música militar: género musical que como el elctro latino, el house o Melendi tienen mucho de género y poco de musical.


Película de acción: narración audiovisual sobre una de las partes iguales en que se divide el capital de una sociedad anónima.


Rayos X: forma de energía radiante relacionada con el mundo de la pornografía.


Separación de bienes: régimen matrimonial por el que se regulan las relaciones económicas de una pareja, que en muchas ocasiones se firma para cuando llegue el momento de la separación de te vas.


SMS: Prehistoria.

jueves, 22 de junio de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (21-6-2017)

Se acercan las vacaciones, querido diario, y ya están aquí las sesiones de evaluación. En estos momentos uno piensa en la importancia de la autorregulación de los alumnos y de la autogestión de los propios grupos en lo referido a sus dinámicas. Resulta obvio decir que la autorregulación y la autogestión, siempre en función del nivel madurativo de alumnos y grupos, no surge de la nada, instaurándose de repente en los alumnos por arte de birlibirloque. De igual manera, ciertos alumnos tendrán más facilidad para alcanzar este control interno que otros; bien por nivel de madurez, por tener, o no, modelos a los que seguir en su hogar, por...
Este proceso, desde mi punto de vista, se produce cuando el alumno pasa de depender en exclusiva de los reforzadores externos tras cada acción, a interiorizar que una lo que lo hace resulta bueno, en esencia, para él. No se trata de un proceso de un día, ni de un año, en muchas ocasiones, pero, sin duda, se trata de algo gratificante, que ayuda a crecer a los chavales en aspectos sociales y morales. 
La diferencia entre la autorregulación y la autogestión y hacer las cosas "porque lo dice el maestro" reside en que en el primer caso existe una motivación intrínseca y en el segundo existe una motivación extrínsenca, que funciona en torno a lo que opinen o la actuación de los demás (en especial los adultos).
Todo estos aspectos merecen ser desarrollados con calma y mayor amplitud, caro diario, pero con este calor y la cercanía de la desconexión vacacional, no parece el mejor momento para hablar de cuestiones serias.
Hablando de calor, y de calores, uno no puede dejar de contemplar con estupor y, por qué no decirlo, con indignación, las "medidas" lanzadas por políticos para hacer frente a la ola de calor que estos días se ha enseñoreado de nuestro país. Desde el fulano que propuso lo del abanico, hasta esa otra que habló de abrir las ventanas en los momentos apropiados (las seis de la mañana), de llevar a los niños a los lugares más frescos de los centros... Cuando uno escucha o lee estas perlas se hace una serie de preguntas, pero, la fundamental es: ¿Cómo han llegado esas personas a ocupar un cargo político, pagado con el dinero de todos? ¿No existe gente más capaz? También surge otra duda: Nosotros, los funcionarios, no tenemos capacidad para remover a toda esta serie de intelectuales de su cargo, pero ¿y los padres? Los padres, como ciudadanos y, sobre todo, como votantes, ¿no deberían movilizarse para que a gente, que no tiene la capacidad para mirar por el bienestar de sus hijos, se les arroje del sillón y vuelvan a ser lo que fueren en su vida anterior? 
Tal vez, querido amigo, estas altas temperaturas me hayan convertido en un exaltado, émulo de Robespierre, o, tal vez, sólo esté hasta el gorro de escuchar "ideas felices" de personas que cobran dinero de todos nosotros por no molestarse en callarse o en escuchar.
En estas fechas reaparece la eterna cantinela sobre las largas vacaciones de los docentes y lo bien que vivimos. No seré yo quien diga que tenemos poco tiempo de descanso, pero tampoco seré yo quien dé la razón a aquellos que largan este mantra a modo de reproche. Aunque antes me ofendía más, desde hace un tiempo considero que este tipo de prédicas insanas las hacen personas que no se dan cuenta de que lo mejor para todos es que nos igualemos, pero en lo bueno. De qué le sirve a alguien que yo tenga menos vacaciones, si él sigue teniendo 22 días. 
Esto me lleva a pensar que en nuestras aulas deberíamos enseñar a nuestros alumnos que lo importante no es restar a los demás, sino conseguir llegar a tener lo bueno que tienen los demás. Luchar para alcanzar los derechos que otras personas tienen y que, por lo que sea, nosotros no tenemos. Tal vez, si incidiésemos en eso a medio plazo tendríamos un mundo un poco más justo y unas personas formadas para llevar una vida en sociedad mucho más plena.
Tengo mucho calor y no es cuestión de seguir aquí torturándonos, por lo que, en otra ocasión, seguiré escribiéndote mis preocupaciones y mis dichas.
¡Felices vacaciones! Nos vemos pronto.

domingo, 18 de junio de 2017

UNA HISTORIA DE LA BANCA

"Si quieres conocer el valor del dinero,
trata de pedirlo prestado".

Benjamin Franklin

A veces resulta divertido, o irritante, según se miré, echar la vista atrás. Pero, en todo caso, se vuelve imprescindible. Tras lo sucedido con el Banco Popular a uno le viene a la cabeza la cantidad de elogios que recibió su anterior presidente, Ángel Ron, que, según los "expertos" y voceros mediáticos llevó a la entidad a ser la más rentable de Europa. 




http://www.apie.es/asi-fue-la-entrega-de-los-premios-tintero-y-secante-2015/

Elogios, por la gestión. Elogios por su capacidad de comunicar. Elogios por... su dinero y su participación en los medios, por qué no decirlo. Elogios de los que nadie se desdirá, porque demostraría su ignorancia y que muchos están en el machito porque son unos lameculos del poder, sobre todo del económico.
Sin embargo, como ocurre en todos los ámbitos de poder, la historia del Popular es un conjunto de luchas intestinas y, como ocurre siempre que hay un grave crisis, un cúmulo de decisiones erróneas, tomadas mucho tiempo atrás.

http://www.expansion.com/empresas/banca/2017/02/25/58b1b484468aeb383c8b45cc.html

Mención aparte merecen las empresas auditoras. Como ha ocurrido con otros bancos, las empresas encargadas de las auditar a estas entidades no vieron venir el problema. PWC, la auditora con la que trabajaba el Popular de manera regular, no advirtió de los problemas que otra auditora, en un tiempo récord de cinco días, si vio. Lo curioso del asunto es que esta auditora Deloitte, la que certificó en tan breve espacio de tiempo los problemas de la entidad financiera, fue sancionada con 12 millones de euros por el Ministerio de Economía, debido a su mala labor auditora en el caso Bankia.

http://www.elconfidencial.com/empresas/2017-06-13/informe-expres-deloitte-apuntillo-quiebra-venta-popular_1398315/

A uno, volviendo a mirar para atrás, le recuerda el caso del Royal Bank of Scotland, al que los test de estrés le situaban como el más solvente, para, unos pocos días después, tener que ser intervenido, y rescatado, con dinero público.


https://cincodias.elpais.com/cincodias/2011/12/12/mercados/1323908805_850215.html


A diferencia del banco británico, los despidos de empleados, de manera masiva, se produjeron antes de que los botarates que dirigían la entidad tuviesen que irse.

http://www.levante-emv.com/economia/2016/09/20/banco-popular-confirma-ajuste-3000/1469319.html

Sin embargo, sí existe una similitud entre los directivos del RBSC y los del Popular, tras la catástrofe y el abandono obligado del cargo no dudan en asegurarse un buen futuro, a costa de la entidad a la que han llevado a la quiebra.

http://www.eldiario.es/economia/antiguos-Banco-Popular-pensiones-indemnizaciones_0_652335021.html

Por supuesto, ni los auditores ni los banqueros ni los pelotas perderán sus puestos de trabajo, ni los bonus, ni nada de nada. Los únicos que han perdido su capital son los accionistas. Lo que a uno le parece lo más normal, pues de eso se trata el capitalismo que tanto dicen adorar los banqueros: una veces se pierde y otras se gana. Pero, claro, puede que ciertas personas, con no muchos posibles hayan perdido su dinero por apostar a favor de una entidad que las diferentes informaciones, hasta hace bien poco, definían como solvente y ejemplar. Lo que me hace pensar que, tal vez, las personas deberíamos tener una formación económica que se basase en un único supuesto: si inviertes en algo puedes ganar mucho, poco o regular, pero también puedes perder poco, mucho o todo. Y, los únicos que han perdido su modo de sustento han sido los trabajadores.
Me gustaría mostrar la opinión de los inspectores del Banco de España, los mismos que avisaron a Ánsar y a ZPpero de la burbuja financiera del ladrillo, y a los que no se les hizo caso. La agrupación mayoritaria de este cuerpo ha realizado un comunicado donde se critica la inacción de las entidades reguladores durante años, para atajar los problemas del Popular. No sólo eso, también cargan contra la forma de evaluar a los bancos, así como contra la auditoria realizada en cinco días por Deloitte, por lo abierto de sus conclusiones, que, por casualidad favorecían los intereses del Santander.

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2017/06/13/mercados/1497371612_866910.html

De nuevo, los funcionarios denunciando las presuntas arbitrariedades del poder económico y político, pero nadie les hará caso, porque tienen el puesto de trabajo asegurado, no como los trabajadores afectados por el recorte del Popular, que gracias a la gestión de unos pocos y de unos burócratas han acabado engrosando las filas del paro.
Un dato, a modo de despedida, el Banco Popular estaba considerado el banco del Opús.

miércoles, 14 de junio de 2017

EN UNA TARDE DE TELARAÑA

"On a cobweb afternoon
In a room full of emptiness
By a free way I confess
I was lost in the pages
Of a book full of death..."

Audioslave. Like a stone


Puede que el lector asiduo, si existe alguno, espere una entrada, más o menos fundamentada, sobre aspectos como la moción de censura, la política de Trump, los atentados de Londres o cualquier otra cuestión que aparezca, una y otra vez en los medios al uso. Si es así, siento que voy a desilusionarlo.
Me apetece mucho más hablar sobre como se construye, o reconstruye, una vida. 
Por lo general, las malas noticias aparecen de improviso, como el que no quiere la cosa. Una forma de vida, no tiene porque ser la mejor, se derrumba sin previo aviso; con todo el dolor, el miedo y la incertidumbre que esta situación genera. 
Una de las cosas que he aprendido, gracias a un profesional de estas cosas, es que existe una parte conductual y otra cognitiva, que no tiene porque caminar paralelas, ni en esta ni en otras cuestiones vitales.
La parte conductual se refiere a lo que haces para salir del asunto. En otras palabras: como te organizas la vida para seguir adelante. Se trata de moverse o no moverse, de seguir o parar. Desde mi experiencia personal, este apartado resulta el más fácil de manejar, pues, a pesar de todo, sólo se trata de planificar y hacer, aunque el grado de implicación no sea el cien por cien.
Existe una segunda variable, la cognitiva, que va ligada a como interpreta el sujeto lo que ha vivido. Tiene más que ver con los sentimientos, la autoestima... Aunque pudiese parecer lo contrario, este apartado también se puede trabajar, pues lo que sentimos, o mejor dicho, como interpretamos las cosas es algo subjetivo y no válido para otras personas. Se trata de una elaboración personal en función de nuestras experiencias, personalidad... Desde mi punto de vista, este segundo apartado, aunque modificable, como ya he dicho, resulta más difícil de sobrellevar.
Reconozco que estoy fascinado por mi propio proceso de reconstrucción, intuyo que inacabado, y por todo aquello que está produciéndose en él. Parece evidente que la autoestima se ha visto incrementada de manera muy significativa. De hecho, hace unos pocos días fui capaz de explicitar algo que me corroía desde hacía tiempo por dentro, pero no tenía forma definida. Supe entonces porque mucha gente me veía de una forma mucho más positiva de lo que me yo me veía a mí mismo y también aprendí una lección interesante sobre las expectativas creadas y lo acertado de la fábula "El escorpión y la rana" en el caso de determinadas personas.
Me choca de igual manera contemplar como la forma de ser, y de actuar, de ciertas personas, que tan importante fueron en otras épocas, ahora no ocupan ni un segundo de mi tiempo cuando se producen. Ni tan siquiera para cuestionarme por qué esas reacciones, o esas personas, tuvieron una gran transcendencia en mi vida. Hay demasiadas cosas y/o personas por hacer, vivir, pensar o conocer en esta vida.
Sin embargo, existe una sensación que, de vez en cuando, aflora y que, hasta hace bien poco, en cierta forma me podía: la sensación de fracaso. Fracaso de un proyecto, fracaso en mis elecciones, fracaso comparado con, fracaso... Como dije un poco más arriba, se trata de algo subjetivo, de una elaboración propia, tal vez fruto de cierto momentos de baja autoestima, de estrés (en ocasiones hay demasiadas cosas que hacer) o de vete tú a saber qué. Como he dicho, hace no mucho aprendía a lidiar con esa situación. Por supuesto compararse con alguien (o con la imagen que queremos tener de alguien) resulta un craso error. Respecto a mis proyectos y mis elecciones, no lo dudo, sigo teniendo proyectos y sigo queriendo, casi con vehemencia, elegir. ¿Equivocarse de nuevo? Entra en lo posible, forma parte de la vida y, por suerte o por desgracia, no poseemos el don de la infalibilidad (me han dicho que el Papa sí, pero no me quiero presentar a esas oposiciones).
Me gusta presenciar como cierta gente de mi entorno se reconstruye. Me gusta reconstruirme. Igual sigo teniendo termitas por dentro, que carcomen algún rincón por descubrir y por clarear, creo que todos tenemos termiteros internos, pero, lo importante, es que la reconstrucción, esté mejor o peor hecha, es un signo de vida; de una primavera lluviosa o calurosa; pero que siempre vendrá con flores más tempranas o más tardías y será un preludio de la luz estival que inunda todo.
Un saludo.

lunes, 12 de junio de 2017

GENTE DE ORDEN

"La característica principal del hombre-masa
no es la brutalidad y el atraso,
sino su aislamiento 
y su falta de relaciones sociales normales".

Hanna Arendt

Cuando utilizamos el concepto gente de orden nos referimos, por lo general, a personas conservadoras, en cualquier sentido que esta palabra pueda adoptar. No sé porque extraño mecanismo, cuando utilizo este término me viene a la cabeza la imagen de un tipo de unos sesenta y pico años, con bigote fino y gafas oscuras. Puedo asegurar al amable lector que no se trata de una invención ni de ningún recurso para llenar unas líneas de esta entrada. Aunque sí he de decir que a esta característica fisonomía con la que identifico a la gente de orden, en los últimos tiempos se ha unido otra, que, en muchos aspectos, nada debe envidiar al prototípico émulo de Franco: el de los tipos que, también con una cierta edad, la cuarentena o la cincuentena, buscan satisfacer, bajo un manto distinto, sus instintos menos confesables.
Si existiese un manual diagnóstico que nos permitiese identificar las características más sobresalientes de una persona de orden, además de la indumentaria, aparecerían características como: búsqueda de un entorno social permanente, con el menor número de cambios sustanciales posibles; o impulsar un código legal, represivo, que castigue con dureza, con saña si resultara preciso, a aquellos que no concuerden con las ideas de orden o, necesidad de polarizar la sociedad entre buenos o malos; por no olvidar el clasismo y la necesidad de sustentar esas ideas en un ideal mayor y difuso, como puede ser la patria, la religión u otros, más de moda y mejor aceptados, como veremos durante el desarrollo de esta entrada. 
Leídos con detenimiento, los items anteriores parecen definir a un tipo de persona que, no sólo en nuestro país, existe y empieza a dejarse ver sin ningún tipo de tapujos en nuestra sociedad. Sin embargo, se debería considerar un espejismo pensar que sólo en el bando del racismo/nacionalismo/fascismo... existe gente de orden. Al contrario, existe tanta o más gente de orden en la facción de la sociedad que dice (este verbo resulta mucho más importante de lo que pudiese parecer) situarse frente a estos tipos que asociamos con esa forma de ver el mundo. Vamos a analizar los porqués.
En este país, hace unos pocos años, surgió una fuerza política que se proclamaba de izquierdas o socialdemócrata, entendido tal concepto como se entendía en los años sesenta o setenta del siglo pasado. A nadie se le escapa que la reacción ante este fenómeno de la gente de orden de toda la vida de dios, fue, y es, virulenta. Pero, a nadie se le escapa que a una parte de la recua que se sitúa frente a los del bigote fino, la irrupción de un partido, cada vez más conservador, como Podemos, les supo a cuerno quemado. La posibilidad de cambiar algo, empezando por el sistema turnista, planteó un serio quebradero de cabeza a aquellos que defienden la estética como fuente de todo bienestar y que, en el fondo, comulgan, de buen grado, con lo sustancial que sustenta el sistema. 
La gente de orden, con o sin bigote, recurre siempre a las injusticias que se cometen para intentar que se promulguen leyes punitivas, que defiendan los intereses de los colectivos damnificados, o presuntamente damnificados. Para ello, como ya traté en otra entrada, utilizan casos particulares, reales o no (eso importa poco) y los asocian a una idea general, a una pretendida situación generalizada por doquier. Con ello se busca la aparición de leyes sancionadoras. Con ello se busca el castigo. Y en eso, los petrimetres del Grupo PRISA, o Ignacio Escolar, no se diferencia de Jiménez Losantos o de Carlos Herrera. El castigo, la pena por, de manera real o figurada, infringir los códigos impuestos, o que pretenden imponer, unos y otros es la base de todo. 
Cuando escribo esto no puedo evitar pensar en esa mentalidad católica de unos y otros, que no se basa en el perdón o la redención, sino en la mentalidad nacionalcatólica basada en el castigo; en la pena terrenal o eterna. Y no puedo evitar pensar en que unos y otros poseen, y utilizan, esa mezquina y rastrera forma de afrontar la vida, creando buenos y malos. Los míos y los otros. Los de mi moral y los de la otra moral. Porque, sí, querido lector, los que se sitúan frente a la gente de orden de toda la vida sólo buscan imponer una moral, imponiendo un castigo (que, por supuesto, ellos no van a ejecutar) a aquellos que no comulgan con sus postulados. Pero, lo más importante, es que estos predicadores de lo correcto, no juzgan a personas que, en un momento u otro han cometido un delito, real o de los creados por ellos. Estos tipos hablan de personas que tienen un rasgo de comportamiento inmutable todos son radicales, machistas, antisistemas, violadores... En otras palabras, se trata de personas que toda su vida van a ser eso, y que, toda su vida está marcada por un acto, o varios. No existe la capacidad de redención (haga el lector la prueba con el caso de la violencia de género se habla de cambiar mentalidades, pero no se habla de gente que se redima) y de cambiar. Existe sobre todo la necesidad de castigar conductas. De castigar a personas por robar dos carros en Mercadona o por devolver los insultos a la pareja en una discusión (merece la pena leerse la ley y ciertas sentencias sobre violencia de género). Se trata de castigar, de castigar y de crear una sensación de caos generalizado para asustar a la gente y poder imponer esa ansia de imponer el orden.
El castigo, la imposibilidad de reformarse, de integrase en la sociedad porque tal persona ha sido condenada por tal o cual cuestión. Lo siento, pero la gente de orden, me da igual los que reconocen que son de derechas, como los que son de derechas, pero dicen ser progres, sólo desea castigar a los distintos, imponer sus ideas de orden, bajo excusas varias.
Bajo todo ello subyace la idea de que unos y otros no quieren cambiar nada ni interesarse por mundos que no sean los suyos, de los que no están dispuestos a alejarse ni un milímetro.
Querido lector, imagino que todos tenemos un poco de gente de orden, pero a mí me preocupar juzgar a la gente no por lo que hacen, ni por lo que pueden llegar a hacer y ser y por su capacidad de cambiar. Me preocupa que ideas zafias, que interesan a unos pocos, y que viven muy bien gracias a ellas, condicionen lo que yo llegue a pensar sobre ciertas personas. Prefiero perder un poco de tiempo de mi vida en observar a la gente y conocer por mí mismo. Prefiero no hablar de castigos y de gente buena o mala. Prefiero hablar de conductas que no me gustan y de que conductas que me gustan. De puntos fuertes y de puntos débiles y no de sistemas de valores que dictan coordenadas en la forma de vivir y de interpretar la vida, que, en ocasiones, sólo se llevan a cabo de cara a la galería y de boquilla. Hipocresía por interés o por miedo al qué dirán.
Un saludo.

jueves, 8 de junio de 2017

IMPRESIONES

Escucho con sorpresa a un fulano en Onda Cero que ejerce de ecologista, a mí me parece un animalista, algo parecido, pero no igual, defendiendo que cuando los niños van al campo se quedan boquiabiertos y paralizados ante tanta belleza. Uno, que sí ha ido con niños al campo, sabe que la reacción suele ser bien distinta: correr, tanto espacio abierto lo pone a huevo, tirar piedras, coger ramas sueltas y utilizarlas como espadas o, si lleva un rato andando, preguntar cuánto tiempo queda. El ecologista en cuestión se empeña en pensar que los niños actúan como los adultos, como ciertos adultos, lo que demuestra su desconocimiento de los niños y su desconocimiento de una realidad que pretende vender como cierta.



En los últimos tiempos oigo con harta frecuencia reivindicar el papel de la mujer en la Historia, pero casi nunca escucho el nombre de Rosa Luxemburgo cuando se habla de mujeres precursoras. No albergo duda alguna sobre la causa: la necesidad de transmitir una imagen de mujer que coincida con el ideal de las democracias liberales. Según esos patrones no resulta apropiado hablar de una mujer que a finales del XIX y principios del XX  lideró la lucha por los derechos de los trabajadores, dio puerta al partido socialista alemán por tibio, apoyó la revolución bolchevique, con matices, y murió asesinada como consecuencia de la represión de los Freikorps, apoyada por el mismo partido socialista al que perteneció, realizada para detener la revolución espartaquista. Mujeres sí, pero de las nuestras y a nuestra manera.



Los taxistas se encuentran en pie de guerra contra Uber y Cabify, que se pueden encuadrar dentro de la denominada economía colaborativa. No voy merece la pena hablar de la situación declarada por la mayor cooperativa de taxistas de EE.UU. fruto, entre otras cosas, de la competencia de Uber, pero sí merece la pena detenerse ante quién está detrás de alguna de estas empresas. Resulta curioso observar que detrás de Cabify se encuentra un fondo de riesgo, Seaya, liderado por Beatriz Gonzáles, la hija del presidente del BBVA. Todo ello da que pensar sobre lo que hay detrás de algunas de esas iniciativas y sobre la facilidad de algunas mujeres para triunfar, sobre todo si son hijas de banqueros como Botín o Francisco González. A lo mejor por eso no interesa hablar de Rosa Luxemburgo.
Por cierto, la idea de que fondos de riesgo apuesten por la Economía colaborativa no es privativa de España, véase el ejemplo de Airbnb

http://www.politicaexterior.com/articulos/informe-semanal/ispe-1037-5-junio-2017/



Escucho el vídeo que han colgado de la actuación de Albert Plá para Suena Guernica, de nombre "Caen bombas sobre Madrid" y pienso que resume a la perfección lo que supuso la guerra.  Lejos del carácter épico que algunos, de uno y otro bando, quieren atribuir al conflicto, se trata de muerte, heridos, mutilados, corrupción, hambre y miedo. Pero lo más tremendo del asunto es la reflexión final del cantante: que es una historia que se puede repetir y yo estoy convencido, de que aunque no ahora, puede ocurrir. Siempre habrá hijos de puta capaces de matar a una parte de la humanidad por imponer sus ideas.






Me cuenta una persona que nació en la antigua URSS, hacia la que no siente ninguna nostalgia, que en los años sesenta, cuando ella vino al mundo, todos los niños nacían en hospitales. Comparo de forma mental la situación con la que vivía España en aquella época y me planteo si eso ocurría aquí en esa época y sé, a ciencia cierta, que en determinados sitios seguían naciendo los niños en sus casas, no por voluntad propia, sino por no existir otra opción. Parece que existían dictaduras del proletariado y dictaduras del capital.



El sufrimiento de los civiles en Mosul parece que no importa mucho a los medios de comunicación de este país, que apenas se refieren a ello. Como tampoco la muerte por bombas de aviones occidentales, más de 100 hace poco por un bombardeo de EE.UU, o la represión que están ejerciendo los militares iraquíes, que cuentan con el apoyo de Occidente. Tal vez todo se deba a que ninguna niña de seis años tuitée en perfecto inglés sobre su situación desesperada, como ocurría en Alepo. O, tal vez, todo se deba a que Siria es un aliado de Rusia. Y/o, tal vez, todo se deba a que los medios de comunicación y los estómagos agradecidos que trabajan en ellos saben que deben presentar una realidad cercenada. que conviene a los intereses de los dueños de los medios.


Hablando de realidad cercenada, lo que cuentan sobre Venezuela en estos últimos tiempos puede considerarse un ejemplo de manual. Presentar la situación que existe en el país como fruto, en exclusiva, de una represión salvaje del Gobierno es para quitar el carné de periodista a todos esos petimetres. Algún día me extenderé más sobre el asunto y sobre como un país que siempre había pagado sus deudas lleva tiempo asfixiado por las agencias de calificación, o la comparación con otros países como Guatemala o El Salvador. Hoy bastará con decir que una parte de los muertos, y asesinatos, ocurridos en Venezuela son fruto de la atrocidad de los denominados grupos opositores.


http://www.elmundo.es/internacional/2017/06/02/593116cfe5fdea624d8b4629.html

http://www.hispantv.com/noticias/venezuela/340561/protesta-oposicion-policia-muerto-maduro

http://www.latabla.com/turba-opositora-quemo-y-apunalo-a-joven-que-confundieron-con-un-chavista-en-caracas/

https://actualidad.rt.com/actualidad/240755-muere-opositor-venezolano-estallar-bazuca-casera

http://noticiaaldia.com/2017/05/un-hombre-fue-golpeado-al-ser-confundido-con-funcionario-de-maduro-en-el-ccct-videos/

Si alguien quiere ver como funciona la pacífica oposición venezolana, puede buscar en Twitter @_ju1_ o bien AlOtroLadodelMuro, encontrará imágenes de pacíficos opositores lanzando cócteles molotov, y vanagloriándose de ello, o imágenes como esta: