domingo, 24 de septiembre de 2017

CUENSOS (CUENTOS DE VIDA CASI EN VERSO)

ENCERRÉ EL MIEDO ENTRE SÁBANAS
SIN CERRADURAS NI FRASES.
RECORTÉ MI MAPA, MIS FRONTERAS
ENTRE UNOS BRAZOS Y SUS PIERNAS ABIERTAS.
LA ÚNICA VIOLENCIA ESE GLAUCO DESVESTIDO
 EN LA MIRADA PERDIDA
DESAFIANDO A MI RAZÓN DE LO SIMPLE.



AVANZAMOS HACIA ALLÍ,
HACIA UN LUGAR DESENFOCADO
SIN ESPERANZA NI PREMIO,
NAVEGANDO EN LA HUMEDAD DE LOS LABIOS,
POR CAMINOS LÚBRICOS,
INEXPLORADOS Y ACCESIBLES,
DONDE LAS PALABRAS RESULTAN UN LASTRE
DE ESENCIA DE FRACASOS ACUMULADOS
MEJOR JUGAR A JUGAR,
LAS NORMAS SE DESLIZARÁN,
SI RESULTA NECESARIO,
A TRAVÉS DEL ATAÚD DE LA RUTINA.



DECIDÍ SABER
DECIDÍ EQUIVOCARME
DECIDÍ NO HACER DAÑO
DECIDÍ EQUIVOCARME.
DECIDÍ EVOCAR EL OLOR A MAR
DECIDÍ SABER
DESPUÉS DE DECIDIR EQUIVOCARME.
NÚMEROS,  EL PASADO, CURIOSIDAD 
UNA FORMA DE PEDIR PERDÓN.
UNA FORMA DE ENMENDAR UNA ELECCIÓN.
DECIDÍ SABER.
DECIDÍ EVOCAR EL OLOR A MAR.



CHANEL, PENUMBRA,
DESCENDER ENTRE TABÚES, 
ENCONTRAR LA FE
SIN BUSCARLA.



MUERE LA GENTE EN VIDA,
CRUCIFICADA POR CAUSAS AJENAS.
MIENTRAS,
 UNAS MANOS RECORREN, LENTAS,
UNOS LABIOS CERRADOS, 
BARRIDOS POR EL SILENCIO
DE UN DESEO VOCIFERANTE.

LA GENTE CREA MUROS
AL OTRO LADO DE LA TELEVISIÓN.
MIENTRAS,
 DOS LENGUAS SE BUSCAN, 
DEVORADAS POR LA ANGUSTIA
DEL TIEMPO TRANSCURRIDO
SIN ENCONTRARSE.

HABLA LA GENTE CON CONVICCIÓN
SOBRE LO IMPORTANTE.
MIENTRAS,
UN PECHO ES RECORRIDO
COMO LA PRIMERA VEZ,
SIN PREMURA POR CORONARLO
HASTA EL ESTREMECIMIENTO.

LA GENTE DECIDE ENFRENTARSE
ODIANDO A UN DESCONOCIDO.
MIENTRAS,
ALGUIEN MIRA UN ROSTRO 
EN EL MOMENTO EN QUE DEPOSITA 
SU ALMA ATRAPADA
ENTRE SUS PIERNAS.

VOCIFERA LA GENTE CON DETERMINACIÓN
SOBRE MISERIA
MIENTRAS,
UNOS BRAZOS RODEAN
UN CUERPO DESNUDO 
SIN GENTE MURIENDO,
SIN GENTE CREANDO MUROS,
SIN GENTE HABLANDO.
SIN GENTE ENFRENTÁNDOSE.

jueves, 21 de septiembre de 2017

LA NO INTERNACIONAL

"Cambiar todo para que nada cambie".

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Con total seguridad el lector conocerá el dicho: divide y vencerás. Nada más cierto. Una organización cohesionada, aunque sea de pequeño tamaño, tendrá más fuerza que un numero ingente de individuos sin ningún tipo de orden y concierto, o separado en diversas facciones, que, por si fueran poco, compiten entre ellas.
En los últimos tiempos los dos grandes movimientos que han contado con ese capacidad organizativa sobre la corteza terrestre han sido dos: el neoliberalismo y, con matices, el terrorismo yihadista. Los matices del terrorismo yihadista vienen porque la pugna entre ISIS y Al Qaeda, las dos organizaciones que aglutinan este tipo de actividad asesina, con sus respectivas "filiales", existe y se produce sobre el terrero (véase Siria, Afganistán...). Aunque, por desgracia, eso dé igual a todas las víctimas de la macabra y sangrienta estrategia llevada a cabo por unos y otros. En ese sentido, la internacionalización de este tipo de actividad terrorista es un desgraciado un hecho.
El otro gran fenómeno que ha propagado su mensaje, de manera triunfante, por todos los rincones de este achatado planeta ha sido el neoliberalismo. La ideología dominante en el mundo ha conseguido que sus creencias (se trata de una fe, no de una ciencia) se expandan por doquier y sean aceptadas como una verdad revelada. Lo que hace un par de décadas sólo podían decir gente como Jiménez Losantos: empleo precario, culpabilidad de los trabajadores por no formarse, movilidad laboral como forma de vida, pérdida de derechos en favor del empresario, abaratamiento del despido... hoy se puede escuchar sin rubor en partidos que se denominan progres, en medios igualmente progres y no encuentra una oposición frontal en los sindicatos. Es más, se nos ha vendido la milonga de que no somos trabajadores, ahora somos clase media "empobrecida". Si bien las ideas de Roosevelt sirvieron en Occidente, tras la II Guerra Mundial, para que se produjese un mayor reparto de la riqueza (un reparto de la plusvalía), nunca dejamos de ser trabajadores y la clase empresarial y financiera nunca dejó de beneficiarse del trabajo de la mayoría de trabajadores. La prueba de ello es que tras la crisis (estafa) que comenzó en 2007 ese reparto de la plusvalía ha disminuido sobremanera, enriqueciendo más a unos pocos y empobreciendo mucho a muchos. La implantación de este ideario neoliberal intenta acabar con avances sociales, algunos creados por personajes tan conservadores como Bismark, a finales del siglo XIX.
Si contra el terrorismo que busca su justificación en una fe parece que existe unidad, al menos de manera verbal, por parte de los afectados, contra las atrocidades del sistema neoliberal (que no es más que el viejo sistema liberal, que matizó Roosevelt, creando, de paso, el ideal de vida americano que tanto  nos han vendido y que no fue hasta después de la II Guerra Mundial que apareció) no existe una organización fuerte y supranacional que le plante cara. Diría más, existe una campaña feroz para desprestigiar todo aquello que se sale de la ortodoxia neoliberal. El ataque a Venezuela (le invito al lector a que indague en publicaciones como Le Monde Diplomatique y se llevará una tremenda sorpresa), desprestigiar el comunismo como esa ideología que mató a cien millones de personas (que vete tú a saber de dónde sacan las cifras, eso sin negar las atrocidades de Stalin, Mao, Pol Pot...), obviando los niveles alcanzados en Sanidad, Educación y los de seguridad en lo que se refiere a tener cubierto lo fundamental para poder vivir... constituyen una forma de pensamiento único que no encuentra respuesta en los que dicen representar a los trabajadores (obreros). No sólo no encuentra respuesta, a veces, los mismos líderes que dicen representar a la izquierda, atacan a aquellas personas que dicen representar:


Este tuit se publicó este pasado fin de semana y responde a un discurso que el diputado dio en uno de esos saraos que se montan para gustarse los unos y los otros. Parece que la gente que no acudió a esas escuelas de teóricos, y que no sentía que se había aburguesado, también tuvo a bien responder a la soflama del riojano. Las contestaciones eran variopintas. Desde alguien que le quería invitar a un par de cañas para contarle lo que les preocupa a los obreros, hasta aquel otro que le recordaba que para Marx era más importante la dignidad de los obreros que incluso el pan; pasando por los que le criticaban por superficial, por adherirse a chorradas varias, muy de moda, que no son más que esnobismo o los que defendían que en vez de mirar al futuro se recrean en el pasado y en cambiar nombres de calles; sin olvidarnos de quien decía que cuando estaban en el poder no conseguían poner en práctica casi nada de lo que proponían cuando están en la oposición o de aquel otro que les criticaba por situarse al lado del nacionalismo, que por definición siempre es de derechas (quieren formar un nuevo estado liberal, partiendo desde otro estado liberal, lo que choca bastante con la teoría de Marx) Y, ¿sabe una cosa, querido lector? Estoy de acuerdo con todo lo que cuentan unos y otros. Este sucedáneo de la izquierda se ha convertido en una club de esnobistas postmodernos, creadores de palabras y expresiones vacías, que buscan los votos de minorías, muy conservadoras, pero que hace mucho ruido en los medios, y que no representan a los trabajadores ni a sus intereses. Se trata de situarse en una presunta vanguardia que lucha por los derechos de cierta gente, que, en determinados casos, ya los tiene y en estética, en mucha estética, pero nunca en ir al fondo de las cuestiones. Ellos sí se han vuelto conservadores, pues sus intereses son los de que dicen defender a minorías, no los de las personas con problemas reales. Élites de pensamiento conservador, que necesitan hablar de lo suyo para seguir viviendo a costa de sus, cada vez, más delirantes teorías sobre buenos y malos. En este aspecto alguien de izquierda mandaba a paseo a Garzón por su apoyo a la nueva corriente, de una parte de esa élite fascista que se parapeta tras el feminismo, que defiende que la custodia compartida no debe darse por sistema. Resulta curioso personas que reciben subvenciones, y que se declaran de izquierdas, defendiendo los mimos principios que la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera: las mujeres nacieron para cuidar a los hijos y los hombres para estar en el bar. Lo curioso es que, hablando con una abogada, me contaba que en la ciudad donde ejerce ella se conceden en torno al 80% de las custodias compartidas que se piden. Una prueba más de que esas élites absurdas viven lejos de la realidad y de que los intereses reales de ciertas élites distan miriadas de las necesidades de los trabajadores que dicen representar.
¿Acaso tipos como Garzón no se pregunta que están haciendo mal Tsipras, él u otros tipos por el estilo para que la extrema derecha esté recogiendo el voto de los trabajadores (véase el posible ascenso de la derecha xenófoba en las próximas elecciones alemanas)? Siempre se les puede culpar a los votantes de tontos, es algo muy socorrido y permite seguir viviendo como hasta ahora. Pero también se puede bajar a la arena, buscando puntos de unión con movimientos europeos, americanos... articulando una respuesta y una teoría común, recuperando la esencia de la izquierda, olvidándose de la corrección política y de las estupideces de una minoría, esa sí aburguesada, que marca el calendario de los partidos que en su momento representaron a los trabajadores. El análisis de Marx sigue teniendo, ahora más que nunca, plena vigencia, y, a partir de aquí, habrá que decidir que elementos de sus propuestas se toman y cuales otros se cambian por respuestas adecuadas a las necesidades actuales, pero siempre teniendo claro que lo fundamental es el reparto racional de la riqueza, los derechos del trabajador y, por ende, del ciudadano. Se deben obtener soluciones de las respuestas que funcionan. Resulta necesario revertir esa sensación de pesimismo que la ineptitud de las fuerzas progres y de izquierda, junto a la propaganda neoliberal, haciendo públicas las victorias frente al capital, Basta público que la gran mayoría de las huelgas consiguen una mejora significativa en los derechos de los trabajadores. Basta hacer ver que los trabajadores seguimos teniendo la sartén por el mango, por mucho que los traidores sindicatos de clase hayan intentado desvirtuar estas movilizaciones con huelgas absurdas de un día. Se ha de denunciar  la externalización de los servicios en lo Público, difundiendo datos sobre el verdadero coste  final de los servicios privatizados (a la larga mucho más caro que lo público), desmontando el mito que sostiene que lo privado siempre funciona mejor, Se han de plantear medidas penales durísimas, pudiendo asimilar esta práctica con el terrorismo, contra los grandes defraudadores y contra aquellos que les ayudan a hacer sus prácticas delictivas (abogados, asesores financieros....), pudiendo llegar a incautar todo el dinero defraudado  si fuera necesario, que pasaría a engrosar las arcas públicas. Se debe luchar contra este modelo de Unión Europea economicista, basado en la perspectiva alemana, que pivota en torno a una moneda, a índices de crecimiento, que no reflejan como se reparte la misma y a grandes cifras vacías de contenido. Pero, sobre todo, hay que ser coherente y consecuente. No se puede estar hablando de la pobreza en otros países y defendiendo en Europa los fondos destinados a la agricultura (lo uno choca con lo otro). No se puede estar al lado de los mineros del carbón y ser ecologista a la vez (de nuevo un choque con la realidad). No se puede ser antimilitar y cuando llegas a alcalde estar a favor de la construcción de buques de guerra destinados a Arabia Saudí, porque crea mucho empleo en la zona. Se debe tener una idea de lo que se persigue, aunque pueda perjudicar a cierta gente que sea potencial votante, y no apuntarse a todo lo que parece bien y enrollado, cambiando las normas del juego en función de la conveniencia del político de turno. Se debe ser claro con lo que se quiere y, sobre todo, con como se va a hacer, pero claro. Y es aquí, decidir sobre qué y cómo hacer las cosas. donde los que dicen representar a la izquierda lo tienen claro: no dicen nada concreto. Tal vez por eso deban retorcer el vocabulario y buscar causas abstractas, que en nada cambian las cuestiones que realmente afectan a la gran mayoría.
Pero, de manera fundamental, lo que se ha de hacer es organizar una respuesta internacional al embate neoliberal, buscando una respuesta conjunta a un fenómeno que, por el momento, se ha alzado con la victoria. Se debe convencer desde los ámbitos locales mediante la acción y el éxito de las decisiones puestas en práctica, para estructurar una respuesta internacional que haga frente a la aberrante concentración de capital en cada vez menos manos, al empobrecimiento de los trabajadores, a la minusvaloración del trabajo y a la cada vez más importancia que se da a capitalistas y gestores...
Un saludo.

lunes, 18 de septiembre de 2017

SOBRE EL CONFLICTO

"Los problemas y los conflictos no desaparecerán,
seguirán siendo una parte inherente 
a los intentos de cambiar (o mantener)
cualquier cosa en este mundo".

David Allen


Como bien sabe el inteligente lector, la ucronía consiste en recrear acontecimientos históricos si alguna de las variables que los han determinado hubiesen sido distintas. El ejemplo que viene a la mente en estos casos suele ser qué hubiese pasado si alguno de los atentados, en especial los primeros, contra Hitler hubiesen tenido éxito. Tal vez cuarenta de millones de personas no hubiesen perecido en el mayor conflicto bélico de la Historia.
La ucronía es una opción ventajista cuando se trata de situaciones como la descrita. Nadie, o casi nadie, hubiese sentido remordimientos porque alguien hubiese asesinado a un personaje como Adolf Hitler, un genocida, pero ¿qué hubiese ocurrido si en 1937, antes del comienzo de la II Guerra Mundial, se hubiese a esas mismas personas el asesinato del líder naz, sin conocer las consecuencias de la política genocida del Hitler? La respuesta sería que una mayoría se opondrían a su asesinato; aunque ya existiesen campos de "reeducación", persecución a los judíos, se hubiesen producido los asesinatos de la Noche de los Cuchillos Largos (donde además de a líderes de las SA se asesinaron a líderes políticos conservadores)... Pero, a cambio, las "cosas funcionaban".
En otras palabras: mientras la situación es sostenible para una mayoría, se obvia lo que les ocurre a los demás. Mejor vivir, disfruta de lo que se ofrece (que en el caso de la Alemania nazi, en esas fechas, era bastante más de lo que tenían siete años antes) que enfrentarse a la situación, evitando el conflicto y, con él, la inseguridad.
Esa idea de evitar el conflicto, de sólo actuar si se tiene todos los ases en la manga, sigue constituyendo uno de los ejes centrales de nuestra sociedad, o de una parte de ella. Desde un punto racional en determinadas ocasiones puede resultar lo más normal del mundo. Depende de que ganancia la, en ocasiones, puede resultar mucho menor que la pérdida y el esfuerzo no resulta pertinente. Incluso pude suceder que el aspecto a dilucidar no resulte trascendente y no merezca la pena iniciar un conflicto. En ambos casos, e intuyo que en alguno más, la falta de determinación para abordar situaciones conflictivas puede resultar justificada. Sin embargo, existe una corriente ideológica (o como el lector la quiera llamar) que postula que se debe evitar el conflicto a toda costa. Y entonces surge la pregunta ¿qué es el conflicto y para qué sirve?
Parece obvio que el conflicto se produce cuando dos o más personas, o grupos, tienen intereses que chocan entre sí, produciéndose posturas, al menos en un principios, difíciles de encajar. Además, para que se produzca el conflicto ambos puntos de vista deben hacerse notar al "contrario". El conflicto es producto, y consecuencia, de las relaciones sociales. Se produce en todos los ámbitos de la sociedad: la familia, la escuela, el trabajo, los grupos de amigos... De hecho, la existencia de unas leyes tienen su base en evitar, y penar, una serie de situaciones conflictivas (siempre favoreciendo a las élites dominantes).
Respecto a para qué sirve es mucho más complejo. A veces sirve para avanzar (todas las conquistas sociales nacieron del conflicto), mientras que en otras ocasiones puede crear situaciones de fricción que pueden llegar a enquistarse (hermanos que no se hablan por una herencia o situaciones similares). Sea como sea, el conflicto existe y forma parte de la vida en sociedad. Querer obviarlo es cuestión de necios, por muy bienintencionados que sean. No sólo eso, en determinadas ocasiones puede resultar inadecuado. Imaginemos que un maestro está con un grupo de niños en su clase y una parte de ellos empiezan a subirse por las mesas, tirarse los estuches... El docente deberá actuar e, incluso, es posible que deba castigar a algún niño, que podrá reaccionar, dependiendo de la edad, de forma airada.
Otro ejemplo lo podemos encontrar cuando un padre o una madre debe hacer valer su autoridad en determinadas ocasiones. Pongamos por caso cuando un niño debe irse a la cama y no quiere o cuando unos padres tienen un conflicto con un adolescente por el horario de llegada o por el orden de su cuarto. El conflicto de intereses existe, lo que resulta normal y no es malo. Al contrario es necesario, porque unos y otros están conviviendo, rozando y por eso existe.  Además, en el caso de los ejemplos presentados, el conflicto surge por la distinta visión que unos y otros tienen y por el distinto rol que unos y otros tienen. Mientras que el de los adultos es guiar, enseñar, el del joven es vivir, descubrir, aprender y, en ocasiones, a no resulta fácil guiar, enseñar ni descubrir y aprender. Y de esos intereses contrapuestos nace el problema. Lo ideal sería solventar el problema con diálogo, llegando a acuerdos, pero, en determinadas ocasiones, resulta imposible y cuando esto ocurre no debemos olvidar que los adultos tienen una serie de responsabilidades sobre niños y adolescentes, por mucho que estas responsabilidades puedan resultar, a veces, dolosas y generar muchas dudas en la figura de autoridad a la hora de tomar ciertas decisiones.
Resulta obvio que en relaciones en los que las personas o bandos enfrentados se encuentran en un plano de poder similar, la solución no depende tanto de la autoridad, como de la capacidad de llegar a acuerdos. Diría más, la autoridad puede resultar contraproducente para solucionar este tipo de situaciones, pues genera resentimiento y que el problema permanezca larvado, socavando las relaciones entre los miembros enfrentados.
Sin embargo, existen situaciones en que el conflicto debe ser resuelto por la fuerza, y sé que lo que voy a decir hará chirriar la mente de buen rollito de alguno, pero ser pusilánime puede resultar fatal en determinadas circunstancias. Si alguien te va a agredir físicamente y te puedes defender, parece obvio que no haces mal (a no ser que seas Gandhi). Sin embargo, cuando esta autodefensa se hace contra elementos terroristas, por ejemplo el Estado Islámico, ya hay más prejuicios por parte de ciertos sectores. Con excusas como que nos metemos donde no nos llaman, que todo es culpa de Occidente (los gobiernos occidentales tienen su pare de culpa, más culpa algunos, como la tienen las élites locales y parte de los ciudadanos de esos países que siguen a los líderes corruptos a pies juntillas) o que los vendedores de armas se están forrando (lo cual es verdad) no podemos hacer nada de nada. Además, ellos son gente de paz, excepto cuando les toca a ellos de cerca o cuando se intenta razonar sobre ciertas cosas que, en algún caso, son de descalificación personal fácil, ellos que tan pacíficos son. A veces el conflicto se convierte en autodefensa: o ellos o nosotros.
Antes de concluir me gustaría terminar oponiéndome de manera rotunda a esas tesis del buenismo y de los papanatas que hablan del buen rollo a todas horas y en todo lugar que, de igual manera, debemos evitar que los niños vivan situaciones conflictivas, pues pueden acabar siendo pasto de psicólogos. Quienes defienden esa ñoñería deberían mirarse ellos mismos y comprobar que dentro de sí existe un conflicto, entre lo que dicen y como viven. Entre la palabrería y su realidad. Los niños saben que existen los conflictos, de echo ellos los generan muchas veces, bien con adultos, bien con sus iguales. Lo que debemos hacer no es presentarles un mundo rosa, donde siempre se pueden salir con la suya. Al contrario, deben ser conscientes de que existen los conflictos y que existen varias formas de gestionarlos (diálogo, imposición, espera temporal en busca de mejor ocasión...), así como que a veces se gana y otras se pierde. Tal vez una de las cosas más importantes que puede aprender un niño es a gestionar los sentimientos cuando no se gana. Ser consciente de que, en ocasiones, no se puede salir con la suya y que eso no significa un drama o un fracaso, simplemente forma parte de la vida.
Un saludo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

HABLANDO DE NADA

Debería hablar del asunto que ocupa y preocupa a una buena parte de las personas de este país: lo que ocurre en Cataluña. Resultaría conveniente hablar de nacionalismos, todos, y derecha burguesa.  De rufianes que han trabajado diez años en una empresa de trabajo temporal, no para, y que hacen de la caricatura y el esperpento su modus vivendi; de victimismo fingido y de prepotencia en ambos bandos. De como la gente vive de titulares, sin comprender ni leer los enunciados. De lo fácil que resulta manipular a las personas exaltando sus sentimientos, sin ofrecer nada real a cambio ni tan  siquiera sin advertir de las consecuencias reales inmediatas de tomar ciertas decisiiones. De políticos capaces de hablar varios minutos y no decir nada. De personas que se dicen de izquierdas y defienden el nacimiento de un estado burgués, donde los derechos de los ciudadanos van a seguir siendo pisoteados en beneficio del capital.... Pero no, no me apatece. Unos y otros ya están su ratito de fama y no seré yo quien les dé más.

Debería hablar del inicio del curso escolar. De como las administraciones ahorran dinero llamando lo más tarde posible a los interinos que deben cubrir las plazas vacantes. De como existen demasiados teóricos con soluciones geniales que, vete a saber por qué, no parecen implantarse y parecen caducar con la misma facilidad que un yogur fuera de la nevera en verano. De como gente que apuesta todo a ver series de Netflix hablan de que el sistema educativo mata la imaginación, como si en casa no se pudiera apostar por esa imaginación que tanto admiran. De la política de gratuidad de los libros, cada vez más extendida, y que mucha gente no aprecia como una conquista social. De la cantidad de demagogia que observo en el tema de Educación cuando hablan los políticos y el resto de chusma servil que pulula por los medios.... Pero no,  no me apetece. A los que corresponde hablar sobre ello: docentes,  alumnos y padres ya lo hacen cada día, con mayor o menor fundamento.

Debería hablar de los huracanes, los terremotos y otros cataclismos ocurridos en los últimos días en lugares del continente americano. De la sequía que asola este país y que está vaciando los pantanos, generando problemas de abastecimiento, sobre todo para el riego en el campo. De los incendios forestales que han asolado nuestro país y también a nuestro vecino Portugal, generando muerte, destrucción de la riqueza forestal, perdidas económicas... Pero no, no me apetece y, además, no soy experto en ninguno de esos temas y considero una osadía aventurarse en determinados aspectos de la realidad que no controlo.

Debería hablar del mercado de fichajes de los clubes más importantes de fútbol y de las astronómicas cifras que se mueven. Del inicio de las competencias deportivas locales y europeas de este deporte. De actuación de fanAticos violentos, también llamados ultras, que ya han empezado a hacer de las suyas en algún lugar. De la escasa calidad de la prensa deportiva española, que fían la mayor parte de su quehacer a hablar de dos o tres clubes de fútbol y de sus estrellas. De como el deporte se asocia por parte de un número significativo de personas con el éxito en determinados deportes. Pero no, no me apetece. Ya ocupan mucho tiempo y espacio los diferentes medios de comunicación al asunto y no quiero aburrir al lector.

Debería hablar de los misiles y los ingenios nucleares de Corea del Norte y del presunto peligro que eso conlleva. De lo precario de las relaciones de dos países con armamento nuclear, como son India y Pakistán, que ya se han enfrentado en tres guerras desde su fundación. De la guerra silente de Crimea o de la un poco menos silente, sólo un poco, de Yemen. De los refugiados que siguen llegando a Europa de diferentes lugares de Asia y África y que hace tiempo dejaron de preocupar a la gran mayoría de personas que se rasgaron las vestiduras por la insensibilidad de sus gobiernos. De como Al-Assad está derrotando a Estado Islámico en Siria y como también están perdiendo posiciones en Irak y Libia los asesinos yihadistas. De la miseria y hambre que sufren los ciudadanos de un país recién creado como Sudán del Sur, por el interés de la élite del país y de grandes empresas extranjeras, deseosas de tener su parte en el reparto de la riqueza de la joven nación. Pero no, no me apetece. Sería muy complejo desarrollar todo con un mínimo de rigor y yo no me siento capacitado para ello.

Por todo ello, querido lector, pido disculpas por hacerle perder su tiempo, hablando de nada. 
Un saludo.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

11 DE SEPTIEMBRE

11 de septiembre del 2016

Hoy hace tres años que reposas en esta tumba. Como cada año en esta fecha vengo a visitarte, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase. Me diste algunas de las mejores cosas y momentos de mi vida. Además de nuestros tres hijos, lo más importante, compartimos experiencias, lugares, sonrisas, miradas... que, sin duda, se pueden calificar como parte de lo mejor que me ha sucedido en la vida. Sin embargo, la vida sigue y hace unos meses conocí a otra mujer, Ana, que me ha vuelto a hacer sonreír; me ha devuelto las ganas de viajar, de ir al teatro, al cine. 
Podría utilizar el tópico: seguro que es lo que ella querría; verme feliz. No sé si eso es lo que hubieses deseado, intuyo que sí, pero la vida, mi vida, sigue y Ana ha conseguido que vuelva a disfrutar de ella.
Te seguiré teniendo siempre en mi memoria, al igual que todo aquello que vivimos juntos y que tanto me llenó en su momento. Te seguiré viniendo a visitar, y no por compromiso. Seguiré viéndote a ti cuando vea a nuestros hijos, en especial cuando mire a Raquel (es idéntica a ti), pero también amaré de nuevo, compartiré sonrisas con otra persona, haré el amor con ella y viajaré a sitios desconocidos y a otros que compartí contigo, construyendo nuevos recuerdos.
Siento si puedo parecer frívolo o un tipo que no respeta tu memoria. No creo que se trate de eso. Sólo es vivir. 
Necesitaba contarte esto, no quería engañarte sobre ello. En el fondo, de alguna manera, te sigo siendo fiel.

11 de septiembre del 2015


Hoy hace dos años que reposas en esta tumba. Como cada año en esta fecha vengo a visitarte, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase. Te sigo echando de menos, mucho. La casa, nuestra casa, sigue teniendo un vacío, tu vacio, imposible de llenar. No he vuelto a dormir en nuestra habitación desde que te fuiste; me es imposible. aunque, por fin, entro en ella con cierta regularidad, en especial cuando tengo que coger cierta ropa o calzado, que reconozco no usé durante mcuho tiempo, por no querer remover recuerdos y sentimientos.
Ahora necesito más ropa porque tengo un poco de más de vida social. Los jueves voy a un cinefórum. Aunque muchas veces las películas son un rollo, al menos salgo de casa y estoy con otras personas.
He vuelto a asistir a las comidas y las cenas de empresa. Ya sabes, una por trimestre. Y  de vez en cuando voy con alguno de nuestros hijos y con su familia a comer o a cenar. No son grandes cosas, pero desde hace un tiempo sentía la necesidad de salir, de relacionarme y, poco a poco, lo voy haciendo. Reconozco que, en ocasiones, me cuesta mucho franquear la puerta de casa, pero hago de tripas corazón y me obligo. Reconozco que, a veces, siento en lo más hondo de mí un vació inmenso, que aparece de improviso, en cualquier lugar y momento, llenándome de tristeza y de pesar por tu falta. Creo que he aprendido a convivir con él y, en cierta manera, a domesticarlo. Tal vez por ello parece que,en los últimos tiempos, esa sensación aparezca cada vez con menor frecuencia. Aunque no dudo que siempre habrá dentro de mí un hueco dedicado a añorarte.


11 de septiembre de 2014


Hoy hace un año que reposas en esta tumba. Cada año en esta fecha vendré a visitarte, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase.
Estos trescientos sesenta y cinco días han estado marcados por tu pérdida y por el dolor que ha generado la misma. Durante mucho tiempo me he sentido dentro de una nebulosa particular, ajeno a lo que ocurría a mi alrededor. Al principio me molestaba todo, hasta las palabras que no iban dirigidas a mí. El trabajo ni tan siquiera era una rutina a la que aferrarse para seguir en contacto con el mundo. Era, más bien, un recordatorio de que seguía vivo, y tú no. Durante meses sólo deseaba estar en casa, en la habitación que fue de Daniel (en la nuestra no entro), con las persianas bajadas. Sólo deseaba dejar pasar el tiempo, mientras el dolor me corroía por dentro. Te mentiría si te dijese que sigo haciendo lo mismo. Desde hace tres o cuatro meses veo algunos programas en televisión y escucho algo de música, pero sigo sin salir apenas de casa. Para qué, si no puedo hacerlo contigo. Nuestros hijos se están portando muy bien. Vienen a verme a casa con frecuencia, me invitan a comer a sus casas, ofertas que siempre declino, y me animan para que salga, para que me distraiga. Me siento orgulloso de como hemos educado a nuestros hijos y, cuando pienso eso, te echo aún más de menos. ¡Hemos hecho tantas cosas juntos! He construido mi vida junto a ti y ahora me doy cuenta de que no sé vivir sin ti.


11 de septiembre de 2013


Desde hace un par de horas reposas en tu tumba. Esta fecha permanecerá por siempre grabada en mi memoria. Cada año vendré a visitarte este día, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase.
Buscaba aliviarme escribiendo a solas, pero siento el mismo vacío, el mismo dolor, el mismo sufrimiento que antes de encender el portátil. Pero lo que más me asusta es ese momento en que mi cerebro a parecido funcionar de forma limpia, sin estar condicionado por los sentimientos. Ese instante, en que he tenido la lucidez parar saber que nunca más estarás junto a mí me ha desgarrado por dentro; ni tan siquiera he tenido fuerzas para llorar. 
Podría hablarte de toda la gente que ha venido a tu funeral o de otras cosas relacionados con el mismo, pero creo que no tiene la más mínima importancia, ni para ti ni para mí. Al menos parar mí. Desea que acabase todo para sentir, a solas, todo el dolor, el vació, el sufrimiento. Sabes que no me importa manifestar mis sentimientos en público, al menos entre la gente de confianza, pero en esta ocasión sentía, siento, la necesidad de mortificarme a solas. De seguir viviéndote así, porque sé que es la única manera de vivir contigo a partir de ahora, porque sé que siempre te encontrarás dentro de mí. 


11 de septiembre de 2012


Nunca olvidaré este día. La celebración de nuestro aniversario ha sido maravillosa. Los dos solos, como antes de ser padres, en este hotel al que tanto ansiábamos volver, dedicándonos el uno al otro. Después de tanto años me alegra comprobar que todo sigue igual entre nosotros que el primer día. Hemos abordado retos inmensos, tal vez el mayor criar a nuestros hijos; hemos pasado por algunas situaciones que nos han separado; hemos vivido juntos momentos de triunfo y de fracaso, pero, hoy, muchos años después nos encontramos aquí, juntos, con ganas el uno del otro.
La felicidad absoluta no existe, lo sé, pero si algo es capaz de desencadenarla, al menos en mí, esa eres tú. 
Desde hace un tiempo he comenzado a pensar que no sería capaz de desenvolverme en la vida sin ti. No se trata de que me aportes seguridad, que también, sabios consejos, que también, o consuelo en situaciones conflictivas, que también. En realidad hablo de algo más importante. Hablo de que he acabado siendo tú y sé que en tu caso pasa algo similar, has acabando siendo yo. 
Desconozco si se trata de sólo de amor, aunque digan que el amor desaparece tras un tiempo yo sigo sintiendo lo mismo que el primer día, o de algo más fuerte y construido para aguantar una eternidad, lo único que puedo decirte es que no puedo vivir sin ti y no sería capaz de hacerlo.

domingo, 10 de septiembre de 2017

ANDO VIVIENDO

A veces te encuentras en un lugar de la existencia en que la mayor preocupación se puede resumir en una palabra: vivir. 
Vivir es algo distinto a sobrevivir. Sobrevivir supone ir tirando, mejor o peor (por lo general peor), con aquello que viene, sin influir en lo que viene (siempre que exista la posibilidad), dejando que los hechos te lleven sin más. Conozco gente que ha consagrado casi todo su tiempo ha sobrevivir... y a quejarse de lo que sea, que siempre suele ser lo mismo. Miras hacia atrás en el tiempo y encuentras que todo lo que rodea a esta gente suele permanecer invariable día tras día, mes a mes, año a año. El Día de la marmota con protagonistas de carne y hueso.
Entonces, ¿qué es vivir? No puedo dar una respuesta unívoca y válida para todo el mundo. A lo sumo puedo escribir lo que, en este momento, pienso.
Imagino que lo importante en todo este asunto es la apertura de mente para conocer nuevas personas, para vivir nuevas experiencias, sin olvidar sentirse a gusto, lo máximo posible, con todo aquello que conforma nuestra discurrir diario. Suena a libro de Coelho, pero creo que sí que resulta posible que las circunstancias positivas pesen más que las negativas.
Además de lo expuesto con anterioridad vivir implica no temer los cambios. Pequeños, medianos e incluso grandes cambios, buscados o no. Sobrevivir es permanecer estático, inalterable. Vivir supone nuevas experiencias, nuevas personas, nuevos lugares y lo más importantes: nuevos aciertos y nuevos errores. Acertar y equivocarse forma parte del juego. Todos y cada uno de nosotros nos equivocamos una, diez, cien veces. Todos cometemos errores grandes, medianos y pequeños. Pero, de igual modo, todos acertamos una, diez, cien, mil veces; y eso también forma parte del juego. El miedo al error, así como la necesidad imperiosa de acertar, suelen constituir un ingrediente idóneo para el inmovilismo o para dar más importancia al proceso que a la experiencia en sí, perdiéndonos en los detalles, mientras todo lo que vivimos ocurre. El proceso como meta y no como herramienta.
Existe un aspecto, que cada vez tiene más importancia para mí, que también forma parte de lo que considero vivir: no centrarse en aquello que sirve para generar fricciones. Si el lector analiza la prensa observará que una buena parte de lo que se nos venden como información se fundamenta en conflictos, divisiones entre buenos y malos absolutos (el maniqueísmo, la simplificación constituye una forma perfecta de posicionar al lector, televidente o radioyente frente a la realidad que intentan venderle). 
De igual manera existen personas que encuentran en la confrontación una forma de estar o de ser. Todo se reduce a mirar hacia el exterior y encontrar aquello que no gusta, que separa (por causas justificadas o, en la mayoría de los casos, de manera injustificada). 
A fecha de hoy no me cabe duda que vivir consiste en coger, disfrutar y, si es posible, aprender de lo bueno que mucha gente o que muchas experiencias nos pueden aportar. Se trata de construir algo, sea pequeño, mediano o grande. 
Tal vez vivir, no sobrevivir, se resuma en construir algo, con los inevitables aciertos y errores, que nos hacen humanos.
Un saludo.

jueves, 7 de septiembre de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (6-9-2017)

En los últimos días en Facebook, Whatsapp y otros lugares ha aparecido con bastante frecuencia, se ha hecho viral, como se dice ahora, una captura de pantalla, en la que unos padres de unos alumnos festejan que un niño, diagnosticado de Síndrome de Asperger, compañero de sus hijos, haya sido cambiado de clase.



Cuando lo leí, imagino que como todo hijo de vecino, lo primero que me ocurrió es que me indigné sobremanera (y aún lo estoy con algunos de los comentarios). Las madres (curioso que todas las que aparecen en el grupo sean madres), que llevan a sus hijos a un colegio católico, no parecen seguir los dictámenes de la doctrina que dicen profesar. Asco (lo he pensado mucho antes de escribirlo, pero creo que es lo que mejor define lo que siento) siento al leer a la tal Bego, dando gracias a Dios por ello. Sin embargo, algo me llamó la atención, la tal Mamá de Barbi (imagino que Kent estaría en otro curso), que encabezaba su texto deseando que esa solución fuese la mejor para ese niño. Me faltan datos, aunque si creo lo que dice la tía no me falta ninguno, pero debo reconocer que, como profesional de la docencia, en la rama de Educación Especial, se me encendió una luz. 
Una vez ocurrido esto seguí dando vueltas a la cabeza y pensé que lo mejor para ordenar mis ideas era poner negro sobre blanco todo aquello que se me iba pasando por la cabeza y eso es lo que voy a hacer.
Antes de seguir debemos hacer alguna precisión técnica. En la nueva clasificación de la DSM V el síndrome de Asperger ya no existe como categoría, siendo incluido, como otros trastornos relacionados con el autismo en la categoría Trastorno del Espectro Autista. Si alguien le interesa saber cuando una persona puede ser incluida en esta categoría aquí tiene los criterios diagnósticos.


Mucho más importante que el hecho de que alguien tenga síndrome de Asperger, un trastorno desintegrativo infantil o cualquier otro nombre, es la clasificación en función de la necesidad de apoyos que esa persona necesita para hacer una vida lo más plena posible, de acuerdo a sus capacidades. Este aspecto, que aparece como novedad en esta clasificación de la DSM V (que ya apareció hace un par de décadas en lo relacionado con lo que entonces se llamaba retraso mental) es lo más importante que aporta esta nueva clasificación. Quédese el lector con este dato, porque más tarde volveremos a él. 
Una vez explicado este aspecto volvamos al meollo del asunto, que tiene dos partes fundamentales:.
En primer lugar podemos destacar los aspectos relacionados con la reacción de las madres, que ya se ha tratado, por lo que pasamos a otro aspecto: la organización de las mismas para que el alumno sea expulsado de su grupo-clase (véase el comentario de la que dice ser su tía). El poder de los padres, bien en la enseñanza privada, como en este caso, bien en la pública es muy grande (aunque ellos no lo sepan en muchas ocasiones). En la privada, porque son sus clientes, y si estos estos están insatisfechos pierden dinero, y, de rebote, su imagen se ve dañada, lo que supone una mala publicidad para la institución. Por tanto, la política del mal menor resulta aceptable. 
En la enseñanza pública también la tienen, pues los políticos y los altos cargos de la administración no quieren problemas (nadie los quiere) y si alguien insiste mucho puede conseguir lo que quiera. Recuerdo un par de casos en los que se construyó algún IESO porque los padres no querían que sus hijos fuesen a estudiar al pueblo de al lado. 
En la privada y en la pública los padres pueden tener razón en sus reivindicaciones, o pueden no tenerla (basta que uno o dos exaltados muevan al grupo de padres, aunque no consiga el seguimiento de todos ellos, y que un número de ellos se alineen a favor de las tesis de los incitadores para conseguir sus propósitos). Ya sé que esto último no es popular, pero visto desde dentro, y desde fuera (yo también soy padre) , las preocupaciones y motivaciones que rigen ciertas actuaciones resultan sorprendentes. 
Por otra parte, me gustaría hacer hincapié en el peligro de las redes sociales (Whatsapp lo es). Todo aquello que se escribe en las citadas redes puede ser fotografiado y el que hace esto puede utilizarlo como quiera. En este sentido resulta prioritario seguir incidiendo en nuestros alumnos en los aspectos relacionados con el uso de las redes sociales, sus virtudes y sus peligros.
Las rede sociales pueden constituir una forma magnífica de transmitir información, pero también también puede servir para que, como dije un par de párrafos más arriba, puede ser utilizadas para acosar a profesionales de la educación o a alumnos, sentando las bases para un linchamiento, que no es otra cosa que escudarse en la manada para atacar y destrozar a alguien.
Expuesto lo anterior creo que debemos pasar al asunto central: el niño.
Cualquier centro educativo debe orientar su labor a dar respuesta "educativa" a los alumnos para que estos consigan el mayor nivel de desarrollo posible. No vamos a entrar en discusiones sobre integración, inclusión y otras cuestiones, pues nos desviaríamos del tema que nos ocupa hoy. Las necesidades de los discentes pueden ser múltiples, temporales o continuas y referidas a distintos aspectos del desarrollo. Por ejemplo, un niño puede ser brillante a actividades que consideramos académicas, pero tener una pésima coordinación. Muchas de estas  necesidades son tan poco significativas o tan puntuales que el mero día a día, sin necesidad de programas específicos, hace que desaparezcan. Sin embargo, otros alumnos presentan unas necesidades educativas más acentuadas, que necesitan de un trabajo más específico y programado por parte de los profesionales. Todo ello, encaminado a conseguir el mayor desarrollo posible del alumno, como se dijo con anterioridad. Es en este momento donde el sistema debe poner todo de su parte para conseguir este fin: maestros especializados, modalidades de escolarización adaptadas a las necesidades del alumnos, cuidadores, adaptaciones de acceso al currículum (por ejemplo una rampa o un ascensor para un niño que necesita silla de ruedas para sus desplazamientos) , adaptaciones del currículum e, incluso, fisioterapuetas u otros profesionales específicos como los que aportan la ONCE.
En definitiva, se trata de poner toda la carne en el asador por y para esos alumnos.
Leo que el niño que nos ocupa hoy estaba escolarizado en una clase con otros 35 alumnos, lo cual, de entrada me parece una ratio (relación alumnos por docente) alta. Sobre las características del alumno las únicas informaciones, contradictorias, son las de la persona que dice ser su tía y las de las madres del grupo de Whatsapp; por tanto, opinar sobre las necesidades educativas del alumno resultaría una gran osadía por mi parte. Pero sí me gustaría hacer una aclaración desde el punto de vista profesional, a lo que he leído en las redes y que creo puede aportar algo de luz a todas aquellas personas que desconocen, y no tienen que conocer, porque no es su profesión, como funciona, o debe funcionar, la atención a un niño con necesidades educativas especiales.
Mucha gente cree que escolarizar a un niño en un centro educativo ordinario es lo mejor para él, porque así es "normal". A pesar del buenismo de tal propuesta, flaco favor le harían a determinados niños. El concepto normal/anormal delata que se tiene un canon sobre lo que es adecuado o no. Un canon que, por lo general, se encuentra dentro de las teorías implícitas no declarativas. Sin embargo, ese canon no ayuda al niño, al contrario, con necesidades educativas. Cada uno nacemos con unas características y necesitamos determinadas ayudas para alcanzar nuestro límite, o algo parecido.
Si el lector se acuerda hace un buen rato escribí que iba a volver a hablar sobre la importancia de las ayudas y su intensidad. Éste es el momento.
Como he dicho, desconozco las necesidades de ese niño, pero sí sé, porque he trabajado en centros de educación especial, las necesidades de otros niños y la imposibilidad de dar respuestas a esas necesidades desde centros "ordinarios". Las características de estos chavales necesitan una mayor atención, una forma de trabajar más específica y trabajar contenidos que resultan difíciles de trabajar en clases de centros ordinarios. Imagine el lector un alumnos con serios problemas conductuales, que necesita tranquilidad, un trabajo muy dirigido y sistemático para adquirir las destrezas necesarias para disminuir esos comportamientos, en una clase con otros veinticinco alumnos en la que está trabajando el mínimo común múltiplo. Ese alumno puede necesitar, por ejemplo, una modalidad de escolarización combinada. No debe preocuparnos el tipo de centro en el que el alumno esté escolarizado, debe preocuparnos si desde ese centro se le da una respuesta a las necesidades y eso redunda en una mejora en él, que le permita, de manera progresiva, llevar una vida lo más "normal" y autónoma posible.
Lo mismo se puede decir de aquellos alumnos que por sus necesidades educativas necesitan una atención muy especializada para conseguir desarrollar todas sus potencialidades. Un centro de educación especial no es un gueto. Es un centro educativo en el que se dan respuestas educativas, y de otro tipo, a alumnos que por sus características necesitan un tipo de ayudas muy específicas.
Pensemos una cosa, una de las virtudes de nuestra sociedad es,o debería ser, la de ayudar a quien lo necesita. Da igual que sean ancianos con problemas para abordar su vida diaria, enfermos crónicos, niños con necesidades educativas especiales... Lo importante es que ayudamos a tener una mayor calidad de vida, o una mejor muerte en algún caso, a aquellos que lo necesitan y eso es lo que deberíamos pensar cuando vemos a un niño con necesidades educativas.
Perdón si, al final, me ha quedado un discurso un poco sensiblero, pero eso es lo que pienso al respecto.
Un saludo.