jueves, 29 de septiembre de 2022

IDIOTARIO (CXI)

Antiguo Régimen: en términos de Historia, dieta que se hizo hace tiempo.


Consentimiento sexual:  con una disposición emocional inclinada a todo lo relativo al sexo.


Empanadilla: mujer que tiene una confusión pequeña.


Escorbuto: enfermedad producida por la carencia de vitamina C, que produce síntomas como cantar: "Mucha policía, poca diversión, mucho hijo de puta vestido de marrón" o "Para vivir alegre y contento, Eskorbuto al parlamento"


Fascitis: patología caracterizada por la inflamación del tejido fibroso, con una alta prevalencia entre los personas con ideología de extrema derecha.


Modernidad: dícese de lo que en un breve periodo de tiempo se considerará antiguo.


Terraplanista: persona con una acentuada discapacidad visual, tanto física  como mental.


Wonder, Stevie: cantante y músico multinstumentista encuadrado en el movimiento que gira en torno a la compañía Motown. Ciego de nacimiento fue elegido por la Dirección General de Tráfico de España para encabezar una campaña contra el uso del alcohol en el acto de conducir. La campaña fue muy aplaudida, entre otras cosas porque el cabeza visible de la misma posee una dilatada experiencia a la hora de ir ciego en un automóvil.

domingo, 28 de agosto de 2022

CUADERNOS DE VIAJE

 En determinadas circunstancias, cuando se emprende un viaje, se hace de dos formas diferentes. Una, la obligatoria, aquella que te traslada en el espacio a un lugar diferente del que resides. La segunda, prescindible, o no, en función de la situación personal, es el que se realiza en tu interior. En este caso, con alguna excepción, he pospuesto esta segundo variable, aunque hubiese un reencuentro, que me hecho pensar y cuestionarme decisiones anteriores (al menos en un primer momento superficial y falto de una reflexión más profunda), que puede que, aunque quisiese repararlas hiciesen imposible volver a un punto anterior. Tendré que invitar a un café o a una cerveza, o a más de una, a esa persona, en ocasiones bastante hermética, que motu proprio me ayudó a demoler la indecisión. 

Imagino que el lector no tendrá mucho interés en mis cuitas personales, imprescindibles, pues ayudan a comprender como percibe el viajero lo que está viviendo, pero poco trascendentes para describir un templo, un río, el desierto, una ciudad o las pirámides. Parece obvio, tras estas pistas, que escribiré sobre Egipto. Egipto, el país de los faraones, de las botellas y las bolsas de plástico inundando el suelo de las ciudades, del desierto y algunos puntos del Nilo; el país del calor, de los contrastes. Contrastes al menos para los turistas, que pueden estar por la mañana en una ciudad con unas infraestructura de los años 60 en España o bañarse en el Nilo ("donde no está contaminado"), para pasar a estar por la noche en un hotel de cinco estrellas, perteneciente a una conocida cadena internacional, en la capital del país, viendo desde el bar de la última planta del rascacielos, una buena parte de ese caos ininteligible que es El Cairo, tanto de día como de noche, mientras te bebes un gintónic. Egipto el país de los contrastes entre el Sur y el Norte, entre la tradición que se resiste a desaparecer y la acomodación del modelo de vida occidental tamizado por la herencia secular musulmana.

Aún no he procesado toda la información, creo que sí la básica, la que alimenta lo que me resulta imprescindible, pero si tuviese que escoger momentos o lugares me quedo con algunos de estos:

La puesta de sol navegando en un barco sobre el Nilo, con el canto a la última oración del día por parte de los muecines de Luxor. 

Karnak y su sala hipóstila. La desmesura arquitectónica, realizada con tal equilibrio que sólo puedes sentirse fascinado y atrapado, sintiéndote tan maravillado como cuando visitas el Museo del Cairo y tienes ante ti los sarcófagos de Tutankamon y parte del ajuar funerario que encontró Howard Carter. 

Abu Simbel y el viaje de tres horas por carretera hasta allí en un convoy de autobuses escoltado por la Policía, para evitar "problemas" con bandidos o combatientes de la guerra civil que se desarrolla en Sudán, país limítrofe. Si a ello le añades una tormenta de arena que vivimos y anécdotas varias, que no merece la pena narrar, pero que nos alegraron el resto del viaje a los que las vivimos, resultó un cóctel más que interesante, y no sólo por la majestuosidad del lugar.

Para uno, al que le apasiona el arte y en especial la arquitectura, Sáqqara se convirtió en algo así como un orgasmo intelectual. Sáqqara, el lugar donde se concibió en toda la Historia de la Humanidad un edificio monumental con tejado, con las incertidumbres plasmadas del gran Imhotep ante esta colosal tarea. Con la pirámide escalonada, del mismo autor, que dio el pistoletazo de salida para lo que después habría de venir y que podemos contemplar en Guiza.

Ahora que lo pienso, a pesar de que pueda interrumpir lo más agradable para el lector, sí ha existido ese viaje interior. Ese viaje dentro del viaje y que, como de costumbre, ha estado protagonizado por los demonios de siempre, aunque creo haber aprendido la lección, de una vez por todas. Empiezo a tener claro que debo ser una persona mucho más interesante de lo que yo sospechaba, a pesar de todos mis frenos y de los fantasmas. Los fantasmas implantados, de manera consciente o inconsciente, desde los tiempos primigéneos,  y que espero hayan saltado por los aires de manera definitiva. Tal vez, solo tal vez, por fin tenga una idea clara de mi sitio. Cuando más pienso en ciertas cuestiones, más considero que todo se debe a un error de enfoque por mi parte. 

El templo de Filae, situado en una isla, y último construido de este tipo, ya en época romana, en cuya construcción está implicado un paisano nuestro, un tal Trajano, nacido en Híspalis. Resulta imprescindible.

Imagino que el lector estará esperando que hable de las pirámides, que son impresionantes, y que consiguieron lo que los faraones querían, que pasaran a la eternidad, al menos su nombre, que ha llegado hasta nosotros. Sinceramente, me pareció algo magnífico, pero a mí lo que más me impresionó es la visión de la Esfinge alineada perfectamente con la pirámide de Kefrén. También me pareció algo fabuloso el paseo en dromedario y observar sobre este animal las tres grandes pirámides. Consejos, si tienes miedo a las alturas, como yo, atrévete, merece la pena. Si eres muy escrupuloso con las condiciones higiénicas, ni lo intentes.

El viernes por la mañana en El Cairo. Tuvimos la suerte de estar allí, al lado de una gran mezquita, cuando los fieles debían acudir a ella. Resulta sorprendente ver a una infinidad de hombres (sí, solo hombres) empujándose para acceder al recinto de oración a través de una puerta minúscula, pero más impactante es aún ver como las calles aledañas se llenaban de grandes alfombras, el que suscribe, y alguno más pisamos una porque no sabíamos para que eran y recibimos, con razón, una regañina, que se llenaron de hombres arrodillados para escuchar el mensaje del imán, entre ellos  nuestro guía. Impresionante.

El tráfico de El Cairo. No voy a describirlo, se puede buscar en Internet,  aunque intuyo que no dará una idea real de lo que pudimos contemplar. Podría contar anécdotas variadas, pero intuyo que perderían parte del significado que tenían para todos los que las vivimos y no lo haré. Solo decir que el tráfico rodado y el peatonal, capaces de atravesar una carretera de varios carriles sin mirar en exceso, constituye en sí mismo parte del paisaje imprescindible y un atractivo más. Los que tengan problemas auditivos con sonidos como los de las bocinas no deberían visitar esta ciudad.

Seguro que se me quedan más lugares, circunstancias o situaciones dignas de narrar, pero tampoco me voy a enrollar mucho en este aspecto, porque creo que a nadie le interesará mucho saber que fuimos a tomar un té con menta a un local muy afamado, que frecuentaba uno de los escritores egipcios más famosos del siglo XX, que murió a finales del mismo, y que tuvimos el honor de compartir nuestro espacio con una cucaracha, que apareció bajo un banco y que nos proporcionó un momento de angustia para las más aprensivas y un momento de risa para los menos escrupulosos.

Los turistas somos vacas a las que ordeñar para muchos egipcios, en especial en el Sur del país, desde Luxor a Aswán, pero también, en menor medida, en el Norte. La idea está clara: debes gastarte la mayor cantidad de dinero posible. Para ellos te pedirán dinero por comprar, por ayudarte, aunque no lo hayas pedido, por hacer algo que ya has pagado, por... Además, no dudarán, si pueden, en estafarte, aunque sean pequeñas cantidades, sobre todo en los cambios. Somos el maná del desierto con forma de euros.

Una de las cosas que suelen hacer es pedirte cambiar monedas de euro en billetes de cinco o de diez. ¿Por qué? Porque todo es "un euro". Y uno se dio cuenta de que esa gente que te cambia diez monedas por un billete ha hecho una gran recaudación. En especial cuando te enteras de que la botella de agua que a ti te cobran a un euro, y que es imprescindible porque no puedes beber agua del grifo y además para evitar la deshidratación cuando haces visitas en lugares que están situados al lado del desierto o en pleno desierto, a ellos les cuesta tres céntimos. 

Existe pobreza, sí, mucha, muchísima, pero también existe gente que consigue sobrevivir de manera holgada gracias a nosotros. Para que el que lea esto se haga una idea, en el mercado que había en Abú Simbel los compradores decían: "sin agobiar", como forma de atraer al cliente. En todos los lugares, más acentuado en el Sur, niños, adolescentes, adultos, siempre hombre, excepto en el poblado Nubio, que también lo hacían las mujeres, se abalanzan con un objeto y con las palabras: "un euro". Incluso en los mercado te ponían prendas en las manos, cuyo precio era un euro de inicio, pero, misteriosamente, cuando entablabas conversación con ellos ese precio se multiplicaba por quince o por veinte. La verdad, era divertido regatear y siempre, yo al menos, me iba con la impresión de poder haber rascado más. Por cierto, lo de irse en medio del regateo da buen resultado, porque te van a buscar, pero cuando van a por ti hay que seguir regateando para aún más el precio del vendedor.

Anécdota, de paseo por un mercado de El Cairo pasamos por un puesto de comida típica, faláfel, que estaban haciendo allí mismo, olía de muerte, y a la vuelta me acerqué (creo que nadie de los que me acompañaba tenía el espíritu aventurero que tenía yo a la hora de probar comida, cocinada, en la calle) me dieron uno y les pregunté el precio, como solo hablaban árabe no nos entendimos y decidí darme la vuelta y pirarme mientras me comía el falafel. Imagino que se cagarían en mis muelas. El mejor de todos los que probé. 

Compartí habitación con alguien que no conocía que era homosexual. Resultó una experiencia nueva y enriquecedora. En el fondo era como cuando en alguna ocasión he compartido cuarto con alguna amiga en un viaje. Nunca me había planteado esta situación y lo único que puedo decir es que nos organizamos muy bien para los turnos de baño y para ayudarnos si alguno necesitaba algo que el otro le podía proporcionar . Una nueva vivencia que añadir al carro de situaciones diferentes que conforman mi paso por esta vida. 

Más anécdotas. Fuimos un grupo de 21 personas y llegamos a la conclusión de que Tinder y Grinder (versión de la primera para personas homosexuales, además de mi compañero había otro) funcionaba y si alguno no mojó, con una árabe o con una pareja de homosexuales, fue porque lo que comenzó como una broma de grupo, quedó en broma. En ambos casos había determinada hasta la hora de cita en los hoteles.

 Una cosa que nos llamó la atención sobremanera: las casas parecían estar inconclusas. Siempre había vigas a la vista sobre el último piso construido, sobre todo en las casas más bajas, muchas más en el Sur. La explicación nos la dio nuestro guía. Los hijos varones se quedaban a vivir en casa de los padres cuando se casaban, construyendo encima de ellos su hogar. Los hijos varones son los que deben mantener con sus sueldo a sus padres si no pueden trabajar y a sus hijos, que, a su vez, mientras dure la tradición, deberán mantener a sus padres cuando estos sean mayores y construir una nueva casa sobre la de sus padres.

Cuando volvía ya en coche desde Barajas me di cuenta del error de enfoque de parte de este viaje, creo que más importante que la muesca que podía haber sido, es ser consciente de que lo que una vez funcionó hubiese funcionado si no me hubiese perdido en laberintos interiores míos, una vez más, porque el trabajo inicial estaba realizado el primer día que fue posible. 

Si vais a Egipto debéis saber que podéis tocar los jeroglíficos de paredes o columnas de los templos o la mayoría de las esculturas del Museo de El Cairo. No son conscientes del deterioro que a la larga puede producir eso, por suerte para nosotros y para desgracia de su patrimonio. Merece la pena tocar ciertas esculturas o ciertas paredes para comprobar la extraordinaria habilidad para pulir piedras que los egipcios tenían hace más de 4000 años, con unas herramientas toscas, que ni tan siquiera eran de hierro en muchas ocasiones. 

La minivisita que realicé al Barrio Copto (cristianos que ayudaron a los árabes, que prometían tolerancia, a conquistar Egipto, liberándolos del yugo bizantino, con los que disentían en aspectos "fundamentales" de la fe cristiana y que les reprimían por desviarse del credo oficial) me provocó la necesidad de volver a El Cairo. El Barrio Copto es una isla de paz en medio de un ciudad que se alimenta de tráfico, ruidos de bocinas y multitudes. Por cierto, aquí se puede visitar la Iglesia, merece la pena verla,  en la que se sitúa, según la tradición, el lugar donde José, María y Jesús se refugiaron cuando huyeron a Egipto. Los coptos (palabra que significa cristiano) son un 10% de los 105 millones de habitantes del país. 

El contraste con las dos mezquitas que visitamos, espacios abiertos rotos por las columnas, es abrumador. Como el lector sabe un no creyente no puede entrar en una mezquita. Sin embargo, durante nuestra visita tuvimos la suerte de acceder a dos, una inmensa como la de Muhammad Ali y otra más pequeña. En ambos casos, además de los espacios diáfanos, de los que he hablado con anterioridad, hay otra característica, la altura de los techos, de las cúpulas, que proporcionan al que la frecuenta una sensación de amplitud y de pequeñez frente a ese dios, o a ese arquitecto si no resultas ser creyente.

Resulta curioso este tipo de viajes en los que la mayoría de la gente no se conoce y como se va conformando el grupo, los roles, las interacciones, las personalidades, pero, sobre todo, lo que cada cual puede aportar para que él y los demás se lo pasen lo mejor posible y eso también va a formar parte de la geografía de Egipto, al menos en mi recuerdo. 

A continuación de publicar esto tengo que volver a mi vida cotidiana, a una conversación pendiente, a decidir que hacer sobre ciertos aspectos pendientes, pero antes de todo ello deseaba contar, aún sin haber asimilado todo, como he vivido en mi interior las ciudades, el desierto, casi infinito y al que he decidido volver para vivirlo de otra manera, el Nilo, la miseria, la grandeza de las 20 dinastías, la convivencia, los errores, la autoestima, el carisma, el calor, el sudor, la sensación de ser solo una fuente de ingresos para los lugareños, la gran cantidad de Policía que había por todos los lados con el Kalasnikov como compañero inseparable (chavales de no más de 20 años lo llevaban como si se tratase de un juguete), la suciedad, la belleza, la facilidad para adaptarse a los diferentes entornos... En fin, escribir sobre una  experiencia agotadora, insuficiente, pero magnífica.

miércoles, 17 de agosto de 2022

ESPERO Y DESEO QUE TE VAYA BIEN

 Creo llegado el momento de contarte, y contarme, porqué. Por qué todo acabo de esa maner,a inesperada y abrupta, a través de una llamada, ni tan siquiera cara a cara.

Puede que deba comenzar por el final, por la forma. Como sabes, como sé, las decisiones importantes en la vida ocurren tras un tiempo de reflexión, sufrimiento, incertidumbre o cualquier otro aspecto que pueda conmover los cimientos de una persona. Por tanto, no se trató de un hecho irreflexivo, fruto de la impulsividad. Hacía meses que en mi mente rondaba la idea y en los dos o tres meses anteriores a transmitírtelo se había convertido en una certeza. Por supuesto, mi intención era hablarlo contigo en persona, pero la maldita distancia, interpuesta por las circunstancias, lo aplazaba semana tras semana. 

¿Qué me llevó a tomar la decisión de hacerlo a través del teléfono? El dolor. El dolor de no decirte que te quería a través del altavoz por no mentirte. El dolor de que no te dieses cuenta de que llevaba un par de semanas sin hablarte de amor y sentimientos y que tú no te dieras cuenta. El dolor de no saber cuando podría estar frente a ti para contarte que no quería seguir junto a ti. El dolor de alargar algo que para mí ya no tenía sentido.

Puede sonar absurdo que, tras ser yo el culpable de la ruptura, hable de dolor propio. Pero así lo viví.

Mi punto de vista puede resultar extraño, pero creo que, en el fondo, se basaba en el respeto hacia ti. Yo no puedo controlar cuando amo o dejo de amar a otra persona; pero sí puedo tener control sobre el respeto que siento hacia alguien y considero que comunicar a tu pareja que ya no deseas seguir, cuando en tu interior ya murió ese latido con su nombre, se puede considerar un acto de respeto. Porque, sabes, difiero de ti en algo: las palabras no se gastan por usarlas. Lo que se deterioran son los sentimientos y lo que degrada una relación, casi hasta lo humillante, es pronunciar palabras huecas, que perdieron su sentido hace tiempo. El respeto hacia quien quieres consiste en que esto no ocurra. Y te respeto, como te respeté cuando tuve ocasión de estar con otra mujer de manera ocasional y no lo hice, porque merecías y aún mereces todo mi respeto.  

He comenzado por el final, o casi, y, tal vez, debería contarte qué ocurrió para dejarte de amar. Podría parecer absurdo narrar cómo se empieza a dejar de amar a alguien. ¿Existe un punto de inflexión en el amor? En este caso sí, e intuyo que si te hablo de la ciudad donde nos conocimos y la segunda que volvimos a ella, casi seguro que recuerdas lo que aconteció. Lejos de pedirte fidelidad o zarandajas por el estilo, solo quería que compartieses conmigo el poco tiempo que teníamos para estar juntos. En el fondo, ya que no solías decir que me amabas o que me querías, ese interés por estar juntos me hacía sentir querido o amado. 

Después hubo alguna otra circunstancia similar que me empujo a tomar la decisión. El estilo de relación que teníamos nos proporcionaba una infinidad de tiempo libre para que cada uno, por su cuenta, hiciese lo que apeteciese dónde, cuándo y con quién quisiera. Pero el tiempo, el escaso tiempo, del que disponíamos para estar juntos para mí era importante. Quería vivir el mundo contigo, a través de ti. 

Una cuestión que suele pasar desapercibida tiene que ver con mi tiempo libre. Por mis circunstancias tengo mucho más espacio para ocio y para descansar que la mayoría de gente. Cuando la persona con la que tienes una relación no dispone de unos períodos semejantes de descanso, se debe rellenar esa diferencia de alguna manera, siempre esperando. Lo haces porque deseas compartir hasta el último segundo con ella, sin más. Tal vez por ello, cuando tú insistías aquella vez en irte de vacaciones sin mí me sentí mal. 

Como bien sabes, jamás te pedía cuentas de con quién ibas o lo qué hacías, como tú tampoco lo hiciste conmigo (comprobaste que existía otra forma de libertad), pues nuestra relación se basaba en la confianza y eso me parece algo maravilloso. Algo que siempre recordaré de ti. Igual que siempre tendré presente cuando escuchaste esa canción de León Benavente, Estado provisional. Me dijiste que era muy bonita, pero muy triste. Ahora sé que eso me cautivó de ti. Conseguías, casi siempre, que la tristeza quedase lejos, en un país sin nombre ni accesos. Eso me gustaba tanto de ti. Tal vez sea lo que reflejaba tu sonrisa, que sigo representando en mi recuerdo en ocasiones.

Teníamos nuestra canción, esa versión que hizo Manu Chao de un tema que se volvió muy famoso, poco después de adoptarlo como nuestro, en boca de una artista muy famosa. En perspectiva, creo que el que tema que mejor nos reflejaba era Ser brigada, también de León Benavente. Una mujer y un hombre que se encuentran, con sus cargas respectivas, y que deciden, a pesar de todo, construir su pequeño universo, por el mero hecho de arrojarse juntos hacia lo que haya de venir. Fuimos brigada y siempre sentiré añoranza de ese período.

Te amé igual que después me sentí vacío y necesitaba estar lejos de ti. En ese momento me inventé, ahora lo sé, la excusa de que amaba a otra mujer. Siempre utilizo esa excusa y esa mujer, pero tengo plena conciencia de no amarla, a lo sumo puedo llegar a desearla, como a otras mujeres, pero sin que exista una verdadera posibilidad de que nada pase del plano mental al real. Cada cual construye sus castillos en el aire para seguir avanzando en la vida y el mío fue ése. Tal vez, ese constructo me ayudó a dar el paso de dejarte, estoy dándome cuenta de ello según escribo esto.

Como bien sabes, me encanta viajar y junto a ti se convirtió en una constante. Me encantaba esa faceta tuya, como me gustabas con gafas cuando visitábamos monumentos. Reconozco que te hecho de menos en ese aspecto. Como hecho de menos, los restaurantes, las excursiones de un día.

Te dije que había comenzado por el final, o casi, pero aún queda algo que contarte sobre ese período. Tarde un tiempo en dejar de sentirme como un cabrón cuando rompí contigo. Aunque no te lo creas te quiero, para mí, como ya sabes, es algo distinto a amarte, y sentí infinitamente el dolor que te había provocado. Te considero una persona maravillosa y lo último que deseaba era hacerte sufrir. Aunque intuyo que de poco sirva esto que te cuento, me odiaba por generarte sufrimiento. Como te he dicho, desde mi perspectiva, no existía otra opción, pero sentí, siento, haberte provocado dolor. 

Cuando la gente me preguntaba por qué había roto solo podía decir que la culpa era mía. Te considero una bellísima persona, creo que mejor que yo, y esto se lo decía a todo el mundo que te conoció. Dudo mucho que encuentre alguien mejor que tú en ese sentido y, en ocasiones, hecho de menos estar contigo, pero sé que hice lo correcto, para los dos. 

Espero, y deseo, que te vaya bien.


P.D.: Noches de bohemia podía ser la otra canción que nos representaba en aquella época. He vuelto a escucharla hace unos meses, después de mucho tiempo.

sábado, 13 de agosto de 2022

CUADERNO DE VIAJES

 El mar se está convirtiendo en un elemento necesario y casi imprescindible. Vivir tierra adentro, con horizontes lineales y predecibles, comienza a resultar insufrible. Sin embargo, existen dos mares distintos en uno solo: el de los que lo conocemos fugazmente y el de aquellos que son parte de él.

Los primeros, en su mayoría, rozan con él lo mínimo imprescindible. Bañarse un rato ínfimo en él y coger el color de piel necesario para que poder presumir a la vuelta de haber estado en la playa. Por la tarde la piscina del hotel, las actividades organizadas, una cerveza o un refresco de cola... La noche se hizo para el paseo marítimo. Hordas caminando, la mayoría en la misma dirección, hacia ningún lugar. No se molestan en mirar la Luna sobre el mar, ni en acercarse al agua o pasear por la arena. ¿Para qué? Han estado en la playa. La marabunta, ciega, seguidista, casi avasalladora (en especial si caminas frente a ella) se conforma con repetir, fuera de lugar y de horas, los hábitos cotidianos. 

Creo que tuve la suerte de compartir el sonido del agua mientras la Luna rielaba en el mar con la persona que más quiero en el mundo y creo que tuve la suerte de enseñarle a ver y, casi seguro, a disfrutar de ese retazo nocturno que la gente apresurada en busca de la nada se niega a disfrutar.

Los que forman parte de la geografía del mar, aquellos que viven a su lado día tras día, tienen sus playas, lejos de urbanizaciones y extraños, haciendo allí lo que han hecho siempre, sea lo que sea que hayan hecho. No existe el horario invisible de las comidas masificadas del hotel ni los juegos estereotipados; solo viven allí con el mar de fondo.

Este mar, padre de culturas milenarias, que en esta ocasión emerge rodeado del desierto conquistado por el plástico. Mar de navegantes de cabotaje, de creadores de dioses, de filósofos y de formas de gobierno. Mar de sol, de Luna Llena, de futuro, de todo lo que no tenemos los que moramos aferrados a la dura tierra estival.

Comer para subsistir o para deleitarse. Existen pocas cosas más sublimes que una buena comida y pocas experiencias más insatisfactorias que una mala vianda, y más si pretende disfrazarse de algo sofisticado. Ambas experiencias vividas en un solo día, de lo esperpéntico a la casi divino. La reflexión surge con la rotundidad de quien se siente estafado y horas después mimado: demasiada gente haciéndose pasar por cocineros ilustres, cuando en realidad solo son unos iluminados que inflan la factura de sus platos, para disimular su mal hacer. Pero, a cambio, conviene dar las gracias a todas esas personas que apuestan por la buena cocina, que no siempre debe ser ultravanguardista, utilizando buenos productos, puntos de cocción adecuados y presentaciones que incitan a comer. Una simple fritura de pescado, un costillar con salsa barbacoa, un pulpo a la brasa sobre espuma de patata o un rape con alcachofas (mientras se contempla la Luna Llena sobre el mar) pueden contener ese mismo amor por una profesión y respeto hacia los clientes que la creación más sofisticada o vanguardista.

Creo que una de las cosas que he hecho bien con mi hijo es educar su paladar, lo tiene más selecto que yo. Paladear un pequeño manjar, disfrutando todo lo que puede aportar a los sentidos. Un legado que espero transmita a sus hijos, si los decide y puede tener.

El mar. Siempre el mar. Promesa de redención y de huida. La Luna Llena como símbolo de todo lo que pudo ser y nunca fue y de esa búsqueda que continúa. Mar de rayos lejanos, que rasgan la noche con la brusquedad de lo instantáneo e imprevisible y, a la vez, con la dulzura de lo nuevo.

Reflexiones sobre sexo, casi perfecto, permanecen en el recuerdo. Tal vez la medida de como creció todo, hasta que todo saltó por los aires por la codicia. 

Soledad como trabajo titánico. Soledad como hábitat tiránico. Soledad como un todo. 

Y allí, casi de vuelta, en medio de nada, aparece ella: rubia, preciosa (hubo que mirarla una segunda vez para cerciorarse de que en realidad era tan bella), no muy alta, acompañada. De inmediata la mente lanza un mensaje contundente: es esa mujer de la que uno se podría uno enamorar con facilidad. Cruce de miradas continua. No existen los acompañantes. Al final vence la sensación de una cafetería en medio de una autovía no puede ser el inicio de nada. Pero por el cerebro pasa una y otra vez que podía haber sido ella. Una última mirada de despedida. Despedirse de nada.

Y cerca del hogar aparece cierta ansiedad; un ahogo que impide terminar las frases enjuagado hasta ese momento en el agua salada. De nuevo, volver a empezar y, en cierta manera, volver a terminar.

jueves, 23 de junio de 2022

EL PROCESO ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LA MODERNIDAD.

Se avecinan cambios en Educación, al menos de forma nominal. La Ley Wert era un bodrio, copiada, en cierta forma, del ideal estadounidense, un sistema educativo puesto en entredicho mil veces, que tiene unas grandes universidades, pero una enseñanza elemental que deja mucho que desear. 
El hecho de que la Ley Wert fuese un bodrio no significa que la LOMLOE sea mejor. Tal vez, solo sea distinta. 
Pensando que el gran hacedor de esta ley es César Coll, con la colaboración de otros expertos como Elena Martín, gente que ya estaba en la época de la LOGSE (que no fue tan mala ley, pero tampoco la panacea), uno se da cuenta de que la vanguardia educativa son gente que andan por los setenta años y que no han pisado un aula en mucho tiempo o nunca. Teniendo en cuenta que los Coll, Marchesi, otro que tal baila, y compañía nunca han reconocido errores y siempre han cargado la culpa en los docentes, pues parece que la cosa no empieza bien.
Anécdota, he leído que Álvaro Marchesi, impulsor de la LOGSE, de nuevo está inmerso en un proyecto para evaluar a los centros. Existe la posibilidad de que algunos, como yo, vivieran evaluaciones hace unas dos décadas, de otro proyecto en el que estuvo involucrado. No recuerdo muy bien todo lo que evaluaba, pero sí que en la evaluación a los alumnos había alguna pregunta obsoleta sobre la Unión Europea y que los chavales, en muchos casos, tras un bombardeo de pruebas (creo recordar que duraban dos días), respondían lo que les salía del nardo. Lo que da mucho que pensar sobre su capacidad real y su conocimiento de cómo funcionan los chavales a los que quieren ayudar.
Pero en esta entrada hay para todos y no vamos a dejar inmaculados a la derecha y a la ultraderecha y su burda maniobra sobre el adoctrinamiento en las aulas, que no existe (tal vez sí, casi seguro, en los centros religiosos). Es más, si supiesen en que consiste el adoctrinamiento desde el punto de vista de la Instrucción, verían que los verdaderamente adoctrinados son ello, pues desconocen la ley que critican, y solo repiten consignas lanzadas, intencionadamente, por políticos y pseudoperiodistas.  Uno escuchó que explicar que Felipe V centralizó el poder, con la excepción de vascos y navarros, que le ayudaron contra el candidato de los Austrias (eligieron el bando ganador; lo que no ocurrió en las Guerras Carlistas) es adoctrinamiento. En realidad, Felipe V siguió lo que ocurría en la Francia de su abuelo, Luis XIV, y de paso castigó a los rebeldes (que no les vendan el cuento, los más castigado fueron los valencianos, a los que se les prohibió hasta el Código Civil, cosa que no ocurrió con los catalanes). 
En fin, ruido.
Una de las cuestiones que no cambia, pero que está generando mucho ruido, son las competencias. Las dos leyes anteriores, una del PSOE y otra del PP, hablaba de las competencias (aunque cada una tuviese las suyas, muy parecidas), pero es ahora cuando parece, al menos en algunos lugares, que está generando polémica. ¿Por qué?
En primer lugar aclarar que esta idea viene de Europa y que conceptos como la educación a lo largo de toda la vida, relacionadas con las competencias claves, son uno de los estandartes de la UNESCO desde hace décadas.
Ahora convendría conocer que son las competencias claves Educación. Las competencias clave son una de las preocupaciones de siempre de los que nos dedicamos a la Educación Especial: la generalización de los aprendizajes. Es decir, usar lo aprendido en los diversos contextos. Todo esto va acompañado de los palabrhostios de rigor: transversalidad, educación permanente, dinamismo (que uno piensa que las competencias van a marcarse una sesión de baile de salón) y demás.
Hasta aquí, por mi parte, no hay ningún problema... o sí. Sí, porque algunos contenidos han de ser teóricos, muchos. Sí, porque se deben trabajar aspectos como la memoria, porque la memoria es algo más que almacenar información. La memoria también consiste en saber rescatar la información cuando es necesaria (aunque muchas veces lo hagamos sin darnos cuenta) y saber que conocimientos, actitudes o procedimientos debemos aplicar en cada momento también es competencial. ¿Y para qué sirven los contenidos teóricos? Para lo mismo que trabajar por proyectos, para nada si los contenidos trabajados no tienen interés para el alumno. 
Alguien podrá pensar que soy el típico tío que enseña la lista de los Reyes Godos (a los que defienden que se enseña la lista de los Reyes Godos en la Educación Obligatoria solo decirles una cosa: ¡gilipollas!, a ti también te han adoctrinado, pero los del otro bando), pues no. Me apoyo, cuando lo considero oportuno, en el ordenador, he utilizado alguna vez Kahoot, hago presentaciones cuando explico habilidades sociales a un par de grupos, utilizo el role playing  para explicar ciertas cosas a esos grupos, el móvil y sus diccionarios para comunicarme con algún alumno inmigrante recién aterrizado, e incluso, a un alumno con altas capacidades le he enseñado a hacer una Site y un blog. Pero, por el tipo de alumnos  que tengo sigo utilizando la explicación magistral, los bloques en base diez ensartables... 
¿Por qué critico entonces las competencias?
En primer por la excusa que se da: dar respuestas a un futuro cambiante, incierto, desconocido. ¿Pero como vas a dar respuesta a lo que no conoces? Y, por otra parte, desde que yo comencé en esto de la Educación ha habido muchos cambios y, la gran mayoría de los docentes, nos hemos adaptado. Pero no solo los docentes, también se han adaptado mis amigos, algunos cincuentones, a los nuevos requerimientos del sistema. ¿Y cómo lo han hecho si no estaban formados para aprender a aprender (alguno se saco el Graduado Escolar ya mayorcito y han sido capaces de tener trabajo y sacar adelante a una familia)? Que cada cual aporte su respuesta.
He hablado del trabajo por proyectos, esa gran novedad que nos venden cada poco, y que, en realidad, surgió hace un siglo. Trabajar por proyectos consiste en buscar un tema, problema o cuestión y, de manera interdisciplinar, llevarlo a cabo, partiendo de los conocimientos previos... En realidad se trata de poner en practica el aprendizaje por descubrimiento de Jerome Bruner y que, no me parece mala idea, ni tampoco el andamiaje, tan usado en Educación Especial. Lo que sí me parece cuestionable es su implementación en muchos casos, que sea la única forma de trabajar (en la vida no se suele trabajar por proyectos) y  su validez.
Uno, que ha visto proyectos muy chulos, sabe que algunos padres se acaban convirtiendo en ejecutores de una parte del proyecto de sus hijos. Alguien podrá decir: "los padres deben ayudar a aprender a sus hijos". Falso. Los padres deben educar en valores, no enseñar, ni mucho menos realizar las actividades en nombre de los niños. Esto es tan absurdo como ayudar o hacer los deberes de los niños. Si alguien ayuda constantemente a su hijo a hacer los deberes, debería ir a hablar con el docente de su hijo para comunicarle que su pequeño o su  adolescente, no aprende nada con él. 
Por otra parte, ¿quién asegura que lo trabajado en un proyecto hace dos trimestres o dos años permanezca en la memoria del alumno? ¿Cómo se sabe cual es la utilidad real para el futuro de lo trabajado en un proyecto en el futuro del alumno, si en muchos casos no saben si será útil hoy? 
Voy a poner un ejemplo personal. El alumno de altas capacidades al que he dado clase este año ha participado en un concurso literario, que eligió entre tres que le presenté, tras aceptar el chaval la idea. Como acto final tuvimos que ir a la oficina de Correos del pueblo donde vivimos, porque había que enviar todo por esa vía. Le ofrecí la experiencia, junto con la directora de la oficina, de conocer los pasos para enviarlo , además por correo urgente porque vencía el plazo de presentación. ¿Le va a servir en su futuro? Ni p... idea, pero era lo que había que hacer y era parte de una tarea más amplia, que era presentarse a un concurso. Saben dos cosas: trabajar con un chaval con altas capacidades y muy motivados es un lujo, que no responde al día a día. Y dos, fuimos a finales de abril a hacerlo, si le preguntasen a día de hoy los pasos que tenía que dar, estoy convencido que recurriría al último: si no sabes como hacerlo, pide ayuda. 
He introducido un aspecto como el de la motivación, que considero crucial, junto al de la respuesta a los alumnos con necesidades educativas, sobre todo los que tienen necesidades educativas especiales. 
Uno de los mantras de la "buena nueva" es que este tipo de actividades van a motivar más a los alumnos, consiguiendo que la motivación intrínseca sea el pilar sobre el que se asienten toda la acción de los educandos. Esta idea es más que cuestionable. Los alumnos van a seguir encontrando dificultades en determinadas áreas en función de sus capacidades,gustos o intereses. Posiblemente, con el paso del tiempo, se ceñirán a aquello que dominan y se repartan el trabajo de esa manera, porque, en el fondo, es una forma de trabajo en equipo, donde cada uno da lo mejor de sí, en el área que ya domina. A los niños más pequeños es más fácil controlarlos, a los adolescentes no tanto. 
Sin embargo lo que más preocupa son aquellos alumnos con problemas para comprender el término n de una progresión aritmética, los que no comprenden la formulación química o son incapaces de realizar una comprensión de un texto oral o histórico. ¿Cómo se trabaja eso por proyectos? Porque, saben, competencias también es trabajar, e insistir, conceptos y procedimientos una y otra vez, para que sean capaces de analizar e interpretar un texto literario, histórico o periodístico. Porque hay alumnos que tienen problemas cuando llega el pensamiento hipotético-deductivo, con la única finalidad de crear unos esquemas de pensamiento que puedan aplicar a su vida.
De igual manera existen alumnos con problemas que nada tienen que ver con la Escuela, que arrastran esos problemas al entorno educativo y lo que primero necesitan es lo que no tienen fuera. Todos los que nos dedicamos a esto sabemos que en este tipo de casos el problema está en el entorno familiar y/o social y es aquí donde deben producirse los cambios (servicios sociales). Ya se puede ofrecer lo mejor de lo que mejor, que si un niño no duerme las horas necesarias, carece de afecto, no desayuna... ni César Coll va a obrar el milagro. 
Por no hablar de la desmotivación de ciertos adolescentes, que los están porque es lo que toca en una edad conflictiva, en la que chocan con sus padres, los docentes y, en muchas ocasiones, consigo mismos. Sería una temeridad obviar que esta etapa de la vida no es fácil y, en muchas ocasiones, no tiene nada de bonito, ni de fácil ese proceso de tránsito hacia la edad adulta. 
Uno también tiene reparos hacia este tipo de proyectos cuando se habla de alumnos con necesidades educativas especiales. ¿Por qué? Por conocer cómo se estructuran los refuerzos que esos niños precisan, dada la importancia de este  que este tipo de apoyos tienen para los alumnos. Y antes de que nadie diga nada me gustaría reseñar que los apoyos de Educación Infantil los hago siempre dentro del aula, siendo mucho más complicado los de Primaria, porque suelen coincidir alumnos de diversas clases. Uno, que lleva tiempo en esto, conoce casos donde esta metolodogía tan nueva y chachi importaba más que el niño con un Trastorno del Espectro Autista, con los consiguientes problemas, algunos muy serios por las características del alumno, para el crío de Educación Infantil. 
Para concluir, estoy leyendo con asombro que en la Comunidad Valenciana en Educación Secundaria va a haber profesores de ámbitos y no especialistas. Uno considera que no parece muy oportuno que un profesor de Matemáticas imparta Geología, por ejemplo, porque, evidentemente, el dominio de ese área no es el mismo. De hecho, uno recuerda como se apelaba en la LOGSE a la Epistemología para la mejora de la práctica docente. Si, de verdad, como estoy leyendo se está sacrificando el conocimiento profundo de una área en pos del modelo, tenemos un serio problema. 
Un saludo.






sábado, 11 de junio de 2022

IDIOTARIO

Amistad entre hombre y mujer: cuando el hombre o la mujer, o también se puede producir de manera mutua, piensan que su amigo o amiga no tienen un buen polvo.


Amor: forma diferida de negocio para los abogados matrimonialistas.


Buena Vista Club Social: agrupación musical cubana creada en los años 90, que grabaron un disco de gran éxito con música tradicional cubana. Se sabe que, a pesar de su empeño por pertenecer a dicho club, ni Steve Wonder ni José Feliciano fueron admitidos.


Hortocultor: persona cuyo oficio es cultivar y cuidar la huerta, que está hasta el culo de tanto cavar, quitar malas hierbas y agacharse.


Inflación: estado en que se encuentran los testículos de  mucha gente ante la subida desmedida de precios que estamos sufriendo.


Me gustaría volver a la infancia: forma sutil de decir que tu vida de adulto es una mierda. 


Piscifactoria: fábrica donde exclusivamente trabajan personas nacidas entre el 19 de febrero y el 20 de marzo.









jueves, 9 de junio de 2022

¿EL SENTIDO DE LA VIDA? PREGUNTA ERRÓNEA

El que suscribe, que se va haciendo viejo y casi gruñón, observa su entorno con dos sensaciones encontradas: desinterés y curiosidad. 

Desinterés, porque existe una gran previsibilidad en lo que acontece, incluida la guerra de Ucrania, donde Pedro Sánchez ha mostrado su parte más rastrera, postrándose de hinojos ante el amo, el viejo senil, que jaleaba la invasión de Irak en su día.  Previsible como la campaña de la derecha, y de cierta parte del progresismo, para bajar los impuestos para facilitar la vida a los ciudadanos y a los pequeños empresarios, mientras las multinacionales duplican sus ganancias. Previsible como los absurdos progresistas y su pseudofeminismo, pseudofeminismo y su pseudomoral y sus aberrantes leyes, que tanto daño están haciendo a la clase trabajadora y a todo aquel que consideran su enemigo. Previsible como la ultraderecha, que decían combatir los progres y que han alimentando con sus pseudocreencias, y sus discursos vacíos, adaptados al oyente, que intentan ocultar su única finalidad: favorecer a las multinacionales, culpando de todo a rojos, inmigrantes... Previsible como esa mujer que me pudo gustar y solo brillaba cuando abandonaba su papel de perfecta equidistante. 

Sin embargo, sigue moviéndome la curiosidad. Curiosidad por conocer de dónde venimos (la Historia); cómo hemos llegado hasta aquí (los descubrimientos de l Física, de la Química, de la Astronomía...) y qué motiva a las personas a comportarse de una u otra manera. Me parece fascinante este último aspecto. Al igual que me parece fascinante la curiosidad y también me sorprende que existan personas, muchas, sin curiosidad; empeñadas en vivir sin mirar más allá de su propia nariz. Las cosas pasan a través de ellas, sin más. ¡Curioso!

Pero si hay algo que me causa desinterés, a la par que curiosidad, es toda aquella gente que enarbola como algo trascendental esta frase: ¿Cuál es el sentido de la vida? 

Si lo respondemos desde un punto de vista individual es el que cada uno quiera darle: ayudar a los demás, ser multimillonario, no tener curiosidad, comprarse un adosado y veranear en Marina d`Or...

Por contra, si la respuesta se intenta dar desde un punto de vista del ser humano como especie, no cabe duda de que el sentido de la vida es perpetuarse, como ocurre en el caso de cualquier otra especie.

Alguien me puede tildar de simple, pero cuando lea lo que voy a argumentar a continuación puede que opine distinto, o no. 

La pregunta, al menos si se intenta responder abarcando a toda la especie humana, está mal planteada (lo siento, pero la cuestión no admite otra interpretación). La cuestión debería ser algo parecido a esto:

¿Qué ha supuesto para la raza humana tener la capacidad de ser conscientes de nuestra existencia, de que esta es finita y de que formamos parte de un entramado, el Universo, mucho mayor, al que no podemos dominar?

Preguntas como la del sentido de la vida, la existencia o no de vida después de la muerte, incluso las formas de organización social ( influidas por creencias religiosas y de otro tipo. que tienen que ver con nuestra capacidad de ver más allá de nuestra vida, véase por ejemplo la monarquía) provienen de nuestra capacidad de ser conscientes de nuestra consciencia.

Nosotros, mal que le pese a alguno, no dejamos de ser animales y nuestra existencia no difiere en esencia de la de cualquier otro ser vivo: nacemos, crecemos, nos reproducimos (la mayoría de nosotros) y, por último, acabamos siendo pasto de los gusanos, como cualquier otro ser vivo. Lo que nos diferencia es nuestra capacidad intelectual, que tiene una herramienta fundamental para acceder al simbolismo y a manejar ideas abstractas, que ningún otro animal posee: el lenguaje oral y su alter ego, el lenguaje escrito. Nuestros dioses, nuestras preguntas filosóficas (como la del sentido de la vida), nuestra organización social, en especial la de las sociedades complejas y otros sinfín de cuestiones, solo pueden existir porque tenemos un lenguaje oral que nos permite realizar unos constructos simbólicos imposibles sin él (al menos en todo aquello que conocemos hasta el momento); siendo este lenguaje y este simbolismo el que facilita que podamos acceder a pensar en nuestra existencia, en nosotros a través del tiempo y en nuestra especie en conjunto dentro de un contexto natural y social, cada vez más amplio.

Por tanto, en mi modesta opinión la pregunta no debería ser: ¿Cuál es el sentido de la vida? Si no: ¿Esa capacidad simbólica que nos ha llevado a ser conscientes de nosotros mismos, de nuestra finitud, cómo ha influido en nuestra evolución como especie?

Aunque pudiera parecer una nimiedad, creo que la trascendencia, en este caso sí, de la pregunta y de su respuesta, o respuestas, puede que diese una percepción más ajustada no sobre el sentido de la vida, pero sí de ciertos aspectos de nuestra evolución, que, muy posiblemente, hayan marcado parte de lo que somos ahora.