domingo, 15 de julio de 2018

NI EL PASTOR NI EL AMO

"... y nunca seguí al rebaño
porque ni el pastor ni el amo
eran gente de fiar".

Como el viento de poniente. Elena Bermúdez.
Tras la entrada anterior sentía que el discurso estaba incompleto. Ponía mucho el énfasis en movimientos sociales, políticos, tuiteros y demás demagogos, que se amparan en el anonimato o en el conjunto. Sin embargo, al leer la magnífica reflexión que Ruiz Soroa hace en el Diario Vasco, ver aquí, supe que había que volver a hablar de la prensa. 
Unas horas después, uno de esos personajes que están ahí por ser hijo de papá, Ignacio Escolar, que dirige un periódico digital sin haber terminado la carrera de periodismo, publicitó un artículo sobre las oposiciones de Educación Secundaria, en la que aparecían informaciones falsas, otras incompletas y, por supuesto, se olvidaba de dar voz, o de intentarlo, a una de las partes implicadas en el tema. Aquí se puede leer este supuesto engendro informativo:


Aparte de mentiras, como que no existe un temario para acceder al cuerpo de profesores de Educación Secundario, dicho temario no se ha modificado en más de dos décadas, siendo además el mismo en para toda España y estando publicado en el BOE, ver aquí; sorprende que los sindicatos se quejen del sistema de acceso, cuando han sido ellos los que han urgido a diferentes gobiernos a quedar todo como está, hasta que se negocie el asunto. Así llevamos más de una década. Uno ha estado en los dos lados, ha sido opositor y años después miembro de tribunal. Sorprende que el plumilla no haya entrevistado, o lo haya intentado, a ningún miembro de tribunal, todos ellos profesores de Educación Secundaria en ejercicio y funcionarios de carrera, por lo general con mucha más experiencia en el campo docente que la gran mayoría de los opositores (aspecto que parece olvidar el redactor de la noticia). A lo mejor el problema es que muchos opositores no poseen el nivel adecuado y lo que están haciendo es salvaguardar la calidad de la Educación Pública. Pero sólo a lo mejor. 
Cogí este artículo porque ilustra a la perfección lo que supone la prensa en este país: sensacionalismo (basado en el victimismo del que hablaba Ruíz Soroa), aprovechándose de diversos temas como educación, sanidad, menores...; presentación de la información de manera interesada, sin dejar que las diversas partes expongan su visión del asunto (es posible que Escolar, al no haber terminado periodismo, no conozca ese axioma); atacar a los trabajadores públicos, ya sean docentes, jueces, fiscales, policías, médicos..., y, de paso, minar la credibilidad en lo Público, aunque muchos de estos personajes digan defenderlo. 
En el periodismo patrio existen, grosso modo, dos especímenes, los de derechas, que no se molestan en disimularlo, y los progres, que, en lo sustancial, no quieren que nada cambie, pero se encargan de disimularlo muy bien. Para ello, como se dijo, buscan causas "nobles", que utilizan y estiran hasta el hastío, a modo de distracción de la realidad.
Cuando escribo esto me acuerdo de Ana Pardo de Vera, la baronesa, defensora de causas perdidas, que dirige el diario digital Público, que sigue teniendo los mismos accionistas que tenía cuando mandaron a los trabajadores del diario homónimo, editado en papel, a la calle, sin cobrar un duro, aprovechando la reforma laboral de Rajoy. No cobraron un duro, pero Roures contrató a uno de los bufetes de abogados más caros de España para encargarse de ello. Roures, el troskysta amigo de ZPpero, que le regaló La Sexta para minar el poder del Grupo Prisa en el PSOE, no permitió que los trabajadores compraran la cabecera y prefirió editar un periódico digital con el mismo nombre, cuya directora, a fecha de hoy, es esta hija de la nobleza, que estuvo a punto de presidir RTVE. Por supuesto, la baronesa se suele olvidar de este pequeño detalle cuando habla de justicia social o de que los trabajadores de La Sexta que no están delante de las cámaras cobran sueldos míseros (Mediapró posee el 4,23% de Atresmedia, dueña de la Sexta).

https://www.eldiario.es/zonacritica/anos-Publico_6_232086797.html

En este elenco de periodistas progres de derechas destacan personajes como Pepa Bueno. Carles Francino o Julia Otero. Capaces de señalar a jueces, con nombres y apellidos, cuando las decisiones que toman no les gustan. En el caso de Pepa Bueno llega a señalar a jueces de provincia o a trabajadores de Servicios Sociales por sus sentencias o por sus antecedentes. Siempre escudada en su pretendida moral superior. De nuevo señalar, unos y otros, a trabajadores públicos, a los que no se llama para que den su opinión. De nuevo, fiarse de una delación anónima, como en los primeros tiempos del franquismo, donde una riña por unas tierras, o un amor no correspondido podían acabar con la vida de alguien o con muchos años entre rejas. De nuevo, el poder del más fuerte contra el más débil indefenso.
Alguien podrá alegar que, por ejemplo, Pepa Bueno tiene varios premios, entre ellos alguno internacional por su trabajo:

http://www.rtve.es/noticias/20091118/telediario-2-tve-premiado-como-mejor-informativo-del-mundo/301335.shtml

Tras buscar por la Red, para comprobar quienes han sido premiados en otras ocasiones, no he encontrado nada. Al final decidí pinchar en el enlace de la página web y encontré que se trata de una empresa que asesora a políticos, empresas y todo aquel que lo desee para crear una imagen positiva de los medios.

http://us.mediatenor.com/en/

Otro de los premios que le ha sido concedido, Francisco Cerecedo, resulta que galardona, con alguna excepción, a periodistas ligados a una corriente ideológica. Tampoco debemos olvidar que dichos premios se otorgan gracias a la colaboración de un banco, ver aquí.
Uno tiene la percepción, casi la cereteza, de que la gran mayoría de los premios que se conceden en determinados ámbitos, entre ellos el periodismo, son un intercambio de favores. Una forma de reconocer que se es de los suyos y de agradecérselo. Una forma de subir el ego, en algunos casos cuestión difícil, a los mediadores encargados de deconstruir la realidad, para darle la forma que le interesa al que tiene el poder.
Antes de seguir, me gustaría explicar que no pierdo el tiempo contando las cuitas de personajes como Losantos, Carlos Herrera, Maruhenda y demás tropa afín, porque considero que sus propios actos y palabras los descalifican. Ellos, al menos, no se esconden detrás del buenismo y reconocen, sin ambages, que defienden al poderoso, al amo.
Volviendo al asunto que nos ocupa hoy, debemos tratar un último punto indispensable para comprender la labor de los periodistas que nos ocupan, aspecto en el que no se diferencian de los citados en el párrafo superior: la presentación del mundo como un mundo de buenos y malos, sin matices posibles. Por supuesto, cuando la realidad les quita la razón, lo obvian, procurando enterrar ese detalle que contradice su discurso.
Los mamporreros mediáticos eligen causas "nobles", en las que existen buenos y malos (pueden ser personas u organizaciones), que poseen maldad o bondad de manera inherente y absoluta. Todo lo  que huela a poder se denomina malo. Lo que no huela a poder, aunque lo ejerza, porque ellos no lo consideren así, es bueno. En realidad lo que intentan hacer es dar la impresión de que son unos antisistema (con unos sueldos altísimos), que se rebelan contra una sociedad injusta. Sin embargo, son parte del sistema y participan, entre bambalinas, en los tejemanejes del poder, apoyando a los suyos, participando en conspiraciones (véase a los del grupo PRISA apoyando a Susana Díaz) para alzar al poder a quienes les resultan más afines.
Por supuesto, hablar de personajes como Ana Rosa Quintana o Susana Grisso daría para un par de entradas, pero lo voy a finiquitar de una manera rápida. Fíjese el lector cuando llevan a algún abogado o jurista a explicar los fundamentos legales de alguna sentencia o la defensa de algún acusado. El invitado que sabe de leyes suele estar sentado a la derecha, los periodistas, que no suelen tener ni puñetera idea de códigos penales ni dios que la fundó, están a la izquierda. Cuando habla el experto suelen interrumpirle con cuestiones que nada tienen que ver los códigos legales que rigen nuestra vida. Si el abogado o juez replica con cuestiones jurídicas, la presentadora, en muchos casos, concluye con expresiones tipo: "Gracias por ilustrarnos con lo que dice la ley" y pasa a que los tertulianos, a los que la palabra leguleyo les viene como anillo al dedo, hagan su análisis vacuo y basado en lo que les sale de ahí.
Con esta forma de abordar la realidad basta para definir a personajes como Ana Rosa o la Grisso (hay muchos más de este cariz).
Me gustaría concluir resaltando que estos tipos que ejercen lo que ellos denominan periodismo, muchos de ellos hijos de papá, lo que les ha permitido llegar a lo más alto, buscan causas, presentando a las víctimas, o presuntas víctimas, Francino o Pepa Bueno han presentado a impostoras o a mujeres con enfermedad mental como víctimas de situaciones horribles (de nuevo la incapacidad para contrastar fuentes), para limpiar su conciencia de burgueses acaudalados. Lo curioso es que nadie les pide que no ganen dinero por su actividad. Lo que se pide es que, si se autodenominan periodistas, ejerzan como tales. Contrasten sus fuentes, aporten visiones distintas de los asuntos, no hablen de causas globales complejas, sino que describan situaciones puntuales... En otras palabras, que se ciñan a intentar retratar la realidad.
Bastaría con hacer eso, para que no ocurriera que alguien lleva, por compromiso, a un Willy Toledo a su programa y te sacan los colores diciendo que muchos de los que trabajan contigo ganan una miseria, mientras en tu programa se vende solidaridad.
Por cierto, imagino, lo desconozco, que todos estos medios progres habrán contado que tras el desmedido despliegue realizado a la llegada de los refugiados del Aquarius, casi una parte de ellos han sido acogidos por Cáritas (otros lo han sido por Cruz Roja y CEAR). Porque ésta es otra de las características de estos medios: muchos ruido ante circunstancias puntuales y luego olvidarse de los afectados por esos problemas, a los que tanto bombo dan durante unos días.  Y eso, querido lector, no deja de ser un acto de manipulación en beneficio propio y de insolidaridad manifiesta. Uno, que a veces es mal pensado, considera que asociaciones como Cáritas (vinculada a la Iglesia, de la que estos periodistas progres sólo suelen reflejar lo malo), Cruz Roja o incluso CEAR son bastante menos mediáticos que otras oenegés, que visten más y, además, suele vender menos el trabajo diario y las desventuras de las personas que luchan por conseguir un lugar. Resulta mucho más espectacular un barco lleno de personas, que encima cantan y bailan de felicidad porque, al fin, termine su incertidumbre, o parte de ella. Porque, en el fondo, a casi nadie le interesa lo que harán cuando se incorporen a sus rutinas diaras. O, tal vez, sí, a muchos nos interesaría saber el proceso que siguen, informarnos de qué se hace después del despliegue de medios de todo tipo, incluidos los informativos. Pero eso no ocurre, porque es mucho más agradecido montar un show con la desgracia humana y decir que los refugiados, encima cantan y bailan, a pesar de todo.
Concluyo con un poco de humor, para intentar quitar este mal sabor de boca que pueden dejar las últimas reflexiones, y con un vídeo.
 Desde hace años recomiendo escuchar, al menos una vez al mes, a Jiménez Losantos por dos motivos:
- Siempre viene bien un poco de humor surrealista para empezar el día.
- No conviene olvidar en qué no debemos convertirnos.
El vídeo es de El Cabrero, donde canta la canción Como el viento de poniente. De este tema he extraído las tres líneas que encabezan esta entrada.
Un saludo.


miércoles, 11 de julio de 2018

NEOFASCISMO PROGRESISTA

"La posverdad es el prefascismo"

Sobre la tiranía. Timothy Snyder


De vez en cuando me gusta dar al botón del recuerdo y, cuando esto ocurre, a veces aparecen situaciones varias y personas variopintas, que en ocasiones son apenas una cara y/o un nombre . Hace no mucho, en uno de esos trances de retorno al pretérito me acorde de la Ely. La Ely era un tío que trabajaba en una fábrica de harinas, de mi ciudad. Como su propio nombre indica no ocultaba que el sexo que aparecía en su DNI poco tenía que ver con su orientación sexual y con su forma de vestir lo hacía patente... hace treinta años. Desconozco que ha sido de la Ely, entre otras cosas porque la vida te lleva de aquí para allá y entre mis preocupaciones cuando vuelvo a mi patria chica nunca estuvo saber de ella. 
Como he dicho di unas cuantas vueltas por aquí y por allá y acabé viviendo en un lugar donde existía una persona con un planteamiento vital similar al de la Ely. Respondía al nombre de Arturo, murió hace años, y, en cierta forma, formaba parte del panorama fundamental del lugar. La única diferencia entre la Ely y Arturo era que el primero vivía en una ciudad de varios cientos de miles de habitantes, no por ello menos conservadora, al menos una parte de su población, y el segundo en una población de unas decenas de miles de habitantes.
La Ely, Arturo y otra mucha gente fueron pioneros, en momentos de incomprensión. Personas valientes cuando pintaban bastos, a los que mucha gente debe mucho, pero que no aparecerán en ningún lugar como luchadores. Es más, tengo la convicción de que gente que en su momento les criticaron, a fecha de hoy son defensores acérrimos de los derechos LGTB.
Al igual que ocurrió con la lucha por la igualdad existieron pioneras en la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres, que en su momento sufrieron incomprensión, cuando no persecución. Muchas de estas personas son gente anónima, que buscó con tesón, a pesar de las trabas, un mundo mejor e igualitario. Unos pusieron un pequeño granito de arena; otros, por la mayor repercusión de sus actos, aportaron algo más, pero todos hicieron de esta sociedad algo mejor. Vaya desde aquí un reconocimiento sincero a todos ellos, por su lucha y por ayudar a construir una sociedad mejor para todos.
Me vienen recuerdos de una conversación, lejana en el tiempo, con el padre de un conocido, que me explicaba que, en ocasiones, se escondían en las tumbas vacías cuando los grises les perseguían para brearlos a modo in situ o en la comisaría. De nuevo, gente jugándosela para conseguir una sociedad mejor para todos.
Todos esos tiempos quedan lejos. La lucha de esas personas, y de otras muchas, en busca de una sociedad que permitiera a todos los integrantes de ella no ser juzgados por los poderes del Estado, por sus creencias políticas, religiosas, por su sexo o por sus tendencias sexuales, por su raza o por cualquier otra cuestión ha sido un éxito. Los poderes del Estado velan por esa igualdad, así como por otras conquistas como la presunción de inocencia, el derecho a un juicio justo, a no ser detenido de manera arbitraria. De igual manera, se logró abolir la pena de muerte, que la dictadura franquista aplicó hasta sus últimos momentos, así como se buscó que las personas condenadas en firme por un delito tuviesen la oportunidad de reinsertarse en la sociedad.
Sin embargo, las acciones valientes de esas personas, casi siempre a nivel individual, se han visto sepultadas por el tiempo, y por algunos de los que han cogido el testigo en los diferentes colectivos, que dicen luchar por los derechos de los oprimidos. Estos colectivos, en algún caso con mucho poder mediático, dicen representar a todos las personas que, en teoría, se amparan bajo sus siglas. Aunque esto no es cierto, porque en dichos colectivos hay disensiones y gente que no se siente representada:


http://www.publico.es/orgullo-gay/orgullo-orgullo-gay-mercantilizacion-lucha.html


https://www.izquierdadiario.es/Un-Orgullo-critico-y-anticapitalista-marcha-masivamente-en-Madrid-contra-el-capitalismo-rosa?id_rubrique=2653


En algunos casos se apela a datos alejados de la realidad para exacerbar a los seguidores. Si el lector recuerda en la entrada Feminismo (I) se puede comprobar, con datos extraídos de instituciones públicas, que la gran mayoría de los reivindicaciones que exponen las convocantes de la huelga feminista se basan en una distorsión, por desconocimiento o por interés, de la realidad.
Hablando sobre la entrada Feminismo (I) me gustaría hacer una rectificación: existen datos sobre la incidencia de la pobreza entre hombres y mujeres en España, no sólo los que expuse sobre personas que viven en la calle, y, de nuevo, las estadísticas oficiales, esta vez europeas, desmienten el planteamiento de las convocantes de la huelga feminista. Aquí se puede leer.
Echa esta aclaración me gustaría continuar exponiendo algo que creo crucial. Parece innegable que estas asociaciones han copado una parte del poder (con la connivencia de políticos, en busca de fotos y votos, y de medios de comunicación), y como todo poder, intenta perpetuarse, por lo que están comenzando a intentar imponer una forma de actuar, de pensar en los demás, que tiene mucho de adoctrinamiento, pues intentan meterse en el ámbito de lo privado, y que buscan imponer a base de mensajes que distorsionan la realidad (merece la pena leer esta reflexión al respecto) y, en algunos casos, mediante la petición de leyes represivas (algunas ya existen) que se amolden a sus ideas o necesidades.
Cuando se observa todo esto uno se pregunta: ¿qué ha pasado desde que la Ely o Arturo tenían el valor para ser ellos mismos en la calle, luchando en los momentos crudos para que nadie se inmiscuyese en lo personal, hasta hoy?
Creo que la respuesta es obvia. Por un lado, muchas organizaciones, que dicen representar a colectivos perseguidos y/o marginados, que se han convertido en aparatos de recibir subvenciones y permiten vivir muy bien a algunos, no a todos, sus integrantes. Lo mismo pasa con algunas ONGs (recuérdese los escándalos varios descubiertos en los últimos años). De igual manera pasa con la gran cantidad de cargos públicos, creados en muchos casos para dar curre, con dinero público, a gente afín (merece la pena este artículo que trata sobre el asunto). Por otra parte, en esta "élite" del pensamiento, bajo la bandera del progresismo (no confundir con la izquierda), se han instalado gente muy conservadora en lo esencial. Gente que, por desconocimiento o por interés, reniegan de la presunción de inocencia, del derecho a un juicio justo, del derecho a la reinserción tras ser condenados, de la importancia de las formas en lo relativo al sistema judicial. Esta gente, que no comprende que, hasta que exista una sentencia firme, nadie es culpable, llegan a pedir abiertamente la pena de muerte o el linchamiento popular. Eso contra lo que lucharon durante cuatro décadas anarquistas, comunistas y otra gente de izquierda en este país.



Lo terrible es que este mismo espíritu era el que imperaba en la Directrices del golpista general Mola en 1936:
" En el primer momento, y antes de que empiecen a hacerse efectivas las sanciones a las que de lugar el bando de Estado de Guerra, deben consentirse ciertos tumultos a cargo de civiles armados para que eliminen determinadas personalidades...".
O en las locuciones radiofónicas de Queipo de Llano desde Sevilla.
"¿Qué haré? Pues imponer un durísimo castigo para callar a esos idiotas congéneres de Azaña. Por ello faculto a todos los ciudadanos a que, cuando tropiecen con uno de esos sujetos, lo callen de un tiro. O me lo traigan a mí, que yo se lo pegaré".
El mismo modus operandi: justicia popular contra Estado de Derecho. Fascismo en su máxima expresión.
Como he dicho en otras ocasiones, lo que se llama Transición no fue un modelo a seguir, al menos en lo económico, pero tengo claro que, con sus fallos, algunos muy graves, sí se instauró un Estado de Derecho, o algo muy parecido, que resultó mucho mejor que aquello que teníamos. Se abolió la pena de muerte, se instauró la presunción de inocencia (que consiste en que se tiene que demostrar que alguien ha cometido un delito, no en que el acusado tenga que demostrar que no lo ha cometido), se busca, al menos en teoría, la reinserción del condenado... Sin embargo, la nueva moral progre (muy, muy conservadora) enfoca toda su acción hacia la represión y el castigo de quien no "piensa" igual. Mientras tanto, la pobreza aumenta, el reparto desigual de la riqueza es mayor, pero al tipo como el del tuit, que tiene las espaldas bien cubiertas, le importa una mierda, porque él, como muchos de estos ideólogos del neofascimo progresista,  no ven esos problemas todos los días. A lo sumo, saben de él a través de algún programa de televisión, que deforma de manera conveniente la realidad. 
Querido lector, piense una cosa: el fascismo no es sólo cosa de Hungría, Polonia o Trump. Aquí, en este país, la gente que dice luchar contra el mismo, apoya la disolución del estado de Derecho. Actúan igual que los fascistas que critican. Este peligro está aquí, en España, son la misma escoria.
Un saludo.

lunes, 9 de julio de 2018

IDIOTARIO (XCVIII)

Amaia Montero: cantante española que evoca la filmografía de Clint Eastwood, en concreto la película Sin perdón.


Euromillones: cantidad de dinero que la Unión Europea reparte, a veces en función de criterios absurdos, como si de un sorteo se tratase.


God save the queen: himno británico en cuyo vídeo oficial aparece una mujer con bigote y una minifalda negra pasando la aspiradora. 


Inteligencia artificial: tipo de inteligencia que se encuentra en los participantes de Mujeres, hombres y viceversa o en Lucía Etxebarría.


Mariano Rajoy: esa persona de la que usted me habla. 


Marx, G.: una de las personas que más ha influido en la Política del siglo XX con axiomas como: "Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros" o "la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados". Tal vez por ello él y sus hermanos aprovechaban para irse por la tarde a las carreras o por la noche al a ópera. 


Mayor de edad: anciano.


Operación salida: proceso de búsqueda que se produce durante la noche de los sábados, consistente en buscar una mujer que tenga las mismas ganas de sexo ocasional que la persona que realiza esta búsqueda.


Salsa: en gastronomía, mezcla líquida de ingredientes como el son cubano, el jazz y otros ritmos estadounidenses, que le proporcionan gran sabor. 

jueves, 5 de julio de 2018

SEMOS EL CAMBIO

Parece que ha pasado un siglo desde que Mariano Rajoy fue echado de la Presidencia del Gobierno por una moción de censura, pero apenas ha pasado un mes. Su sucesor, Pedro Sánchez, por el que uno no daba un duro hace un año, ha llegado a la Moncloa con la intención de airear todo... O eso nos ha pretendido hacer ver. 
Los nombramientos de ministros variopintos, pensados para satisfacer a todos un poco, descontentando, de paso, a todos un poco también, constituyó el primer golpe de efecto... hasta que tuvo que dimitir el primero, Maxim Huerta. Unos antiguos problemas con el fisco no parecían la mejor carta de presentación para formar parte de un gabinete que había llegado a ocupar el poder ejecutivo gracias a una moción de censura cuyo motor fue la corrupción imperante en el partido que gobernaba en ese momento.
Tras este hecho, anecdótico si se quiere, empezó el nombramiento del segundo escalafón del Gobierno, el que corta el bacalao, y aquí no pareció que nada alterase el buen discurrir de las cosas. De hecho, todo parecía ir tan bien, que a mucha gente le pasó inadvertido que la nueva ministra de Economía, Nadia Calviño, formaba parte del aparato burocrático/económico de la Comisión Europea, por lo que sabe mucho de ortodoxia presupuestaria neoliberal. Tal vez, se deba a ello la subida de impuestos pregonada para intentar cuadrar cuentas y ofrecer, por ejemplo, a los pensionistas unas subidas de sus pagas no miserables (no me atrevo a decir dignas). Veremos a ver si se atreven a suprimir las exenciones del impuesto de Sociedades (verdadera trampa fiscal para que las empresas aporten menos al erario común)  o a aplicar la tasa Tobin. 
Sin embargo, cuando ha llegado el momento de abordar aquellas cuestiones que sirvieron como bandera de una nueva política para los ciudadanos, parece que las huestes de Pedro Sánchez han mostrado su verdadera faz. 
Como hecho, casi casi insustancial, podemos comenzar con el asunto del nombramiento del director de RTVE; un cambalache, donde se han retratado los unos y los otros. Desde Pablo Iglesias a personajes como la "baronesa" Ana Pardo de Vera (sus tuits sobre el asunto suponen una joya impagable sobre el funcionamiento del poder, la ambición y la estulticia), sin olvidarnos de Tomás Fernando Flores, con una biografía... peculiar:



Cuando escribo esta entrada aún no se ha elegido a quien ocupe el cargo y a los consejeros, pero me gustaría recalcar que a pensar en el director de Radio 3 como máximo dirigente del ente público se llego" tras las negativas de los trabajadores de RTVE de aceptar a personajes impuestos, que iban a seguir la misma línea de manipulación que los antiguos directivos nombrados por el PP.


No me resiste a poner un tuit muy divertido en el que una de las candidatas propuesta para formar parte del Consejo de Administración de RTVE, en concreto por Podemos, muestras una extraña percepción de la realidad:



Es lo que tiene haber escrito a mano hasta hace bien poco y ser feminista.
Bromas aparte, acabe como acabe el asunto, parece que mucha gente ha quedado retratada en este asunto.
En otros asuntos también han quedado retratados. En febrero de 2016 Pedro Sánchez defendía sacar la religión de las aulas:

https://www.lainformacion.com/politica/sanchez-defiende-eliminar-la-religion-del-horario-lectivo-para-que-el-pais-avance_Ns8fo1H6Hnd2mb3RiMP4I5/

Dos años y unos meses después parece que no importa que el país avance y se deshecha el modelo francés:

http://www.elmundo.es/espana/2018/07/03/5b3b88d322601d435e8b46d6.html

Creo que lo he contado alguna vez, pero volveré a hacerlo. La asignatura de Religión es la única que precisa de, al menos, dos docentes para una sesión lectiva: un docente, el de religión (o los de religión), y otro para impartir la Alternativa a la Religión. Un gasto suntuario e innecesario para una Educación Pública sangrada por los recortes. Este aspecto, este despilfarro, supone algo muy, muy grave para alguien que dice apostar por lo Público.
No me resisto a  hablar del proceso, algo más que cuestionable, por el que ZPpero convirtió en fijos a unos docentes de Religión que no habían pasado ninguna prueba para trabajar en la Administración, si exceptuamos los cargos de libre designación que, en ningún caso, son designados como trabajadores fijos de la administración. Esta "regularización" de los docentes de Religión, elegidos previamente por la diócesis, constituye un caso único en la Administración de este país, pero había que dar gusto a las huestes vaticanas, con Rouco a la cabeza.
Pero, tal vez, lo más sangrante sea el posicionamiento de Pedro Sánchez ante la reforma laboral realizada por de Guindos y aprobada por PP y CiU en el Congreso.

http://www.psoe.es/actualidad/noticias-actualidad/pedro-sanchez-lo-primero-que-hara-el-psoe-sera-derogar-la-reforma-laboral-de-rajoy-para-recuperar-los-derechos-de-los-trabajadores--107427/

Sí, en la página del PSOE aparece que lo primero que iba a hacer Pedro Sánchez si llega al poder es derogar la reforma laboral de Rajoy. Sin embargo, pasados unos días desde que llegase al poder se puede leer esto:

https://elpais.com/economia/2018/06/13/actualidad/1528894278_411833.html

No hay mayoría, pactar con sindicatos y empresarios, estudiar... En fin, puro PSOE cuando llega al poder.
Mientras escribo esto me acuerdo de Willy Toledo sacando los colores a Ferreras, preguntándole por los trabajadores que estaban detrás de las cámaras, recordándole que ganaban 700 euros. Una cosa es predicar y otra dar trigo... y los predicadores son de dar poco trigo y muchos consejos a los demás.

https://tv.libertaddigital.com/videos/2018-06-27/un-enloquecido-willy-toledo-machaca-a-ferreras-con-su-propia-demagogia-6065509.html

Parece que en lo fundamental nada va a cambiar. Llegan retoques en lo accesorio, aquello que, por lo general, no va a afectar a la mayoría de los ciudadanos, pero que van a hacer sentir a algunos que somos muy modernos (por lo general esos algunos tan modernos no necesitan muchos cambios profundos, porque viven de puta madre y sólo saben de oídas que cerca de ellos hay gente pasándolo mal).
Un saludo.

lunes, 2 de julio de 2018

HA SIDO UN PLACER

Llegó con casi un cuarto de hora de antelación; en realidad no tenía nada mejor que hacer ese día, como otros tantos días. Entró en el bar y antes de buscar una mesa libre se paseó por todo el local, buscando a la mujer con la que se había citado. Tras una rápida inspección comprobó que le tocaría esperar, ojalá no mucho. No tenía buena concepción de las personas que, por costumbre, llegan tarde a sus citas. Era la primera vez que habían quedado y aún desconocía cuestiones básicas sobre ella, como su sentido de la puntualidad.
Eligió para sentarse una mesa junto a una de las amplias ventanas del lugar. La luz apagada del día nublado, que entraba a través de la cristalera, parecía completar la decoración de esa cafetería que permanecía anclada en la moda de la inmediata posguerra. 
No era la primera vez que conocía a alguna mujer a través de las redes sociales. A veces lo había buscado él y en otras ocasiones habían sido ellas las que habían iniciado el contacto. En todo caso, siempre había acabado de la misma forma: sexo en la primera o en la segunda cita (le resultaba curioso que en las relaciones con mujeres que no se conocen en las redes sociales solía llevar más tiempo este tipo de relaciones) y una lejanía, pactada o impuesta por alguna de las dos partes, tras un número prudente de revolcones. Sin embargo, esta vez esperaba algo distinto. No sentía la necesidad imperiosa de irse con una mujer semidesconocida a la cama. Deseaba algo distinto y, sobre todo, estable.
Miró el reloj de su teléfono móvil, aún quedaban diez minutos hasta la hora convenida.
Un camarero, que debía formar parte del mobiliario por su edad, se acercó a él y con cortesía automatizada  tras eones de práctica, preguntó qué deseaba. Un café sólo, fue su respuesta. A pesar del nerviosismo que iba adueñándose de él, optó por el la bebida estimulante, que consideraba más apropiado para aquellas circunstancias y, sobre todo, para aquel lugar donde se encontraba.
El camarero respondió, muy bien y se retiró con un gesto igual de automático que la contestación que acababa de decir.
Tras la marcha del hombre que le había atendido focalizó su atención en lo que le había traído hasta el sitio donde se encontraba: Marisa, la mujer con la que había quedado. Tenía casi la certeza de que la persona que iba a entrar por la puerta en unos minutos era una señora guapa, tal vez muy guapa; pero las redes sociales y los filtros tienen la virtud de modificar la realidad a conveniencia. Sin embargo, él tenía un par de estrategias para intentar sortear esa cuestión. Una de ellas se basaba en el descuido. Siempre existía una foto sin maquillaje. Una imagen subida por ella o por algún amigo, en la que resultaba necesario contar lo bien que se lo había pasado, no importando la estética, sino el acto en sí. Y, en este caso, las dos imágenes que existían en las redes sociales de Marisa, cumpliendo este requisito, mostraban a una mujer bella; de aquellas a los que el maquillaje no les resulta necesario para resaltar lo que son. Le encantaban esas mujeres. Incluso le gustaban aquellas mujeres guapas que se estropeaban intentándose maquillar, aún sin necesitarlo. Pero, además de eso, él buscaba algo más.
El hombre que frisaba los sesenta años y que  dejó su café sobre la mesa interrumpió su discurso interior. Una breve conversación: "Su café". "Gracias", precedió a un nuevo vistazo al móvil. Habían transcurrido apenas tres minutos desde la vez anterior que realizó la misma operación. Tras el pertinente autoexamen, parecía que la ansiedad iba ganando terreno, lo que le llevó a lamentar haber pedido un café y no algo más refrescante, que le aliviase la sequedad que sentía en su boca, volvió a abstraerse, volcándose en sus pensamientos.
Se acordó de la primera mujer con la que se había reído hasta el hartazgo, en realidad se habían reído los dos, tras su ruptura. Siempre que se veían, muy pocas veces, ocurría lo mismo: hablaban, reían y luego se separaban, hasta un hipotética próxima vez. Él tenía ganas de contarla que había sido la primera mujer con la que se rió tras su naufragio, pero nunca encontraba el momento. También creía que ella tampoco encontraba el momento para decir lo que sentía por él. Tal vez ambos sabían que no sabían como manejar esta situación y que resultaba mejor dejarla pudrirse, mientras ambos navegaban en sus respectivos mares. Sin embargo, sentía la necesidad imperiosa de darla las gracias por hacerle recordar la importancia de tener con quién sonreír; arte que había olvidado hacía muchos años atrás.
Recordó como giró la cabeza cuando pasó a su lado,  la segunda vez que le vio, esta vez recién afeitado y bien vestido, y la expresión que leyó en su cara, que se confirmó unas horas después cuando ella le dijo, sin venir a cuento, que tenía un amigo que era tan guapo como él. Rememorar esto le hizo trazar una sonrisa ínfima, casi invisible para el resto de personas.
Si la belleza resultaba importante, la capacidad para compartir y crear sonrisas, junto con sostener conversaciones desde perspectivas distintas a las establecidas, le resultaba imprescindible, para construir algo junto a alguien.
- Disculpe, está ocupada la silla - le dijo una mujer con gafas.
- No. Puede llevarse dos, si quiere - respondió él.
- Con una es bastante. Gracias - contestó la señora, mientras llevaba el asiento elegido a la mesa contigua.
Restaban cuatro minutos para las ocho. Marisa no había hecho acto de presencia aún, lo cual resultaba lógico, en el bar y a él los nervios, la ansiedad, o lo que fuera, le estaba devorando. Casi tanto como el cuerpo de aquella compañera que tuvo. De vez en cuando en su vida se había cruzado alguna mujer que había desatado en él algo que no sabía explicar, pero que le hacía sentirse atraído por ellas, casi de forma animal. Solían ser mujeres con una cierta belleza, tampoco deslumbrante, con unos cuerpos que le hacían perderse en los laberintos del deseo. Sólo había eso: deseo. Las veces que ocurría esto se acordaba de un libro de Simenon, en el que el que el comisario Maigret explicaba que hay mujeres que nunca serán nuestras parejas, porque no las vemos como tales, pero que generan una fiebre, un deseo desmedido en los hombres, tan irracional como pasajero. Pues ella había sido la última. Resultaba curioso, había pasado de pensar en una mujer con la que tenía cubierto lo afectivo y lo intelectual a otra que despertaba en él la parte irracional, animal, que todos los humanos llevamos dentro. Parecía que quisiese hacer un compendio de todas las virtudes o características que esperaba encontrar en una mujer. En Marisa.
El sonido de un mensaje, un wasap, le volvió a lanzar al mundo real. Un primo le enviaba un vídeo. Ya lo vería cuando llegase a casa... Si llegaba solo.
Ahora que lo pensaba, no se había planteado la cuestión de tener sexo con Marisa. Tal vez, no lo había hecho porque consideraba que buscaba algo más. Sabía por experiencia que, en muchas ocasiones, todo era un juego de paciencia. Bastaba con escucharse y valorar, por ambas partes, la predisposición a acabar juntos en la cama. Se trataba de sincronizar ritmos, que, por lo general, se encontraban, a lo sumo, en la cuarta cita. Ambos se habían citado para conocerse. Ambos estaban interesados en el otro. ¿En qué sentido? Él buscaba algo más que un polvo. Lo que pretendía ella resultaba un misterio para él, al menos en ese momento.
Consideró que en el fondo sí sabía lo que buscaba en ella: facilidad. La facilidad de sentirse querido y dejar que él también la quiera a ella. La facilidad de no crear artificios entre ellos dos; de no generar problemas y entregarse, aunque sea para acabar en el desastre tras haber apurado hasta la última gota de lo que cada uno podía dar.
Cada día intentaba alejarse más de esa gente que se dedica a resaltar lo mal que funciona el mundo, la gran cantidad de problemas que existen en él y las injusticias que ellos mismos sufren. Y, por eso, se refugiaba en aquellas personas que, aún siendo críticas, tenían tiempo para reír, para soñar y tener proyectos vitales, grandes o pequeños.  Puede que, por todo ello, le resultase tan importante encontrarse con alguien que supiese ver todo lo positivo que había en él y que ella le entregase lo positivo que hubiese en ella. Por desgracia había conocido a demasiadas personas ensimismadas en no ver lo que tienen delante de sus narices y en no vivirse.
Le distrajo de estas cavilaciones un hola pronunciado por una mujer de su edad, a la que de inmediato etiquetó como guapa, y que tenía por nombre Marisa. Se levantó, con una cierta rigidez provocada por los nervios, y la dio dos besos. La invitó a sentarse y él procedió a hacer lo mismo. Ella se disculpó por haber llegado diez minutos tarde. Él respondió que no importaba. Ella se excusó diciendo que cuando llovía, o prometía llover, el tráfico se ponía imposible y encontrar aparcamiento se convierte en un auténtico reto. Dijo también que odiaba conducir con tanto tráfico, en especial con tantas obras, que la resultaban igualmente odiosas y que...
En ese momento él se levantó y diciendo: "Ha sido un placer", dio por concluida aquella cita. 

martes, 26 de junio de 2018

UN MUNDIAL A MI MANERA

Aparecen muchas mujeres iraníes con el rostro descubierto, siguiendo a su selección en los estadios donde juega su once nacional. Esta visión choca con la realidad del país persa, donde este tipo de manifestaciones resultan impensables. Las teocracias siempre han sostenido que unos dioses imponen unas normas. La vida dictamina que, salvo caso puntuales, las personas quieren disfrutar de la vida o, aunque vean como a su equipo se le anula un gol, que le hubiese proporcionado un valioso empate en la fase de liguilla.



Resulta incontestable que en las selecciones de los países europeos, desde hace tiempo, no existe una uniformidad racial (o como se diga). Jugadores, nacidos en Europa, pero con padres o abuelos de origen africano forman parte de una buen parte de selecciones europeas, en especial aquellas que no provienen del bloque de Este. Sin embargo, en los combinados africanos o asiáticos no sucede que haya una parte de jugadores blancos, como mucho algún seleccionador o ayudante. Tal vez esta radiografía futbolística deje bien a la claras como ha sido la historia del mundo durante los últimos dos siglos.


Una parte significativa de los jugadores que conforman las selecciones de los países de las que proceden los inmigrantes que se juegan la vida en el Mediterráneo juegan, sin problemas de papeles o visados, en países que no acogen a los inmigrantes que se juegan la vida en pateras. Al final todo se trata de un problema económico: quién genera dinero a espuertas tiene las puertas abiertas, quien genera dinero en la economía sumergida (a mayor gloria de algún empresario mafioso) tiene un mar para ahogarse.



Hasta el momento no han hecho acto de presencia los cafres rusos, que bajo la bandera de la ultraderecha, provocaron peleas y disturbios en recientes competiciones. A pesar de la alarma previa generada por los medios de comunicación parece que Putin ha cuidado mucho la imagen del país y ha tomado medidas para que estos fascistas no hagan de las suyas. Desconozco si esto se ha conseguido negociando con ellos o mediante coacción, pero parece claro que es posible controlar, la menos en gran medida, a los neonazis que utilizan el fútbol como excusa para ejercer la violencia.




Escucho a ciertas personas hablar de que este país está desmovilizado e idiotizado debido al Mundial. Siempre me sorprende escuchar hablar de este país, pareciera que se conocen todos los demás países con pelos y señales, para incidir en algo que no le gusta al orador. Parece notorio que un mundial de fútbol, como unas olimpiadas supone un evento tan importante que "paraliza" a una infinidad de habitantes de una buena parte de los países del mundo. Pero, tranquilos, que cuando acabe el mundo lo teóricos de la revolución se pondrán al frente de la masa, ya carente de distracciones, y empezarán el asalto del Palacio de Invierno, para dar todo el poder a los soviets. Aunque, tal vez, haya que esperar al final de las vacaciones, porque los ideólogos es posible que se hayan ido a disfrutar de un merecido descanso.



Tras lo ocurrido en el partido España-Marruecos y en el Irán-Portugal en los últimos minutos se puede explicar parte del éxito de este tipo de eventos. En los dos o tres minutos todo puede cambiar de manera sorprendente, para bien de unos y mal de otros. La sorpresa, el suspense, la tristeza y la alegría repentina, forman parte de este espectáculo, y de otros similares, aportando algo tan poderoso como fugaz a nuestras vidas.






martes, 19 de junio de 2018

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (18-6-2018)

Acaba el curso, ¡por fin!, y todo el pescado está vendido. Nada que no se haya hecho ya se podrá cambiar de manera significativa. Alguna duda sobre la nota de uno de esos alumnos que caminan entre Pinto y Valdemoro y muchos informes y burocracia, que, al menos, en muchos casos no consume papel de manera absurda, gracias a la informatización de muchos de esos trámites. 
Sin embargo, querido diario, todo lo escrito arriba no implica que no existen cuestiones sobre las que pensar u opinar, y hoy lo voy a hacer sobre los dos extremos de este negocio que nos ocupa, preocupa y mantiene: los telepredicadores educativos y los adeptos al sistema clínico. 
Lo sé, caro diario, todo suena un poco raro y, si me apuras, hasta fuera de época; pero cuando desarrolle lo que tengo que contar, casi seguro que estarás de acuerdo conmigo. Vamos a ello.
Hace unos días leía a un tipo, ingeniero, que impartía su docencia a través de una red social (YouTube, aunque a alguien le suene raro, también es una red social) y criticaba a los docentes por su mala práxis. Este telepredicador, premiado por un banco (creo que el mismo que avala fianzas a implicados en casos de corrupción del Partido Popular), hablaba de lo bien que él hace las cosas y lo mal que lo hacen los demás. Y uno, que es así, aún si dudar que  el tipo en cuestión lo puede hacer bien, desconfía por sistema de los telepredicadores, salvapatrias y demás asadores de manteca, e indagó un poco. Para empezar parece que tiene un público muy determinado, alumnos con un nivel bastante bueno y, sobre todo, con motivación de aprendizaje. ¿Qué es la motivación de aprendizaje? Ganas de aprender con la única finalidad de tener más conocimientos. Sí, querido diario, esos alumnos que aprenden solos (incluso a veces a pesar de los docentes). 
En otras palabras, los alumnos que entren en sus clases grabadas lo hacen de manera voluntaria. Y ese pequeña variable, que parece mentira que se le haya olvidado, resulta crucial. Resulta crucial que en una clase hay que enseñar, o al menos intentarlo,  al que quiere y al que no quiere aprender y aquí, en ocasiones, es donde empieza la problemática; pero a todos nosotros nos pagan porque esos chavales, que jamás visitarán el canal de YouTube del fulano en cuestión, aprendan lo máximo posible. 
Según escribo esto me acuerdo del nieto de Tomás y Valiente, que en una entrega de premios a los alumnos más brillantes, calló a todos los vencedores recordando que el sistema también procura dar las mismas oportunidades a los que no son tan brillantes, a los que tienen una vida familiar compleja, a los que acaban de llegar a este país y no hablan ni papa de español, a aquellos alumnos con plurideficiencias y a aquellos otros que tienen necesidades educativas especiales de cualquier tipo. La vida no sólo está compuesta por triunfadores y por personas cuya motivación de aprendizaje les hace buscar tapar las carencias del sistema, o de ciertos docentes, con aportes externos. 
La mayoría de los alumnos no tienen motivación de aprendizaje, sí de logro (de alguno de los diferentes tipos de motivación de logro); pero también hay chavales que no tienen ningún tipo de motivación, y no sólo porque los docentes seamos malos. Todos los docentes, querido diario, conocemos casos de esos en los que piensas: ¿cómo puede haber padres así? Pero eso, no lo va a contar ningún telepredicador ni ningún pedagogo intelectual, de esos que no pisan un centro educativo ni para supervisar las prácticas de sus alumnos de Magisterio. Y sabes, es posible que algunos no seamos unas joyas de la docencia, pero la gran mayoría intentamos que todos aprendan, y, a veces, eso supone que unos se conformen con adquirir lo trabajado con carácter general, para intentar que otros adquieran lo máximo posible. 
A algún intelectual de la creatividad le puede parecer injusto, pero el sistema educativo debe intentar proporcionar las mismas oportunidades a todos.
Por otra parte, todavía existen compañeros, algunos sorprendentemente jóvenes, que siguen apelando al modelo clínico.Ése que sigue preocupándose por la patología y no por lo próximo que tiene que aprender y, lo que resulta aún más desconcertante: opinan que llegará un momento (que sólo ellos podrán determinar) en el que no podrán aprender más. 
Uno, querido diario, que siempre ha considerado que todas las personas pueden aprender algo, con la excepción de aquellas que sufren algún tipo de demencia, siente cierta irritación cuando escucha esto. Poner etiquetas y justificar un enfoque erróneo (o una falta de actitud) me parece grave. Todo cometemos errores y tenemos mucho que mejorar, pero seguir etiquetando a niños y considerar que no pueden aprender nada supone un paso más allá.
Puede que un alumno no sea capaz de aprender a resolver problemas complejos, debido a una discapacidad cognitiva, pero seguro que se pueden trabajar conceptos relacionados con su vida diaria y su experiencia próxima: dinero, pago con monedas y billetes, vueltas (uso del móvil para calcular las vueltas)...
No todos nuestros alumnos pueden ser ingenieros con canales en YouTube con lecciones magistrales, pero, al menos, sí les podemos ayudar a desenvolverse en su vida diaria, cuidando de no ponerlos etiquetas, que les puedan acompañar toda la vida.
Querido diario, comienzo a sentir la llamada de las vacaciones, y una cierta pereza me empuja a dejar de arreglar el mundo y a pensar en si el bañador del año pasado me estará bien. Dejémoslo aquí, por el momento y ya seguiremos, más adelante, con estos y otros asunto.
Nos vemos pronto.