lunes, 24 de abril de 2017

VIDA EJEMPLAR.

Una de las cosas más bonitas de este mundo reulta ser seguir las indicaciones de los que saben como hacer de tu vida algo saludable y más llevadera. Yo, una vez al mes, me asesoro sobre aquello que contribuye, según los diferentes estudios, a que mi existencia se convierta en un remanso de salud y bienestar. Suelo obviar aquellas cosas que me parecen estrambóticas, como hacer meditación budista sobre un colchón de clavos o recorrer una vez por semana el Ikea más cercano, para imbuirse en el espíritu zen del laberinto.
Hechas estas aclaraciones, voy a contar, de manera gratuita y desinteresada, todo aquello que pongo en práctica para conseguir este apolíneo cuerpo y esta privilegiada mente que me adorna, a pesar de la opinión de una gran mayoría de las mujeres, que son de opinión bien distinta.
Me despierto pronto, rayando el amanecer, para poder disfrutar del día plenamente, como dejó escrito Einstein en una de sus muchísimas frases célebres que tanto se pueden leer en Facebook. El tío era un un genio, además de tener tiempo para pensar tanta frase acertada, se dedicó a la Física (y debió ser de los buenos).
A continuación me ducho, con agua fría, pues he leído hace tiempo en una revista, "La paloma. el Señor  y el pecado", que el agua fría ahuyenta los malos pensamientos y predispone al trabajo. Yo añadiría que aquí donde vivo, el Pirineo, en invierno la ducha fría puede llegar a ahuyentar las ganas de ducharse.
Para desayunar sigo las indicaciones de los diversos nutricionistas: leche, cereales, fruta, proteinas en forma de queso fresco, huevos o similar, café, para activar el cuerpo y todo aquello que vayan descubriendo los estudiosos del asunto alimentario. Tras la media hora que tardo en preparar el desayuno y los tres cuartos de hora que me ocupa dar cuenta de él me dispongo a lavarme los dientes. Los tres últimos meses utilizo para tal menester una pasta específica con un componente extraído de un árbol que se encuentra en la selva de Papúa Nueva Guinea: el coñocoño, que estabiliza la función embelesante del esmalte, proporcionando una comodidad durante el día como nunca había sentido, atrayendo, de paso, a toda mujer que dedique más de tres minutos a mirar tu sonrisa (funciona también en sentido contrario: al menos eso dice la publicidad),
Una vez finalizada mi higiene personal procedo a realizar mi tabla de ejercicios. Desde hace mes sigo una que facilita el mayor desarrollo del músculo deltoides, encargado según el doctor que propone esta tabla, del equilibrio correcto corporal, además de otras muchas cosas como mejorar la fecundidad en hombres y mujeres, prolongar la vida diez o doce años, facilitar que la declaración de Hacienda salga a devolver...
Los ejercicios duran cinco minutos, y no da tiempo ni a sudar, por lo que decidí hacerlos justo antes de vestirme. La verdad, tras los estiramientos me siento como nuevo. Mientras me visto me como cinco nueces, como recomienda un conocido cocinero español. Cinco nueces al día, el secreto empezar el día con energía. No cabe duda, las nueces resultan el complemento ideal para el café, la leche, la fruta, los cereales... Desde que comencé a ingerir las nueces he notado que la mañana se afronta con mayor facilidad. 
Casi se me olvida: antes de salir a la calle alimentar el espíritu resulta trascendental. El lector podría pensar que hasta el momento sólo he dedicado la mañana al cuerpo y el placer y, aunque no es así (todo lo realizado hasta ahora se hace para buscar el equilibrio con el Universo), la meditación también se necesita, para abrir el día de manera apropiada y justa. Hace poco he descubierto las técnicas del doctor chino Chi Cho, que ayudan a abrir los chakras, sin necesidad de Tres en uno,, siguiendo los conociendo milenarios que unos extraterrestres, de las afueras de Marte, transmitieron a sus ancestros, moradores de una remota región china, famosa por su longevidad y por su fiesta de los toros: los Chan Fer Ming.
Ajustar el alma y el cuerpo sólo me lleva treinta minutos y contribuye a que, cuando salgo de casa tras todo lo anteriormente contado, me encuentre predispuesto a abordar la jornada con la energía y disposición necesaria. 
En efecto, a las once y cuarto, cuando ya he concluido con todo lo descrito con anterioridad, me dispongo a seguir con mi búsqueda de trabajo, que hasta el momento resulta infructuosa. Por fortuna seguir una vida ordenada me impide desesperar en mi empeño y ante los reveses de la vida sigo perseverando.
A media mañana, a eso de las doce, tomo una pieza de fruta, por lo general obvio el melón y la sandía para no demorarme en exceso en esta labor. Hecho lo cual entro en alguna cafetería para ingerir una infusión, que según defienden multitud de expertos nutricionistas ayuda a realizar la digestión. Aprovecho para seguir los consejos que tantas veces se escucha en los medios de comunicación y leo la prensa, para comprender mejor mi entorno, tanto el inmediato como el lejano. Procedo a ojear varios medios, lo que facilita tener una imagen más amplia y ajustada de la realidad; pudiendo sacar así mis propias conclusiones, como invitan a hacer los expertos en prensa.
Reconozco que, de manera casi imperceptible, llega la hora de comer. Mover el bigote en exceso resulta contraproducente, cosa sabida es, por lo que, siguiendo la dieta mediterránea, tan defendida por unos y otros, procedo a una ingesta frugal: un primer plato a base de legumbre, verdura o pasta y carne o pescado, siempre a la plancha, de segundo. Una de las cinco porciones de fruta o verdura recomendadas suele ocupar el postre, aunque, a veces, siguiendo a los expertos ecologistas, que defienden no tirar nada, debo dar cuenta de algún trozo de tarta o bollería, que andan por casa, sin saber muy bien cómo han llegado hasta allí. Por supuesto, y como parte de la dieta mediterránea, los dos vasitos de vino caen, pues es bien sabido su poder antioxidante y la necesidad que nuestro cuerpo tiene de no oxidarse, para vivir más.
Acto seguido, tras lavarme los dientes con extracto de coñocoño, sigo las indicaciones de los médicos, que defienden la necesidad de una siesta corta. Lo reconozco, en general no sigo las indicaciones de la medicina occidental, pero en el caso de la siesta su utilidad y beneficio se ha contrastado generación tras generación.
Por supuesto, una vez despierto sigo en mi labor incansable de búsqueda de trabajo. Frente al ordenador analizo las ofertas que más se ajustan a mi perfil, enviando el correspondiente currículum cuando así sucede.
No por sabido debemos obviar que permanecer mucho tiempo frente a la pantalla del ordenador resulta perjudicial para la salud, por lo que tras un rato prudencial, entre un cuarto y media hora, depende del día, procedo a practicar otra de esas rutinas, tan buenas y recomendables, para la salud: caminar. En torno a las cinco y media, seis, me enfundo en ropa cómoda y me apresto a caminar un buen rato, como indican todo tipo de profesionales del bienestar.
Reconozco que ciertos días, debido a las condiciones climáticas, me resulta harto complicado ponerme en marcha. La lluvia, el excesivo frío de invierno de Pirineos, la nieve... contribuyen a que no pueda poner en práctica mis habilidades pedestres. Esos días, aproximadamente la mitad, los ocupo intentando convencer a mi grupo de amigos, sedentarios todos ellos, de los beneficios de la marcha. No dudo en acudir al bar donde se reúnen para aleccionarles sobre la beatitud de la vida al aire libre y la práctica deportiva. Llevo bastante tiempo intentando que cambien de opinión sobre el asunto, pero, bien sea por mi falta de claridad argumental, bien por lo inteligible que se vuelve mi dicción tras las séptima cerveza, no consigo acercarlos al buen camino. Pero yo sigo en ello y, en bastantes ocasiones, abandono mi recién iniciada marcha diaria vespertirna para, haciendo un esfuerzo, entrar en el bar en el que se encuentran y utilizando toda mi paciencia, mis dotes oratorias y la capacidad de mis riñones, buscar atraerlos a la orilla correcta.
También me gustaría decir que, los días que camino, no olvido que debemos comer cinco veces al día, y tras un ratito de marcha, veinte minutos a lo sumo, me siento y degusto una fruta, una bebida isotónica, un pequeño bocadillo de jamón o chorizo, etc. que me permita realizar con éxito el viaje de vuelta.
Tras todo este despliegue procedo a una segunda ducha diaria, purificadora y reparadora, sobre todo los días que dedico mi tiempo de la tarde a intentar convencer a mis amistades de la bondad de andar, como enseña el antiguo libro tradicional de la mitología malaya, el Lim Pio Mejor. De sobra conocido por todos, por lo que no profundizaré en sus enseñanzas.
Siguiendo los dictámenes de los últimos estudios sobre el asunto, procedo a realizar una cena frugal, que me permita un sueño reparador. Un pequeño refrigerio, acompañado de sus dos vasos de vino, en la cena no se debe obviar la capacidad reparadora de esta bebida, forman el argumento fundamental de esta comida. Existen estudios recientes que demuestran que la toma de hidratos de carbono por la noche facilitan levantarse más activo, por lo que suelo concluir la cena degustando un trozo de tarta, casera eso sí, un dulce o un trozo de chocolate, a ser posible con mucho cacao (como enseña la religión azteca ancestral) para poder amanecer con ganas y capacidad de abordar la ingente labor diaria que he relatado.
Por supuesto, siguiendo los dictados de los intelectuales, procedo a leer un rato antes de dormir. Como, por desgracia, durante la mañana no me ha dado tiempo a leer toda la prensa, tengo que hacer un esfuerzo nocturno y dedicar parte de mi tiempo de sueño a echar un vistazo a lo que no he tenido ocasión de revisar durante mi dura jornada. A saber: As, Marca, Diario Deportivo y Sport.
Una vez concluida mi lectura, y ya suficientemente informado, procedo a realizar una actividad de relajación: Meditación alquímica según el método ancestral de la tribu Jodejode. El método consiste en controlar la respiración para llegar a un estado profundo de sueño, que permita reparar todo el desgaste del día. Reconozco que domino la técnica sobremanera, pues en un par de minutos, aunque yo no lo note, mi respiración se vuelve más lenta, emitiendo un sonido fuerte, ronco y grave, que parece resultar desagradable a mi familia y vecinos. Sin embargo, a mi la técnica me funciona y me ayuda a encauzar el estrés diario que me genera una actividad tan intensa y agotadora.
Espero que estos hábitos saludables que he expuesto puedan contribuir a mejorar su vida. A mí me funcionan y he pasado los cuarenta hace ya un tiempo. Mi vida es un remanso de paz y bienestar, en la que el estrés no se encuentra por ningún lado.

viernes, 21 de abril de 2017

ESE MUNDO TAN EXTRAÑO (COMPRIMIDO EN UNAS POCAS HORAS)

Me encanta cocinar. Algo tan simple como rebozar unas croquetas caseras, de morcilla y piñones, se puede convertir en un pequeño placer. La radio, de fondo, desgrana una conversación entre dos tipos: un critico de cine y un tal Francino. Hablan sobre una película que no he visto y, casi seguro, no veré. El argumento parece basarse en una historia real: una mujer demandada por un tipo que niega el Holocausto. Locutor y hombre de cine se enfrascan en una conversación sobre la intolerancia y, por un momento, me parecen un dúo de humoristas, o payasos, en el que uno, siempre el mismo, acaba siendo la víctima. El crítico diagnostica, el que se autotitula periodista apostilla lo que dice el primero, retratandose, sin darse cuenta. La intolerancia y las creencias infundadas que defiende día tras día, conforman lo que en ese momento critica con tanta seguridad.
Debo una disculpa, a alguien que se va a molestar por dársela. Llamo por teléfono a una amiga y me preparo para recibir una reprimenda por sentir no habernos podido ver a más de medio millar de kilómetros de nuestros respectivos hogares. Tras el protocolo, al que me he referido con anterioridad, me comenta que va a hacer una ruta por un conocido desfiladero. Me pregunta si lo conozco y contesto que yo la hice hace bastante tiempo. Me plantea cómo le aconsejan hacer la excursión. No puedo evitar pensar que todo se desmorona. Una actividad relacionada con la Naturaleza se ha acabado convirtiendo en un sacacuartos sin sentido. Ahora, por mor de una extraña moda, se debe desandar lo desandado, para poder demostrar (no se sabe a quién), que se es un émulo de Martín Fiz o, mejor, de Forrest Gump cuando tuvo la idea de correr sin parar. Por si esto pudiese parecer poco, existen guías, al módico precio de 35 euros por persona, que te ilustran sobre el recorrido. Cuento a mi amiga que nosotros fuimos a nuestra bola y vimos, por ejemplo, como funcionaban las trampas para lobos que los pastores diseñaron desde tiempos inmemoriales, pues se encontraban perfectamente señalizadas, con sus correspondientes carteles explicativos, pudiendo andar en medio del intrincado sistema. Deshacer lo andado, sin necesidad, para demostrar que se es muy aguerrido (aunque luego muchos no puedan moverse durante tres días) y contratar un guía para andar por el campo en un camino con una señalización perfecta, todo un maravilloso ejemplo del consumismo real y espiritual que se ha implantado en nuestra sociedad. Absurda moda del parecer y el no estar.
Cambio de escenario. Toca aprender. Comparto con unos compañeros de estudio un vídeo peculiar sobre la tecnología lusa.


Intuyo que no hace falta traducción. 
Todo parece extraído de un libro de similar hechura a la "La conjura de los necios" (gracias, Isa, por tu recomendación) o de cualquiera de las novelas de Eduardo Mendoza, protagonizadas por ese demente detective sin nombre. La trama no desmerece en ningún caso: un tipo, con pasamontañas, lanza un artefacto, imagino que de precio alto, para demostrar que la tecnología de un país es la repanocha, acabando en el mar el citado aparato, como si de un avión de papel infantil se tratase. Todo ello contemplado por militares de alta graduación y políticos. Echo en falta a alguien diciendo: "Y dos huevos duros".
Vuelta a casa. Abro una red social y leo lo de siempre. Me empiezo a cansar de jugar a lo mismo y sé que toca vivir. La red, una mentira organizada para parecer, hacer creer, no dar el paso. Quien cree da el paso; se hace presente.
Dan vueltas las cuestiones sobre la corrupción. Dan vueltas las críticas. En mí dan vuelta otras cuestiones: quiénes apoyan a los corruptos; quiénes pagan a los encargados de sacar vergüenzas, otrora escondidas, para perjudicar a gente intocable hasta hace bien poco. Por qué antes no y ahora sí.
Certezas: la facción que dirige el PP se ha visto fortalecida tras salir a la luz pública las miserias de sus oponentes dentro del partido. Por el momento han llegado hasta los delfines, pero pueden llegar hasta la cima, si unos y otros siguen oponiéndose al poder de los que dirigen a los populares.
Alguien, con mucho poder, está saldando cuentas pendiente. Cuentas que  no se paran ni en la con anterioridad intocable monarquía (hoy le ha tocado a compiyogui).
Hablando de corrupción, de repente me viene a la cabeza una conversación, acontecida hace muchos años, donde alguien nos explicaba, en una terraza frente a una magnífica fachada plateresca que antecede al mejor museo de España en su género, el funcionamiento de estas cosas. Una de las primeras cosas que hizo un presidente del Gobierno de este país, anteriormente presidente de una comunidad autónoma, fue llamar a un trabajador de un medio público, que le asesoró años antes, de manera desinteresada, para que, durante la campaña electoral, abandonase su gesto adusto y, a veces, desagradable, pidiéndole que sonriese y se acercase a la gente de manera más natural. El citado político, en esa llamada, como  gesto de agradecimiento, se interesó por el estado de su asesor y le dejo claro que cualquier cosa que necesitase la tendría. Quien nos contaba esto era un compañero, y amigo, de ese honrado trabajador que no utilizó la prebenda que le ofrecieron. Por eso no me extraña nada de lo que ocurre. En el fondo, se trata de saciar el ansia de poder de los que se dedican a la Política, a la religión... para que nada cambie y los que tienen el poder real, el económica, sigan haciendo lo que les place.
Parece que la Transición y sus mitos falsos se derrumba. Me sigue intrigando saber quién y qué se mueve detrás de este ventolera.
Debajo del reloj, Portugal... buen día para planificar sobre la marcha. Recuerdos, amigos, familia y... Mañana será otro día.
Me despierto. Escucho a los mismos de siempre descalificar a los jóvenes por no poder sin redes sociales. Me resulta chocante que ellos, que no pueden vivir sin deformar la realidad, denominándose periodistas, se olviden de lo que ven en el espejo cuando se miran todas las mañanas. 
Me agotan las redes; las que me atrapan, en las que me atrapo y en las que me quieres atrapar. Sin redes, entre los dedos. Sólo eso, quiero dedos y despertar entre las piernas. 
Dos día a vueltas con Exquirla. Esto es algo muy serio.




Un saludo.

miércoles, 19 de abril de 2017

INTELIGENCIA EMOCIONAL, EMPATÍA Y ASERTIVIDAD

En estos últimos tiempos se ha puesto de moda un concepto que, desde mi punto de vista, deriva de la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, formulada en 1983. David Coleman, en 1995, publica un libro donde habla de la inteligencia emocional por primera vez. Desde ese fecha, ese concepto lo utiliza todo el mundo con cualquier excusa (recuerdo como alguien me llegó a plantear que era experto en inteligencia emocional, a modo de amenaza o coacción. En realidad era otra cosa muy diferente, de la que su madre no tiene la culpa) y para cualquier fin, como queda dicho.
La inteligencia emocional, a modo de resumen, se puede definir como la capacidad de reconocer nuestros sentimientos, identificarlos y manejarlos de manera correcta. De igual manera implica la capacidad de reconocer los sentimientos de los demás, sintiendo empatía hacia esas personas. Estos dos procesos redundarán, al menos en teoría, en un vida más plena y satisfactoria para aquellas personas que sean capaces de adquirir estas capacidades.
No me interesa apoyar o denostar esta teoría, para eso ya existen profesionales del ramo que aportan argumentos mejores que los míos, sino incidir en dos aspectos que subyacen en esta teoría: la empatía y la asertividad.
La empatía se puede definir como la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de intentar, o conseguirlo, comprender los sentimientos del que se tiene frente a uno, pero, y esto es importante, sin implicarse de manera emocional en ello, buscando así comprender el comportamiento de dicho sujeto.
Resulta oportuno aclarar que ponerse en el lugar del otro, e intentar comprender lo que pasa por la mente ajena, no siempre va a significar que se esté de acuerdo con el comportamiento de la otra persona.
También parece necesario decir que lo que nosotros consideramos empatía no tiene porque serlo. Resulta lógico pensar que las interpretaciones de todo lo que ocurre a nuestro alrededor están "contaminadas" por nuestra experiencia, nuestras creencias... Y no siempre nuestra interpretación de los demás puede denominarse objetiva o neutra, por lo que, a pesar de intentarlo, no siempre conseguimos que sintamos empatía.
Hasta aquí la teoría y ahora comienzo con lo que me interesa de la entrada: la falta de empatía, casi absoluta, de ciertas personas, así como la necesidad que parecen sentir otros de que sean interpretados sus sentimientos, bien mediante pistas que ellos dan, bien porque ellos lo valen. l
El primer tipo, expertos en conjugar el verbo siempre con el pronombre yo delante, resultan un fastidio absoluto. Vistos desde un punto de vista empático podríamos pensar que poseen una baja autoestima. Pero como no merece la pena tanta empatía en algunos casos, podemos decir que en realidad carecen de inteligencia, bien de tipo interpersonal, bien de inteligencia en el más pleno sentido de la palabra. El lector podrá pensar que oso llamar tontos del culo a este tipo de personas. Pues acertó. Todos tenemos necesidad de sentirnos escuchados en determinados momentos, pero nadie tiene la potestad de hacer que todos le escuchen sólo a él.
Respecto a los de las claves y a la necesidad que tienen ciertas personas de realizar un trabajo de indagación sobre sus sentimientos, poco que decir. Resultan la otra cara de la moneda de lo expuesto con anterioridad. Lo mismo de lo mismo, pero con un juego elaborado, tendente a captar la atención ajena a cualquier precio.
Imagino que nadie podemos considerarnos un dechado de virtudes, y que en todos existe un componente mayor o menor de lo escrito un poco más arriba, pero, doy fe de ello, existen personas donde predomina, de manera masiva, lo descrito. Una pesadilla.
Queda aún por hablar de la capacidad de expresar de manera firme, sin ofender al interlocutor, nuestras opiniones, sentimientos o deseos, defendiendo los derechos propios. A esta capacidad se la llama asertividad. Desde mi punto de vista, la asertividad, resulta más compleja de adquirir, o de practicar, que la empatía, porque implica una alta autoestima, una capacidad de ponerse en el lugar del otro (empatía) y una capacidad dialéctica apreciable. Además, a diferencia de la empatia, que no de manera necesaria debe ser testada o valorada, la asertividad requiere ponerse a prueba sí o sí. Por si todo esto fuera poco, en ocasiones la situación en que debe implementarse no resulta la más adecuada, pues pueden estar pisoteando  nuestros derechos, lo que suele conllevar un estado de ánimo no muy apropiado para reivindicar de manera correcta aquello que creemos.
Como el lector habrá apreciado, tan importante resulta expresar lo que nos molesta y pretendemos, como no herir los sentimientos de la persona a la que queremos influir. Y aquí reside el meollo del asunto: en la dificultad de hacer esto, pues cada persona constituimos un mundo y, por si fuera poco, las circunstancias en nuestra vida varían y con ellas nuestros estados de ánimo.
Todo conocemos personas que defienden sus derechos, o lo que ellos creen sus derechos, a capa y espada, sin miramientos y sin prisioneros. Unos actúan siempre así y otros de vez en cuando.
Por otra parte, existen otros individuos a los que vulneran sus derechos una y otra vez. Se trata del otro extremo del balancín.
Imagino que la gran mayoría nos situamos en un punto entre uno y otro extremo, no siempre equidistante. A veces sólo tratamos de molestar lo menos posible, hasta que resulta imposible no hacerlo y en ese momento...
Lo reconozco, considero la asertividad un arte y no creo que nadie sea capaz de ejercerla en todo momento y en toda ocasión. Creo que una persona asertiva, por todo lo explicado con anterioridad, reúne todo aquello que conforma lo que se denomina inteligencia emocional.
La asertividad, o sus sucedáneos, es posible que nos facilitasen una vida mejor, incluso en lo relativo a lo sentimental. A veces el miedo a no expresar sentimientos, por quedar en ridículo o por ofender conlleva estar detenidos en ningún lugar.
Un saludo.

lunes, 17 de abril de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (17-4-2017)

Hemos iniciado el último trimestre del curso. Un curso más amenaza con desaparecer, sin apenas darse cuenta. Lejos quedan los primeros años, cuando todo parecía que se debía descubrir e, iluso de mí, hasta crear de la nada. 
Echando la vista atrás, creo que, a pesar de los sinsabores, esto de la Educación me gusta. Nunca fue algo vocacional (mi verdadera vocación: ser millonario y no pegar palo al agua), pero desde que empecé a ejercer, esta profesión me pareció algo bastante interesante y creativo, aspecto que me parece crucial en esta historia. Recuerdo que una de las frases favoritas que teníamos una compañera y yo decía: "No mpe gusta trabajar, pero ya que tengo que hacerlo, al menos lo hago en algo que me gusta
Fue por esa época cuando, durante un curso de formación, me di cuenta de que podía dedicarme a esto sin desentonar en exceso. Para ello, querido diario, me tendré que retrotaer un poco más en el tiempo y contar algo de mis inicios en el mundo de la Educación Especial. 
Visto en perspectiva tuve la suerte de comenzar mi andadura en un centro pionero en España en muchos aspectos. Yo trabajaba con adultos con discapacidades motoras y cognitivas y durante cuatro años di por sentado que todo funcionaba e innovaba de igual modo. Cosa que pronto comprobé no se ceñía a la realidad. Durante los primeros meses de mi desempeño laboral me encontraba trabajando delante de un ordenador con un adulto joven, creo que yo tenía cuatro o cinco años más que él, con unos problemas físicos destacables, a los que acompañaba ausencia de lenguaje oral, discapacidad intelectual... Tras mirar a ese chaval me pregunté: ¿Qué cojones hago yo aquí?
Años después, durante el curso del que hablaba, el ponente, un tipo muy muy competente,  una hizo una afirmación que respondió a la pregunta que me había formulado varios años antes: Si no os habéis preguntado alguna vez qué hacéis en un centro de Educación Especial, no valéis para esto. Me congratuló no ser un bicho raro y, sobre todo, saber que la duda forma parte del juego.
Ahora, veintitantos años después de formularme aquella pregunta, siguen surgiendo dudas sobre lo que se realiza, su utilidad, su viabilidad. No se trata de cuestionamientos generales sobre competencia global o sobre la idoneidad de esta profesión para mí. En este caso las dudas residen en la práctica, en la adecuación de lo que hago para un chaval determinado. Pero, sea como fuere, me encanta seguir teniendo dudas que, en muchos casos, permiten ajustar lo que planteo a las necesidades del alumno (o eso creo). Me encanta sentirme falible y saber que aún se puede mejorar. Me encanta, también, poseer la certeza de que mi trabajo consiste en dar a los alumnos lo que creo necesitan, equivocándome a veces. En el fondo, creo que he comprendido, no sé hace cuanto tiempo, que la esencia de esta historia es mirar, intentar comprender y dar lo que esa mirada y esa comprensión te dicen debes dar.
Me gustaría, querido diario, hablar de los equipos directivos que se eternizan en el cargo, de las nuevas tecnologías como recurso o como objetivo de aprendizaje, de la convivencia en los centros y el mal ejemplo que, a veces, somos los docentes y de otras mil cosas más, pero creo que todo ello, tan terrenal, tan humano, rompería que el espíritu de lo que he escrito hoy. Por lo tanto, dejaremos pendiente estos asuntos para otro día.

viernes, 14 de abril de 2017

IDIOTARIO (LXXXVII)

Autobiografía: relato de ficción escrito con la finalidad de ganar dinero y mentir sobre uno mismo.


Carrero Blanco: Presidente del Gobierno de la dictadura franquista que murió en un atentado perpetrado por la banda terrorista ETA, mientras ocupaba ese cargo. Su figura ha dado un salto a la actualidad con la condena de una tuitera por hacer chistes sobre él. Los chistes, lejos de ser la bomba, son de bastante mal gusto. 


Gibraltar: territorio británico situado en el sur de la Península Ibérica, en el que habitan los únicos monos que viven en libertad en Europa. La roca está habitada por personas que defiende su pertenencia al Reino Unido, caracterizados por su bilingüismo: hablan inglés con acento andaluz y andaluz con acento andaluz. Una de sus principales fuentes de ingreso es el sector financiero:  miles de entidades económicas radican en un trozo de roca, dedicándose a agilizar la economía de otros países. La mayor utilidad de Gibraltar es llenar informativos españoles en verano y activar la vena patriota de los británicos conservadores tras el Brexit.


Hiperactividad (TDAH): patología caracterizada por: no ser capaz de concentrarse, ser extremadamente activo, no poder controlar el comportamiento. Este trastorno se observa a partir de los seis años y puede afectar a todas las edades (basta ver a ciertos médicos que recetan de manera impulsiva medicamentos contra esta patología sin haberse concentrado en los datos fundamentales del niño).


Historia interminable (La): libro de Michael Ende en el que los secretarios generales del PSOE y los candidatos a serlo, defienden que representan a los trabajadores. 


Libros de autoayuda: obras escritas que te dan los mismos consejos que tu madre, pero gastando más de doscientas páginas para hacerlo.


Pasión de Cristo: putada que hacen los nazarenos, año tras año, a Jesús, recordándole lo putas que las pasó cuando le crucificaron. 


Preposición: palabra invariable que introduce el sintagma preposicional. Las preposiciones españolas son: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde... Al grupo sintáctico que se produce cuando se juntan dos o más preposiciones con ciertos verbos se le denomina: preposición indecente. Por ejemplo: el verbo meter junto a las preposiciones desde y hasta.



Sobre: unidad de medida de la corrupción en España.




lunes, 10 de abril de 2017

PERDONE QUE INSISTA

De nuevo escucho a personas que cabalgan entre los cuarenta y los cincuenta que los jóvenes deben cambiar este mundo. Me sorprende escuchar estos postulados por varios motivos. Primero por la aparente convicción de quienes lo defienden, pues uno tiene dudas, en muchos casos, sobre la verdadera intención de esos pequeño burgueses acomodados de cambiar algo que les ha proporcionado un buen pasar y estar
En segundo lugar me llama la atención que unos tipos que han contribuido, de una u otra manera, a dejar a sus descendientes una sociedad peor (con menos posibilidades laborales, menos derechos...), se permitan el lujo de recomendar, a aquellos que han salido perjudicados con sus acciones, que hagan lo que ellos no han hecho, o han contribuido a deshacer. 
Por último, me pregunto si todos estos profetas de la lucha sin cuartel de los demás, estarían dispuestos a sacrificarse e implicarse en esa épica batalla contra las fuerzas del mal, que ellos no emprendieron en su tiempo, o que la hicieron en bares  o en algún cine fórum, donde se meditaba sobre aspectos totalmente prescindibles cuando se va a comprar a la panadería. 


El posibilismo, o la capacidad de adaptarse e integrarse en el sistema para medrar de y en él. Estos días he tenido ocasión de ver la cuestión desde dos perspectivas diferentes. Por un lado alguien que hoy estará en la reunión entre varios presidentes de Gobierno del Sur de Europa y me hablaba de uno de ellos,  al que más conoce (no es Rajoy), que convirtió todas las esperanzas de los ciudadanos de sus país, apabullado por la crisis, en un discurso hueco, encaminado a ocultar el giro de su política y la claudicación ante lo que repudiaba cuando llegó al poder. El lema que reza: mejor cambiar un poco que nada, es una falacia para no cambiar nada.
De igual manera, alguien me comentaba que las negociaciones sindicales son muy arduas y que nadie sigue a los sindicalistas... Cuando me contaban estos me acordé de una cosa muy graciosa, o no, y real que me contaba una amiga, que sé sigue leyendo este blog. Un saludo. 
No me voy a líar con dedicatorias y voy a contar al lector la anécdota. La cosa discurrió, más o menos, así: Una persona con mucha relación con mi amiga era empresario.  Durante la Transición, creo recordar que fue por aquella época, los sindicatos tenían mucha fuerza y obligaron a negociar a los empresarios de ese sector una subida salarial para los trabajadores que representaban. Los empresarios no debían tener mucha costumbre y el que conocía mi amiga tampoco. Esta incertidumbre generaba en él mucha zozobra y un gran malestar cada vez que escuchaba la palabra sindicatos. Hasta que llegó el momento de sentarse a la mesa para negociar y descubrió que lo que los pérfidos sindicatos exigían para los trabajadores era, una cantidad que no llegaba a ser ni la mitad de lo que los empresarios hubiesen estado dispuestos a dar a los trabajadores. 
De nuevo el posibilismo. 
El posibilismo es la capacidad, o el intento, de acallar a los representados, repartiendo las migajas que los de arriba quieren, y deber, dar, para que el gallinero no se alborote en exceso.


Una persona, que trabaja para mejorar la vida de un tipo de personas muy desfavorecidas, que durante un cierto tiempo ocupó y preocupó mucho en los medios y a todo tipo sensible, me narraba una experiencia personal anecdótica, que nada tenía que ver con su trabajo. El asunto se podía resumir de la siguiente manera: por el pretendido respeto a un número minoritario de personas, la gran mayoría no había podido realizar algo que le agradaba. La persona que me contaba el hecho y yo coincidíamos en que ha llegado un momento en el que se pone más cuidado en no ofender, o presuntamente ofender (los niños marroquíes se lo suelen pasar muy bien en las fiestas de Navidad de los coles, por ejemplo), a determinados colectivos que en la finalidad de lo que se hace y que esta finalidad, adaptada en el fondo o, lo más probable, en la forma, puede llegar a todo el mundo. La existencia de una Policía Moral, sin uniforme, pero con herramientas como los medios de comunicación  y las redes sociales, contribuye a vivir imbuidos en el miedo y, desde un punto de vista sociológico, en el ridículo de las formas. No se trata de arrinconar a nadie, pero esas personas que, por circunstancias pertenecen a lo que se pomposamente se denomina minorías, tampoco deben condicionar el funcionamiento de todos los demás. 


Hace unos días pensaba en lo agradable y lo fácil que me resulta estar con ciertas personas y cuando escribía esta entrada pensaba: existe un posibilismo real, el de estar con aquellas personas que te ayudan a sonreír y las haces sonreír, que te escuchan y necesitan ser escuchadas, que hacen eso porque, ante todo tienen una prioridad: llenar sus vidas. Tal vez ese sea el verdadero posibilismo. La posibilidad de pasar por aquí disfrutando junto a otras personas.


viernes, 7 de abril de 2017

DIARIO DE A DIARIO

Parece pertinente publicar una entrada lejos de la Política, la critica y lo mediato (en el fondo, muchas de las cuestiones tratadas en los dos últimos relatos de la realidad resultan cercanas, pero, a la vez, separadas de nosotros por una especie de cortina institucional). Nada mejor para ello que hablar un poco de ciertas cosillas que pasan por mi mente, y que tienen que ver conmigo y también con usted, amable lector. Tiene que ver con usted, porque todos hemos realizado, casi seguro, un catálogo de deseos, pilares o condiciones sobre los que construirnos. Pero...no voy a adelantar el contenido de lo que escribiré un poco más abajo. Vayamos paso a paso.
En este año y pico han sucedido ciertas cosas que han afectado a mi entorno y, por supuesto, a mí. Lo ocurrido ha supuesto algo nuevo, distinto y, hasta cierto punto, lógico, aunque no deseable. También puedo decir que en todo este cúmulo de circunstancias amaneció un día, un jueves, que me marcó, no sé muy bien como, e hizo que todo cobrase forma. Parecía que las piezas, que sabía existían, encajaron de manera natural.  Unas semanas después, tampoco muchas, ando escribiendo estas líneas, y otras de las que ya hablaré, sobre lo que considero y no considero necesario o primordial (no sé cual de las dos palabras se ajusta más a lo que intento contar). Vamos a concretar un poquito más, porque me estoy yendo por los Cerros de Úbeda.
No parece cuestión fácil determinar que proceso lleva a crear afinidades con otras personas, que acaben en una amistad, y mucho menos precisar que hace que una persona se enamore de otra. Esos caminos parecen transitarse con naturalidad, sin necesidad de consultar un plano que guíe nuestros pasos. Sin embargo, con el paso del tiempo, y las experiencias acumuladas, nos movemos con mayor precaución y, sobre todo, con el deseo de no volver a sentir que nos infligen dolor. Es en ese contexto donde, con el tiempo y la distancia adecuados, decidimos que sí merece la pena embarcarnos en nuevas aventuras en especial sentimentales, pero con unas salvaguardas, que, en la medida de lo posible, impidan que encallemos de nuevo, fruto de los mismos errores.
Echando la vista atrás se observa un gran cambio entre los primeros momentos, en los que se sabe se necesita reconstruir la vida en determinados aspectos y tiempo después, cuando se sigue teniendo esa visión, pero desde el punto de vista de lo que se necesita. En un principio, como el gato escaldado, se huye de aquello que te puede quemar y todo se plantea con el adverbio no como introducción: "No quiero...". Después, con la elaboración de los sucedido, la palabra de marras desaparece y las frases se convierten en enunciativas afirmativas: "Quiero..."; "Deseo..."... Un cambio minúsculo y, a la vez, superlativo.
Uno, que en los últimos tiempos ha dado paso a sus excentricidades, está escribiendo, en una red social, algunos de esos "quiero" y "deseo". Vamos ya por el sexto o séptimo día escribiendo alguna cuestioncilla, de manera aislada, pero evidente; lo que está resultando, a la vez que evidente, esclarecedor e incluso reconfortante.
En todo este proceso he descubierto momentos pretéritos de vacío, que consideraba normales, soledad, una autoestima inadecuada y otras muchas cuestiones; pero, ante todo, he tomado conciencia de que aquello que resulta demasiado complejo no merece la pena. La complejidad sólo se puede considerar una losa que alguien aporta porque no puede, o sabe, hacer otra cosa y, como diría alguien que conozco, "ya no tengo edad para estas cosas".
No creo necesario, aunque lo haré, aclarar que este último párrafo no se refiere a abordar las cuestiones complejas, y dramáticas a veces, que la vida presenta. Nada más lejos de la realidad. Mi idea se basa tal vez en algo que me contaron hace poco y que puede resumirse de la siguiente manera:
- Yo he tenido este problema.
- Pues yo tengo este otro.
- Gracias por contármelo.
- A ti también.
- ¿Seguimos adelante?
- Sí. Mañana será otro día y ya veremos como amanece.
En resumen: se trata de dar importancia a lo que une y minusvalorar aquellos aspectos que restan.




Un saludo.






miércoles, 5 de abril de 2017

UN PAÍS EN MARCHA

Me comentaba hace no mucho un profesor de autoescuela que los test psicotécnicos deberían hacerlo funcionarios a través de la Seguridad Social. Defendía que una parte de la siniestralidad en las carreteras descendería de manera significativa con esta medida. ¿Por qué? Por la laxitud de los centros, o de ciertos centros, privados encargados de decidir sobre la idoneidad de los futuros conductores. La persona que me contaba eso merece toda mi confianza y creo que lleva razón. Definir de manera previa quién puede, o no, aspirar a obtener el permiso de conducir puede salvar vidas. Resulta obvio que cuantificar cuantas es imposible, pero cambiar el sistema, aunque sólo fuese para salvar una vida, merecía la pena.


Mucho revuelo existe en torno a la eleeción del nuevo máximo dirigente del PSOE. Sin embargo, uno se pregunta ¿para qué va a servir? Basta leer la edición de algunos periódicos del mes de enero para comprobar que, en teoría, el Comité Federal va a sentar las bases de lo que debe ser la línea política del partido para los próximos años. Tal vez no sea así, y sea el líder el que decida. En ese caso los miembros del Comité Federal mienten. Pero si resulta que el citado órgano de Gobierno tiene razón: ¿qué importancia tiene quién dirija el partido? En el caso del PSOE, intuyo, que no habrá una gran diferencia. Lo que denominan "interés de Estado", que en realidad consiste en ser parte del engranaje que forma el sistema, conllevará que todos actúen de igual manera, intentando ocultar su servilismo con un lenguaje huero y absurdo.


Leo en Internet algo que la autora se atreve a llamar poema, "ensalzando" a los "disminuidos", considerándolos poco más que un trozo de carne que sufre. Es entonces cuando uno piensa: ¿por qué pierdes el tiempo diciendo disparates sobre algo que desconoces? Sería mucho mejor que invirtieses tu tiempo, por ejemplo, en un curso de escritura o en uno sobre empatía.


Por desgracia, la autora no de este atentado a casi todo no es la única que osa ponerse en el pellejo de alguien que "sufre". Me contaba una persona a la que puedo incluir entre mis amigos, que acudió a un curso, bastante interesante, hasta que tuvieron la brillante idea de "ponerse en la piel" de una persona que padece una enfermedad, que, de manera casual, esa persona tiene. La interpretación que hicieron de como se sentía una persona que padece esa patología le resultó, cuanto menos, absurda a mi amistad. Entonces surge la pregunta: si quieren tratar sobre un asunto relacionado con la salud, la enfermedad o la discapacidad, ¿por qué no hablan de manera directa con las personas que están en ese trance? Es posible, que la respuesta sea porque es más fácil presentar a gente enferma, desfavorecida, cuya vida se encuentra trufada de todos los tópicos posibles, y que eso haga sentir mejor a esas personas.


No conocía al tal Paco Sanz, timador impenitente, como el que se aprovechaba de la enfermedad de su hija, pero me resulta normal que existan personajes como él. No estoy justificando su forma actuar, al contrario, pero es evidente que en un contexto en el que se apela a los sentimientos para atajar los problemas "raros" de las personas, surjan sacacuartos que se aprovechan de la coyuntura. No sólo se aprovechan del entorno, también de la ignorancia de la gente que, de buena fe, intentan ayudar. Basta hablar de enfermedad rara, con un nombre complejo y un rosario de problemáticas anexas para reblandecer el corazón de muchas personas. Insisto en que debemos plantearnos a qué se destinan nuestro dinero y cambiar la caridad por reparto y atención a las personas que realmente lo necesitan.


Existe una opinión extendida que defiende que los jueces se limitan a aplicar las leyes que los políticos, el Parlamento, crea. Eso es una verdad a medias. Existen pruebas irrefutables de ello: como, por ejemplo, cuando en un recurso un órgano judicial superior enmienda lo dictaminado por un juez o por unos magistrados. Otro ejemplo son los votos particulares en una sentencia, pero, tal vez, la prueba más palpable de que el juez o magistrado no siempre interpreta un hecho de la misma manera lo encontramos en los tuits sobre Carrero Blanco. Mientras una sala de la Audiencia Nacional  no ve indicios de delito, en otra sala de ese mismo tribunal se condena a un año de prisión por lo mismo.
https://www.cuartopoder.es/invitados/2017/04/03/cassandra-y-los-chistes-que-son-eta/12315


Me pregunto dónde estarán todos esos que se denominanban republicanos y que, gracias a un extraño giro copernicano, se proclamaban monárquicos, más en concreto juancarlistas. Lo sé, todos se ocultan, como ratas, bajo la sombra del silencio. No sería mal asunto recordar los nombres de todos aquellos que alardeaban de ello y preguntar ahora su opinión sobre el Borbón. O mejor aún: cuestionar sobre su afección al régimen imperante, sea éste cual sea.


Una de las cosas que me intrigan es saber quién mueve los hilos en determinados asuntos. El furibundo ataque contra el viejo Borbón, protagonizado en buena parte, por un tipo como Eduardo Inda, que ha ido ascendiendo desde la nada de forma vertiginosa, me plantea esa duda. No defiendo al anterior Jefe de Estado, demasiado le defendieron con anterioridad, sino que me planteó quién está detrás de esa campaña de desprestigio que ha surgido con esa virulencia y, de paso, por qué ha surgido ahora. Ninguna de estas cosas acontecen por azar y no sobraría conocer estos datos. ¿Tiene que ver sólo con una venganza contra Juan Carlos? ¿O hay una carga de fondo contra la monarquía de los Borbones? No lo sé. Se admiten apuestas.

lunes, 3 de abril de 2017

EL INDIVIDUO Y EL LOBO

"Los que no construyen deben quemar.
Es algo tan viejo como la historia..."

Fahrenheit 451, Ray Bradbury



Uno recuerda obras como "1984", "Fahrenheit 451" o el soberbio cómic "V de Vendetta" y no puede evitar sentir que los autores de esas obras intuyeron la deriva que iban a seguir nuestras "muy democráticas" sociedades: recorte de libertades individuales, con la finalidad de combatir a un enemigo (en este caso el terrorismo) y supeditar todo a la producción. De hecho, el aumento de gasto en armamento propuesto por Trump, y aceptado por Merkel o Cospedal, es un canto a las sociedades militarizadas que aparecen en los libros citados con anterioridad, aunque en ese caso los enemigos tengan nombres asociables, más o menos, con lugares reales, y en nuestra realidad se escuden bajo el nombre de terrorismo.
Ese eufemismo, endurecimiento de las leyes (utilizado incluso por aquellos que critican esta forma de proceder), resulta muy útil para intentar ocultar la merma de nuestras libertades, en pos de un objetivo difuso y, sobre todo, que siempre va a proporcionar una excusa perfecta para seguir caminando por la senda totalitaria en la que han entrado los dirigentes políticos que nos han tocado en desgracia.
La cuestión funciona de esta manera: ante el riesgo de que un loco, o varios, cometan un acto criminal, utilizando el nombre de una deidad como excusa, los gobernantes estrechan la vigilancia a todo aquello que consideran sospechoso. Bajo el paraguas del vocablo sospechoso cabe cualquier cosa, basta que los políticos de turno lancen mensajes de advertencia y los medios afines, o no, se hagan eco de aquello que los gobernantes consideran pernicioso. Como dijo Goebbels (o, al menos, a él se le atribuye esta frase): "una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". A partir de aquí todo resulta válido. Y es este aspecto el más preocupante. Veamos por qué.
Imagino que el lector se encontrará al cabo de la calle sobre las conversaciones telefónicas grabadas por el antiguo CNI (hoy CESID) a Juan Carlos, el Borbón, sobre sus amoríos y fiestas erótico-festivas varias. Tampoco pillara de nuevas a nadie que personajes como Angela Merkel, por ejemplo, han sido grabadas por los servicios de espionaje de un país amigo. No resulta arriesgado defender que los servicios secretos de los diferentes países recopilan información de todo aquel que consideran importante y que lo hacen sin consentimiento de autoridad judicial alguna. Sería un cuestión honda y compleja en extremo, deliberar sobre lo conveniente o no de este tipo de actuaciones. La respuesta lógica: nada de esto debería suceder. Sin embargo, existe una zona de sombra donde lo convencional resulta difuso y, tal vez, un lastre. Uno se acuerda de esa espía inglesa que se acostaba con Beidegber, ministro de Asuntos Exteriores  franquista, entre el 1939 y 1940, que, además de hacer mostrar al militar simpatías anglófilas, se cree que le sacó valiosa información, que fue a parar a manos británicas. Quien dice líos de faldas, habla de otro tipo de montajes y componendas, que pueden resultar útiles en determinados momentos y para fines muy concretos. Excluyendo, por supuesto, la tortura o el asesinato.
Parece evidente que quien participa en este juego corre una serie de riesgos, que pueden tener consecuencias no deseables, pero eso forma parte del asunto o debería formar parte de él.
Sin embargo, esta entrada no va destinada a abordar ese tipo de acciones puntuales, que pudiesen tener un sentido, o entrarían dentro de lo aceptable. El asunto que nos ocupa hoy es algo bien diferente: el sometimiento de la ciudadanía a unas normas y unas prácticas que limitan la capacidad de expresión (bien por represión, bien por acceder a comunicaciones, en teoría, secretas), que cercenan la libertad (encarcelando a personas por sus ideas o sin pruebas) y que hacen habitual ver en ciudades de medio orbe a militares patrullando por las calles. En el fondo, todo forma parte del mismo conglomerado: miedo y distracción, a partes iguales o no, para desviar nuestra atención y fijarnos en una imagen satanizada, en la que volcar todos nuestros miedos.
En realidad, el terrorismo, o quienes lo practican, les importan de manera relativa. Prueba de ello es que en Libia, Nigeria (país incluido entre los cuatro con riesgo, o realidad, de hambruna a causa del grupo terrorista Boko Haram), Yemen... los terroristas campan a sus anchas y nadie parece interesarse en exceso por ellos. La verdadera cuestión tiene algo más que ver con dos aspectos:

  • A ningún político le gusta aparecer como una persona ineficaz ante sus votantes.
  • Con la excusa reprimen los posibles movimientos disidentes (véase en España los juicios por enaltecimiento terrorista) e imponen, con la menor contestación posible, sus doctrinas neoliberales, que, por ejemplo, siempre han defendido aumentar el gasto en armamento por parte de los países (el negocio es el negocio y ellos defienden el negocio).
En efecto, todo se reduce, como se comprobó con la Ley Patriótica de George W. Bush, a reducir la disidencia y tener las manos libres para hacer lo que plazca al ejecutivo de turno. Es contra este aspecto: la justificación del recorte de libertades por parte de gobernantes a los ciudadanos, a los que dicen proteger, justificada por "intelectuales" y por medios de comunicación, contra la que considero debemos revelarnos. No se pueden, ni se deben, blindar actuaciones ilegales, como las escuchas masivas, amparándose en un supuesto peligro. Este tipo de actuaciones, que mancillan los preceptos básicos de cualquier carta magna, deben llevar aparejados un duro, durísimo castigo; no debiendo tener cobijo en ninguna legislación. 
Nuestra "seguridad", esa excusa zafia, no debe constituir ninguna excusa. Tal vez debamos pensar que siempre existe la desgraciada posibilidad de que uno, o varios, locos hijos de puta cometan una atrocidad, se haga lo que se haga, de hecho cada vez se ponen más "medidas" y, aunque se evitan atentados, siguen existiendo. Una vez aceptado eso, y que se debe hacer todo lo posible, sin salirse de la línea, por parte de los encargados del asunto, sus excusas, que justifican la castración de nuestra libertad, perderán su sentido y entonces veremos que el enemigo, que existe, es otro: el cada vez más desigual reparto de la riqueza en el mundo.
No me gustaría acabar esta entrada sin reflexionar sobre algo que me pareció lo más tremendo de Fahrenheit 451, que he vivido en mis propias carnes: la utilización de individuos anónimos para justificar causas aberrantes, sin importar las consecuencias. No voy a destripar el libro de Ray Bradbury, pero sí me gustaría incidir en la utilización que el poder, todo el poder, hace de los seres anónimos, individuales, para justificar su existencia y la necesidad de esa maquinaria coercitiva. Las vidas nuestras, la del ciudadano de la calle, vale menos que nada cuando quienes detentan el poder necesitan hacerse notar o justificar su existencia. Somos meros peones desechables en su míserable maquinaria de opresión y poder. 
Piense el lector en este aspecto y en las ideologías absolutistas, no sólo las más reaccionarias, con las que nos ha tocado vivir en nuestros días. Para ellos, a lo sumo, constituimos un número, una estadística, sin alma, sin alegría, sin rostro, pero, eso sí, con miedos y tan necesarios como desechables para alcanzar sus fines: el poder económico y/o ideológico.

Un saludo.

viernes, 31 de marzo de 2017

MICRORRELATOS

SIN NECESIDAD

Durante un mes recorrió centenares de kilómetros, buscando en el Camino su esencia. Al regresar a su hogar encontró la sonrisa de su pareja y comprendió que jamás tuvo necesidad de buscar lejos de allí.



INSPIRACIÓN

- Esos mensajes positivos que colgaba en las redes sociales sobre la vida y la importancia de disfrutarla, me han hecho pensar mucho y me han servido para salir adelante en algún mal momento. 
- Sí, a mí siempre me ha ocurrido lo mismo.. No sé de donde los sacaba, pero tenía uno para cada situación y encajaban como un guante en determinados momentos. 
- Además, en las fotografías de Facebook o Instagram  aparecía siempre con una sonrisa que transmitía un no sé qué muy especial y positivo.
- Cautivador, creo que es la palabra apropiada.
-  Sí, cautivador resulta muy adecuado. Esa sonrisa que te invitaba a vivir; a soñar.
- A crear un mundo propio y mejor.
- Parece que el tenía un mundo propio muy particular.
- No cabe duda. No todo el mundo sabe disimular una depresión, que acaba en un suicidio.



DEJANDO PASAR EL TIEMPO

Creo que la voy a llamar y voy a decirla que la amo. Espera, ahora puede estar ocupada y no quiero molestar. Esperaré un rato y lo haré. Necesito hacerlo.
Media hora después:
La voy a llamar. Me apetece escuchar su voz. No sé si será buen momento. ¡Joder, me apetece llamarla! Pero no quiero interrumpir nada y que piense que soy un pesado. Llamo después de cenar, que estará libre.
Después de cenar:
¿Será buen momento ahora? No lo sé. Mejor la llamo más tarde.
Tres cuartos de hora después:
Tengo mucho sueño. Ella, que se despierta antes que yo, tal vez se haya dormido ya. Mejor lo dejo para otra ocasión. No quiero ser inoportuno...



INSTANTE

Miró su sonrisa y supo que se había enamorado de ella y de ese instante, que agarró con todas sus fuerzas para que no desapareciese.



LA LOSA

Luchamos mucho por tener esa hija. Pusimos mucho tesón en ello. Cuando supimos que mi pareja no podría tener hijos lo intentamos de todas las formas posibles. 
Los sucesivos tratamientos de fertilidad supusieron una tortura: física para ella y mental para los dos. Cada fracaso suponía una nueva, y más pesada, losa. Al fin decidimos pagar a una mujer para conseguir lo que tanto anhelábamos. Yo aporté los espermatozoides y la mujer que iba a gestar a nuestro hijo los óvulos. La pesadilla se convirtió en bendición cuando Elena, nuestra pequeña, entró en nuestras vidas. Todos los esfuerzos, los desvelos, el dinero invertido, por qué no decirlo, tuvieron sus frutos. 
Hoy, ocho años después, tras el divorcio, sólo puedo ver a mi hija unos pocos días al mes. 



miércoles, 29 de marzo de 2017

GESTACIÓN SUBROGADA

La vida del hombre es su concepción de la vida.

L. Feuebarch 

El tema de la gestación subrogada, también conocido como vientre de alquiler (aunque a los implicados en el asunto no parezca gustarles mucho esta definición) ha aparecido en los últimos mese, tal vez años, con bastante fuerza en los medios. Pero...¿qué es la gestación subrogada? Creo que en este enlace hay una explicación bastante buena de lo que es y de los diferentes "tipos".

https://www.babygest.es/gestacion-subrogada/

Como se puede leer, las posiblidades o las diferentes "combinaciones" son amplias, dando "respuesta" a las distintas "necesidades" de todo tipo de parejas. Hasta aquí se podía pensar que  se trata de una posibilidad para personas que desean tener hijos y que, por lo que sea, no pueden hacerlo, pero la cuestión no es tan sencilla.
Existe una segunda cuestión que no parece menor: qué permite la legislación de los países que aceptan la gestación subrogada. Con la excepción de Canadá, que sólo permite que la madre que presta su vientre lo haga de manera desinteresada (aunque tendría cubiertos los gastos generados por el embarazo), en el resto de países existe la posibilidad de cobrar por parte de la madre por la  prestar ese servicio a los futuros padres. En algunos países, como EE.UU. coexisten la de hacerlo de manera altruista con la de recibir un dinero a cambio y en otros, en especial en los países donde el nivel de vida promedio es bajo o muy bajo, sólo se contempla la posibilidad de recibir dinero a cambio de gestar durante nueve meses una vida. 
Por tanto, existen, a modo de resumen, dos opciones principales:
  • Hacerlo de manera desinteresada.
  • Prestarse a ello a cambio de una cantidad de dinero.
Lo de prestarse de manera desinteresada no suena mal; pues lo único que quieren hacer es un favor a una pareja que no puede tener un hijo. Reconozco que sonaría aún mejor si la fémina que lo hiciese fuese de clase alta y actuase por altruismo puro y duro. Sería bueno saber que porcentaje de mujeres de clase alta se prestan a alquilar su vientre. Intuyo que pocas, muy pocas o ninguna, pero, como he dicho, se trata sólo de una intuición.
¿Pero, qué opciones son las más utilizadas por las parejas españolas para tener un hijo mediante este método? Pues, según diversas páginas los países, y la forma, más usada por los españoles es pagando, además de a los intermediarios, a las madres que realizan la gestación.



Los datos son de 2014, pero, según he leído en otros dos enlaces, los datos no han variado de manera significativa.
Parece que los datos dejan entrever, de nuevo, un dato: el altruismo no parece motivar a las madres que prestan su cuerpo.


Por supuesto, a las empresas que gestionan el asunto, las mismas que hablan de turismo, tampoco les mueve el altruismo. Ciertas organizaciones defienden que los intermediarios se quedan con un 80% del monto total de la operación. No sólo eso, también defienden que en algunos países las mujeres son utilizadas, contra su voluntad, para gestar a los niños.

http://www.publico.es/sociedad/gestacion-subrogada-siete-claves-debate.html



Como el lector habrá adivinado, el autor de este blog está en contra de dicha práctica, que no permite a la mujer que se presta a tal práctica, desde el minuto uno de su embarazo (aunque un poco más arriba ponga que la mujer pierde sus derechos tras el nacimiento del hijo, en realidad firma un contrato donde renuncia a sus derechos desde el momento de la firma de dicho documento), retractarse de su decisión. Pero, ¿por qué estoy en contra?


  • En primer lugar porque supone una práctica donde los que más dinero tienen pueden utilizar a personas necesitadas para lograr sus fines. No creo a esa gente que dice que lo han hecho siendo mileurista, basta ver las tarifas. 
  • Tan importante como el primer punto, creo que resulta el hecho de que existan una gran cantidad de niños sin padres, que tras un proceso, largo, pueden ser criados por esas familias. Tal vez en este apartado resida por qué muchos padres prefieren un vientre de alquiler: para tener un hijo desde el minuto uno de vida, cuestión que la adopción no permite. Sobre esta cuestión no he escuchado hablar a ningún padre de los que opta por la gestación subrogada, pero aquí, lo digan o no, reside uno de los nudos gordianos del asunto.
  • Por supuesto, me parece repugnante tratar a seres humanos, y mucho más non natos, como mercancía. Capitalismo en estado puro y salvaje. Es una expresión aumentada y despiadada de cuando la nodriza, con leche en sus pechos, recibía una compensación por amamantar al bebe de la rica de turno. 


No tengo nada más que decir sobre el asunto. Espero haber ayudado al lector a formar una opinión, a favor o en contra, de este asunto.
Un saludo.

lunes, 27 de marzo de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (26-3-2017)

Hablaba, de manera distendida, hace dos o tres semanas con una compañera sobre un niño con "problemas" que tenía, tiene, en su tutoría. Ambos compartíamos la impresión de que todas las medidas tomadas desde el sistema educativo eran insuficientes, porque no era el centro escolar el generador de la problemática del alumno y porque los recursos del sistema resultan limitados e ineficaces para abordar ciertos asuntos. 
La conversación siguió un rato más y derivó hacia ese extraño fenómeno que se produce cuando ciertos niños pequeños acuden al psicólogo para resolver cierto tipo de conductas adaptativas, socialmente no aceptables.  Aunque no pretendo generalizar, querido diario, tengo la impresión, acertada o no, de que existe un negocio floreciente en torno a esos niños con dificultades que, en muchas ocasiones, tras acudir al especialista del alma y la mente, no sufren mejora significativa en sus circunstancias. Existen cuestiones, no me cabe duda, en las que un buen profesional puede ayudar a pequeños y jóvenes a mejorar su calidad de vida; pero, por desgracia, existen otras en las que los verdaderos protagonistas del problema son los padres y estos no acuden al especialista, por mucho que los profesionales les den pautas de actuación con respecto a sus hijos. 
Resulta doloroso observar con impotencia como ciertos chavales sufren la consecuencia de la problemática que se produce en sus hogares, arrastrándola a su vida escolar, y el sistema, por lo general, responde con cierta indolencia.
Tal vez, sólo tal vez, los centros deberían disponer de una figura, docente, educador social (con competencias también en asuntos como acoso escolar, absentismo...), que, cuando estos niños con problemas en casa, inicien la jornada manifestando su frustración, estén con ellos en un sitio tranquilo un rato, diez, quince minutos, para hacer ver a los peques que su actitud no resulta la más adecuada, que les escuche y/o les ayude a identificar como se sienten y a tranquilizarse, para, poder reincorporarse a su aula. Es una propuesta que puede no ser la mejor, pero, al menos, propone una solución a un problema que existe.
Creo que existen dos tipos de docentes: los malos y los que hacen los que pueden y saben, que, en muchas ocasiones, es mucho y muy bueno. Dentro de estos últimos, los que hacen lo que pueden y lo que saben, existen dos tipos: los que se preocupan por el resultado final y los que ponen más interés en el proceso, pensando que el resultado final es consecuencia del dominio del proceso por parte del alumno. Yo no me atrevería a incluirme entre los docentes que hacen lo que pueden y lo que saben, pero sí entre los que se preocupan, en ocasiones hasta casi la obsesión, por el proceso. Comprender el proceso de enseñanza adecuado, en especial en lo referido a las Matemáticas y a Lengua (en especial lo referido al metalenguaje); pero también me preocupa lo referido al aprendizaje: ¿cómo aprenden? ¿qué procesos necesitan tener para adquirir los aprendizajes?... En realidad se trata de dotar al alumno de estrategias para que puedan abordar, de manera autónoma, todas las actividades que se le plantean, relacionadas con un contenido Estos procedimientos pueden ir desde como coger un lápiz, hasta la división en pasos, necesaria para la resolución de problemas con varias operaciones. Por tanto, puede ir desde la guía física (ayuda para realizar de manera correcta la pinza digital para manejar con eficacia un útil de escritura) a aspectos relacionados con la secuencia de actividades o a la explicitación de la metacognición para abordar todo tipo de actividades con éxito.
Como he dicho creo que existen dos tipos de maestros: malos y los que hacen lo que hacen lo que pueden y lo que saben. No sé dónde se sitúa el limite entre unos y otros, pero sí soy consciente de que los malos se caracterizan por creer que sólo con palabras se consigue que ciertos alumnos aprendan. Muchos niños necesitan que se les enseñe a hacer, que se les motive, que se les choque la mano o se les pase la misma por la cabeza, junto con unas palabras de felicitación, por el trabajo  bien realizado.
Leía en un cartel, o algo parecido, de Podemos sobre Educación, la preocupación d e miembros de este partido por la educación rural. Uno, que lleva mucho tiempo rulando por pueblos, y por alguna pedanía, se preguntaba a qué se referían con es preocupación. Desde el punto de vista de alguien que viene de una comunidad autónoma que se está muriendo de vieja y vive en otra cuya característica principal es que la mayoría de la población se concentra en pueblos, de mayor o menor extensión, piensa que la preocupación de quien redactó este... lo que sea, se fundamenta en una cierta visión urbanita del mundo que queda lejos del asfalto y los atascos diarios. El problema del "mundo rural" no es tanto de recursos, al menos lo que yo conozco, como de población. Una parte significativa de ese país está muriendo de viejo. Los pueblos, y por ende las escuelas, sucumben por ancianos y por falta de sangre nueva. El problema real no es cerrar un centro, una unitaria, con cuatro niños y que deban ir a otro pueblo. La verdadera cuestión se centra en la defunción de miles de localidades, por falta de habitantes.
Uno, que intenta ver las cosas positivas y piensa que el hecho de que cuatro o cinco niños, matriculados en una unitaria, tengan que ir a un pueblo cercano, donde convivan con otros pequeños de su edad en el aula, con un desarrollo e intereses similares, supone algo bueno para esos niños, que de otra forma, están abocados a relacionarse, día tras días, con pocos niños. Niños que tendrán otras edades, con un desarrollo cognitivo, motriz, e incluso moral, muy distinto. Creo que, en ese sentido, supone algo bueno. No voy a entrar en el tema de lo que supone la concentración de recursos ni en lo que supone en un mismo aula impartir clases a niños con edades que pueden ir de los tres a los doce años, pues me llevaría mucho tiempo y me quedan pocas energías en este momento.
También me pongo en la piel del niño de tres, cuatro o cinco años que tiene que madrugar un poco más todos los días para ir al cole de otro pueblo, pero creo que ese cuarto de hora o media hora no supone un gran problema. De hecho, para los que trabajamos en pueblos no es una cosa anómala ver niños que llegan en transporte escolar de fincas, donde viven y trabajan sus padres. Y creo que, para esos niños, el colegio, compartir tiempo con otros niños de su edad, significa una buena experiencia.
Tal vez, la perspectiva deba variar y no pensar en el camino por carretera diario o en despertarse más o menos. Tal vez, la perspectiva debe ser que todos los niños, vivan donde vivan, tiene las mismas condiciones y posibilidades. Lo de la despoblación de una parte de este país, eso supone otro cantar.
Como dije, querido diario, las fuerzas escasean y, por hoy, me despido de ti. 

miércoles, 22 de marzo de 2017

A TOMAR POR...

"Si yo tuviera un corazón, 
escribiría mi odio sobre el hielo,
y esperaría a que saliera el Sol"

Gabriel García Márquez

Imagino que el lector habrá tenido, en determinadas ocasiones, la sensación de ser un rompeolas, donde chocan toda la incapacidad intelectual y la bajeza moral del pequeño mundo que nos rodea. Esas pequeñas fases de la vida, recurrentes, que nos ayudan a apreciar todo aquello que poseemos y que, por otra parte, nos facilita afianzarnos en la convicción de aquello que nos resulta detestable. 
Desconozco si al lector le ha ocurrido, pero al que suscribe, en ciertas ocasiones, en que el estado de ánimo no anda muy allá, le parece percibir que los sonidos ajenos se vuelven densos y el tiempo discurre con una extraña lentitud y viscosidad. Intuyo que se trata de majadería de uno, que en, poco o nada, ayudan a quien lea esto.
De igual manera, no creo contribuir en nada exponiendo que sentirse como un rompeolas se debe, por lo general, en mayor medida a la situación anímica de uno, que al hecho de que se agolpen una infinidad de malos acontecimientos en un muy breve espacio de tiempo (aunque pueda ocurrir). Dicho algo tan obvio,  me gustaría centrarme en aquello que constituye las costuras de nuestra persona y de nuestra forma de entender el mundo, que se afianza ante la estulticia esgrimida por una parte del personal circundante.
Con el paso de los años las certezas resultan ser menos, pero más firmes (puede que por haber eliminado mucha morralla que, siendo superficie, creíamos esencia). Una de esas certezas es la necesidad de alejarse de aquellas personas más preocupadas de uno mismo que de ellas. Con excepción de la familia más cercana y, si lo hubiese, una persona que te ame, aborrezco el mero contacto con aquella gente interesada por aquellas cuestiones de uno que les pudiesen chocar o chirriar. Este sentimiento de hastío llega a su extremo cuando el entrometimiento llega, sin previo aviso, ni autorización por mi parte, a comentar aspectos, reales o imaginarios, de mi persona y de mi vida, que parecen no agradar al interlocutor de turno. En realidad no me causa hastío. En realidad odio esa actitud o esa ineptitud social. Esa carencia de empatía, tan frecuente y tan admitida.
Podría poner varios ejemplos que me vienen a la cabeza, pero creo que un par de ellos bastarán para ilustrar lo que digo.
Desconozco si el lector ha tenido alguna pérdida de un familiar cercano, espero que no, pero, si ha vivido esa luctuosa experiencia se habrá encontrado con gente que, tras dar el pésame, lo siguiente que preguntan es sobre la causa del fallecimiento. Debo formar parte de un colectivo de bichos raros, pero me resulta chocante que no pregunten por tu estado de ánimo o por las necesidades, de hablar o de lo que fuere, que puedes tener. El fulano que pregunta parece priorizar el conocimiento de los detalles morbosos, que en nada cambian lo sucedido, sobre las posibles necesidades de su interlocutor, que, es posible, no desee revivir, en esos momentos, una experiencia traumática. Pero...
El segundo ejemplo tiene que ver con una experiencia personal, que me reafirmó en mis convicciones.
Sin entrar en muchos detalles, diré que en una ocasión había terminado de compartir una experiencia bastante placentera con otra persona. Sé, no pregunten por qué, que lo experimentado había sido mutuo. Pongamos que con esa persona, hasta ese momento, y después también, había, y he, tenido un trato esporádico y superficial y, pongamos también, que tras aquello que nos había resultado agradable, se permitió hacer observaciones sobre ciertos aspectos de mí, en nada relacionados con lo sucedido con anterioridad, que me descolocaron y, por qué no decirlo, me molestaron. No entiendo la necesidad de buscar aquello que separa, pudiendo permitirnos el pequeño, y gran placer, de compartir lo que nos acerca. Me causan cierta repulsión, bastante, las personas que persiguen crear asperezas en la convivencia. La vida no resulta perfecta, ni un camino de rosas, pero tampoco puede definirse como un camino de espinas absoluto y, llegado este momento, prefiero compartir mi vida con aquellas personas que ponen un mayor énfasis en los pétalos, que en las espinas. No, no se trata de falsear la realidad; sino de buscar caminos conjuntos por los que transitar y, si es posible, por los que disfrutar.
Lo siento, me sobran las personas adictas al conflicto, a buscar el lado lúgubre de la persona que tiene frente a ella. Prefiero aquellas personas que saben escuchar, sonreír, preguntar cuando y como se debe y que tienen deseos de vivir, de compartir la necesidad de vivir.
Puede sonar a utopía o a aspiración vacía, porque todos tenemos pétalos y espinas, pero, puedo asegurar, que existen personas empeñadas en dar más importancia a los pétalos que a las espinas, que, además, quieren compartir el color y la suavidad de los mismos. Los que presentan las espinas como seña de identidad pueden irse a tomar por...
Un saludo.

domingo, 19 de marzo de 2017

IDIOTARIO (LXXXVI)

Adúltero: persona que se encuentra en la edad que sigue a la juventud, cuya característica principal es la facilidad para hacer aparecer una cornamenta notable a sus parejas. 


Ángulo obtuso: espacio comprendido entre dos semirrectas, donde la inteligencia brilla por su ausencia.


Belleza interior: eufemismo para evitar decir que alguien es feo de cojones.


Cargo de libre designación: sinónimo de colega y/o familiar.


Hosca: capital de provincia, y provincia, aragonesa muy morena, de carácter desagradable, cerrada a la que no le gusta relacionarse con el resto de capitales y provincias. 


Internista: médico que lleva la profesión muy dentro.


Manzana reineta: manzana perteneciente a la monarquía.


Monovolumen: espacio que ocupa un primate antropoide. 


Youtuber: abreviatura de: Yo tuve que haber estudiado, pero me gano la vida de puta madre colgando vídeos chorra en Internet. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

ENTRADA DE URGENCIA

Me preocupa que una buena parte de este país, la más sensata, tenga como un héroe a un tipo que dice cosas que se caen por su propio peso, como el juez Calatayud. Me preocupa, no porque muchas de las cosas que defienda sean disparatadas, al contrario, me preocupa, porque hemos llegado a tal nivel de estupidez y esnobismo que alguien que hable con coherencia deba ser elevado a los altares. Tal vez, sólo tal vez, todo se deba a dos cosas: existen un montón de zotes con carrera universitaria y Twitter y, en segundo lugar, entre cierta gente se ha establecido una carrera sin fin por aparentar ser muy enrollado y partidario de vete tú a saber qué.


Parece que no suena muy bien, al menos entre cierta gente,  eso de que un niño lo pase mal por no conseguir siempre lo que quiere. Eso, que se llama tolerancia a la frustración, se está convirtiendo en uno de los males de nuestra época. Resulta más fácil comprar a los churumbeles que educarlos y, aún más fácil, culpar a los demás de aquello que ciertos padres no son capaces de hacerlo. Yo también quería ser rubio, alto, guapo, tener ojos azules y mucho dinero, pero, de todo ello, lo único que tengo son ojos, y ni tan siquiera son azules. La vida no siempre resulta ser como queremos, pero, no por ello debemos refugiarnos bajo las faldas de mamá. 


La campaña de Hazte Oír ha conseguido lo que se proponía: que se hable de ellos. Con unos recursos no muy grandes, buscando a un público objetivo al que provocar han obtenido una notoriedad significativa. Desconozco quiénes son esos tipos de Hazte Oír (aunque la extrema derecha, los ultracatólicos o gente de esa calaña no tienen que ser ajenos a la asociación), ni de dónde sacan el patrocinio para la campaña (aunque este aspecto me parece más significativo y aclaratorio), pero, parece claro, que detrás existe una planificación magnífica. En el fondo, todos se basa en lo siguiente: una minoría insignificante del país, con dinero detrás, provoca a una gente que no entiende: que siempre habrá gente que tenga un pensamiento conservador, que sus insultos van a afianzar, y que esos insultos o menosprecios solo sirven para dar más bombo a unos pocos, que de otra manera no conocería ni dios, nunca mejor dicho.


Por si alguien no se ha dado cuenta de lo que está ocurriendo en Cataluña: el Gobierno de la Generalitat ha sido incapaz de gestionar la crisis y ha culpado al Estado de ellos. Todo empezó como un pulso dialéctico, pero no supieron para. El Gobierno catalán empieza a hacer proclamas cada vez más osadas y el Gobierno de España responde destapando escándalos de corrupción, que sabían existían (recuerden el lector el 3% de Maragall en el Parlamento de Cataluña). Los de la Generalitat se obcecan aún más en estirar el alambre. El Gobierno de España, con la complicidad del sistema judicial, empieza a arrear a los políticos catalanes. Por el momento se ha llegado a los dos años de inhabilitación, acompañada de una multa, para Mas (que cada vez es menos) y dos de sus antiguas consejeras, a modo de ultimatum, antes de que empiecen a caer sentencias de cárcel a polílticos catalanes. Todo está calculado y medido. Veremos cuando paran unos y otros.


Leía un tuit de uno de esos modernillos de tres al cuarto, que afirmaba con la sentencia a Mas había nacido un mártir independentista. En el fondo, estos del martirologio y estas bobadas son los mismos de educar sin frustración. Vamos a ver, cómo, y sobre todo, para quién puede ser mártir un tipo que pertenece a un partido que ha robado a manos llenas a los ciudadanos a los que dice representar. Un tipo que ha pertenecido a esa élite política que ha arramplado con todo el dinero público que ha podido. ¡Por Dios! ¡Ya basta de modernos! El hecho de que Rajoy y su troupe sean deleznables no significa que los que estén enfrente, que han votado los recortes en el Parlamento junto al PP, sean mejores. 


Entro muy poco en Twitter, pero, en los últimos tiempos, lo hago con ganas de tocar la moral al personal: me da igual el CM de IU en Madrid, un facha, independentistas catalanes o vascos. Lo que más me gusta es sacar al personal de su mundo maniqueo, rompiéndoles los esquemas. Reconozco que disfruté cuando aun fulano catalán, de los de Españistán, me respondió que si yo pensaba que los nacionalistas españoles del PP y Ciudadanos eran buenos (yo acababa de escribir que el nacionalismo era una estupidez), cuando le respondí que el PP y Ciudadanos eran la misma mierda que ellos debió sufrir un colapso. Me repugna la gente que basa su vida en categorías estancas, y la gente es buena o mala por una cuestión, que muchas veces no depende de esa persona, como el lugar de nacimiento. A las personas, si hay que juzgarlas, no siempre resulta necesario, ni pertinente, se las debe juzgar por sus actos individuales. 


A mi hijo le estoy intentando inculcar que a la gente no se la debe juzgar por su ideología, sino por sus actos. Espero conseguirlo. Estoy harto de escuchar y de leer a personas descalificando a otras por no pensar como ellas. La convivencia se basa en que personas con distintas ideas sobre diversos temas puedan compartir una conversación, un café, una amistad o una relación afectiva. Podemos buscar lo que nos une y, tal vez, a partir de ese momento podamos hallar otras cosas en común o, simplemente, valorar a la otra persona, porque, aún pensando diferente, nos aprecia por lo que somos. 

lunes, 13 de marzo de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (12-3-2017)

El jueves hubo una jornada de huelga en Educación para reivindicar una educación pública de calidad, lo que implicaría el fin de los recortes (menos horas lectivas, menores ratios, sustituciones automáticas...), derogación total de la LOMCE y otras cosas, más difusas (y confusas) de las que, querido diario, escribiré. 
No tengo ningún problema en reconocer que, por primera vez en mucho tiempo, no me sumé a una huelga. Y no lo hice porque he llegado a la conclusión de que un día, o dos, con las aulas a medio ritmo sólo suponen un ahorro de dinero para la administración, dirigida por el partido al que se le planta cara y una forma de lavar la cara a unos sindicatos que, en realidad, poco o nada han hecho por cambiar las cosas, tanto en los momentos de pretendida bonanza económica como en los que esta estafa llamada crisis ha hecho acto de presencia en nuestras vidas. Lo siento, no consiento que me tomen más el pelo. Si quieren cambiar la realidad demos una lección a nuestros alumnos, enseñándoles que la lucha real, la que tiene continuidad, es válida para cambiar las cosas. El resto, postureo barato. Convoquen una huelga indefinida en el sector de Educación, no seria la primera vez (y dio buenos resultados), y en ese momento me tendrán allí. Mientras, unos y otros métanse las cifras, y su política de tertulia, por donde les quepan.
Tras este desahogo, creo necesario abordar alguna de las cuestiones que me preocupan del sistema educativo español y de las que no se suele hablar en los medios.
Una de las cuestiones que me llaman la atención es la falta de capacidad, al menos de una parte de los compañeros, para trabajar en equipo. Tal vez deba comenzar por definir que entiendo por trabajar en equipo, pues me he encontrado con personas que trabajar en equipo es entrometerse en tu trabajo con los niños, sin preguntar por qué estás haciendo algo, y a eso lo llaman trabajo en equipo. Para mí, trabajo en equipo es un trabajo cooperativo, en el que todos aportan algo, cada uno en función de su formación, intereses... y que se basa en el respeto al compañero. El respeto no consiste en decir que todo lo que hace la otra persona está bien. Al contrario. El respeto es argumentar, cuando algo no nos parece bien, por qué no consideramos correcto lo que se está haciendo, dando alternativas razonadas. Pero, también, es respeto decir a un compañero que lo que está haciendo es bueno (tenemos mucha facilidad para decir lo malo y obviar lo bueno). En el fondo, el trabajo en equipo consiste en perseguir un objetivo común, operativizado de manera previa, aportando, en una relación entre iguales, opciones para conseguir dicho objetivo, valorando, y aplicando, las que se consideren mejores, y descartando, previa discusión, aquellas que se consideren insuficientes para dar una respuesta a las necesidades planteadas. 
Desconozco como se trata este punto en las facultades de Educación en estos momentos, pero considero que la formación permanente debería incidir mucho más en ello. El cambio de paradigma se me antoja fundamental. 
Sobre la LOMCE, qué decir. Una ley que se alimenta de la visión estadounidense de la educación: premiar a los mejores, arrinconar (sin decirlo) a una parte significativa del sistema, moverse por evaluaciones externas descontextualizadas y absurdas. En el fondo, a pesar de lo que quieran vendernos, se trata de emular a un país cuyo sistema educativo, al menos en las primeras etapas, se mueve por el paradigma de superar pruebas externas, descontextualizadas, para recibir dinero a cambio. Además, se suele olvidar que lo que nos deslumbra, su gran calidad universitaria e investigadora, se fundamenta, además de en elegir a los mejores,  en la acogida de personas venidas de cualquier rincón del mundo. En el fondo, se trata de un mercado que se autorretroalimenta: existen grandes universidades, que atraen a los mejores, que a su vez hacen mejores las universidad...
Sobre el modelo educativo que deseamos ya he escrito en este diario en otras ocasiones, pero me gustaría contar algo que me fascina y que creo debería servir de ilustración hacia donde debemos caminar.
Los que hemos estudiado Educación Especial, hace ya mucho tiempo en mi caso, o Audición y Lenguaje tenemos un referente en el Informe Warnock. Dicho informe, que toma su nombre de la persona, Mary Warnock, que encabezaba el comité de expertos que, siguiendo el mandato del secretariado de Educación del Reino Unido, realizó un análisis sobre la Educación Especial en el país, constituyó un referente mundial sobre el enfoque del trabajo con alumnos con necesidades educativas especiales. No creo, querido diario, que sea necesario explayarme sobre el mismo, pero sí sobre como funcionan los asuntos en aquellos lugares donde se quieren hacer bien las cosas, lejos de partidismos y sandeces similares. En un país consecuente no se utiliza la Educación como arma arrojadiza. Los políticos, que no deben ser expertos en Educación, por mucho que se les llene en este país la boca con dicha palabra (por lo general para no decir nada o, a los sumo, vaguedades), deben ponerse en manos de expertos (no confundir con amiguetes de ideología similar) que, aportando puntos de vista desde diferentes ramas del conocimiento, ayuden a comprender una realidad compleja, intentando dar una respuesta, lo más ajustada posible, a las necesidades. Dudo mucho que aquí se sigan estas pautas para abordar una reforma integral del sistema educativo, pues la red clientelar establecida por los políticos, tiende a utilizar a los suyos para pagar favores o crear deudas de gratitud. Sin embargo, como se puede comprobar con el informe Warnock, cuyas conclusiones son válidas cuarenta años después, cuando las cosas se hacen desde la lógica, sin filibusterismo moral, los resultados ayudan a establecer principios duraderos que, en muchos casos, suponen un cambio cualitativo real.
Por supuesto, en este forma de entender el asunto los medios de comunicación deben cumplir un papel fundamental, que hoy por hoy no  deben rehuyen: limitarse a transmitir la realidad, y no a distorsionar hechos, buscando el espectáculo puro y duro cuando abordan ciertos temas. El espectáculo carente de rigor, apelando a lo s sentimientos primarios del personal, transmitiendo una imagen distorsionada de la realidad . Problemas existen, y existirán siempre, como en cualquier otro tipo de interacción humana, pero las campañas de pánico, intoxicación y exaltación de hechos que no constituyen el pan nuestro de cada día en las aulas, deben desaparecer.
Hace poco hablé en este blog sobre un asunto sucedido en un instituto de Madrid y hoy no me resisto a contar lo que me exponía una persona amiga,  que pertenece al equipo directivo de un centro, en una conversación habida en un  bar. Dicha persona se quejaba de la facilidad con que ciertos padres acudían a los centros para hablar del presunto acoso escolar que sufren sus hijos. Sin negar que existe el problema, por desgracia, ¿cada vez que un niño tiene un problema con otro niño sufre acoso escolar? Sin embargo, es fácil crear un estado de alarma, haciendo aparecer cierta casuistica minoritaria como una realidad única y desbordante.
Por desgracia, a los juntaletras y mamporreros mediáticos de turno nadie les pide responsabilidades sobre sus exageraciones y deformaciones de la realidad. En el fondo, los medios de comunicación también tienen un papel educativo, no formal, pero el escaso, o nulo, interés que demuestran a la hora de mostrar la realidad del sistema educativo, de buscar diferentes posiciones, de ayudar al debate no contribuyen a que el ciudadano pueda aproximarse a lo que ocurre en los centros o en los despachos donde se redactan las leyes. Parece que los medios han optado por quedarse sólo con la función de entretener, olvidando la de informar y, sobre todo, la de formar (lo más parecido que hacen es adoctrinar).
Creo que me quedan cosas por escribir, querido diario, pero, por el momento, mis fuerzas no dan más de sí.

jueves, 9 de marzo de 2017

CUENSOS (CUENTOS DE VIDA CASI EN VERSO)

CAÑAS AFILADAS, ACERADAS, DOLOROSAS
 CLAVÁNDOSE EN EL RITMO,  MI RITMO,
APAGADO POR LA CONTAMINACIÓN 
DE ROSTROS ÁSPEROS, VOCES ESTRIDENTES,
SUEÑOS ABANDONADOS PARA SIEMPRE,
TODO EN FORMA DE GUIRNALDA,
DE COLOR SUPERVIVENCIA ZAFIA.
SIN EMBARGO, 
EXISTE LA BELLEZA DE LA FELICIDAD,
ESCRITA, SIN QUERER OCULTARLO, EN UN ROSTRO BELLO.
PERO MEJOR NO NARRARLO,
LOS SECRETOS HERMOSOS
 SE TRANSMITEN EN FORMA DE SONRISA.



TAMBIÉN EXISTEN VIDAS, ANCLADAS EN ELLAS,
INCITANDO A SU POSESIÓN,
 ESO SÍ, SÓLO DURANTE EL TIEMPO PRECISO,
SIENDO DEVUELTAS, CON SIGILO, 
A SUS LEGÍTIMOS  POSEEDORES.
AUNQUE ELLOS LO DESCONOZCAN,
LA REVOLUCIÓN TAMBIÉN SE ALIMENTA
DE ESENCIA DE CIRCUNSTANCIAS.



REVENTAR.
REINVENTAR.
EVITAR EL COLAPSO.
AVENTAR.



LA MUERTE: CALLADA, MODESTA, EVIDENTE,
ENVUELTA EN TUL DE CARNAVAL
O EN UNA SÁBANA DE HOSPITAL,
¿PARA QUÉ SIRVE? 
PARA OLVIDAR.
LA MUERTE: ESA GRAN RUTINA
DE ROSTRO NÍVEO Y AIRE INNECESARIO
¿POR QUÉ EXISTE?
PARA COLGAR DIOSES DE ALMAS VACÍAS
LA MUERTE, QUE TODOS PORTAMOS.
PERO MEJOR NO NARRARLO,
LOS SECRETOS EVIDENTES,
SE TRANSMITEN CON SILENCIO.



EL CAMBIO.
EL CAMINO.
EL DUELO.
LA ESPERANZA.
LA DESESPERANZA.
VIENTO, SOL, NOCHE, DESCONCIERTO.
NOCHE.
NOCHE.
NOCHE.
NECESIDAD.
REIVINDICAR O
ABANDONAR NOSTALGIAS.
NOCHE.
NOCHE MATERNAL, NECESARIA,
NUTRICIONAL
NOCHE EN PÓRTICO DE JUEVES, 
NOCHE EXTRAÑADA DE DOMINGO
EN ESQUINAS, PIANOS Y ALCOHOL.



DÓNDE ENCONTRAR TUS LABIOS.
TÚ SABRÁS POR QUÉ SE ESCONDEN
BAJO EL TEJADO DEL SUFRIMIENTO FÁCIL.
SIRGAS ARTIFICIALES 
EMBRIDAN LOS MIEDOS AL NUEVO FRACASO.
LOS DEDOS ACALLAN LAS CUERDAS VOCALES
Y MIENTRAS SE REPITE LA PREGUNTA:
DÓNDE ENCONTRAR TUS LABIOS.