sábado, 17 de diciembre de 2011

IDIOTARIO (LVI)

Apéndice: parte de un animal o persona que sobresale de su tronco, a excepción de las extremidades. Entre los apéndices del hombre encontramos las orejas, la nariz, el teléfono móvil...

Biología: ciencia que tiene como objeto el estudio de los seres vivos. Contrariamente a lo que ocurre con otras ciencias el campo de saber propio es cada vez más reducido, pues al ritmo presente en varias décadas se creen que existirán sobre la faz de la Tierra unas treinta o cuarenta especies vivas, más los políticos. En los institutos de enseñanza secundaria los orientadores se están planteando seriamente orientar a los jóvenes que deseen cursar dicha especialidad en la universidad hacia otros estudios, especialmente hacia Paleontología, que, tal como van las cosas, parece que va a tener bastante más futuro que la especialidad de Biología.

Capellán castrense: miembro del clero que predica el amor por los demás, hasta que estalla la guerra y predica el amor por la patria.

Dopaje: actividad consistente en utilizar sustancias o métodos prohibidos para conseguir un mayor rendimiento en la práctica de actividades deportivas. Una de las cuestiones por las que está perseguido es por las consecuencias adversas que la ingesta de dichas sustancias causa al organismo, que puede llegar hasta la muerte del atleta; aunque lo más frecuente es la pérdida de memoria del atleta que practica el dopaje cuando las analíticas dan positivo. Especialmente frágil es la memoria respecto a las sustancias consumidas y el momento de dicho consumo.

Esnobismo: es tontería.

Espejismo: tipo de espejo que devuelve una imagen atractiva físicamente a personas como Rosi de Palma.

Hacer el indio: forma de actuar de las personas nada acorde a las circunstancias. Generalmente consiste en: hablar con infinitivos, sin artículos, terminando cada párrafo diciendo ¡Jau! Si montan a caballo deben dar vueltas, disparando un rifle o un arco, fallando todos los disparos y dejándose matar tras un rato de dar vueltas. Para olvidar que les han matado muchas personas que hacen el indio se dedican a beber agua de fuego.

Hinchazón: crecimiento o inflamación de una parte del cuerpo bien por causas externas como un golpe, o por causas internas, como un tumor. Entre las causas más frecuentes de hinchazón encontramos: traumatismos, picaduras de insectos, tumores, quemaduras, cabreos cuando recibes la nómina, que provocan la muy específica hinchazón de las gónadas masculinas... 

Infanticidio: ganas de asesinar a algún Infante de la Casa Real, o a su consorte, cuando te enteras de que ha trincado dinero público de todos los sitios posibles e imáginables, llevándose dicho dinero público a que conozca paraísos fiscales.

Libro de texto: se llama así a todo aquel libro que tiene letras que forman palabras, que a su vez forman frases, que sirven como base para los párrafos. Los libros que no son considerados de texto se denominan libros en blanco o estafa.

Predecesor: dícese de aquello que es inmediatamente anterior al acto que con conlleva la muerte.

Reality show: programas televisivos que pretenden enseñarnos como es la vida real de personas que, pretendidamente, no actúan. Esto se lleva a cabo bien mediante la grabación de episodios vitales de los personajes utilizando cámaras ocultas, bien mediante concursos, bien mediante la grabación de la vida diaria de personajes en su propio hábitat. Es cuestionable la validez sociológica de dicho tipo de programas, aunque lo que es incuestionable es su validez desde un punto de vista psicológico: una gran mayoría de los que se ofrecen para participar en dicho tipo de programas presentan una escasa inteligencia y/o ganas de vivir del cuento.

Turismo de calidad: se denomina así a todo aquel tipo de actividades vacacionales a las que no tendremos acceso en nuestra vida los trabajadores, por no podérnoslo permitir económicamente.

viernes, 16 de diciembre de 2011

CARTA A SUS MAJESTADES LOS REYES MAGOS


Queridos Reyes Magos:
Me llamo Paco y escribo todo lo que se me ocurre en este blog, pero, a pesar de poder parecer que soy un capullo, en realidad los que me conocen me consideran una buena persona y, por si esto fuera poco, durante este año me he portado bien, muy bien. Como prueba de ello puede aportar lo siguiente:
  •  Me he comido todo lo que me ponían en el plato, rebañando y todo. Ha sido tal mi dedicación a tal menester que tengo sobrepeso. Ahora me dedico a quitarme dicho sobrepreso haciendo deporte. ¡Qué contentos están en Decathlon conmigo y con las nuevas equipaciones deportivas que he comprado!
  • Cuando practico deporte no me dopo. Puedo decir más, cuando he salido la noche anterior no suelo hacer deporte (la realidad es que no lo hago porque ya no tengo la misma capacidad de recuperación que antes, que antes de la guerra) Pero da igual, no necesito doparme para hacer deporte. Si tampoco  bebiera cuando  salgo de fiesta, eso ya sería la repera.
  • Durante este año he dejado de fumar, animado por las continuas subidas del precio del tabaco y por la bajada de sueldo que hemos sufrido los funcionarios.
  • La declaración de Hacienda de este año me ha salido a pagar, mal rollo estar de baja durante un cierto tiempo, por lo que he contribuido al bienestar de la colectividad de manera desinteresada (me cago en el segundo plazo del pago a Hacienda, el de noviembre).
  • He pagado los plazos de la hipoteca a su debido tiempo, cumpliendo con el banco como buen y temeroso ciudadano, contribuyendo al sostenimiento del sistema con el sudor de mi frente y mi buena voluntad, para que nadie, ni banqueros ni políticos, tengan queja de mi.
  • Voté, puntualmente, las dos veces que nos han convocado durante este año los políticos para renovar los cargos electos que han de representarnos durante los próximos cuatro años. Esos dos días he participado de la fiesta de la democracia con placer y deleite, especialmente cuando algún mamón corrupto e inútil ha perdido su cargo.
  • He participado en manifestaciones masivas que demandaban el respeto hacia el ser humano. ¿Cómo dice? No, no he participado en el JMJ. Lo mío ha sido lo del 15-M.
  • Practico el sexo exclusivamente con ánimo de favorecer la infancia. Por eso me aseguro de que mi hijo está dormido cuando lo practico, más que nada porque no me pille en bolas y acabe con un trauma infantil que arrastre toda la vida.
  • No guardo más resquemor que hace un año a personajes como Teddy Bautista. Tal vez se deba a que no podía odiarles ya más.
  • Cada vez siento más simpatía por la Casa Real, por sus compañeros de realeza, queridos Reyes Magos. Posiblemente todo se deba a que ciertos tipos de dicha Casa Real se han pasado largo tiempo posando para que les hagan una estatua de cera, que no se parece en nada al original, esfuerzo y escultura que en pocos años acabará sirviendo para hacer velas.
  • Durante este año he visitado más iglesias que en los dos o tres años anteriores. Debo reconocer que la causa ha sido que hemos viajado más que en los años anteriores y mi hijo aguanta más tiempo la visita a iglesias, museos, palacios renacentistas....
Como pueden comprobar he sido bueno, estupendo de la muerte, por lo que creo merecer, al menos, lo siguiente:
  • Salud para mi familia, para mis amigos, para los lectores de este blog y para mi.
  • Un Scalextric.
  • Y para que todo no sea para mi, hasta en ésto soy generoso, también pido que todos los cabrones que han provocado esta crisis y que la mantienen con sus medidas, tengan durante todo el año 2012 una gran y disciplinada diarrea. Añado más, deseo con todo mi alma que les prescriban alguna medicina al efecto, por ejemplo aceite de ricino. 
Muchas gracias a Sus Majestades por ser tan pacientes conmigo y por escuchar mis peticiones. Esperando recibir de ustedes las gracias solicitadas me despido.
Un saludo.

    jueves, 15 de diciembre de 2011

    ARGUMENTOS CONTRA UNA EDUCACIÓN DESHUMANIZADORA

    Nuevamente recurro a un vídeo, éste de excepcional calidad, tanto en el nivel gráfico como en el del discurso, que habla de mi campo: la educación. Aunque comienza hablando de unos los caballos de batalla personales, el TDAH (eso que comúnmente se conoce con el nombre de hiperactividad), no profundiza en el asunto. El TDAH lo utiliza más bien para mostrar la inutilidad de un sistema diseñado por la burguesía para conseguir mano de obra cualificada (curiosamente estos postulados son los que defienden muchos de los gobernantes actuales). El sistema educativo, pensado de esta manera, está dirigido a explotar sólo unas pocas de las cualidades del ser humano, siendo tan ineficaz que, como plantea el documento, separa a gente perfectamente válida por su funcionamiento anquilosado, despersonalizador y tremendamente ineficaz. De hecho, los test de inteligencia, creados por Binet para detectar y ayudar a los alumnos con problemas, han acabado convirtiéndose, a partir del momento en que cruzaron el charco y cayeron en manos de Stanford, en una herramienta más de este sistema educativo, dirigido a crear trabajadores y no personas. Por cierto, recomiendo al lector que indague sobre las consecuencias de la aplicación generalizada de test de ¿inteligencia? en EE.UU. durante una buena parte de la primera mitad del siglo XX, con consecuencias incluso para miembros del ejército estadounidense que acudieron o, mejor dicho, debieron acudir, a la 1ª Guerra Mundial.
    Perdón, no seguiré hablando más porque terminaré desvelando el contenido del mismo y deseo dejar algo a disposición de la curiosidad del amable lector. Aquí está el ¿documental? que creo merece la pena ver hasta el final.


    Un saludo.

    miércoles, 14 de diciembre de 2011

    ADIVINANZA SUBVENCIONADA

    ADIVINAR, SIN RECURRIR A GOOGLE,
    CUAL DE ESTOS PERSONAJES RENIEGA DE LAS PERSONAS QUE  RECIBEN Y VIVEN DE LAS SUBVENCIONES









    Si ha elegido al tipo que practica deportes equinos, la primera opción, ha acertado a medias. Este deportista, reniega de aquellas personas que reciben cuatrocientos euros al mes durante medio año, pero no reniega, más bien al contrario, de aquellos terratenientes que se embolsan varios millones de euros anuales de subvención por producir, o por no hacerlo (ese matiz no es importante en este caso).

    Tal vez su opción es la segunda, el tipo de la C.E.O.E., ha vuelto a equivocarse, al menos en un 50%, pues aunque reniega de las subvenciones a los sindicatos y a los políticos no se le conoce ningún formulación en  contra de la recepción de subvenciones por parte de la asociación que preside, la C.E.O.E.

    La tercera opción, el cine español, puede haber sido su favorita. En este caso tampoco podemos decir que haya acertado de pleno, pues estos tipos no tienen ningún problema en pedir subvenciones de todo tipo y reconocen la legitimidad de las mismas, al menos si se las llevan ellos.

    La última opción, la de los trabajadores vareando, tampoco es la adecuada, pues, como mucho, se meten con las subvenciones que reciben los terratenientes, pero no se oponen a que los más necesitados las reciban. En cambio, ellos sí son blanco de todo tipo de señoritos rancios, fachas disfrazados de liberales y políticos nacionalistas fascistoides, que demonizan el dinero que reciben. Curiosamente estos fachas, nacionalistas y señoritos no reniegan de la pasta que entre todos soltamos a los banqueros y a las multinacionales.

    martes, 13 de diciembre de 2011

    LA RACIONALIDAD QUE GENERÓ TODO ESTA IRRACIONALIDAD (II)

    Decíamos ayer que el tema de hoy versará sobre la complicidad necesaria de los políticos para llevar a cabo las propuestas neoliberales de los teóricos que las defendían. Tal vez todo el asunto se puede resumir en una frase pronunciada en nuestro país hace unos pocos años: "Bajar impuestos es de izquierdas". ¿De verdad?
    Pero echemos la vista atrás.
    Cuando en los ochenta Reagan y Thatcher emprenden unas políticas económicas basadas en la desregulación, la privatización y demás parafernalia neoliberal, parece que el camino es el correcto, de hecho la experiencia previa chilena ha sido medianamente exitosa (aunque el algo más del 10% del PIB procedía del cobre estatalizado por Allende), no así la Argentina, pero eso no parece importar. Sin embargo, además de los conflictos no tardan en aparecer distorsiones: la desregulación del suelo provoca en EE.UU. una burbuja de consecuencias funestas, que ha de ser "subsanada" con dinero público, lo que, entre otras cosas, genera una deuda pública tremenda, que acaba costando el puesto al sucesor de Reagan, Bush padre. En el Reino Unido, Correos ha de tener que ser adquirido por el estado (de hecho la U.E. permitirá a partir del próximo año la competencia en este sector, pero tras ver el "éxito" británico, no se plantea que desaparezcan los servicios públicos). Por otra parte, los ferrocarriles británicos, la joya de la corona, empiezan a sufrir accidentes con cierta frecuencia por falta de mantenimiento de las líneas, aspecto que no se "pueden" permitir las empresas privadas. De hecho la velocidad media de este año de la red británica de trenes es la misma que tenía en 1939. Todo un ejemplo de gestión.


    A pesar de todo: burbujas, pérdida de calidad de servicios, aumento de la deuda pública (entre otras cosas por salvar a entidades financieras privadas) y, aunque no lo he comentado, disminución de las rentas del trabajo, parece que la caída del Muro de Berlín anima a los políticos a seguir poniendo en práctica políticas económicas fundamentadas en la desregulación y las privatizaciones. ¿Por qué? ¿Los ciudadanos alcanzan un mayor nivel de vida? La respuesta es evidente: no.
    Es más, a mayor neoliberalismo mayor cercanía al uno en el Coeficiente Gini, que mide el grado de desigualdades sociales.
    Sin embargo, los políticos occidentales siguen apostando por este tipo de políticas y sobre todo por dar una tremenda importancia a ciertos datos económicos que no suponen una descripción certera de la realidad. A saber: el P.I.B., de donde se extrae la renta per cápita. No hace falta ser muy listo para ser consciente de que, por ejemplo, en España uno de los lugares donde el sueldo medio será más alto es en Madrid. ¿Por qué? ¿Por qué el madrileño medio gana más que muchos españoles medios? o, más probable, porque en Madrid tienen muchas empresas radicadas su sedes centrales y una buena parte de los altos directivos de este país, los que más cobran, viven y trabajan en Madrid (bien es cierto que también trabajan muchos técnicos altamente cualificados), y si se hace la media aritmética obtenemos una media salarial bastante aceptable, pero si escarbamos una buena parte de los trabajadores madrileños son mileuristas, o menos.
    De todas formas, todo parecía ir bien, y los políticos apostaban por estas políticas que beneficiaban a los poderosos, los que con su dinero les permitía auparse al poder político (no sólo dando dinero a los partidos, el apoyo de los medios de comunicación, que no de información, era básico para hacer carrera; que se lo digan a Borrel).


    Sin embargo, estas políticas de bajadas de impuestos, que obviamente favorecían más a los que más tenían, de privatizaciones de servicios, que en muchos casos funcionaban peor en manos privadas, de priorizar la desregulación del mercado, con las consiguientes hambrunas provocadas por las subidas de precios de los alimentos, gracias a la especulación, de potenciar el movimiento de capitales para especular, en detrimento de el movimiento de capitales productivos, destinados a crear riqueza "tangible",se basaban en el espejismo de que el dinero invertido genera dinero sin fin y que todo iba a ser eterno, pero no, todo era un sueño.
    Los políticos se encontraron con que estas políticas económicas, que habían desmontando las premisas sobre las que se asentaron las décadas siguientes a la 2ª Guerra Mundial (el capital se debía repartir para que los trabajadores adquirieran los productos que producían y de esta manera engrasar el sistema), se habían convertido en una trampa en la que habían atrapado a los ciudadanos y se habían visto atrapados ellos.
    Se buscaron, y se buscan, diversas medidas (de hecho las políticas económicas para salir de la crisis de EE.UU. son totalmente diferentes a las de la U.E.), pero el sistema parece estar horadado por unas prácticas que han sembrado el caos. Dichas prácticas han favorecido a empresarios y banqueros. Baste ver el ejemplo de la educación en Madrid. Los empresarios del ramo, hasta hace poco constructores, dan un premio a Esperanza Aguirre y a la Fígar por su gestión de la educación ¿Por mejorarla? No, al contrario. Más bien por dejarles meter el cazo en el sector, del que poco conocen. ¿Todas estas prácticas beneficias a los ciudadanos? No. Pero permite que una minoría acapare aún más poder, en detrimento de los ciudadanos que vemos como malvenden o regalan nuestro patrimonio a unos tipos con ansia de acaparar dinero, pero que no tienen conocimiento alguno del sector.


    Siempre habrá que gente que hable de que lo privado funciona mejor que lo público, pero uno tiene la sensación de que esta cantinela es eso, una cantinela interesada, creada por parte de los neoliberales, en muchos casos sin fundamento alguno. Veamos un ejemplo.
    El actual Premier británico, Cameron, se paso años y años despotricando contra la sanidad pública británica, sanidad que no conocía de nada por otra parte. Pero un día, cuando un hijo suyo, con un alto grado de discapacidad, necesitó una complicada operación se encontró con la realidad de bruces: sólo se la podían hacer, y se la hicieron, en un hospital público. Desde entonces el colega no ha vuelto a abrir el pico al respecto y tal vez todo se debía a que hablaba no con datos, sino con prejuicios.
    Pero volvamos a la responsabilidad de los políticos. Tras la caída del Muro de Berlín, y ante una situación económica más o menos pujante, al menos en teoría, los partidos socialdemócratas ven como sus líderes se empeñan en disolver su ideología, de la misma manera que un azucarillo se mezcla hasta la invisibilidad con el café, adaptando la del contrario: el neoliberalismo. En España lo contemplamos con el proceso de privatizaciones llevado por Felipe González o con la continuación de las políticas económicas de Aznar por parte del gobierno Zapatero. En Alemania la socialdemocracia se dio un tremendo batacazo por seguir estas teorías y en Francia, bueno en Francia el socialismo es una casa de lenocinio.
    El resultado de todo ello no puede ser otro: se establece una carrera para demostrar quien es más neoliberal. Las consecuencias: pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores, no sólo en España, que concluye con una crisis sistémica que va para largo (parece que Brasil, uno de los grandes países emergentes, va a entrar en recesión y China empieza a notar que sus compradores no tienen ni para pipas).
    Aún así y todo, los políticos y sus tecnócratas (economistas que crearon la crisis, aspecto éste que se suele obviar, que no la vieron venir y que no saben salir de ella) siguen intentando patronear el barco, no ocultando la endogamia entre poderes económicos y política, los casos griegos e italianos son claros.
    Lo triste del asunto, tal vez lo criminal, es que siguen llevando las políticas neoliberales, las mismas que ellos implementaron y nos llevaron a la crisis, hasta sus últimas consecuencias. La banca privada europea ha recibido 1,3 billones de euros en los últimos cuatro años (el 15% del PIB europeo) de dinero público, de todos, y va a recibir, al menos, otros 130 mil millones más en breve, mientras los ciudadanos europeos sufrimos recortes sin cuento debido a la deuda pública, generada por pagar, prestar o como quieran llamarlo, dinero a los bancos. ¿Por qué no se crea una banca pública? Tal vez porque se demuestre que todos los teóricos de la economía y los políticos de las últimas décadas han obrado de manera negligente, estúpida e interesada (han favorecido a una minoría, perjudicando a la mayoría de ciudadanos).
    No sólo sufrimos recortes, además son selectivos. Mientras el dinero disponible en Grecia para el año que viene sufre una merma de más del 50% con respecto al año anterior, el destinado a Defensa aumentará con respecto a 2011. ¿Por qué? Porque hay que pagar unos contratos con empresas alemanas y francesas.
    Por tanto, los recortes son selectivos, muy selectivos, y uno cree que innecesarios, pues como demuestra, al menos temporalmente, EE.UU., las políticas de inversión consiguen que el paro disminuya (veremos cuando pueden dejar de invertir y como queda la deuda, que en buena parte ha sido causada por la bajada de impuestos, que ha favorecido a los más ricos de manera significativa, las dos guerras de Bush y los rescates). Pero las políticas siguen siendo clarar penalizar al ciudadano, mientras muchas multinacionales, en nuestro país lo podemos ver, muestran unas escandalosas cuentas de beneficios, sin que los políticos hagan nada para que parte de ellos sirvan para paliar la calamitosa situación creada por ellos.
    Por cierto, una de las consecuencias de las bajadas de impuestos indiscriminada ha sido el aumento de la deuda de los estados. De hecho, excepto los ultraortodoxos, tres o cuatro, los neoliberales que defendían que la bajada de impuestos creaban riqueza se han apuntado al carro de subir impuestos, pero como en todas sus acciones en esta también han buscado favorecer a los ricos, por lo que  propugna, y llevan a cabo, la subida de los impuestos indirectos, que gravan especialmente a las clases con menor poder adquisitivo. Y los políticos, una vez más a favor de obra, han subido todo tipo de impuestos indirectos, empobreciendo aún más a los ciudadanos más desfavorecidos.


    Todo ello, y algunas cosas que me dejo en el tintero por cuestiones de espacio, demuestran a las claras que los politicos han sido los cómplices necesarios para que todo esto haya ocurrido y que lejos de intentar subsanar sus errores, poniendo en práctica políticas que favorezcan a los ciudadanos, siguen aplicando la doctrina neoliberal que favorece a los más pudientes, a costa del sacrificio de todos nosotros: los trabajadores, los ancianos, los niños, los discapacitados, los enfermos...
    Ante ésto sólo nos queda unirnos poco a poco para largar a estos enfermos de poder, carentes de escrúpulo alguno, capaces de prometer ayer lo que saben que no harán hoy, con tal de favorecer a los que atesoran el capital.
    Un saludo.

    lunes, 12 de diciembre de 2011

    LA RACIONALIDAD QUE GENERÓ TODO ESTA IRRACIONALIDAD (I)

    Escucho hace unos días, en una emisora de radio, nada sospechosa de ser de izquierdas, que la industria del lujo ha crecido en España durante el último año un 25% y la de los automóviles de esta misma gama ha incrementado sus ventas en un 87%. Voy a obviar el comentario del teóricamente ocurrente locutor intentado buscar explicaciones a tal hecho (no dejaré yo en evidencia a Carlos Herrera; ya lo hace el solo cada vez que busca argumentos, que varían en función de lo que interesa al partido que le ofreció presentarse para ser alcalde de Sevilla, para explicar los sucesos que nos han tocado vivir. También le pierden las amistades, por ejemplo cuando dice que Mayor Oreja siempre viaja en clase turista cuando ejerce de europarlamentario, no dice eso el sentido de su voto repecto al tema que nos ocupa. Tal vez él viaje en turista, pero parece  no querer lo mismo para sus compañeros). Me centraré, por tanto, en explicar la causa última de dicho aumento de las ventas de lujo. Sin embargo, antes de continuar, me gustaría aclarar que esta circunstancia  no se circunscribe exclusivamente a nuestro país (aunque podemos encontrar ejemplos en Europa, tal vez sea América Latina el lugar donde este fenómeno se manifieste con mayor rotundidad) ni tan siquiera es un fenómeno nuevo, pues lo encontramos asiduamente a través de la  historia de la humanidad, siendo, tal vez, el ejemplo más reciente el de Rusia, tras la desmembración de la U.R.S.S. y el saqueo a que fue sometido el estado por la corte que rodeaba al alcohólico Boris Yeltsin.


    Parece claro que la causa última de este aumento del gasto suntuario no es otro que la posibilidad que tienen ciertas personas de dedicar más parte de su dinero a la adquisición de este tipo de productos.
    ¡Joder, pues te has quedado calvo!- dirá con toda la razón del mundo algún lector.
    Efectivamente, esta aclaración no añade nada nuevo. Se trata de una explicación obvia. Pero, tal vez, lo más importante sea dilucidar la causa última de que unos tipos, o tipas, puedan gastarse más dinero que antes en productos de altísimo coste, E, igualmente importante, como una serie de personas, una minoría, puede dedicar más parte de su dinero a estos menesteres en este período de recortes, parece que inevitables.
    La respuesta parece igualmente clara: una minoría ha descubierto nuevas posibilidades de ganar dinero, aún a pesar de la crisis, o gracias a ella. ¿A descubierto la posibilidad de ganar dinero? ¿Cómo? Si a todos nos dicen que estamos en crisis y debemos recortar en los esencial. Vamos a hacer un análisis de asunto medianamente serio.
    Hace ya algún tiempo, pongamos unas décadas, en una ciudad donde sopla mucho el viento, pongamos que hablamos de Chicago,  uno tipos que decían ser economistas se empeñaron en llevar la contraria a todo perro quisque y tuvieron la genial ocurrencia de reivindicar aquello que provocó la Crisis del 29. Fundamentaron todo su saber en fórmulas matemáticas que explicaban lo infalible de sus predicciones y, como no podía ser de otra manera, lo fiaban todo a la racionalidad de las personas (de otra forma no se podrían aplicar las fórmulas que tanta certeza parecían desprender). Integrales, derivadas y demás parafernalia matemática aseguraban que Milton Friedman y colegas acertaban plenamente en sus previsiones. Keynes, el economista de cabecera durante décadas, y sus teorías fueron enterrados en lo más profundo de la memoria colectiva.
    A pesar de avisos como la crisis de las .com, la crisis hipotecaria que vivió EE.UU. durante el período de Bush padre, que posiblemente le costó la presidencia, casos como el de Enron, o el fracaso de ciertas politicas del F.M.I.,basadas en las teorías de los racionalistas de Chicago, nada pareció enturbiar la pujanza de estas teorías, que se basaban en dos aspectos básicamente: la Economía, o algo parecido, y la Matemática, puesta al servicio de eso que se parecía a la Economía. ¿Por qué digo ésto sobre la Economía, a la que califico de pseudociencia, al menos en este caso y sobre las Matemáticas, a las que niego en este caso us fiabilidad por estar subordinas a unos intereses bastardos? Muy sencillo y seguro que el lector lo entenderá, si soy capaz de explicarme con claridad. Para clarificar lo que quiero exponer utilizaré un ejemplo, símil o como desee llamarlo el lector.


    Imagine el lector que tiene una finca donde ha plantado girasoles destinados a producir aceite. Ante usted aparecen unos tipos que dicen ser expertos en nutrición, medicina y en el curso de la Osa Polar durante el mes de mayor. Estos desconocidos le aseguran que tienen datos objetivos sobre las bondades del aceite de girasol, cuyas propiedades beneficiosas sobre la salud son infinitamente superiores a las de aceite de oliva, aunque todo el mundo científico, y los hechos, demuestren lo contrario.
    Lo más probable es que el lector, que vive de producir girasol, se adhiera, de una u otra forma, a la teoría de estos tipos que le ofrecen una salida segura a su producto (no sólo segura, seguramente sus tesis conllevarán una subida de su producto, lo que generará más ganancias). Igualmente, con toda probabilidad, no indagará sobre la calidad de los estudios llevados a cabo por estos "sabios". Le importará una higa que hayan realizado estudios longitudinales (a través del tiempo con grupos determinados), que hayan barajado todas las variables (es decir analizar si además del consumo de aceite de girasol existan otros factores, no fumar, practicar deporte, que favorezcan su mejor salud, hábitos saludables que pueden no tener los que no consumen el aceite en cuesitón). No les supondrá ningún problema el  que no tengan el bachillerato terminado o que el peluquín le quede a uno de ellos francamente ridículo. Sólo verá las ganancias en lontananza. Es más, ellos le aseguran que mediante una campaña, perfectamente orquestada, todo el mundo, o una gran mayoría, acabarán consumiendo el preciado líquido que se extrae de las pipas de sus plantas. ¡Cojonudo! ¡Póngame dos expertos de esos para llevar y uno para tomar aquí mismo!
    Bien, pues cambien a los expertos, presuntos expertos, sobre el aceite de girasol por los economistas de la Escuela de Chicago, por ejemplo, y el amable lector, poseedor de hectáreas inabarcables plantadas de la planta que busca el Sol, cámbiese por las personas más ricas del planeta. ¿Qué ocurrirá? Pues sí, lo mismo que a usted cuando le ofrecieron aumentar sus ganancias: la mayoría de los ricos aplaudirán con las orejas. Si alguien les ofrece pagar menos impuestos, menos estado que fiscalice sus cuentas, menor regulación y, como consecuencia de todo ello, una mayor desequilibrio entre ricos y pobres, que favorece, obviamente, a los más ricos, ¿qué harían la mayoría de esos potentados económicos? Apoyar tales tesis. No sólo identificándose con ellas,  las intentaría  transmitir como la verdad revelada por todo el orbe (cuestión que no es difícil, pues la gran mayoría de los grandes medios de comunicación están en su poder). No parece difícil que estos tipos que defendían en 2005, véase Milton Friedman y algún otro, como él que apareció en un documental emitido por la 2 hace unos días, que el crecimiento no iba a parar nunca, tuvieran buena parte de su trabajo hecho. Básicamente porque les estaban regalando los oídos a los poderosos, asegurándoles más ganancias con sólo pregonar sus ideas. Una simbiosis perfecta.
    Pero estos tipos en qué se basaban para estar tan seguros de su éxito. Básicamente en que las cosas iban bien, seguramente habrían ido mejor sin ellos y no sufriríamos actualmente una crisis, al menos tan acentuada, si no se hubieran implementado una buena parte de sus premisas. Ellos, achacaban esa bonanza a sus teorías, y en parte tenían razón. La burbuja, las burbujas, porque fueron más de una, hicieron que la economía presentara un aspecto estupendo. Las burbujas creadas con sus teorías: especulación inmobiliaria, derivados... consiguieron que la economía subiera, al menos sobre el papel, de manera asombrosa. Hasta que reventó de forma calamitosa con las consecuencias que todos sabemos.
     Pero que nadie se equivoque, el problema no empezó en ese momento, ni esa degeneración del sistema, crisis sistémica, fue todo lo que aconteció. Una de las cuestiones cruciales por las que los poderosos, empresarios, especuladores y demás troupe, apoyaban las disparatadas teorías de estos pseudocientíficos era porque la culpa de todo lo que ocurría, especialmente si no se ajustaba a lo que ellos consideraban como correcto, y de todo lo que podía ocurrir, la tenían los trabajadores. La contención de salarios, la flexibilidad laboral, la limitación de derechos parecía acabar con cualquier problema que surgiera, o pudiera surgir (ya se encargaban ellos de pregonar lo que ocurriría si no se les hacía caso). Evidentemente, cualquier empresario, especialmente si sólo desea ganar dinero rápido, sin estrujarse mucho las meninges para conseguirlo, estaría encantando de que unos tipos defendieran ésto. La consecuencia de todo ello: la disminución de las rentas del trabajo. O lo que es lo mismo: los trabajadores cada vez disponían de menos dinero para gastar, pues su poder adquisitivo era cada vez menor debido a las ideas de estos genios que culpaban de todo al gran salario de los trabajadores y a sus derechos laborales. Evidentemente, no hace falta ser muy listo para darse cuenta del asunto, el sistema se sostiene sobre el consumo, el consumo de los ciudadanos, no él de los grandes ricos, que son una minoría. Parece obvio que a una disminución de poder adquisitivo seguirá una bajada significativa en la adquisición de productos.
     ¿Obvio? Pues no. Estos fulanos encontraron la forma de que todo siguiera funcionando, al menos durante un tiempo. Dicha fórmula no es otra que la concesión de créditos masivos. El dinero fluye, los ricos son más ricos y los bancos siguen haciendo negocio. O no, como demuestra las situación actual.
    Como se puede comprobar, cada una de las teorías defendidas por los racionalista de la Escuela de Chicago es peor que la anterior. Tal vez todo se deba al punto de partida de estos tipos, presuntamente expertos en Economía.


    El punto de partida de estos tipos es considerar a la Economía como una ciencia ligada básicamente a un número de variables muy limitadas, lo que les permite crear unos modelos matemáticos, presuntamente infalibles. Este mero hecho, limitar una ciencia a lo que ellos como presuntos expertos son capaces de abarcar, al menos presuntamente, demuestra la falsedad interesada de estos tipos, o la estupidez sin límites.
    Si estos tipos hubieran conocido algo de la historia de los siglos anteriores hubieran descartado la validez del supuesto de partida de sus teorías: las decisiones económicas tomadas por las personas se hacen desde la racionalidad. La Crisis de los Tupilanes, siglo XVII, la primera crisis bursátil ligada a la compra de posesiones en Luisiana (principios del siglo XVIII), alguna crisis de finales del XIX y, especialmente, la Gran Crisis del 29, demostrarían la estupidez de ese planteamiento, pues en todos los casos expuestos la irracionalidad, la avaricia, primó sobre cualquier precaución.
    Si estos tipos, que se autodenominan expertos, hubieran tenido en cuenta diferentes experimentos y teorías de la Psicología Social, hubieran sabido la facilidad con la que una persona, y un colectivo de personas, se deja llevar por las decisiones de la masa. De hecho hace tiempo narré un experimento realizado por psicólogo que, a grandes rasgos consistía en lo siguiente: elegían a un economista y le decían que sus tres compañeros de experimento eran igualmente economistas, lo que era mentira. Eran "compinches" del experimentador. A los cuatro individuos se les planteaba una situación económica y el verdadero economista era el último en contestar, haciéndolo tras escuchar a sus tres presuntos colegas, que se dedicaban a largar respuestas descabelladas. Adivinen lo que contestaba el economista. Efectivamente, las mismas estupideces que sus predecesores, aleccionados previamente para soltar esa sarta de majaderías.
    Tal vez lo que realmente ocurre en la ciencia llamada Economía, al menos en la Macroeconomía sea ésto: mucha gente por miedo a perder sus privilegios, o lo que ellos consideran privilegios, deciden seguir la corriente, con mayor o menor convicción, consiguiendo, además, no quedar como un ignorante delante de afamados "expertos" en el tema.
    Pero volvamos al autismo intelectual de las tesis de estos tipos.
    Si estos tipos hubieran querido revalidar sus tesis se hubieran acercado a los nuevos conocimientos de la neurociencia que demuestran que por cada diez decisiones que llegan de nuestro paleocórtex, el neocórtex sólo emite una. Es decir que las decisiones emocionales son la base de nuestro día a día (es imposible analizar todas las situaciones en profundidad. Sería casi eterno analizar todos los datos y nuestro cerebro utiliza heurísticos, atajos,  para llegar a conclusiones antes de actuar. Muchas de las decisiones por muy creativas que parezcan, están trufadas de irracionalidad).
    En fin. Si estos tipos hubieran tenido interés en algo que no fuera su propio envanecimiento hubieran obrado de otra manera, pero contaron con el apoyo de los poderes económicos y eso les catapultó al estrellato en lo que conocemos como Economía.
    Por cierto, antes de concluir con el asunto de los economistas me gustaría reseñar algo, que hasta el momento parece haber pasado desapercibido. Resulta curioso que un gran número de ¿Universidades? acojan bajo su seno a unos tipos que defienden la cientificidad de sus tesis. Tal vez debemos plantearnos el papel de las citadas instituciones en este y otros asuntos. La falta de rigor científico, a veces rozando la fe, en este campo y en otros (uno recuerda al "catedrático" de la Universidad C.E.U., que defendía hace un lustro que la homosexualidad era una enfermedad curable), choca con lo que pretenden ser las universidades, un centro de saber, de intercambio de ideas, de verdades que se pueden validar científicamente. Tal vez el problema resida en que los que sostienen económicamente determinadas universidades tengan intereses no exclusivamente filantrópicos.
    Evidentemente, existen otros dos actores fundamentales para que las teorías de estos personajes se pusieran en práctica: los políticos y la prensa.
    La prensa no va a ocupar ni un segundo de la siguiente entrada, que pienso dedicar a la complicidad  necesaria de los políticos para implementar estas teorías.
    Un saludo.

    domingo, 11 de diciembre de 2011

    ESTAFADORES

    -
    Recuerdas cuando los maestros, 


    profesores, los profesores de 


    Universidad, los policias, los 


    conductores de ambulancia, los y 


    las enfermeras y comadronas, los 


    médicos, los trabajadores sociales y


     los bomberos hundieron el mercado


     de valores, expoliaron los bancos,


     se endosaron millones en primas y 


    no pagaron nada en impuestos? 


    ¿No? Yo tampoco.




    (Extraído de Facebook)