Escucho, una y otra vez, a diferentes personas que no van a acercarse a los colegios electorales en las próximas elecciones, pues todos los partidos son iguales. Dicha aseveración se suele acompañar de la coletilla: "Si no votas a éstos (refiriéndose a los dos partidos mayoritarios), ¿a quién vas a votar?". Si bien cada cual posee absoluta libertad para hacer o deshacer a su antojo en este ámbito, a uno los argumentos esgrimidos le resultan vacuos y falaces. En primer lugar porque desconocemos lo que pueden hacer unos y otros cuando lleguen al poder. En segundo lugar porque si nos abstenemos le estamos dando la victoria a los partidos mayoritarios, que con menos votos pueden obtener mayor representación parlamentaria (véase el caso del P.P. en el Parlamento de Galicia). Por último, ¿qué hace falta para que la gente se movilice para largar a los políticos que nos están recortando derechos con la excusa de la crisis, estafa, que ellos crearon?
Se cumplieron hace unos días, el 11 de septiembre, los cuarenta años del golpe de Estado contra Salvador Allende por parte, una vez más, de unos militares que no respetaron ni a su patria ni demostraron honor alguno (honor del que alardean siempre que pueden). Los jueces chilenos han pedido disculpas por las omisiones que pudieron cometer durante la dictadura del genocida Pinochet. A uno le parece que una buena parte de la judicatura de ese país, y de cualquier otro, volverían a actuar exactamente igual en circunstancias similares. Sin embargo, resulta loable que se reconozcan, motu proprio, actuaciones infames cometidas por parte de funcionarios públicos que en el ejercicio de su función se rigieron por prejuicios hacia una parte de sus conciudadanos, con resultados terribles para estos últimos.
Comienza el curso escolar y uno tiene la impresión de que todo sigue exactamente igual que siempre, excepto los recursos, humanos y materiales, que cada vez resultan más precarios. Al volver a mi centro comprendo, de nuevo, que ni las leyes, por muy buenas o estúpidas que sean, ni las directrices de consejerías o direcciones provinciales sirven de nada. Cada cual sigue siendo cada cual en su labor diaria y el papel lo aguanta todo. Sin embargo, también me siento privilegiado por poder trabajar con estupendos compañeros que, tras años de ejercicio docente, siguen preocupándose por considerar a los niños personas.
Hace doce años que ocurrieron los atentados del 11-S en EE.UU., que dijeron iban a cambiar todo lo conocido hasta el momento. Tras más de una década de los hechos parece que ciertas cuestiones sí han cambiado: EE.UU. y sus aliados siguen en Afganistán, aunque deseando irse pues la guerra no tiene visos de ser ganada. El país norteamericano retiró el grueso de sus tropas de Irak, dejando una senda de atentados que pueden acabar derivando en una guerra civil. Los países árabes viven una lucha contra los que siempre han detentado el poder, observándose una lucha entre opositores laicos y religiosos. Rusia empieza a levantar cabeza internacionalmente y lo más importante: las ideas neoliberales han demostrado ser una serie de creencias, que sólo favorecen a los ricos, que han conducido a millones de personas a la miseria. El mundo ha cambiado, pero no para mejor.
Se está tramitando en estos fechas una !Ley de Transparencia" en el Parlamento de España que, hasta el momento, sólo cuenta con el apoyo de partidos de derechas, algunos implicados en casos flagrantes de corrupción. Resulta evidente que unos tipos implicados en cuestiones turbias, donde el dinero negro alimentaba el engranaje de los partidos y, por ende, de las personas que cobran por pertenecer a él, no resultan las más indicadas para llevar a cabo una labor de regeneración y persecución de aquellos que han violado la ley; especialmente porque no creo que ninguno de los implicados en asuntos de corrupción se autoinculpe para dar ejemplo.
Leo que alguien ha colgado en Twitter algo que reza, más o menos, como sigue: "¿Por qué los extranjeros que vienen a España viene a quitarnos el trabajo y cuando los españoles buscamos trabajo fuera lo que hacemos es buscar oportunidades?". Creo que no merece la pena ningún comentario al respecto.
Parece las palabras de John Kerry sobre la entrega de las armas químicas por parte del régimen sirio han sido aprovechadas por unos y otros para relajar la "tensión". Puedo equivocarme, lo más seguro es que así sea, pero a uno las declaraciones del yanqui no le parecieron una metedura de pata, como se ha intentado vender en algún medio, sino una actuación perfectamente planificada para buscar salida a una situación, el bombardeo de Siria, que parecía no gustar a una buena parte de las ciudadanía de los países occidentales y que tampoco resultaba atractiva para los aliados de Siria: Rusia y China. En el fondo, se trataría de una puesta en escena de los acuerdos a los que se llegan en negociaciones, más o menos secretas, de unos y otros.



