miércoles, 6 de marzo de 2013

LUZ

Imagino que la circunstancia empuja, de una u otra manera, a ello. Empuja a rememorar estos últimos años, que parecían iban a diluirse en una nebulosa de olvido y dejadez, pero que, por fortuna, acabaron convirtiéndose en la culminación de dos vidas, la tuya y la mía. 
Cuando llegué a esta institución me encontraba desorientada y, no lo voy a negar, con ganas de que todo acabara pronto. Sentía como el abandono por parte de mis seres queridos se había convertido en un lanza que atravesaba mi alma y la llenaba de soledad, anegando de tristeza todo lo que era y lo poco que en esos momentos podía abarcar. No recuerdo con exactitud cuando te vi por primera vez, pero no albergo duda del instante en que comprendí que me sentía atraída por ti. Te miré, y cuando tu imagen llegó a mis pupilas todos mis cimientos se cimbrearon, como si de una cucaña se tratara, anulando al instante todo la sensación de soledad y tristeza que sustentaban mi plúmbeo pasar. No cabía duda, había vuelto a enamorarme.
He vuelto a rescatar esa instantánea cientos de veces desde entonces y si me pidiesen describirla con una sola palabra, no albergo duda alguna de que ésta sería luz. La luz que parecía haber desaparecido de mi vida desde mucho antes de que fuera recluida, contra mi voluntad, en aquella residencia de ancianos. 
Como luego me constaste, a ti te ocurrió algo similar. Aún recuerdo los torpes esfuerzos por acercarte a mi que hiciste. No puedo evitar reírme cuando recuerdo la disputa que tuviste con Nicolás, que por aquellos entonces también mostraba interés por mi. Los dos, como un par de adolescentes, acabasteis discutiendo para intentar dilucidar quien iba a por un descafeinado para mi, que al final, con tanta testosterona por medio, no me llegué a tomar. ¿Te acuerdas? ¡Ja, ja, ja!
Reconozco que yo también fui un poco puñetera contigo. Aunque deseaba con todos mis fuerzas tenerte a mi lado, alternaba los momentos de atención exclusiva a tus requerimientos, con otros en las que me mostraba distraída, hasta desinteresada, contigo. No me culpes. Me educaron así y, a pesar de todo lo que provocabas en mi, no conseguía evitar esos comportamientos, llamémosles pendulares. 
En el fondo, a pesar de las apariencias, era cuestión de tiempo que apartara mi máscara y me dejara seducir, esta vez sin reservas, por ti. Resultó hermoso redescubrir emociones, sensaciones, deseos depositados en lo más profundo del olvido, que pronto comprendí formaban una parte esencial de mi persona; de mi hasta entonces triste e incompleta persona. . 
Durante estos años no hemos realizado grandes viajes, ni tampoco hemos emprendido grandes aventuras, dignas de relatar a nuestros nietos en Navidad, época en la que sus padres parecen acordarse de la importancia de que los abuelos estén con su familia.  Durante estos años nos hemos limitado una historia de amor y cariño, en la que escribíamos, casi a cada momento, una o dos palabras, que dieran sentido al presente que vivíamos.
Ahora, aquí tumbada junto a ti, todo este tiempo me ha parecido lo más hermoso de mi ya larga existencia. Desconozco si existe un después tras la muerte, que muy posiblemente te llegará antes de que amanezca, pero puedo asegurarte que el paraíso no puede ser mejor que estos años junto, ni tan siquiera puede ser mejor que este momento en que tú y yo estamos postrados, uno junto a otro, en esta cama.

lunes, 4 de marzo de 2013

REFLEXIONES

Leo en este enlace del blog de Miguel Jara, http://www.migueljara.com/2013/02/26/la-mentira-oficializada-cuanto-cuesta-un-medicamento/, que el proceso de investigación y creación de un nuevo medicamento cuesta diez veces menos de lo que pretenden hacernos creer las farmacéuticas. No sólo eso, una parte significativa del dinero que las citadas empresas utilizan para dichas investigaciones provienen de dinero público. Teniendo en cuenta que, entre todos (bien vía subvenciones, bien pagando un sobrepecio por los medicamentos, como se ha demostrado una y otra vez; la última vez en nuestro país ha sido hace menos de dos años) pagamos la investigación de los laboratorios, y que los avances, a veces presuntos avances, en el mundo de la medicamentos, suponen un bien para toda la humanidad, uno se pregunta ¿Es necesario que existan estos laboratorios privados que ganan dinero, a veces de aquella manera, a costa de nuestra salud, o de nuestra ausencia de salud? ¿No constituye el derecho a la salud un derecho inalienable del individuo? ¿No se trata de optimizar recursos? ¿Qué mejor forma de optimizar recursos que no pagar el marketing, los precios abusivos de los medicamentos... consiguiendo, de paso, que todas las medicinas lleguen a cada uno de los rincones del planeta? ¿Qué mejor forma que haciendo público algo que concierne a todos y cada uno de los seres humanos que habitamos la Tierra?


Los casos de "espionaje" político , llevados a cabo por una agencia de detectives, constituyen, para la clase política y sus aledaños, un problema social de primer orden (los responsables del Ministerio del Interior lo calificaron como prioritario). Como ha demostrado el tiempo, los tejemanejes de políticos y demás tropa importan una mierda al común de los mortales. Genera sorpresa, e indignación, observar como un problema creado por ellos, en los que los únicos perjudicados, y beneficiados, son ellos puede interesar más a esta casta de iluminados que el paro, la corrupción (la suya propia), la pobreza, los desahucios... ¿Cómo han podido llegar los políticos a crear una burbuja y creerse que en el espacio de esa burbuja cabe toda la realidad de sus conciudadanos?


¿Por qué existe esa profusión de documentos que desmienten, casi de inmediato, las aseveraciones de cierto partido político, intentando justificar lo injustificable? Vista la procedencia, heterogénea, de dicha documentación, uno empieza a sospechar que el hartazgo generado por las medidas de este Desgobierno tiene justa respuesta en la "publicidad" de documentos que contradicen todas y cada una de las estúpidas, y falsas, justificaciones de los miembros del Partido Popular. ¿Quién acerca a la prensa esa información que debería estar guardada en dependencias de la administración? A uno le parece claro que no bastó con hacer una mención elogiosa, por parte de Mariano Rajoy Brey, a los funcionarios y  a los sacrificios que sufren. Tal vez todo se deba a que uno sostiene que los que realmente quedan son siempre los de abajo, que son los que manejan una buena parte de la información; siendo circunstancial que mande uno u otro. Como decía alguien: "He visto pasar una multitud de jefes. Yo sigo aquí".


Sudán del Sur accedió, de manera oficial,  a la independencia el 9 de julio de 2011. Una de las causas de que la comunidad internacional apoyara la formación de este país fue la gran cantidad de petróleo que se encuentra en el subsuelo de dicho país, que, sin embargo, debían pasar, para ser comercializados por el otro Sudán. Lo importante del asunto es que hoy, algo más de un año y medio después de la independencia, ONGs como Médicos sin Fronteras advierten de que la violencia en algunas de las regiones del nuevo estado, violencia que ya existía anteriormente, se ha recrudecido y afecta, cada vez con mayor asiduidad a los civiles. Como podemos comprobar, la creación de estados, banderas, himnos parecen interesar más a la prensa, y a nosotros, que las situaciones calamitosas vividas por una gran cantidad de seres humanos.
Si algún lector está interesado en conocer la situación del país, aquí dejo este enlace, en el que se puede encontrar un informe sobre Sudan del Sur entre enero de 2011 y septiembre de 2012:
http://www.msf.es/sites/default/files/adjuntos/Informe-MSF-Sudan-del-Sur.pdf


Me contaba una compañera que su marido, que lleva más de un año en paro, está desesperado. Desesperado no por estar en paro, sino por no poder trabajar, que es lo que ha hecho toda su vida.  Este proceso lo hemos vivido muchas personas, especialmente tras los dos o tres primeros meses de engrosar las listas del INEM. Los imbéciles de la economía patológica defienden que quien no trabaja es porque no quiere y que existen un gran número de vagos, que no realizan acción alguna encaminada a disminuir la lacra del paro en nuestro país. Parece incuestionable que esos tipos, cuyo trabajo, generalmente, no lo han conseguido por sus méritos (si fuera por méritos todos deberían estar en la puta calle hace mucho tiempo), nunca han estado desempleados y no han conocido las consecuencias sobre la salud mental, a veces física, de la impotencia que genera tal situación. Es más, puedo asegurar que esos tipos, que se caracterizan por su nula capacidad autocrítica, jamás han convivido con seres humanos de verdad.


Invito al lector a que lea este enlace, no es muy largo, sobre como montar una empresa dedicada a gestionar fondos. http://www.miguelangeldiez.com/2012/10/06/fondos/
El mecanismo de funcionamiento de dichas empresas de ¿inversión? no puede ser más simple. Aunque lo que más me llama la atención sea el hecho de que un tipo que acierte un 60% de las veces en sus inversiones sea considerado un gran gestor, especialmente teniendo en cuenta que el índice estadístico de aciertos es de un 50%. De nuevo se demuestro que la economía que nos venden y lo de experto es una paparrucha. Como digo siempre: si un tipo supiese mucho de economía no se dedicaría a gestionar el dinero de los demás, se haría rico directamente.


Veo imágenes de manifestaciones con policías de la U.I.P. actuando fuera de toda lógica. No me llama tanto la atención este tipo de actuaciones, en especial las de algunos de ellos, que se repiten con cierta frecuencia, como el hecho de que esas imágenes aparezcan en Internet casi de inmediato. Los teléfonos móviles de última generación, sin desdeñar la tradicional cámara, se han convertido en un instrumento de información, también de desinformación, tan importante o más que los medios de comunicación tradicionales. La inmediatez, la falta de censura (al menos en un primer momento) y ofrecer otra perspectiva de los sucesos constituyen algunas de las grande ventajas de estos aparatos, que nos asoman a otra realidad, tan verdadera, en algunas ocasiones más, como la de los mass media tradicionales.

domingo, 3 de marzo de 2013

IDIOTARIO (LXX)

Circunloquio: uso abusivo, diríase que excesivo, de vocablos, sean estos del tipo que sean, que forman una o más oraciones y que se utilizan con la finalidad de intentar explicar cualquier tipo de hecho real o ficticio, imaginado o no, hecho o suceso que se podía haber explicado con un número menor, significativamente menor, de palabras, sin perder por ello el mensaje abreviado capacidad alguna de transmitir la idea.  

Escatología: rama del saber que se dedica a hacer estudios de mierda.

Hipérbola: bola gigantesca.

Interruptor: niño que se despierta durante la noche, demandando a gritos que vaya alguno de sus padres a su habitación, mientras éstos, sin vestimenta alguna, están realizando estudios de anatomía comparada.

Kale borroka: actos de violencia callejera que se producen el País Vasco, Navarra y, en menor medida, en el País Vasco Francés, por miembros de la autodenominada izquierda patriótica. Cuando dichos actos de violencia se producen en las inmediaciones de edificios del siglo XVII se denomina Kale Barroca.

Pre: prefijo que indica anterioridad en el espacio o en el tiempo. Ejemplos del uso del prefijo pre lo encontramos en palabra como: prepucio, lo que antecede al pucio o Prestige, barco petrolero que antecede a la más importante catástrofe ecológica ocurrida en España.

Quinta del Sordo: finca, sita en terrenos de Carabanchel, donde vivió Francisco de Goya sus últimos años de estancia en España. La finca fue decorada por el pintor con catorce pinturas, denominadas Pinturas negras, que, por su colorido y temática, pudiesen haber servido para llamar al lugar la Quinta de Tarantino.

Sobre: preposición que cuando se transforma en sustantivo puede convertirse en un arma de destrucción masiva, siempre y cuando sea manipulada por ex tesoreros de partidos políticos.

Tráfico de esclavos: tránsito de vehículos ocupados, en su mayoría, por personas que van a trabajar un montón de horas a cambio de un salario de miseria.

Verano azul: serie producida y emitida, entre 1981 y 1982, por RTVE. La serie constó de 19 capítulos en los que se narra las aventuras de un grupo de chavales y dos adultos, Chanquete y Julia, en los que los niños encuentran la comprensión que, a veces, no encontraban en sus padres. Durante bastantes años el verano en España empezaba de manera oficial cuando se emitía el primer capítulo de la resposición de dicha serie. Lo que aún no han conseguido explicar los guionistas era como Chanquete resucitaba una y otra vez para poder emitir el citado serial con la participación del jubilado pescador.

viernes, 1 de marzo de 2013

EL MONO QUE CREÓ LA MAGIA

El día de hoy parecía uno de los más indicados para despotricar contra el Desgobierno de España, encabezado por Mariano Rajoy Brey. Las macrocifras, ese invento que utilizan los economistas patológicos para esconder la realidad, han dado un bofetón a este conjunto de personas que, gracias a unas promesas que nunca iban a cumplir y a la pésima gestión del Desgobierno del artista conocido anteriormente como Z.P., se han hecho con el poder político de España. Ni tan siquiera las exportaciones, lo único que les parecía cuadrar, han resistido la crisis y el balance del último trimestre ha resultado negativo. Pero uno, que en estos momentos ha sufrido un rapto metafísico, se ha planteado otra cuestión bastante más profunda, a la par que intrascendente para muchas personas. ¿El tema? Ni más ni menos que la necesidad de sostener creencias irracionales que doten de "coherencia" a la sociedad. 
Antes de comenzar me gustaría explicar que esta entrada no se basa en sesudos estudios de investigadores afamados, siento decepcionar al lector. Todo lo que aquí podrá encontrar el lector son divagaciones de un tipo que no quería escribir sobre lo de siempre, o sí, pero de otra forma.
Uno, considerando la epopeya de los primates del género homo, desde el homo hábilis en adelante, no puede sentir otra cosa que admiración al ver como uno de sus integrantes, el homo sapiens, ha acabado poblando todo el planeta, ha conseguido salir de él y se lo está cargando, como ninguna otra especie podría hacerlo; lo cual da una idea de la capacidad del hombre moderno.


Si bien existe constancia de que especies anteriores al homo sapiens tenían cierta capacidad simbólica, es en esta especie, en la nuestra, donde esta "habilidad" alcance su culmen, llegando a metas jamás conseguidas anteriormente por especie alguna. La relación entre lenguaje y simbolismo resulta un hecho fehaciente, que genera una retroalimentación de ambos aspectos y que nos hace más "humanos".
Fruto de esa capacidad simbólica nace la posibilidad de jugar con conceptos como pasado y, especialmente, con el futuro. La constancia de futuro genera amplias posibilidades al humano, que van desde la planificación de actividades cotidianas y su forma de abordarlas, hasta aspecto más trascendentales como el del fin de la vida. Si bien existen evidencias de que especies anteriores ya abordaban la cuestión de la muerte con enterramientos rituales (Excálibur, la famosa hacha de Atapuerca, parece ser una prueba de ello), no existe constancia de que hasta la aparición, y evolución, del sapiens se elaborara el tema del Más Allá, buscando dar explicaciones sobrenaturales a algo tan consustancial a la vida como es la muerte. Esta elaboración de la vida y la muerte, de la pervivencia, o no, después del deceso y, sobre todo, la aparición de deidades, cada vez más complejas y elaboradas, conllevan la "necesidad" de crear un mundo fantástico para explicar lo inexplicable (no sólo se intenta explicar la vida y la muerte, de igual forma sucesos como puede ser la sequía, una vez el hombre se hace sedentario, la falta de alimento o las malformaciones humanas se explican a través de esos mismos mecanismos).


Estos universos creados por el hombre, se caracterizan porque consiguen que ciertos aspectos, inabarcables para el entendimiento, tengan una "lógica", o más bien un porqué. De igual forma otra de las características de dichas elaboraciones sociales es la carencia de todo tipo de rigor científico, se trataba de dar explicaciones, desde un punto de vista antropocéntrico, a los fenómenos de la vida, no de hallar la verdad.
Curiosamente, este último aspecto, el de explicar los sucesos sin importar las causas reales de los mismos, que podíamos asociar a los albores de la historia del hombre, sigue funcionando en nuestra sociedad, llegando a constituir el leiv motiv de nuestras "avanzadas" sociedades. Posiblemente, el amable lector asocie, con toda la razón, la anterior afirmación a la existencia de diversas religiones, con amplio seguimiento entre los humanos actuales. Pero, además de el caso de las religiones, el funcionamiento lógico-mágico sigue imperando en nuestras sociedades postindustriales. Cuestiones tan cotidianas como el concepto de patria, cuya explicación fuera del sentimentalismo fervoroso de los sectores más inmovilistas, carecen de toda lógica. Lo mismo podemos decir sobre la existencia de ejércitos que, como demuestra una y otra vez la historia, hoy luchan codo con codo para mañana enfrentarse entre ellos, provocando una carnicería; pudiéndose alegar para tal cambio los intereses y/o la percepción de la realidad de unas pocas personas, que actúan según su lógica; que generalmente es la lógica de sus intereses.


Este mismo razonamiento de dioses, patrias y ejércitos es el que siguen los imbéciles que han pergeñado la política económica que seguimos. Porque aunque ciertas personas pueden mostrar intereses particulares en imponer el neoliberalismo, una buena parte de los que defienden este tipo de postulados, lo hacen pensando, vete tú a saber por qué, que se trata de una estupenda idea, a pesar de que la realidad, una y otra vez, ha demostrado que sus creencias carecen de toda lógica cuando se enfrentan con la realidad.
Como el lector puede comprobar, una buena parte de las bases de nuestra sociedad se siguen sustentando en aquellas explicaciones míticas que hicieron posible que el homo sapiens "comprendiera" el mundo y los fenómenos que le rodean. La razón parece no haber entrado aún en la forma de concebir la sociedad; de concebir una sociedad más justa y adecuada a la estirpe humana, al homo sapiens que explicó, por primera vez, el mundo, aunque fuera mediante una serie de relatos fantásticos.
Un saludo.

miércoles, 27 de febrero de 2013

ORGULLOSO DE SER FUNCIONARIO

En estos tres años largos que llevo garabateando palabras, con mayor o peor fortuna, en blogs, más concretamente en dos blogs, he recibido todo tipo de mensajes: de felicitación, de adhesión, criticos e incluso alguno cuya mayor aportación ha sido algún insulto. Considero que esto forma parte del juego, en especial cuando no se censuran los comentarios de nadie (lo cual no significa que no reciban la contestación que creo merecen). Sin embargo, ayer escribió alguien, más concretamente "anónimo", una reflexión sobre una de las entradas que invitaban a la participación en las manifestaciones del 23 F, que rezaba más o menos lo que sigue: sin conocerte, seguro que vives del dinero público. En realidad, la observación no me indignó, por mucho que quisiera insinuar que los que trabajamos en la administración seamos todos unos parásitos, aunque reconozco que sí me hizo pensar. Fruto de ese instante de pensamiento profundo, no doy para más, nació lo que a continuación, de manera somera, el lector podrá encontrar en esta entrada.
Parece ser que tener un empleo público, ganado en unas oposiciones, para cierta gente supone algún problema moral o de cualquier otra índole, que no alcanzo a comprender. Para evitar que estas personas tengan esos problemas he decidido ilustrar sobre lo que supone vivir del trabajo para una administración y/o vivir del dinero público, que no siempre es lo mismo.

Hola, queridos niños. Hoy voy a explicar la diferencia entre:
trabajar para la administración y vivir de ella.

Como he expuesto anteriormente, yo, y otra mucha gente, trabaja, y trabajamos,  en y para la administración (para los ciudadanos) y a cambio de ese trabajo recibimos un salario, como cualquier otro trabajador. Para conseguir este trabajo necesité aprobar una oposición, cosa que hice sin necesidad de amigos o de carnés de partidos. El lector asiduo conoce que mi labor se centra en hacer que personas con necesidades educativas especiales adquieran aprendizajes, de todo tipo, que facilitan su integración en la sociedad. Como se puede observar todo es muy simple: hago un trabajo y recibo un sueldo mensual por ello. Por supuesto no me avergüenzo de ello, al contrario. Esto que he expuesto es cobrar de la administración a cambio de ofrecer un servicio, un trabajo, que redunda en beneficio de la comunidad a la que pertenezco.
Cuestión bien distinta es recibir dinero de una administración. Veamos por qué.
Una empresa X recibe dinero, subvenciones, de tal o cual administración, lo que, en teoría, permite que se contrate a más personal (lo que no siempre ocurre, como se ha demostrado en la industria del automóvil, una de las que más despidos ha realizado durante 2012). La diferencia entre el funcionario, que realiza un servicio, el maestro, el bombero, el policía, el médico... y la empresa que recibe la subvención consiste en que el funcionario recibe un dinero a cambio de su trabajo, la empresa recibe un dinero para contratar a personas, que necesita de antemano (no las contrata como acto de caridad), y el dinero público, de todos, que recibe ayuda a que aumenten los ingresos, las ganancias de esa empresa, que se ahorra un pastizal por contratar a personas que necesitaban.
Alguien me podrá decir que si no fuera por ese dinero publico que "donamos", las empresas se irían de este país. Posiblemente, en algún caso, sea cierto, pero las pruebas parecen indicar que las empresas que prefieren producir en otros lugares del planeta no tienen ningún problema en cerrar sus puertas y largar a los trabajadores. Por tanto, uno, de manera acertada o no, tiende a pensar que aquella industria que recibe la subvención muchas ganas de clausurar su negocio en nuestro país no tenía. 
Ilustremos con otro ejemplo la diferencia entre vivir del dinero público y cobrar un salario de la administración a cambio de un trabajo.


No cuento nada nuevo si afirmo que una parte significativa de la banca española ha recibido dinero público, de todos, para poder seguir llevando a cabo su labor, sea ésta lo detestable que sea. En este caso, sin temor a equivocarnos, podemos decir que cierta parte de la banca privada vive del dinero público (es más, si no fuera por ese parné ciertas cajas y algún banco habría desaparecido). ¿Se beneficia la sociedad de esta inversión de dinero en la banca? La respuesta no puede ser más evidente: no. Más bien al contrario, estamos sufriendo en nuestras carnes las consecuencias de la incapacidad de ciertos personajes.
Para cerrar este apartado, dirigido a aquellos que no diferencian entre recibir dinero público por realizar un trabajo, y vivir, o sobrevivir, gracias al dinero público, me gustaría citar al programa El Intermedio, que tuvo a bien hacer un listado de todas las subvenciones que benefician a empresas, más concretamente a empresarios que, en algunos casos, pueden sobrevivir gracias a planes renove, no sólo de coches, y sandeces similares, que permiten a pequeños negocios, sería más oportuno decir a sus dueños, sobrevivir, gracias al dinero público.
Imagino que a estas alturas de la fiesta la diferencia entre vivir del dinero público y recibir dinero de las arcas públicas por realizar un trabajo que redunda en la sociedad ha quedado meridianamente clara.


Antes de concluir, recuerdo que prometí no extenderme en demasía, me gustaría, aunque pudiera no venir mucho a cuento, hacer una reflexión.
Personas como las que parecen desdeñar el trabajo de los funcionarios, personal laboral e interinos muestran una extraña predilección por llorar en las esquinas, basándose en los problemas que tienen los emprendedores (nuevo y estúpido nombre que se da a la persona que monta un negocio con el fin de ganar dinero). Si muchos de los docentes, médicos, ATS, policías, trabajadores sociales, auxiliares administrativos, etc. hablasen podían contar historias sobre tenerse que separar de la familia durante semanas, de miles de kilómetros de carretera en un mes, de jefes ineptos, elegidos por tener un carné de partido, de accidentes de tráfico, de... Sin embargo, con la excepción de las familias y los amigos más íntimos nadie conoce nada de eso, ni tiene porque conocerlo. Optar por una u otra profesión suele ser una opción personal y aquél que elige trabajar en ciertas especialidades de la administración, en muchas, sabe lo que hay.  Sin embargo, los voceros de los emprendedores, que realmente responden a los intereses de la gran empresa, aunque digan preocuparse por autónomos y pequeños empresarios, se pasan el día quejándose de las, presuntas, dificultades que tienen. Muchas dificultades, entre las que los más ortodoxos neoliberales suelen olvidar la principal: la falta de crédito. 
Rogaría a todos los botarates que se dedican a loar el coraje de los "emprendedores" por quererse lanzar al ruedo, a pesar de los hándicaps, que dejen de soltar estupideces a través de los micrófonos o de los artículos correspondientes. Dificultades, queridos imbéciles, son las que tienen en España más de 11 de millones de personas, que se encuentran por debajo del umbral de la pobreza.
Dicho ésto, sólo me queda por añadir que me siento orgulloso de ser funcionario y de mi labor.
Un saludo.

martes, 26 de febrero de 2013

NACÍ MESÍAS

Nací Mesías. El objetivo de mi existencia era, en esencia, recordar a todos los seres humanos que pertenecían al Dios fundador; al que habían enterrado hacía decenas de siglos en el más absoluto de los olvidos. La proliferación de deidades, que no constituían más que un mal sucedáneo del original, había desviado la atención, y el alma, del hombre de la única verdad, del único Dios. Mi venida al mundo nada tenía que ver con todas esas historias trenzadas en torno a mitos milenarios de madres vírgenes, mesías que mueren y resucitan en primavera y a milagros increíbles. Esa mitología, que lleva cinco milenios circulando por este planeta constituye una invención muy bella, pero invención al fin y al cabo, del hombre para justificar las desigualdades sociales. Yo renací a finales del siglo XX después de Cristo y mi objetivo es redimir al hombre de sí mismo, de su pequeñez, de sus mezquindades. 
La trascendencia del mensaje que había de transmitir implicó que naciera en el seno de una familia que podíamos calificar, sin temor a equivocarnos, de clase alta. De esta manera, a través de los contactos de mis progenitores, más los que yo pudiera establecer, la verdad podría llegar a más personas. Nada como estudiar con algunos de los futuros directores de cadenas de televisión, radio o prensa escrita. 
Mis padres empezaron a intuir que el destino me deparaba algo muy especial cuando yo contaba apenas cuatro años y les hablaba, una y otra vez, sobre la salvación y el verdadero Dios, que dormía en nuestro seno, en el de todos nosotros, a la espera de que le rescatásemos. En un principio me miraban incrédulos. No comprendían que a tan temprana edad su pequeño pudiera hilvanar ese discurso tan complejo y tan ajeno a lo esperado por parte de unos padres de clase alta, seguidores devotos de un falso dios, al que creían único y verdadero. Con el tiempo, tal vez por costumbre, tal vez por convicción, acabaron aceptando el discurso redentor del benjamín de su prole e, incluso, acabaron incorporando parte de las enseñanzas predicadas por mí como una verdad asumida e indiscutible.
Pasaron los años y decidí estudiar Derecho, pues consideré que lo divino ya lo conocía, pero no poseía tanta soltura en lo referente a aquello que rige y modula la vida cotidiana de los seres humanos. Las normas, explícitas o no, que conforman el armazón de la sociedad, y buena parte de los comportamientos de los humanos, me deberían ayudar a conocer el alma social de aquellos a los que había venido a rescatar.
Fueron años bellos, donde conviví con la juventud y aprendí el arte de proclamar la buena nueva, trabajando con pequeños grupos, donde siempre pescaba algún alma deseosa de acercarse al verdadero Dios.
Reconozco que mi labor no se regía por la improvisación. Existía una planificación previa, anterior a mi venida a este mundo, en la que se establecieron las grandes lineas de actuación para conseguir mi objetivo: la conversión a la verdadera fe de la humanidad y todo iba según lo planeado. De esta época datan los primeros seguidores, la adquisición de fluidez verbal y de una oratoria que llegase al futuro fiel, aprender a usar de manera óptima los medios de comunicación, generalmente los relacionados con la universidad y la firme convicción de que los trucos de ilusionismo, milagros lo llaman algunos, resultan innecesarios; la verdadera fe no se alcanza a través de componendas, cuyo objetivo es convencer a través de la impostación, de lo banal.
Si tuviera que resumir este período, y corriendo el riesgo de parecer reiterativo, las palabras que mejor pueden definirlo son las que encabezan el párrafo anterior: fueron años bellos, incluso de cierta despreocupación.
Durante el penúltimo curso de mi carrera, superada hasta ese momento sin mayor esfuerzo, me encontré con el amor de los humanos. Todo mi tiempo anterior había estado impregnado del amor divino, el amor hacia Dios, pero en un soleado día de abril, aún lo recuerdo como si fuera ahora mismo, todo cambió. Desde el primer momento en que advertí su presencia supe que existía otro tipo de amor. Un amor arrebatador, que dislocaba todas mis creencias y arrastraba lo que consideraba inamovible hacia un sumidero sin fondo. En seguida advertí de que se trataba del amor humano.
Aunque no abandoné mi labor pastoral, en mi interior sólo había espacio para aquella imagen que me turbaba y me hacía estremecer con sólo imaginarla. Reconozco que puse más empeño en entablar contacto con mi anhelo, que en difundir la verdad revelada.
Fruto de esa necesidad, casi obsesiva, de compartir cada segundo con aquella persona, que tanto amaba, tuvimos el primer contacto, propiciado por un amigo mío que, a su vez,  tenía una relación de amistad con una persona del entorno cercano de quien sería, en breve tiempo, mi pareja.
En ese tiempo descubrí que el amor carnal no debe envidiar en nada al que se siente por el Creador. En ciertos momentos llegué a pensar que el Sumo Hacedor nos creó exclusivamente para disfrutar de esos momentos de ardiente, y desinteresada, entrega hacia el otro.
Consciente de la imposibilidad de que mi obra de redención pudiese ser continuada tal como se concibió, abandoné mi labor de pastoreo y decidí centrarme en el lado humano de mi ser, sobre el que nadie me había advertido con anterioridad. Fueron años de dicha, en los que tan intensamente viví la fase de enamoramiento como todos y cada uno de los días que se sucedieron después. No sentía ningún deseo de desviar mi vida de aquella boca que todos los días, al despertar, me decía, casi en un susurro, buenos días. Tal vez esa canción que se titula "El dios que fracasó" se compuso pensando en mí, pero yo había encontrado a mi Dios y no sentía deseo alguno de compartirlo con nadie.
Han transcurrido doce años desde que, por primera vez, vi ese rostro que me nubló el entendimiento y anuló cualquier otra consideración previa sobre mi existencia. Hoy, con el teléfono móvil en la mano, esperando con ansiedad la contestación de una persona a la que no conoceré de nada, todo ha cambiado. Mientras oigo una voz femenina que a través del auricular de mi teléfono contesta: "016, Teléfono de Violencia de Género. ¿En qué puedo ayudarle?...", mi amor, mi pareja, mi querido Carlos, yace inconsciente en el suelo de la habitación contigua. Ahora no albergo duda, por Carlos dejé de ser mesías, por su falta de amor dejé de ser humano, cometiendo este acto atroz, del que intento redimirme buscando ayuda para que siga vivo, aunque sé que, a partir de hoy, no volveré a verlo jamás.

domingo, 24 de febrero de 2013

EL DEBER IMCUMPLIDO

Hace tres o cuatro días, en una entrada alentando a los lectores a participar en la manifestación del 23 F, añadí un vídeo en el que Mariano Rajoy Brey, a la sazón Presidente del Desgobierno de España, reconocía sin ningún tipo de pudor que había incumplido sistemáticamente sus promesas electorales (se le olvidó decir, por ejemplo, que la reforma laboral ya la tenía diseñada antes de ganar las elecciones, cuestión que aparece recogida en el libro Indecentes de Ernesto Ekaizer). A cambió de entonar este mea culpa alardeó de cumplir con su deber, como se puede escuchar en el vídeo que adjunto a continuación.



Mariano Rajoy Brey no duda ni un instante en reconocer que ha cumplido con su deber con el sólido argumento: todo lo que hemos hecho lo hemos hecho para sentar las bases del futuro. Uno, que a veces resulta ser una persona muy bruta, no puede evitar recordar aquellos documentales sobre los nazis, en los que Hitler y compañía aseguraban que todas sus tropelías iban encaminadas a garantizar la paz en el futuro de un imperio que iba a durar mil años. Cuáles eran los datos objetivos que acompañasen tal aseveración, los mismos que aporta Mariano Rajoy Brey para hacer la afirmación que nos ocupa: ninguno. Puede que algún seguidor del hombre del puro me rebata: "Don Mariano presentó datos que inducían a pensar que ahora nos encontramos mejor". Puede ser, aunque va a ser que no, como indican los organismos económicos, todos de corte neoliberal, que auguran un 2013 de órdago para la mayoría de los españoles y curiosamente, estos organismos internacionales vaticinan este desastre para la mayoría de los ciudadanos utilizando el mismo instrumento que usted esgrime: las macrocifras.
Sin embargo queda un segundo apartado de las declaraciones, lo referido al deber cumplido, que merece también un repaso, que nos permitirá desmontar la escasa, nula, credibilidad del personaje.


A nadie le cabe duda de que entre las obligaciones ineludibles de cualquier gobernante, más si ha sido elegido de manera democrática, se encuentran aspectos como las de rodearse para la gestión de los intereses públicos de gente honesta, eficaz, así como de conseguir que su acción de gobierno eleve la calidad de vida de sus conciudadanos.
Sobre lo de la honestidad de las personas que rodean a Mariano Rajoy Brey podíamos hablar largo y tendido, pero de eso se encarga, casi a diario, la prensa. De todo lo que ha aparecido en los medios, algunos aspectos ya confirmados por miembros del Partido Popular que afirmaron haber recibido el dinero consignado, en los "papeles de Bárcenas", lo que a uno más le llama la atención son dos cosas aparecidas, que aunque pudieran parecer baladíes indican, desde mi punto de vista, el concepto de honestidad de ciertos personajes.
El primer asunto se refiere a la reacción de Mariano Rajoy Brey cuando se entera de los mamoneos de Correa y los colegas. ¿Son denunciados? No. Simplemente se les destierra a otros lugares más acogedores, donde siguen con sus prácticas.
El segundo caso ha ocurrido hace muy poco tiempo. Parece ser que Mariano Rajoy Brey mostró su apoyo incondicional (costumbre ancestral de Mariano Rajoy Brey, que suele preceder a la aparición de datos aún más inculpatorios que los anteriores para las personas apoyadas por el gallego) a la actual Ministra de Sanidad. Ese apoyo, que como amigo le honra, como gestor de lo público le descalifica por completo, más cuando se ha demostrado que Ana Mato no se ha atenido a la verdad en determinadas, y cruciales, situaciones.


Sobre la capacidad de los personajes que le rodean, obviemos a actores secundarios como el incalificable Carlos Floriano, uno alberga todo tipo de dudas sobre la idoneidad de la gran mayoría de ministros, y camarilla, que se encarga de la gestión de nuestro país.
Conocidas son la cuitas en el Ministerio de Interior, con varias renuncias, atribuidas a "discrepancias" entre los responsables de dicho Ministerio. No es buen jefe aquel que no sabe mandar, que diría el otro.
Pero en otros asuntos, como en Economía, parece más que discutible el nombramiento de los dos ministros del ramo, que en la última época de Aznar, ambos ocupando el número uno o el dos del ministerio que ahora ocupan, quitasen importancia a la burbuja inmobiliaria, llegando incluso Montoro a alentar, en repetidas ocaciones, a los ciudadanos a que siguieran fomentando tal forma de actuar. Pues sí, a pesar de la incapacidad de ambos personajes (sobre la inoperancia de de Guindos se ha escrito mucho en este blog y la actuación del personaje en este último año basta para calificarle) Mariano Rajoy Brey no ha mostrado duda alguna a la hora de ponerles al frente de tan sensible área.
No merece la pena perder el tiempo con Fátima Báñez, la ministra de Trabajo que nunca ha tenido un trabajo, o sobre los intereses de Arias Cañete en algunos de los ámbitos de su Ministerio. Podríamos seguir, por ejemplo, con el ministro que en su tiempo dejó endeudada per secula seculorum la ciudad, Madrid, de la que fue alcalde.
Como docente, Wert merece un apartado especial, que va a ser muy breve. Cómo puede haber sido elegido como ministro de Educación un tipo que hizo un borrador de proyecto de ley con el que, por cierto, puso a todo el mundo en su contra, especialmente si se tiene en cuenta que nadie en el Ministerio de Educación había hecho el correspondiente cálculo del coste económico de implementar tal reforma educativa y cuando se hizo, se llegó a la conclusión de que en esta legislatura no habría pasta suficiente, ni tan siquiera para empezar a dar los primeros pasos en dicha reforma (las reformas educativas necesitan en torno a un lustro para que se puedan empezar a poner en práctica en su integridad).
En definitiva, la confianza en unos tipos, que han apoyado a Mariano Rajoy Brey en los peores momentos, se ha convertido en la llegada al poder de unos tipos que en su larga, y en algún caso mezquina, trayectoria habían demostrado, con creces, su ineptitud.


Sobre el último aspecto que he creído oportuno resaltar cuando se habla de deber y responsabilidad, elevar el nivel de vida de los ciudadanos a los que representa, sólo decir que el hecho de que las exportaciones aumentaran un 3% el año pasado, en 2011 aumentaron más del 10% (ese dato parece que se le olvida), no significa que los ciudadanos hayamos aumentado nuestro nivel de vida. Más bien al contrario, se exporta más porque los ciudadanos españoles estamos caninos y las empresas han perdido una buena parte de su mercado natural, el nacional. De todas formas, reconozco que este dato anecdótico no ilustra si los ciudadanos españoles hemos mejorado nuestro nivel de vida desde que Mariano Rajoy Brey llegó al poder. Posiblemente para ello baste con hablar con Cruz Roja, Cáritas y todo tipo de organizaciones que ayudan al cada vez mayor número de pobres de nuestro país.
Por tanto, no tengo ningún problema en asegurar que su forma de entender que ha cumplido con el deber, dista mucho de, realmente, haber cumplido con el deber hacia los ciudadanos españoles, le votasen o no. Usted, Mariano Rajoy Brey, ha cumplido con el deber hacia los mercados, hacia los bancos alemanes, hacia los especuladores, hacia... Pero, obviamente, usted no ha cumplido con su deber hacia los ciudadanos españoles, por mucho que usted lo crea o lo quiera vender como verdad. Porque, no lo olvide nunca, usted actúa por y para salvaguardar los intereses de los ciudadanos españoles, de todos los ciudadanos españoles, no los de una minoría.
Un saludo.