domingo, 24 de septiembre de 2017

CUENSOS (CUENTOS DE VIDA CASI EN VERSO)

ENCERRÉ EL MIEDO ENTRE SÁBANAS
SIN CERRADURAS NI FRASES.
RECORTÉ MI MAPA, MIS FRONTERAS
ENTRE UNOS BRAZOS Y SUS PIERNAS ABIERTAS.
LA ÚNICA VIOLENCIA ESE GLAUCO DESVESTIDO
 EN LA MIRADA PERDIDA
DESAFIANDO A MI RAZÓN DE LO SIMPLE.



AVANZAMOS HACIA ALLÍ,
HACIA UN LUGAR DESENFOCADO
SIN ESPERANZA NI PREMIO,
NAVEGANDO EN LA HUMEDAD DE LOS LABIOS,
POR CAMINOS LÚBRICOS,
INEXPLORADOS Y ACCESIBLES,
DONDE LAS PALABRAS RESULTAN UN LASTRE
DE ESENCIA DE FRACASOS ACUMULADOS
MEJOR JUGAR A JUGAR,
LAS NORMAS SE DESLIZARÁN,
SI RESULTA NECESARIO,
A TRAVÉS DEL ATAÚD DE LA RUTINA.



DECIDÍ SABER
DECIDÍ EQUIVOCARME
DECIDÍ NO HACER DAÑO
DECIDÍ EQUIVOCARME.
DECIDÍ EVOCAR EL OLOR A MAR
DECIDÍ SABER
DESPUÉS DE DECIDIR EQUIVOCARME.
NÚMEROS,  EL PASADO, CURIOSIDAD 
UNA FORMA DE PEDIR PERDÓN.
UNA FORMA DE ENMENDAR UNA ELECCIÓN.
DECIDÍ SABER.
DECIDÍ EVOCAR EL OLOR A MAR.



CHANEL, PENUMBRA,
DESCENDER ENTRE TABÚES, 
ENCONTRAR LA FE
SIN BUSCARLA.



MUERE LA GENTE EN VIDA,
CRUCIFICADA POR CAUSAS AJENAS.
MIENTRAS,
 UNAS MANOS RECORREN, LENTAS,
UNOS LABIOS CERRADOS, 
BARRIDOS POR EL SILENCIO
DE UN DESEO VOCIFERANTE.

LA GENTE CREA MUROS
AL OTRO LADO DE LA TELEVISIÓN.
MIENTRAS,
 DOS LENGUAS SE BUSCAN, 
DEVORADAS POR LA ANGUSTIA
DEL TIEMPO TRANSCURRIDO
SIN ENCONTRARSE.

HABLA LA GENTE CON CONVICCIÓN
SOBRE LO IMPORTANTE.
MIENTRAS,
UN PECHO ES RECORRIDO
COMO LA PRIMERA VEZ,
SIN PREMURA POR CORONARLO
HASTA EL ESTREMECIMIENTO.

LA GENTE DECIDE ENFRENTARSE
ODIANDO A UN DESCONOCIDO.
MIENTRAS,
ALGUIEN MIRA UN ROSTRO 
EN EL MOMENTO EN QUE DEPOSITA 
SU ALMA ATRAPADA
ENTRE SUS PIERNAS.

VOCIFERA LA GENTE CON DETERMINACIÓN
SOBRE MISERIA
MIENTRAS,
UNOS BRAZOS RODEAN
UN CUERPO DESNUDO 
SIN GENTE MURIENDO,
SIN GENTE CREANDO MUROS,
SIN GENTE HABLANDO.
SIN GENTE ENFRENTÁNDOSE.

jueves, 21 de septiembre de 2017

LA NO INTERNACIONAL

"Cambiar todo para que nada cambie".

Giuseppe Tomasi di Lampedusa

Con total seguridad el lector conocerá el dicho: divide y vencerás. Nada más cierto. Una organización cohesionada, aunque sea de pequeño tamaño, tendrá más fuerza que un numero ingente de individuos sin ningún tipo de orden y concierto, o separado en diversas facciones, que, por si fueran poco, compiten entre ellas.
En los últimos tiempos los dos grandes movimientos que han contado con ese capacidad organizativa sobre la corteza terrestre han sido dos: el neoliberalismo y, con matices, el terrorismo yihadista. Los matices del terrorismo yihadista vienen porque la pugna entre ISIS y Al Qaeda, las dos organizaciones que aglutinan este tipo de actividad asesina, con sus respectivas "filiales", existe y se produce sobre el terrero (véase Siria, Afganistán...). Aunque, por desgracia, eso dé igual a todas las víctimas de la macabra y sangrienta estrategia llevada a cabo por unos y otros. En ese sentido, la internacionalización de este tipo de actividad terrorista es un desgraciado un hecho.
El otro gran fenómeno que ha propagado su mensaje, de manera triunfante, por todos los rincones de este achatado planeta ha sido el neoliberalismo. La ideología dominante en el mundo ha conseguido que sus creencias (se trata de una fe, no de una ciencia) se expandan por doquier y sean aceptadas como una verdad revelada. Lo que hace un par de décadas sólo podían decir gente como Jiménez Losantos: empleo precario, culpabilidad de los trabajadores por no formarse, movilidad laboral como forma de vida, pérdida de derechos en favor del empresario, abaratamiento del despido... hoy se puede escuchar sin rubor en partidos que se denominan progres, en medios igualmente progres y no encuentra una oposición frontal en los sindicatos. Es más, se nos ha vendido la milonga de que no somos trabajadores, ahora somos clase media "empobrecida". Si bien las ideas de Roosevelt sirvieron en Occidente, tras la II Guerra Mundial, para que se produjese un mayor reparto de la riqueza (un reparto de la plusvalía), nunca dejamos de ser trabajadores y la clase empresarial y financiera nunca dejó de beneficiarse del trabajo de la mayoría de trabajadores. La prueba de ello es que tras la crisis (estafa) que comenzó en 2007 ese reparto de la plusvalía ha disminuido sobremanera, enriqueciendo más a unos pocos y empobreciendo mucho a muchos. La implantación de este ideario neoliberal intenta acabar con avances sociales, algunos creados por personajes tan conservadores como Bismark, a finales del siglo XIX.
Si contra el terrorismo que busca su justificación en una fe parece que existe unidad, al menos de manera verbal, por parte de los afectados, contra las atrocidades del sistema neoliberal (que no es más que el viejo sistema liberal, que matizó Roosevelt, creando, de paso, el ideal de vida americano que tanto  nos han vendido y que no fue hasta después de la II Guerra Mundial que apareció) no existe una organización fuerte y supranacional que le plante cara. Diría más, existe una campaña feroz para desprestigiar todo aquello que se sale de la ortodoxia neoliberal. El ataque a Venezuela (le invito al lector a que indague en publicaciones como Le Monde Diplomatique y se llevará una tremenda sorpresa), desprestigiar el comunismo como esa ideología que mató a cien millones de personas (que vete tú a saber de dónde sacan las cifras, eso sin negar las atrocidades de Stalin, Mao, Pol Pot...), obviando los niveles alcanzados en Sanidad, Educación y los de seguridad en lo que se refiere a tener cubierto lo fundamental para poder vivir... constituyen una forma de pensamiento único que no encuentra respuesta en los que dicen representar a los trabajadores (obreros). No sólo no encuentra respuesta, a veces, los mismos líderes que dicen representar a la izquierda, atacan a aquellas personas que dicen representar:


Este tuit se publicó este pasado fin de semana y responde a un discurso que el diputado dio en uno de esos saraos que se montan para gustarse los unos y los otros. Parece que la gente que no acudió a esas escuelas de teóricos, y que no sentía que se había aburguesado, también tuvo a bien responder a la soflama del riojano. Las contestaciones eran variopintas. Desde alguien que le quería invitar a un par de cañas para contarle lo que les preocupa a los obreros, hasta aquel otro que le recordaba que para Marx era más importante la dignidad de los obreros que incluso el pan; pasando por los que le criticaban por superficial, por adherirse a chorradas varias, muy de moda, que no son más que esnobismo o los que defendían que en vez de mirar al futuro se recrean en el pasado y en cambiar nombres de calles; sin olvidarnos de quien decía que cuando estaban en el poder no conseguían poner en práctica casi nada de lo que proponían cuando están en la oposición o de aquel otro que les criticaba por situarse al lado del nacionalismo, que por definición siempre es de derechas (quieren formar un nuevo estado liberal, partiendo desde otro estado liberal, lo que choca bastante con la teoría de Marx) Y, ¿sabe una cosa, querido lector? Estoy de acuerdo con todo lo que cuentan unos y otros. Este sucedáneo de la izquierda se ha convertido en una club de esnobistas postmodernos, creadores de palabras y expresiones vacías, que buscan los votos de minorías, muy conservadoras, pero que hace mucho ruido en los medios, y que no representan a los trabajadores ni a sus intereses. Se trata de situarse en una presunta vanguardia que lucha por los derechos de cierta gente, que, en determinados casos, ya los tiene y en estética, en mucha estética, pero nunca en ir al fondo de las cuestiones. Ellos sí se han vuelto conservadores, pues sus intereses son los de que dicen defender a minorías, no los de las personas con problemas reales. Élites de pensamiento conservador, que necesitan hablar de lo suyo para seguir viviendo a costa de sus, cada vez, más delirantes teorías sobre buenos y malos. En este aspecto alguien de izquierda mandaba a paseo a Garzón por su apoyo a la nueva corriente, de una parte de esa élite fascista que se parapeta tras el feminismo, que defiende que la custodia compartida no debe darse por sistema. Resulta curioso personas que reciben subvenciones, y que se declaran de izquierdas, defendiendo los mimos principios que la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera: las mujeres nacieron para cuidar a los hijos y los hombres para estar en el bar. Lo curioso es que, hablando con una abogada, me contaba que en la ciudad donde ejerce ella se conceden en torno al 80% de las custodias compartidas que se piden. Una prueba más de que esas élites absurdas viven lejos de la realidad y de que los intereses reales de ciertas élites distan miriadas de las necesidades de los trabajadores que dicen representar.
¿Acaso tipos como Garzón no se pregunta que están haciendo mal Tsipras, él u otros tipos por el estilo para que la extrema derecha esté recogiendo el voto de los trabajadores (véase el posible ascenso de la derecha xenófoba en las próximas elecciones alemanas)? Siempre se les puede culpar a los votantes de tontos, es algo muy socorrido y permite seguir viviendo como hasta ahora. Pero también se puede bajar a la arena, buscando puntos de unión con movimientos europeos, americanos... articulando una respuesta y una teoría común, recuperando la esencia de la izquierda, olvidándose de la corrección política y de las estupideces de una minoría, esa sí aburguesada, que marca el calendario de los partidos que en su momento representaron a los trabajadores. El análisis de Marx sigue teniendo, ahora más que nunca, plena vigencia, y, a partir de aquí, habrá que decidir que elementos de sus propuestas se toman y cuales otros se cambian por respuestas adecuadas a las necesidades actuales, pero siempre teniendo claro que lo fundamental es el reparto racional de la riqueza, los derechos del trabajador y, por ende, del ciudadano. Se deben obtener soluciones de las respuestas que funcionan. Resulta necesario revertir esa sensación de pesimismo que la ineptitud de las fuerzas progres y de izquierda, junto a la propaganda neoliberal, haciendo públicas las victorias frente al capital, Basta público que la gran mayoría de las huelgas consiguen una mejora significativa en los derechos de los trabajadores. Basta hacer ver que los trabajadores seguimos teniendo la sartén por el mango, por mucho que los traidores sindicatos de clase hayan intentado desvirtuar estas movilizaciones con huelgas absurdas de un día. Se ha de denunciar  la externalización de los servicios en lo Público, difundiendo datos sobre el verdadero coste  final de los servicios privatizados (a la larga mucho más caro que lo público), desmontando el mito que sostiene que lo privado siempre funciona mejor, Se han de plantear medidas penales durísimas, pudiendo asimilar esta práctica con el terrorismo, contra los grandes defraudadores y contra aquellos que les ayudan a hacer sus prácticas delictivas (abogados, asesores financieros....), pudiendo llegar a incautar todo el dinero defraudado  si fuera necesario, que pasaría a engrosar las arcas públicas. Se debe luchar contra este modelo de Unión Europea economicista, basado en la perspectiva alemana, que pivota en torno a una moneda, a índices de crecimiento, que no reflejan como se reparte la misma y a grandes cifras vacías de contenido. Pero, sobre todo, hay que ser coherente y consecuente. No se puede estar hablando de la pobreza en otros países y defendiendo en Europa los fondos destinados a la agricultura (lo uno choca con lo otro). No se puede estar al lado de los mineros del carbón y ser ecologista a la vez (de nuevo un choque con la realidad). No se puede ser antimilitar y cuando llegas a alcalde estar a favor de la construcción de buques de guerra destinados a Arabia Saudí, porque crea mucho empleo en la zona. Se debe tener una idea de lo que se persigue, aunque pueda perjudicar a cierta gente que sea potencial votante, y no apuntarse a todo lo que parece bien y enrollado, cambiando las normas del juego en función de la conveniencia del político de turno. Se debe ser claro con lo que se quiere y, sobre todo, con como se va a hacer, pero claro. Y es aquí, decidir sobre qué y cómo hacer las cosas. donde los que dicen representar a la izquierda lo tienen claro: no dicen nada concreto. Tal vez por eso deban retorcer el vocabulario y buscar causas abstractas, que en nada cambian las cuestiones que realmente afectan a la gran mayoría.
Pero, de manera fundamental, lo que se ha de hacer es organizar una respuesta internacional al embate neoliberal, buscando una respuesta conjunta a un fenómeno que, por el momento, se ha alzado con la victoria. Se debe convencer desde los ámbitos locales mediante la acción y el éxito de las decisiones puestas en práctica, para estructurar una respuesta internacional que haga frente a la aberrante concentración de capital en cada vez menos manos, al empobrecimiento de los trabajadores, a la minusvaloración del trabajo y a la cada vez más importancia que se da a capitalistas y gestores...
Un saludo.

lunes, 18 de septiembre de 2017

SOBRE EL CONFLICTO

"Los problemas y los conflictos no desaparecerán,
seguirán siendo una parte inherente 
a los intentos de cambiar (o mantener)
cualquier cosa en este mundo".

David Allen


Como bien sabe el inteligente lector, la ucronía consiste en recrear acontecimientos históricos si alguna de las variables que los han determinado hubiesen sido distintas. El ejemplo que viene a la mente en estos casos suele ser qué hubiese pasado si alguno de los atentados, en especial los primeros, contra Hitler hubiesen tenido éxito. Tal vez cuarenta de millones de personas no hubiesen perecido en el mayor conflicto bélico de la Historia.
La ucronía es una opción ventajista cuando se trata de situaciones como la descrita. Nadie, o casi nadie, hubiese sentido remordimientos porque alguien hubiese asesinado a un personaje como Adolf Hitler, un genocida, pero ¿qué hubiese ocurrido si en 1937, antes del comienzo de la II Guerra Mundial, se hubiese a esas mismas personas el asesinato del líder naz, sin conocer las consecuencias de la política genocida del Hitler? La respuesta sería que una mayoría se opondrían a su asesinato; aunque ya existiesen campos de "reeducación", persecución a los judíos, se hubiesen producido los asesinatos de la Noche de los Cuchillos Largos (donde además de a líderes de las SA se asesinaron a líderes políticos conservadores)... Pero, a cambio, las "cosas funcionaban".
En otras palabras: mientras la situación es sostenible para una mayoría, se obvia lo que les ocurre a los demás. Mejor vivir, disfruta de lo que se ofrece (que en el caso de la Alemania nazi, en esas fechas, era bastante más de lo que tenían siete años antes) que enfrentarse a la situación, evitando el conflicto y, con él, la inseguridad.
Esa idea de evitar el conflicto, de sólo actuar si se tiene todos los ases en la manga, sigue constituyendo uno de los ejes centrales de nuestra sociedad, o de una parte de ella. Desde un punto racional en determinadas ocasiones puede resultar lo más normal del mundo. Depende de que ganancia la, en ocasiones, puede resultar mucho menor que la pérdida y el esfuerzo no resulta pertinente. Incluso pude suceder que el aspecto a dilucidar no resulte trascendente y no merezca la pena iniciar un conflicto. En ambos casos, e intuyo que en alguno más, la falta de determinación para abordar situaciones conflictivas puede resultar justificada. Sin embargo, existe una corriente ideológica (o como el lector la quiera llamar) que postula que se debe evitar el conflicto a toda costa. Y entonces surge la pregunta ¿qué es el conflicto y para qué sirve?
Parece obvio que el conflicto se produce cuando dos o más personas, o grupos, tienen intereses que chocan entre sí, produciéndose posturas, al menos en un principios, difíciles de encajar. Además, para que se produzca el conflicto ambos puntos de vista deben hacerse notar al "contrario". El conflicto es producto, y consecuencia, de las relaciones sociales. Se produce en todos los ámbitos de la sociedad: la familia, la escuela, el trabajo, los grupos de amigos... De hecho, la existencia de unas leyes tienen su base en evitar, y penar, una serie de situaciones conflictivas (siempre favoreciendo a las élites dominantes).
Respecto a para qué sirve es mucho más complejo. A veces sirve para avanzar (todas las conquistas sociales nacieron del conflicto), mientras que en otras ocasiones puede crear situaciones de fricción que pueden llegar a enquistarse (hermanos que no se hablan por una herencia o situaciones similares). Sea como sea, el conflicto existe y forma parte de la vida en sociedad. Querer obviarlo es cuestión de necios, por muy bienintencionados que sean. No sólo eso, en determinadas ocasiones puede resultar inadecuado. Imaginemos que un maestro está con un grupo de niños en su clase y una parte de ellos empiezan a subirse por las mesas, tirarse los estuches... El docente deberá actuar e, incluso, es posible que deba castigar a algún niño, que podrá reaccionar, dependiendo de la edad, de forma airada.
Otro ejemplo lo podemos encontrar cuando un padre o una madre debe hacer valer su autoridad en determinadas ocasiones. Pongamos por caso cuando un niño debe irse a la cama y no quiere o cuando unos padres tienen un conflicto con un adolescente por el horario de llegada o por el orden de su cuarto. El conflicto de intereses existe, lo que resulta normal y no es malo. Al contrario es necesario, porque unos y otros están conviviendo, rozando y por eso existe.  Además, en el caso de los ejemplos presentados, el conflicto surge por la distinta visión que unos y otros tienen y por el distinto rol que unos y otros tienen. Mientras que el de los adultos es guiar, enseñar, el del joven es vivir, descubrir, aprender y, en ocasiones, a no resulta fácil guiar, enseñar ni descubrir y aprender. Y de esos intereses contrapuestos nace el problema. Lo ideal sería solventar el problema con diálogo, llegando a acuerdos, pero, en determinadas ocasiones, resulta imposible y cuando esto ocurre no debemos olvidar que los adultos tienen una serie de responsabilidades sobre niños y adolescentes, por mucho que estas responsabilidades puedan resultar, a veces, dolosas y generar muchas dudas en la figura de autoridad a la hora de tomar ciertas decisiones.
Resulta obvio que en relaciones en los que las personas o bandos enfrentados se encuentran en un plano de poder similar, la solución no depende tanto de la autoridad, como de la capacidad de llegar a acuerdos. Diría más, la autoridad puede resultar contraproducente para solucionar este tipo de situaciones, pues genera resentimiento y que el problema permanezca larvado, socavando las relaciones entre los miembros enfrentados.
Sin embargo, existen situaciones en que el conflicto debe ser resuelto por la fuerza, y sé que lo que voy a decir hará chirriar la mente de buen rollito de alguno, pero ser pusilánime puede resultar fatal en determinadas circunstancias. Si alguien te va a agredir físicamente y te puedes defender, parece obvio que no haces mal (a no ser que seas Gandhi). Sin embargo, cuando esta autodefensa se hace contra elementos terroristas, por ejemplo el Estado Islámico, ya hay más prejuicios por parte de ciertos sectores. Con excusas como que nos metemos donde no nos llaman, que todo es culpa de Occidente (los gobiernos occidentales tienen su pare de culpa, más culpa algunos, como la tienen las élites locales y parte de los ciudadanos de esos países que siguen a los líderes corruptos a pies juntillas) o que los vendedores de armas se están forrando (lo cual es verdad) no podemos hacer nada de nada. Además, ellos son gente de paz, excepto cuando les toca a ellos de cerca o cuando se intenta razonar sobre ciertas cosas que, en algún caso, son de descalificación personal fácil, ellos que tan pacíficos son. A veces el conflicto se convierte en autodefensa: o ellos o nosotros.
Antes de concluir me gustaría terminar oponiéndome de manera rotunda a esas tesis del buenismo y de los papanatas que hablan del buen rollo a todas horas y en todo lugar que, de igual manera, debemos evitar que los niños vivan situaciones conflictivas, pues pueden acabar siendo pasto de psicólogos. Quienes defienden esa ñoñería deberían mirarse ellos mismos y comprobar que dentro de sí existe un conflicto, entre lo que dicen y como viven. Entre la palabrería y su realidad. Los niños saben que existen los conflictos, de echo ellos los generan muchas veces, bien con adultos, bien con sus iguales. Lo que debemos hacer no es presentarles un mundo rosa, donde siempre se pueden salir con la suya. Al contrario, deben ser conscientes de que existen los conflictos y que existen varias formas de gestionarlos (diálogo, imposición, espera temporal en busca de mejor ocasión...), así como que a veces se gana y otras se pierde. Tal vez una de las cosas más importantes que puede aprender un niño es a gestionar los sentimientos cuando no se gana. Ser consciente de que, en ocasiones, no se puede salir con la suya y que eso no significa un drama o un fracaso, simplemente forma parte de la vida.
Un saludo.

viernes, 15 de septiembre de 2017

HABLANDO DE NADA

Debería hablar del asunto que ocupa y preocupa a una buena parte de las personas de este país: lo que ocurre en Cataluña. Resultaría conveniente hablar de nacionalismos, todos, y derecha burguesa.  De rufianes que han trabajado diez años en una empresa de trabajo temporal, no para, y que hacen de la caricatura y el esperpento su modus vivendi; de victimismo fingido y de prepotencia en ambos bandos. De como la gente vive de titulares, sin comprender ni leer los enunciados. De lo fácil que resulta manipular a las personas exaltando sus sentimientos, sin ofrecer nada real a cambio ni tan  siquiera sin advertir de las consecuencias reales inmediatas de tomar ciertas decisiiones. De políticos capaces de hablar varios minutos y no decir nada. De personas que se dicen de izquierdas y defienden el nacimiento de un estado burgués, donde los derechos de los ciudadanos van a seguir siendo pisoteados en beneficio del capital.... Pero no, no me apatece. Unos y otros ya están su ratito de fama y no seré yo quien les dé más.

Debería hablar del inicio del curso escolar. De como las administraciones ahorran dinero llamando lo más tarde posible a los interinos que deben cubrir las plazas vacantes. De como existen demasiados teóricos con soluciones geniales que, vete a saber por qué, no parecen implantarse y parecen caducar con la misma facilidad que un yogur fuera de la nevera en verano. De como gente que apuesta todo a ver series de Netflix hablan de que el sistema educativo mata la imaginación, como si en casa no se pudiera apostar por esa imaginación que tanto admiran. De la política de gratuidad de los libros, cada vez más extendida, y que mucha gente no aprecia como una conquista social. De la cantidad de demagogia que observo en el tema de Educación cuando hablan los políticos y el resto de chusma servil que pulula por los medios.... Pero no,  no me apetece. A los que corresponde hablar sobre ello: docentes,  alumnos y padres ya lo hacen cada día, con mayor o menor fundamento.

Debería hablar de los huracanes, los terremotos y otros cataclismos ocurridos en los últimos días en lugares del continente americano. De la sequía que asola este país y que está vaciando los pantanos, generando problemas de abastecimiento, sobre todo para el riego en el campo. De los incendios forestales que han asolado nuestro país y también a nuestro vecino Portugal, generando muerte, destrucción de la riqueza forestal, perdidas económicas... Pero no, no me apetece y, además, no soy experto en ninguno de esos temas y considero una osadía aventurarse en determinados aspectos de la realidad que no controlo.

Debería hablar del mercado de fichajes de los clubes más importantes de fútbol y de las astronómicas cifras que se mueven. Del inicio de las competencias deportivas locales y europeas de este deporte. De actuación de fanAticos violentos, también llamados ultras, que ya han empezado a hacer de las suyas en algún lugar. De la escasa calidad de la prensa deportiva española, que fían la mayor parte de su quehacer a hablar de dos o tres clubes de fútbol y de sus estrellas. De como el deporte se asocia por parte de un número significativo de personas con el éxito en determinados deportes. Pero no, no me apetece. Ya ocupan mucho tiempo y espacio los diferentes medios de comunicación al asunto y no quiero aburrir al lector.

Debería hablar de los misiles y los ingenios nucleares de Corea del Norte y del presunto peligro que eso conlleva. De lo precario de las relaciones de dos países con armamento nuclear, como son India y Pakistán, que ya se han enfrentado en tres guerras desde su fundación. De la guerra silente de Crimea o de la un poco menos silente, sólo un poco, de Yemen. De los refugiados que siguen llegando a Europa de diferentes lugares de Asia y África y que hace tiempo dejaron de preocupar a la gran mayoría de personas que se rasgaron las vestiduras por la insensibilidad de sus gobiernos. De como Al-Assad está derrotando a Estado Islámico en Siria y como también están perdiendo posiciones en Irak y Libia los asesinos yihadistas. De la miseria y hambre que sufren los ciudadanos de un país recién creado como Sudán del Sur, por el interés de la élite del país y de grandes empresas extranjeras, deseosas de tener su parte en el reparto de la riqueza de la joven nación. Pero no, no me apetece. Sería muy complejo desarrollar todo con un mínimo de rigor y yo no me siento capacitado para ello.

Por todo ello, querido lector, pido disculpas por hacerle perder su tiempo, hablando de nada. 
Un saludo.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

11 DE SEPTIEMBRE

11 de septiembre del 2016

Hoy hace tres años que reposas en esta tumba. Como cada año en esta fecha vengo a visitarte, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase. Me diste algunas de las mejores cosas y momentos de mi vida. Además de nuestros tres hijos, lo más importante, compartimos experiencias, lugares, sonrisas, miradas... que, sin duda, se pueden calificar como parte de lo mejor que me ha sucedido en la vida. Sin embargo, la vida sigue y hace unos meses conocí a otra mujer, Ana, que me ha vuelto a hacer sonreír; me ha devuelto las ganas de viajar, de ir al teatro, al cine. 
Podría utilizar el tópico: seguro que es lo que ella querría; verme feliz. No sé si eso es lo que hubieses deseado, intuyo que sí, pero la vida, mi vida, sigue y Ana ha conseguido que vuelva a disfrutar de ella.
Te seguiré teniendo siempre en mi memoria, al igual que todo aquello que vivimos juntos y que tanto me llenó en su momento. Te seguiré viniendo a visitar, y no por compromiso. Seguiré viéndote a ti cuando vea a nuestros hijos, en especial cuando mire a Raquel (es idéntica a ti), pero también amaré de nuevo, compartiré sonrisas con otra persona, haré el amor con ella y viajaré a sitios desconocidos y a otros que compartí contigo, construyendo nuevos recuerdos.
Siento si puedo parecer frívolo o un tipo que no respeta tu memoria. No creo que se trate de eso. Sólo es vivir. 
Necesitaba contarte esto, no quería engañarte sobre ello. En el fondo, de alguna manera, te sigo siendo fiel.

11 de septiembre del 2015


Hoy hace dos años que reposas en esta tumba. Como cada año en esta fecha vengo a visitarte, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase. Te sigo echando de menos, mucho. La casa, nuestra casa, sigue teniendo un vacío, tu vacio, imposible de llenar. No he vuelto a dormir en nuestra habitación desde que te fuiste; me es imposible. aunque, por fin, entro en ella con cierta regularidad, en especial cuando tengo que coger cierta ropa o calzado, que reconozco no usé durante mcuho tiempo, por no querer remover recuerdos y sentimientos.
Ahora necesito más ropa porque tengo un poco de más de vida social. Los jueves voy a un cinefórum. Aunque muchas veces las películas son un rollo, al menos salgo de casa y estoy con otras personas.
He vuelto a asistir a las comidas y las cenas de empresa. Ya sabes, una por trimestre. Y  de vez en cuando voy con alguno de nuestros hijos y con su familia a comer o a cenar. No son grandes cosas, pero desde hace un tiempo sentía la necesidad de salir, de relacionarme y, poco a poco, lo voy haciendo. Reconozco que, en ocasiones, me cuesta mucho franquear la puerta de casa, pero hago de tripas corazón y me obligo. Reconozco que, a veces, siento en lo más hondo de mí un vació inmenso, que aparece de improviso, en cualquier lugar y momento, llenándome de tristeza y de pesar por tu falta. Creo que he aprendido a convivir con él y, en cierta manera, a domesticarlo. Tal vez por ello parece que,en los últimos tiempos, esa sensación aparezca cada vez con menor frecuencia. Aunque no dudo que siempre habrá dentro de mí un hueco dedicado a añorarte.


11 de septiembre de 2014


Hoy hace un año que reposas en esta tumba. Cada año en esta fecha vendré a visitarte, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase.
Estos trescientos sesenta y cinco días han estado marcados por tu pérdida y por el dolor que ha generado la misma. Durante mucho tiempo me he sentido dentro de una nebulosa particular, ajeno a lo que ocurría a mi alrededor. Al principio me molestaba todo, hasta las palabras que no iban dirigidas a mí. El trabajo ni tan siquiera era una rutina a la que aferrarse para seguir en contacto con el mundo. Era, más bien, un recordatorio de que seguía vivo, y tú no. Durante meses sólo deseaba estar en casa, en la habitación que fue de Daniel (en la nuestra no entro), con las persianas bajadas. Sólo deseaba dejar pasar el tiempo, mientras el dolor me corroía por dentro. Te mentiría si te dijese que sigo haciendo lo mismo. Desde hace tres o cuatro meses veo algunos programas en televisión y escucho algo de música, pero sigo sin salir apenas de casa. Para qué, si no puedo hacerlo contigo. Nuestros hijos se están portando muy bien. Vienen a verme a casa con frecuencia, me invitan a comer a sus casas, ofertas que siempre declino, y me animan para que salga, para que me distraiga. Me siento orgulloso de como hemos educado a nuestros hijos y, cuando pienso eso, te echo aún más de menos. ¡Hemos hecho tantas cosas juntos! He construido mi vida junto a ti y ahora me doy cuenta de que no sé vivir sin ti.


11 de septiembre de 2013


Desde hace un par de horas reposas en tu tumba. Esta fecha permanecerá por siempre grabada en mi memoria. Cada año vendré a visitarte este día, porque nunca te olvidaré, pase lo que pase.
Buscaba aliviarme escribiendo a solas, pero siento el mismo vacío, el mismo dolor, el mismo sufrimiento que antes de encender el portátil. Pero lo que más me asusta es ese momento en que mi cerebro a parecido funcionar de forma limpia, sin estar condicionado por los sentimientos. Ese instante, en que he tenido la lucidez parar saber que nunca más estarás junto a mí me ha desgarrado por dentro; ni tan siquiera he tenido fuerzas para llorar. 
Podría hablarte de toda la gente que ha venido a tu funeral o de otras cosas relacionados con el mismo, pero creo que no tiene la más mínima importancia, ni para ti ni para mí. Al menos parar mí. Desea que acabase todo para sentir, a solas, todo el dolor, el vació, el sufrimiento. Sabes que no me importa manifestar mis sentimientos en público, al menos entre la gente de confianza, pero en esta ocasión sentía, siento, la necesidad de mortificarme a solas. De seguir viviéndote así, porque sé que es la única manera de vivir contigo a partir de ahora, porque sé que siempre te encontrarás dentro de mí. 


11 de septiembre de 2012


Nunca olvidaré este día. La celebración de nuestro aniversario ha sido maravillosa. Los dos solos, como antes de ser padres, en este hotel al que tanto ansiábamos volver, dedicándonos el uno al otro. Después de tanto años me alegra comprobar que todo sigue igual entre nosotros que el primer día. Hemos abordado retos inmensos, tal vez el mayor criar a nuestros hijos; hemos pasado por algunas situaciones que nos han separado; hemos vivido juntos momentos de triunfo y de fracaso, pero, hoy, muchos años después nos encontramos aquí, juntos, con ganas el uno del otro.
La felicidad absoluta no existe, lo sé, pero si algo es capaz de desencadenarla, al menos en mí, esa eres tú. 
Desde hace un tiempo he comenzado a pensar que no sería capaz de desenvolverme en la vida sin ti. No se trata de que me aportes seguridad, que también, sabios consejos, que también, o consuelo en situaciones conflictivas, que también. En realidad hablo de algo más importante. Hablo de que he acabado siendo tú y sé que en tu caso pasa algo similar, has acabando siendo yo. 
Desconozco si se trata de sólo de amor, aunque digan que el amor desaparece tras un tiempo yo sigo sintiendo lo mismo que el primer día, o de algo más fuerte y construido para aguantar una eternidad, lo único que puedo decirte es que no puedo vivir sin ti y no sería capaz de hacerlo.

domingo, 10 de septiembre de 2017

ANDO VIVIENDO

A veces te encuentras en un lugar de la existencia en que la mayor preocupación se puede resumir en una palabra: vivir. 
Vivir es algo distinto a sobrevivir. Sobrevivir supone ir tirando, mejor o peor (por lo general peor), con aquello que viene, sin influir en lo que viene (siempre que exista la posibilidad), dejando que los hechos te lleven sin más. Conozco gente que ha consagrado casi todo su tiempo ha sobrevivir... y a quejarse de lo que sea, que siempre suele ser lo mismo. Miras hacia atrás en el tiempo y encuentras que todo lo que rodea a esta gente suele permanecer invariable día tras día, mes a mes, año a año. El Día de la marmota con protagonistas de carne y hueso.
Entonces, ¿qué es vivir? No puedo dar una respuesta unívoca y válida para todo el mundo. A lo sumo puedo escribir lo que, en este momento, pienso.
Imagino que lo importante en todo este asunto es la apertura de mente para conocer nuevas personas, para vivir nuevas experiencias, sin olvidar sentirse a gusto, lo máximo posible, con todo aquello que conforma nuestra discurrir diario. Suena a libro de Coelho, pero creo que sí que resulta posible que las circunstancias positivas pesen más que las negativas.
Además de lo expuesto con anterioridad vivir implica no temer los cambios. Pequeños, medianos e incluso grandes cambios, buscados o no. Sobrevivir es permanecer estático, inalterable. Vivir supone nuevas experiencias, nuevas personas, nuevos lugares y lo más importantes: nuevos aciertos y nuevos errores. Acertar y equivocarse forma parte del juego. Todos y cada uno de nosotros nos equivocamos una, diez, cien veces. Todos cometemos errores grandes, medianos y pequeños. Pero, de igual modo, todos acertamos una, diez, cien, mil veces; y eso también forma parte del juego. El miedo al error, así como la necesidad imperiosa de acertar, suelen constituir un ingrediente idóneo para el inmovilismo o para dar más importancia al proceso que a la experiencia en sí, perdiéndonos en los detalles, mientras todo lo que vivimos ocurre. El proceso como meta y no como herramienta.
Existe un aspecto, que cada vez tiene más importancia para mí, que también forma parte de lo que considero vivir: no centrarse en aquello que sirve para generar fricciones. Si el lector analiza la prensa observará que una buena parte de lo que se nos venden como información se fundamenta en conflictos, divisiones entre buenos y malos absolutos (el maniqueísmo, la simplificación constituye una forma perfecta de posicionar al lector, televidente o radioyente frente a la realidad que intentan venderle). 
De igual manera existen personas que encuentran en la confrontación una forma de estar o de ser. Todo se reduce a mirar hacia el exterior y encontrar aquello que no gusta, que separa (por causas justificadas o, en la mayoría de los casos, de manera injustificada). 
A fecha de hoy no me cabe duda que vivir consiste en coger, disfrutar y, si es posible, aprender de lo bueno que mucha gente o que muchas experiencias nos pueden aportar. Se trata de construir algo, sea pequeño, mediano o grande. 
Tal vez vivir, no sobrevivir, se resuma en construir algo, con los inevitables aciertos y errores, que nos hacen humanos.
Un saludo.

jueves, 7 de septiembre de 2017

DIARIO DE UN MAESTRO GRUÑÓN (6-9-2017)

En los últimos días en Facebook, Whatsapp y otros lugares ha aparecido con bastante frecuencia, se ha hecho viral, como se dice ahora, una captura de pantalla, en la que unos padres de unos alumnos festejan que un niño, diagnosticado de Síndrome de Asperger, compañero de sus hijos, haya sido cambiado de clase.



Cuando lo leí, imagino que como todo hijo de vecino, lo primero que me ocurrió es que me indigné sobremanera (y aún lo estoy con algunos de los comentarios). Las madres (curioso que todas las que aparecen en el grupo sean madres), que llevan a sus hijos a un colegio católico, no parecen seguir los dictámenes de la doctrina que dicen profesar. Asco (lo he pensado mucho antes de escribirlo, pero creo que es lo que mejor define lo que siento) siento al leer a la tal Bego, dando gracias a Dios por ello. Sin embargo, algo me llamó la atención, la tal Mamá de Barbi (imagino que Kent estaría en otro curso), que encabezaba su texto deseando que esa solución fuese la mejor para ese niño. Me faltan datos, aunque si creo lo que dice la tía no me falta ninguno, pero debo reconocer que, como profesional de la docencia, en la rama de Educación Especial, se me encendió una luz. 
Una vez ocurrido esto seguí dando vueltas a la cabeza y pensé que lo mejor para ordenar mis ideas era poner negro sobre blanco todo aquello que se me iba pasando por la cabeza y eso es lo que voy a hacer.
Antes de seguir debemos hacer alguna precisión técnica. En la nueva clasificación de la DSM V el síndrome de Asperger ya no existe como categoría, siendo incluido, como otros trastornos relacionados con el autismo en la categoría Trastorno del Espectro Autista. Si alguien le interesa saber cuando una persona puede ser incluida en esta categoría aquí tiene los criterios diagnósticos.


Mucho más importante que el hecho de que alguien tenga síndrome de Asperger, un trastorno desintegrativo infantil o cualquier otro nombre, es la clasificación en función de la necesidad de apoyos que esa persona necesita para hacer una vida lo más plena posible, de acuerdo a sus capacidades. Este aspecto, que aparece como novedad en esta clasificación de la DSM V (que ya apareció hace un par de décadas en lo relacionado con lo que entonces se llamaba retraso mental) es lo más importante que aporta esta nueva clasificación. Quédese el lector con este dato, porque más tarde volveremos a él. 
Una vez explicado este aspecto volvamos al meollo del asunto, que tiene dos partes fundamentales:.
En primer lugar podemos destacar los aspectos relacionados con la reacción de las madres, que ya se ha tratado, por lo que pasamos a otro aspecto: la organización de las mismas para que el alumno sea expulsado de su grupo-clase (véase el comentario de la que dice ser su tía). El poder de los padres, bien en la enseñanza privada, como en este caso, bien en la pública es muy grande (aunque ellos no lo sepan en muchas ocasiones). En la privada, porque son sus clientes, y si estos estos están insatisfechos pierden dinero, y, de rebote, su imagen se ve dañada, lo que supone una mala publicidad para la institución. Por tanto, la política del mal menor resulta aceptable. 
En la enseñanza pública también la tienen, pues los políticos y los altos cargos de la administración no quieren problemas (nadie los quiere) y si alguien insiste mucho puede conseguir lo que quiera. Recuerdo un par de casos en los que se construyó algún IESO porque los padres no querían que sus hijos fuesen a estudiar al pueblo de al lado. 
En la privada y en la pública los padres pueden tener razón en sus reivindicaciones, o pueden no tenerla (basta que uno o dos exaltados muevan al grupo de padres, aunque no consiga el seguimiento de todos ellos, y que un número de ellos se alineen a favor de las tesis de los incitadores para conseguir sus propósitos). Ya sé que esto último no es popular, pero visto desde dentro, y desde fuera (yo también soy padre) , las preocupaciones y motivaciones que rigen ciertas actuaciones resultan sorprendentes. 
Por otra parte, me gustaría hacer hincapié en el peligro de las redes sociales (Whatsapp lo es). Todo aquello que se escribe en las citadas redes puede ser fotografiado y el que hace esto puede utilizarlo como quiera. En este sentido resulta prioritario seguir incidiendo en nuestros alumnos en los aspectos relacionados con el uso de las redes sociales, sus virtudes y sus peligros.
Las rede sociales pueden constituir una forma magnífica de transmitir información, pero también también puede servir para que, como dije un par de párrafos más arriba, puede ser utilizadas para acosar a profesionales de la educación o a alumnos, sentando las bases para un linchamiento, que no es otra cosa que escudarse en la manada para atacar y destrozar a alguien.
Expuesto lo anterior creo que debemos pasar al asunto central: el niño.
Cualquier centro educativo debe orientar su labor a dar respuesta "educativa" a los alumnos para que estos consigan el mayor nivel de desarrollo posible. No vamos a entrar en discusiones sobre integración, inclusión y otras cuestiones, pues nos desviaríamos del tema que nos ocupa hoy. Las necesidades de los discentes pueden ser múltiples, temporales o continuas y referidas a distintos aspectos del desarrollo. Por ejemplo, un niño puede ser brillante a actividades que consideramos académicas, pero tener una pésima coordinación. Muchas de estas  necesidades son tan poco significativas o tan puntuales que el mero día a día, sin necesidad de programas específicos, hace que desaparezcan. Sin embargo, otros alumnos presentan unas necesidades educativas más acentuadas, que necesitan de un trabajo más específico y programado por parte de los profesionales. Todo ello, encaminado a conseguir el mayor desarrollo posible del alumno, como se dijo con anterioridad. Es en este momento donde el sistema debe poner todo de su parte para conseguir este fin: maestros especializados, modalidades de escolarización adaptadas a las necesidades del alumnos, cuidadores, adaptaciones de acceso al currículum (por ejemplo una rampa o un ascensor para un niño que necesita silla de ruedas para sus desplazamientos) , adaptaciones del currículum e, incluso, fisioterapuetas u otros profesionales específicos como los que aportan la ONCE.
En definitiva, se trata de poner toda la carne en el asador por y para esos alumnos.
Leo que el niño que nos ocupa hoy estaba escolarizado en una clase con otros 35 alumnos, lo cual, de entrada me parece una ratio (relación alumnos por docente) alta. Sobre las características del alumno las únicas informaciones, contradictorias, son las de la persona que dice ser su tía y las de las madres del grupo de Whatsapp; por tanto, opinar sobre las necesidades educativas del alumno resultaría una gran osadía por mi parte. Pero sí me gustaría hacer una aclaración desde el punto de vista profesional, a lo que he leído en las redes y que creo puede aportar algo de luz a todas aquellas personas que desconocen, y no tienen que conocer, porque no es su profesión, como funciona, o debe funcionar, la atención a un niño con necesidades educativas especiales.
Mucha gente cree que escolarizar a un niño en un centro educativo ordinario es lo mejor para él, porque así es "normal". A pesar del buenismo de tal propuesta, flaco favor le harían a determinados niños. El concepto normal/anormal delata que se tiene un canon sobre lo que es adecuado o no. Un canon que, por lo general, se encuentra dentro de las teorías implícitas no declarativas. Sin embargo, ese canon no ayuda al niño, al contrario, con necesidades educativas. Cada uno nacemos con unas características y necesitamos determinadas ayudas para alcanzar nuestro límite, o algo parecido.
Si el lector se acuerda hace un buen rato escribí que iba a volver a hablar sobre la importancia de las ayudas y su intensidad. Éste es el momento.
Como he dicho, desconozco las necesidades de ese niño, pero sí sé, porque he trabajado en centros de educación especial, las necesidades de otros niños y la imposibilidad de dar respuestas a esas necesidades desde centros "ordinarios". Las características de estos chavales necesitan una mayor atención, una forma de trabajar más específica y trabajar contenidos que resultan difíciles de trabajar en clases de centros ordinarios. Imagine el lector un alumnos con serios problemas conductuales, que necesita tranquilidad, un trabajo muy dirigido y sistemático para adquirir las destrezas necesarias para disminuir esos comportamientos, en una clase con otros veinticinco alumnos en la que está trabajando el mínimo común múltiplo. Ese alumno puede necesitar, por ejemplo, una modalidad de escolarización combinada. No debe preocuparnos el tipo de centro en el que el alumno esté escolarizado, debe preocuparnos si desde ese centro se le da una respuesta a las necesidades y eso redunda en una mejora en él, que le permita, de manera progresiva, llevar una vida lo más "normal" y autónoma posible.
Lo mismo se puede decir de aquellos alumnos que por sus necesidades educativas necesitan una atención muy especializada para conseguir desarrollar todas sus potencialidades. Un centro de educación especial no es un gueto. Es un centro educativo en el que se dan respuestas educativas, y de otro tipo, a alumnos que por sus características necesitan un tipo de ayudas muy específicas.
Pensemos una cosa, una de las virtudes de nuestra sociedad es,o debería ser, la de ayudar a quien lo necesita. Da igual que sean ancianos con problemas para abordar su vida diaria, enfermos crónicos, niños con necesidades educativas especiales... Lo importante es que ayudamos a tener una mayor calidad de vida, o una mejor muerte en algún caso, a aquellos que lo necesitan y eso es lo que deberíamos pensar cuando vemos a un niño con necesidades educativas.
Perdón si, al final, me ha quedado un discurso un poco sensiblero, pero eso es lo que pienso al respecto.
Un saludo.

martes, 5 de septiembre de 2017

UN POQUITO DE MAQUILLAJE

"La peor lucha es la que no se hace".

Karl Marx

Uno lleva mucho tiempo dando vueltas al asunto de las formas, el fondo, la estulticia y la hipocresía. Intuyo que, como todo hijo de vecino, me toca una parte, desconozco el tamaño, de estulticia e hipocresía. Con sinceridad, deseo que, en ambos casos, no me haya tocado en suerte, o en desgracia, una gran porción de la tarta. Tampoco me preocupa en exceso, porque eso va en opiniones, como el fútbol, y la más importante, para mí, debe ser la mía y la de mis seres más queridos. 
Como el lector habrá observado, hasta aquí he hablado de lo personal, de lo individual, pero a mí lo me preocupa, y ocupa (al menos en este momento) es la parte social, el comportamiento grupal, la manada. Siente especial curiosidad por conocer el trasfondo que se oculta tras ciertos comportamientos, que resultan un contrasentido y que son aceptados como normales o, en muchas ocasiones, hasta deseables. Reconozco que aquello que más preocupación me causa se encuentra en un sector ideológico con el que debería sentirme identificado y que, con honrosas excepciones, cada vez me resulta más distante y frívolo: el progresismo, que no es otra cosa que esa izquierda de postal, muy útil para generar conversaciones, buen rollito y neologismos hueros y ridículos.
Tal vez, antes de seguir debamos retrotraernos a uno de los padres de esa izquierda, Karl Marx, para ubicar a todo este tipo de personajes tipo ZPpero, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, Alberto Garzón y demás tropa vendehumos y progretilla.
El filósofo alemán, que, en teoría, debía servir de inspiración a todos los citados con anterioridad, distinguía entre infraestructura y superestructura.
La infraestructura está compuesta por las fuerzas productivas (recursos naturales, medios técnicos, fuerzas del trabajo) y las relaciones de producción (que se puede definir como la forma en que los hombres producen mercancías). A modo de resumen podemos decir que es todo lo relacionado con la Economía. Es aquí, en concreto en las relaciones de producción, donde se generan las tensiones y las luchas entre explotados y explotadores.
Por otra parte encontramos la superestructura, que es el conjunto de elementos sociales que dependen de la infraestructura y que dan un armazón ideológico a la clase dominante. En concreto nos referimos a la Religión, al Derecho, a la moral, el Arte, las instituciones políticas, la Ciencia, la Filosofía... Como he dicho, la superestructura depende de la infraestructura, porque sirve para justificar la acción de quién detenta el poder económico.
Una vez realizada esta aclaración sobre los principios de Marx que, en teoría, deben encontrarse detrás de la actuación de los Iglesias, Garzón (de ZPpero y Sánchez no hablamos, por no perder tiempo), uno se da cuenta de que todos estos tipos lo que en realidad quieren cambiar es la superestructura y, por si fuera poco, de forma superficial.
Los partidos que dicen ser de izquierdas, o progres, con cierta representación, así como los sindicatos de clase, lo único que aspiran es a arrancar migajas al poderoso (en los últimos tiempos ni eso) y a implantar una doctrina de lo políticamente correcto (término que deriva de ideológicamente correcto, que fue creado y utilizado por un tal Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, para justificar el pensamiento único y las atrocidades de su régimen). En otras palabras: la infraestructura ni tocarla, pero debemos dar la impresión de que hacemos algo y para ello nos enganchamos al pseudofeminismo, al animalismo (nada que ver con el ecologismo), a la defensa de los derechos LGTB, en un país en el que tienen igualdad legal (siento admiración por esas personas que en los tiempos duros del franquismo o durante la Transición manifestaban su condición, pero siento la estupidez colorista de estos momentos me parece un juego de niños pijos), al nacionalismo de los "oprimidos" (que en muchos casos no es otra cosa que las aspiraciones de la clase dominante del lugar para cortar ellos el bacalao), al multiculturalismo (que queda muy pinturero, pero nada tiene que ver con la aceptación del ser humano por el mero hecho de serlo y sí con encasillar a las personas por su lugar de procedencia y con el folklore) y demás cuestiones vacías. Sin embargo, como buenos émulos de Goebbels, muestran una intransigencia hacia quien no piensa (no confundir pensar con actuar) como ellos que, en ciertos casos, roza lo fascistoide.
Si yo fuese uno de esos tipos que moviese cientos de millones de dolares o de euros de un lugar a otro estaría encantado con estos tipos de lo políticamente correcto. Unos meapilas intelectuales que quieren dar una mano de chapa y pintura a la superestructura, pero que no suponen un riesgo para mi negocio. Al contrario, mientras la gente se enzarza en discusiones absurdas, auspiciadas por los progres y pseudoizquierdistas y sus absurdos medios afines, yo hago lo que quiero. Es decir, no cambio la infraestructura, que es lo que realmente produciría una redistribución de la riqueza y la igualdad real para todos.
Tal vez el ejemplo más claro lo tenemos en Donald Trump. La clase progre ha atacado al hombre naranja por sus discursos racistas, por sus bobadas de machote y por sus ahora digo y luego me desdigo. Sin embargo, el mayor peligro de Trump es que supone una vuelta de tuerca más del neoliberalismo, intentando acabar con los sistemas de protección creados durante la crisis. Uno se parte la caja cuando ve que uno de los mayores opositores de Trump es George Soros, un tipo que gestiona en sus fondos miles de millones de dolares utilizados para especular (el fue el responsable de quebrar la libra), se ha dedicado a invertir sus fondos a la baja en la bolsa de EE.UU. vaticinando una caída de la misma, causada por la llegada de Trump. Resultado, en mayo había perdido 1.000 millones de dolares, y sigue "perdiendo" dinero.
Sí, querido lector, uno de los mayores enemigos de Trump es un especulador financiero, con el que están relacionados periodistas que ocupan altos cargos en medios progres de este país.
No resulta descabellado escribir que existe una clase social: políticos, sindicalistas, periodistas, articulistas llegados directamente desde Twitter, sin preparación intelectual alguna y demás ralea que, con su barniz de luchadores, siempre al lado del más débil, sólo consiguen perpetuar un sistema económico, cada vez más injusto. Eso sí, ellos, a cambio, consiguen un modus vivendi aceptable, o muy bueno. Desconozco si estos tipos son conscientes de su felonía (intuyo que unos sí y otros son tan ignorantes que no llegan a comprender lo que hacen), pero parece claro que son los perros guardianes que necesita el sistema para distraer la atención de la mayoría. Un poquito de maquillaje moral para que todo siga igual.
Un saludo.

miércoles, 30 de agosto de 2017

DESPACIO, SIN LA NECESIDAD...

Le había costado demasiado. Tenía la sensación de que se trataba de una operación de acoso y derribo, en la que la puerta se encontraba a la par entreabierta y cerrada; pero, por fin, ahí se encontraba, tumbado, desnudo, junto a ella, también desnuda. 
Durante los días en que había tenido lugar el asedio había disfrutado, volviendo a lugares lejanos en el tiempo con otros pasos y otra mirada... y con ella. En principio no se había propuesto que todo ocurriese así, pero en ese momento no se arrepentía de ello. Al contrario, abrazar su cuerpo desnudo, sintiendo la cabeza de ella sobre el hombro izquierdo, le parecía un excelente colofón a esos días vividos. 
Él también cerró los ojos y recordó las dudas que llevaban dos días asaltándole. Recordó que se estaba dejando llevar y que el plan inicial nada tenía que ver con ello. Recordó que lo único seguro que tenían era esa noche y los días de diario que le restaban a la semana. Recordó que sólo debía desear su cuerpo. 
Cuando se había planteado esto tuvo a bien pensar que uno de los dos pusiese el freno a tiempo y el asunto no pasase a mayores. Sin embargo, cuando analizó esto se dio cuenta de que él no sería quien lo hiciese. Tampoco le incomodó en exceso. 
Miró a la mujer que, con los ojos cerrados, se dejaba acariciar y se deleitó observando su rostro sereno con detenimiento. La besó en la frente, en los labios, en la quietud y la volvió a mirar, porque necesitaba hacerlo. 
No le preocupaban las circunstancias que cada uno aportaba. No le importaba que todo se sostuviese con los hilos del presente. Hacía tiempo que sabía que lo único que nos pertenece es el presente. Ahora sólo quería mirarla y acariciarla. Ya llegaría el momento de escuchar a Jonathan Davis vomitando:  "I will soon be gone these feelings will be gone...", mientras interpretaba Alone i break.
La respiración de ella se había ralentizado hasta resultar casi inaudible para él. Una tormenta virulenta descargaba su furia al otro lado de la ventana. Una calma, desposeída de relojes, emanaba de los cuerpos de ambos, como una piel nueva. La luz fugaz, imprevista, acaparadora, de los relámpagos, que penetraba cada poco a través de los cristales, parecía querer retener una instantánea de quietud.
Ambos sabían, desde hacía un par de días, que ese noche iban a caer todas las  murallas. No había más excusas ni más tiempo que perder. Cada uno había interpretado su papel a la perfección durante estos días. No existía guión previo, pero ambos, de manera independiente, diseñaron todas y cada una de las escenas hasta llegar a ese momento. Sin embargo,  a él, que un principio le pareció que la obra no debía durar mucho más, le empezaba a pasar por la cabeza la idea de dejar fluir el argumento, hasta que se agotase por sí mismo. 
Rompieron el silencio. Él preguntó: ¿cómo estás? Ella respondió. Bien. Él la abrazó un poco más fuerte, acarició su cara y la beso con suavidad en los labios. Ella volvió a cerrar los ojos.
El día anterior se habían visto, a pesar de que existían impedimentos para ello. Cuando ella le invitó a verse durante el rato que tenía disponible, él no se lo pensó. Ahora, desnudo junto a ella, se daba cuenta de que ese mensaje significaba que ambos habían decidido avanzar hacia el mismo incierto lugar... juntos. 
Le encantaba sentirla así: desnuda, acurrucada, casi en posición fetal, entre sus brazos. Recorrió sus labios, su frente, su nuca con su mano derecha, sin prisa, casi recreándose, mientras miraba su rostro sereno, abandonado al momento, disfrutando como hacía mucho tiempo que no lo hacía.
Todo había llegado sin necesidad de magia. Necesitaba ese momento, y otros que debían llegar, pero no sentía sacudidas internas que le transportasen a un estado hipnótico de dependencia. Pero, sí, era consciente de que iba a necesitar sentir ese cuerpo desnudo junto a él más veces... Tal vez, muchas veces más. Comprendió que él también había desarbolado sus defensas y que la certidumbre de lo planificado había dado paso a un camino con muchos visos de acabar en una honda sima. Prefería despeñarse, había aprendido a salir de lugares hondos y lúgubres, a parapetarse bajo el paraguas del miedo al mañana.
Él necesitaba hablar. Necesitaba contarla algo. Necesitaba desnudarse, de otra manera, con ella. Volvió a rozar sus labios con los suyos y su voz grave rompió la quietud da la habitación, sólo quebrada, cada cierto tiempo, por la sucesión arrítmica de relámpagos, que encalaban, de manera efímera, los muebles, las paredes, el techo, sus cuerpos:
"Necesitaba sentirme así, protegido entre tus brazos. Sentir que tú te abandonas entre los míos. Mirarte con la única necesidad de hacerlo". En ese momento comprendió que, antes de retornar a su casa, debía volver a entrar en ella, despacio, sin la ansiedad de la necesidad. Besó sus labios. Se separó de ella. Se levantó de la cama y se situó a los pies de la misma. Despacio se puso de rodillas sobre la cama y se agachó entre sus piernas, hasta que su lengua se perdió en lo más profundo de ellas.

domingo, 27 de agosto de 2017

MONÓLOGO. HISTORIA DE ESPAÑA (II)

En el anterior monólogo nos quedamos en los Reyes Católicos, Isa y Nando, hablando un poco de Colón y de la conquista de Granada. 
Durante el período de los Reyes Católico tuvieron lugar muchas cosas que resultarían trascendentes para el futuro: tendrían una hija majara, obligarían a los judíos a rellenar la casilla del 0,7 de la Iglesia en la declaración de la Renta (expulsando a los que no lo hicieran), quitarían poder a la alta nobleza, permitiendo el acceso a altos cargos a segundones por méritos, mejoraron la seguridad en los caminos, mejorando la seguridad y fomentando el comercio entre ciudades. Existe constancia del papel crucial que jugó en este aspecto alguien, por identificar, que iba por los caminos en un coche, modelo SEAT 124 1430, del que salía una música que decía: "Apatrullando la ciudad. Apatrullando la ciudad...".
A la muerte de Isa su hija, Juana, heredó el Reino de Castilla. Juana, casada con Felipe, el Hermoso, el Macizorro para las de Mujeres, Hombres y Viceversa, andaba un poco más allá que para acá, pero hasta que murió, de forma prematura, su marido, la cosa no pasó a mayores. La castellana anduvo un tiempo de acá para allá con el cadáver de su marido y, Nando, su padre, decidió tomar cartas en el asunto. Juana le explicó a su padre que todo se debía a que no habían pagado los últimos recibos de lo de los muertos y no tenía pasta para enterrar a Felipe; pero su padre, tras consultar al ministro de Hacienda de la época, un noble apellidado de Montoro, descubrió que el argumento era falso y, en vez de mandarla con su tía y su tío a Bel Air, la mandó a Tordesillas, que el fresco invernal de la Meseta viene muy bien para curar enfermedades psiquiátricas y para el cutis.
Nando se volvió a casar con Germana de Foix, que debía estar de puta madre, porque acabó siendo la amante de su nieto, Carlos I. Nando y Germana tuvieron un hijo, que iba a heredar la Corona de Aragón, pero murió de manera prematura, por lo que todo recayó en un joven flamenco, que introdujo, por fin, la cerveza de abadía en España. El joven: Carlos I. 
Carlos I, además de compartir la afición por Germana, también compartió la afición de enclaustrar a Juana, su madre, en Tordesillas. Y allí, casi a la par que su hijo, acabó sus días.
Carlos I de aquí y luego V de allá, tuvo una gran facilidad para tocar las narices al personal y generar guerras. Qué llego a Castilla, solivianto a la peña y aparecen los Comuneros. Qué paso de Valencia, me crecen las Germanías. Que quiero el Sacro Imperio Germánico, un fraile se rebela contra Roma, y con el apoyo interesado de los príncipes alemanes, se monta un cisma de tres pares y muchas guerras. Que tengo un vecino de arriba, a hostias con él todo el día. Que al Papa no le va mi  rollo, saqueo Roma.  
Tal esfuerzo le valió ser al Premio Nobel, pero fue derrotado por Solimán, que recogió el premio tras conquistar Hungría, y que tenía más tirón entre la gente chic de la época: Erasmo, Miguel Ángel, Boris Izaguirre.
Sea como fuere, Carlos se retiró a Cuacos de Yuste (Cáceres), a pasar sus últimos días, cediendo el trono a su hijo, Felipe II, que, a diferencia de su abuelo homónimo, era feo de cojones, y de cara también. Se cree que el emperador se retiró a Cuacos por su preferencia por la cerveza que toma su nombre de ese lugar, Abadía de Yuste. Pues es bien sabido que al flamenco la Cruzcampo le parecía floja y la Mahou le recordaba a los Comuneros y le ponía una mala hostia que no le permitía disfrutar lo que bebía (gracias, Miguel, por la idea).
Felipe siguió el camino de su padre: guerra va, guerra viene, quemamos por aquí, traemos plata de América, quebramos el tesoro nacional varias veces, me caso cuatro veces para celebrarlo. Lo típico en estos casos. Felipe no se conformó con todo lo que tenía y acabó siendo nombrado rey de Portugal y sus terrenos de ultramar. En esa época se observó un aumento en el comercio de toallas y café en España y en Portugal un aumento en el comercio de siestas.
Se decía que el Sol no se ponía en el Imperio, lo que incomodaba bastante a las compañías eléctricas de la época, que veían bajar el consumo de electricidad, gracias a que siempre había luz.
En este reinado Andrés de Urdaneta descubrió la ruta para volver de Filipinas a Acapulco, lo que contribuyó la intercambio de productos entre Asia, América y Europa. Fue en ese momento cuando se asentó la primera embajada comercial china en España, con sede en una localidad cercana a Madrid, Fuenlabrada; en el Polígono Cobo Calleja, en concreto.
Felipe II andaba ya cansado y desilusionado tras tantas guerras, quiebras y matrimonios, pero recelaba de las capacidades de su hijo, de nombre Felipe, como él. Lo cojonudo es que con esto acertó. A su muerte su hijo, el tercer Felipe, dejó todo en manos de un tipo, el Duque de Lerma. Felipe, se dedicó con ahínco a sus obligaciones autoimpuestas: jugarse los cuartos, participar en saraos y alguna otra cosa menos confesable.
Lerma también cogió con ganas sus obligaciones y trasladó la capital de Madrid a Valladolid, tras convencer al campechano Felipe. Antes de convencer al rey, Lerma había comprado un montón de terrenos, a precio de saldo, en la capital pucelana y, cuando se produjo el traslado de la Corte se hizo de oro vendiendo lo que había adquirido a precio de baratillo. Un brillante emprendedor, de los que debiera haber ido a la boda de la hija de Aznar.
Como no le invitaron a la boda, tuvo tiempo de comprar en Madrid, a precio de liquidación, los terrenos que habían quedado abandonados por el traslado de la Corte y, ¡oh sorpresa!, propuso al rey y consiguió que, seis años después, la Corte volviese a Madrid. Jesús Gil y Marbella a su lado, un puto aficionado.
Lerma no podía estar parado y, cuando no trasladaba cortes, hacía la guerra o firmaba paces tenía que hacer algo.
"¡Joder! Acabamos de firmar una paz, después de una pila de años, no sé que hacer con mi tiempo. A ver que se me ocurre. ¡Ya está! Voy a expulsar a los moriscos. ¡Con dos cojones!" Y asi, aprovechando un período de paz largo a los moriscos de España.
A partir de ese momento en las tabernas del país sólo se bebía vino, se tomaban tapas, se daban estocadas, pero no se volvió a ver la típica estampa del paisa vendiendo alfombras, relojes y transistores. Se sabe que hubo que quemar muchas obras pictóricas en las que aparecían paisas por orden de Lerma. Cuando unos años después Velázquez pintó su famoso cuadro El triunfo de Baco tuvo que darle un retoque, haciendo desaparecer al marroquí que aparecía al fondo ofreciendo despertadores, pareos y gorras de los Celtics.
Lerma no acabó bien y para dar un giro de 180ª a todo, Felipe nombró sucesor de éste al Duque de Uceda, el hijo de Lerma. Menos mal que Felipe murió joven, porque de otra manera hubiese nombrado sucesor de Uceda al nieto de Lerma o al nieto de Uceda o a un espermatozoide del nieto de Lerma.
A Felipe III le sucedio Felipe IV, un adelantado a su época. Fiestero, mujeriego, vividor, un Borbón del siglo XVII. Un puto adelantado a su época. Felipe eligió como valido al Conde Duque de Olivares, que tuvo que lidiar con todo tipo de movidas dentro: independencia de Portugal tras sublevarse, intento secesionista de Cataluña (que pidió ayuda a Francia y descubrió que era peor el remedio que la enfermedad), intento secesionista andaluz, protagonizada por el duque de Medina Sidonia de la época. Un cuadro mañanero.
El de Olivares, que intento reformas económicas bastante razonables, cayó en desgracia. ¡Sólo a él se le podía ocurrir hacer pagar más a los nobles sin haberse inventado aún los paraísos fiscales, para que pudiesen esconder en ellosla pasta, o las tierras (que estos eran capaces de todo)! Y el gobierno recayó en manos del propio rey, que entre polvo y polvo tuvo que lidiar con catalanes, franceses, ingleses y los Paises Bajos, que no tendrían mucha estatura, pero tenían una mala hostia considerable. En esta época además de victorias como la de Breda (la que sale en la foto de Velázquez, ¡qué gran fotógrafo!) hubo derrotas como la de Rocroi, el primer revés serio de los hasta entonces invencibles tercios.
Se buscó reorganizar el ejército y se paso del tercio al quinto, aunque otros pensaban que sería mejor la pinta y, tal vez, estos tuviesen razón, porque desde entonces las cosas fueron de mal en peor.
Y en estas estaban cuando Felipe IV las espichó y le sucedió su hijo Carlos II, el Hechizado. ¡Los cojones! Si hubiese existido la Seguridad Social a finales del siglo XVII, Carlos hubiese ido más al médico, él sólo, que todos los ancianos juntos de una residencia de tamaño mediando en un año. Tenía más problemas que el McLaren de Fernando Alonso. Lo bueno de ser rey es que, por muchos problemas que tengas, siempre te encuentran alguien con quien echar un polvo, aunque sea casándote con ella. Pero de ahí a ser un fenómeno en la cama, o de funcionar, hay un trecho y, en este caso, además había pocos espermatozoides, o ninguno.
Cada vez que echaban un polvo la Corte debía ser un sinvivir. ¡A ver si esta vez se queda preñada! ¡Que no sean gases como la última vez!...Pero nada, Charli murió sin descendientes y eso provocó una movida que afectó a media Europa. Pero eso lo dejaremos para otro monólogo, porque hoy tocaban los Reyes Católicos y los Austrias. El próximo día me llenará de orgullo y satisfacción hablar de los Borbones.

viernes, 25 de agosto de 2017

MONOLOGO. HISTORIA DE ESPAÑA.

Yo siempre he sido un gran aficionado a la Historia. Diría que desde que tengo uso de razón, o justo un poco después, ya me preocupaba por dar a conocer a la gente historias. Recuerdo un día, cuando era joven, no puedo precisar si ya tenía uso de razón, llegué de madrugada a casa con alcohol suficiente en el cuerpo como para eliminar todas las infecciones del vecindario. Debí hacer algún ruido al entrar, yo sólo recuerdo que ese día tenía dificultades auditivas y motrices, y desperté a mi madre. En estos casos ocurrió lo normal: 
- ¿De dónde vienes?
- Del portal.
- ¿Cómo vienes?
- Andando.
- Hueles raro.
- Me ha abandonado el desodorante.
- Tú has bebido.
Y aquí emergió mi vena historiadora: "Sí, si he bebido. Sólo un par de cervezas, sabes que no me gusta el alcohol. Pero, ahora que lo dices, sí yo también me siento mal. Creo que ha sido el bocadillo de tortilla que me he comido en la calle. Igual los huevos estaban mal. O igual soy celiaco. Mi madre me miraba y, por no preguntar que era eso de celíaco se hacía la tonta. O igual no era por eso.
Con el paso de los años acabé dirigí mis inquietudes hacia los sucesos ocurridos en España y alrededores durante los últimos tiempos. 
La Prehistoria siempre me ha fascinado. Estuve hace unos años en Atapuerca y allí pude ver el cráneo denominado Miguelón. Se trata de los restos de un cráneo de homo heilderbengensis, con unos 400.000 años de antigüedad. El nombre, esto no es coña, se lo pusieron en honor a Miguel Indurain. Uno, se imagina a Miguelón, cuando aún vivía, en la tribu, cejijunto, respondiendo a todo con monosílabos y recomendando a los otros miembros del clan, mientras huyen de una manada de mamuts, que tomen Danacol y Enervit para mejorar su rendimiento. ¡Claro, como él iba en bici!
Otro de los personajes que me fascinaron de la Historia de España fue Viriato. Viriato era un pastor lusitano que tuvo en jaque a las tropas del Imperio Romano durante un buen tiempo. Tanto fue así que los romanos tuvieron que cambiar su calendario, añadiendo dos meses, para poder derrotar a todos los locos hispanos, lo que fue una putada para los niños, que tuvieron que aprenderse dos meses en la escuela. No tenían ya bastante con saber escribir 7.347 con números romanos que, a ver, quién de los que está leyendo esto sabe escribirlo. Pues eso, encima tuvieron que aprenderse dos meses y en latín.
Pero volvamos a Viriato. Viriato, aunque lusitano, parecía de Bilbao: nacía donde le salía de los cojones... al iluminado de turno. He visto esculturas de Viriato por media España, conmemorando que había nacido allí o en un prado cercano. Lo primero que piensas es la suerte que tuvo el escultor que hizo todas las tallas. Se debió llevar un porrón de sestercios y no le debió faltar trabajo. Luego, con más calma, empiezas a creer que lo del nacimiento de Viriato es como las meigas: ocurrir ocurrió, pero la fe de nacimiento se debió perder y no hay certeza del lugar exacto donde fue traído al mundo. Lo único incuestionable a ese respecto lo aportó Gregorio Esteban Sánchez, más conocidos por Chiquito de la Calzada: nació después de los dolores.
Reconozco que, con el paso del tiempo, la figura de Viriato perdió interés para mí. Tal vez sea porque hubo un tiempo en que le asocié a Marcial, el pastor de mi pueblo. Miguel es buena gente, con su palillo entre los dientes, de los que le faltan un par, siempre con una gorra verde de Caja Rural, regordete, con la tripa que se le marca en una camisa de rayas, que ya debía vestir cuando hizo la Primera Comunión, con el transistor en la oreja, escuchando Agropopular y siempre gritando: "Yatealapallá". Y, claro, uno no se imagina a Miguel, o a otro pastor por el estilo, acaudillando unas aguerridas tropas, que pusieron en jaque al mayor imperio del momento.
Me imagino las negociaciones entre los romanos y Viriato. El romano: "Ríndete, y no te haremos nada". Viriato: "Yatealapallá". Y así no hay forma de acabar una guerra.
Una vez los romanos conquistaron toda la Península Ibérica se produjo la romanización de la misma. Pero no sólo ellos nos aportaron cosas, nosotros también les dimos a ellos. Desde el garum, una salsa de pescado que debía saber a hostias, pero que era muy cara, hasta emperadores: Trajano, Adriano y Teodosio. Los dos primeros eran de Itálica, al lado de Sevilla y, esto tampoco es coña, debían tener un acento muy peculiar, que resultaba bastante chocante en Roma. 
La verdad es que podía haber sido peor, podían haber nacido en Cádiz (Gades) y entonces no se les hubiese entendido nada. 
Una de las razones por las que resultaba chocante su forma de hablar era porque todos los discursos los terminaban con una frase incomprensible para los cultos romanos. Una frase que sonaba algo así como: "Y ahora una Cruzcampo frezquita".
Los romanos estuvieron por aquí una pila de tiempo, pero, como pasa siempre, vinieron otros, más jóvenes, más guapos y se quedaron con el cortijo. Estos nuevos dueños del sarao son conocidos con el nombre de visigodos. Tuvieron que largar a otros primos suyos: suevos, vándalos, alanos e incluso a los primeros tipos que habitaron Marina d`Or y sus alrededores, los bizantinos. Los bizantinos, que eran los herederos del Imperio Romano, leyeron en algún manuscrito que aquí había tinto de verano y paella y se vinieron desde la otra punta del Mediterráneo a pasar sus días por esta zona, con el todo incluido contratado. Los primos y los turistas acabaron siendo expulsados y los visigodos se quedaron con todo. 
Los visigodos, que a su vez habían sido echados de Francia (es posible que este hecho sea un temprano precedente del vuelco de camiones), tenían una costumbre muy maja, que era elegir a su rey entre los nobles del lugar. El único problema que tenía el asunto es que el perdedor no solía tener muy buen perder y se solía armar la de dios es Cristo, arriano o católico, depende de si era antes o después de Recaredo. Se montaban unos pifostios muy majos, que de haber existido La Sexta se hubiesen solucionado con una tertulia sabatina, pero, a falta de otras opciones, acababan zurrándose de lo lindo. En una de estas andaban cuando unos tipos que venían de África se asomaron por aquí y acabaron quedándose con el cortijo, con la masía, con el latifundio y con todo lo que se terciase. Sí, los alemanes jubilados. ¡No! Es broma. Eran los seguidores de Alá, al que parecían no encontrar, porque se movieron por medio mundo conocido, conquistándolo a su paso, siempre siguiendo a Alá.
La realidad es que, además de árabes, en la Península entraron bereberes e, incluso, algunas tropas mercenarias del Norte de Europa. Los árabes aportaron muchas cosas a nuestra cultura: el cero, que lo trajeron de la India, sistema de irrigación o palabras tan importantes para nuestra lengua, y nuestra existencia, como: almohada, alcohol o rubia. Imaginemos que haríamos si después de beber diez o doce cervezas rubias con alcohol, no tuviésemos una almohada en nuestra cama para dormir la mona.
Sin embargo, los musulmanes adoptaron una costumbre muy nuestra: darse de hostias entre ellos. Árabes con bereberes. Familias poderosas árabes con familias poderosas árabes. Los de la tortilla con cebolla contra los de la tortilla sin cebolla. Un sindiós, pero con Alá. 
A diferencia de los visigodos, estos se llevaban bien con sus primos del Norte de África y vinieron a echarles una mano contra los cristianos, que, cuando no estaban dándose por culo entre ellos, ocupaban sus ratos de ocio en bajarse al moro y zurrarse con los musulmanes. Los que vinieron eran un poco extremistas, aunque, en honor a la verdad, los primeros que vinieron descubrieron que en este país se vive de puta madre y se amoldaron. Esto lo aprovecharon los cristianos y cuando los almorávides estaban durmiendo la siesta tras el vermú (sin alcohol) les dieron para el pelo. Peores fueron los segundo que vinieron, los almohades. Eran como el ISIS, pero sin vídeos de Internet de promoción. Esto puede sonar a coña, pero no es real: los musulmanes hispanos tenían fama de vagos entre sus primos almorávides y almohades. Tal vez fuera porque ocupaban mucho tiempo bebiendo Cruzcampo 0,0 y comiendo sus tapitas, sus gambitas, sus espetos y su jamoncito de tofu especial para musulmanes.
A principios del siglo XIII los cristianos dieron para el pelo a los almohades y acabaron siendo la fuerza hegemónica en la Península.
No se me ha olvidado hablar de los cristianos, sólo voy por orden. Los cristianos se dedicaron a recuperar tierras, pudiendo residir su éxito en que ellos eran más de Mahou que de Cruzcampo. Los cristianos formaron varios reinos que se dedicaron, ¡oh sorpresa!, a guerrear entre ellos. Que uno piensa que cuanto esfuerzo se habrían ahorrado si hubiesen inventado unos siglos antes el Risk. Aunque, a veces, no se enzarzaban con el vecino y se dedicaban a pelearse padres con hijos, hermanos contras hermanos y hermanas, para conseguir el trono. Ríete tú de la mierda de serie Juego de Tronos. Putos aprendices a su lado.
Entre tanta pelea con la familia, a veces los reyes de los otros reinos eran familia, y con los vecinos de al lado, sacaban tiempo para hacer cosas diferentes: pegarse con los moros de abajo o, en el caso de la Corona de Aragón, conquistar tierras en Italia e, incluso en Grecia. En otras ocasiones atendían más a las cuestiones de fe y se iban a Jerusalén, a participar en las Cruzadas, peleando contra el sarraceno infiel. Lo interesante es que se traían souvenirs de allí, que acabó convirtiéndose en un pingüe negocio. Igual que yo me he traído de Galicia un imán para la nevera, ellos adquirían a un módico el prepucio de Cristo o la rótula incorrupta de la Virgen María. Hay que reconocer que el invento del frigorífico ha cambiado bastantes las costumbres y la tipología de los souvenirs. Me imagino los puestos de esa época con camisetas con la leyenda: Yo estuve en Jerusalén, unos platos de cerámica con un templo dibujado en medio, trozos de cruz de Cristo, puntos de cuando la Virgen dio a luz a Cristo y el primer pañal de Jesús.
Aunque yo haya transmitido una visión belicista de la época también existieron figuras culturales relevantes, así como  hechos y productos culturales notables en ambos lugares. Tal es la influencia  de aquel período histórico que han perdurado hasta nuestros días palabras y manifestaciones. Pongamos como ejemplo la expresión músico de mierda, que en árabe se dice: Mel-endi.
En 1469 se casaron a escondidas un par de príncipes cristianos que darían mucho que hablar, tanto en las revistas del corazón como en los libros de Historia, un tal Fernando y una tal Isabel. A pesar del secretismo, la revista Hola se quedó con la exclusiva y mando a Valladolid a dos de sus mejores redactores para cubrir el evento. En esa época, para no perder la costumbre Isabel estaba un poco reñida con su hermano, el rey y cuando murió éste, su hija, Juana, acabó tirándose de los pelos con su tía. Ganó Isa. Por Cataluña también había una especie de guerra civil, que venía de largo, con la que Fernando acabó. 
Isa y Nando decidieron conquistar todo el territorio a los musulmanes, que aún pululaban por aquí y poco a poco, aprovechando también que padres, hijos y hermanos reinantes en Granada se estaban zumbando, se fueron quedando con todo. De hecho Boabdil, el último rey de Granada, era íntimo del Gran Capitán, ambos eran seguidores del Sevilla C.F.  (se les erizaban los vellos cuando cantaban el himno de El Arrebato en las finales de la Europa League), y habían pactado bastante tiempo antes del 2 de enero de 1492 la entrega de Granada. "Mucha Alhambra, mucho Albaicín, mucha polla..., pero aquí en invierno hace un frío de tres pares de cojones y en verano un calor que te torras. Esto está muy bien para venir unos días de visita, pero vive aquí y ya verás", se le escuchó decir a Boabdil cuando entregó las llaves de la ciudad.
Ese año, un tal Colón, que también nació como Viriato en Bilbao, o donde le sale a la gente de los cojones, consiguió embarcarse en tres cascarones, financiados por Castilla, y llegó a un sitio que él creía las Indias. Con el tiempo se supo que el lugar donde había llegado no era eso que decía el almirante, sino un nuevo continente. Historiadores de los dos últimos siglos han estudiado el origen de tal confusión y las últimas explicaciones aseguran que, con tanto recorte de gasto, Colón no había podido permitirse costear las últimas actualizaciones del Tomtom y que todavía funcionaba con una versión de la época del griego Estrabón. 
Sea como fuere, llegó y con este descubrimiento cambió la faz de nuestro planeta y empezó a germinar el capitalismo, gracias al descubrimiento de un sevillano: la Cruzcampo. ¡No, es broma! Bartolomé de Medina descubrió un método para aprovechar un obtener mucha más plata por cada metro cúbico extraído. Esta afluencia de plata inundó los mercados europeos y eso hizo aumentar el comercio. Se sabe que Bartolomé de Medina también trabajo sobre otros inventos, siendo el más famoso de ellos el rebujito, que le hizo pasar a la historia como el hijo de puta que inventó una bebida que entra muy bien y se te sube que te cagas. Pero eso ya es otra historia.
Por cierto, cuando me pilló mi madre borracho llevaba entre pecho y espalda nueve rebujitos. Pero explica tú a mi madre que el mismo tipo que sentó las bases del capitalismo, sentó las bases de la castaña que tú llevabas.
En fin, se me hace tarde. Voy a ver si me tomo unas cuantas Estrella Galicia, que se note que vivimos en un país con muchas autonomías. Otro día seguiré contando historias sobre la Historia de este país. 

miércoles, 23 de agosto de 2017

LARES

Nunca tuve sensación de pérdida. Al contrario, bien pronto me poseyó un sensación de alivio. Alivio que, con el paso del tiempo, se convirtió en reproche contra mí, por ciego, por torpe.

Abro los ojos centenares de kilómetros más lejos. Tomo prestado un adulto para que te dibuje una sonrisa.




He aprendido mucho. Saludo a todo el mundo, no importa quién sea o qué pretenda yo. A nadie se le obliga a nada. No siento remordimientos, los sepulté bajo una sentencia. No elegí vivir así ni elegí morir durante un tiempo de aquella manera.

Resilencia, ¿queréis que os diga en qué consiste? En sobrevivir a las mentiras interesadas de bufones y personas sin escrúpulos.





Me encanta el azul de los firmamentos encerrados en cuerpos níveos. Tiempos y lugares desacompasados, pariendo estocadas de deseos primarios, contingentes, nutricionales. Olvidé las instrucciones para destruir las millones de neuronas que te recuerdan.


Todo parece caminar de manera aleatoria, sin paradas ni descansos estipulados.




A pesar de los intentos de encajar de manera definitiva una cara, un cuerpo, una sonrisa, un corazón, unas piernas abiertas, hasta el momento todo parece discurrir como una carrera de velocidad, en la que traspasar la línea hace desparecer todo vestigio de interés.
Recuerdo, unos amigos me hablaban de obsesiones confundidas con amor. Jamás me lo había planteado, pero sí, toda la razón. Una forma, como otra cualquiera, de quedarse ingrávido en el tiempo, en pos de un imposible.

Mi libro cada vez tiene más páginas, desconozco cuantas de ellas son imprescindibles para el argumento de mi vida. A veces pienso que necesito alguien que las encuaderne y las proporcione un orden determinado.  Hay tiempo, las hojas aún no han amarilleado y el relato cada día parece un poco más interesante.





¿Cuánto hace que no amáis?


Me leyeron las manos hace poco. "Eres muy seguro. Sabes lo que quieres". Me falta un genio, saliendo de una lámpara, que haga realidad las seguridades que los demás creen ver. Sería deprimente constatar que no existe aquello que busco. Aunque hoy sé que sí. Detrás de un invierno, de un parteluz o de una canción se encuentra acechando, sin que ninguno de los dos lo sepamos.





Noche. Alguien me decía de su actual pareja que era una buena persona. La sonrisa que acompañaba tal aseveración concentraba todo lo que se puede amar a un ser humano. ¡Me encantó! Eché de menos el día, el firmamento, las caderas de trigo y miel.


Sexo, compañía, amor e incapacidad para coser, ni tan siquiera para remendar. Príncipes y princesas de horario laboral, de circunstancias y de soledad entre sonrisas, penetraciones y cervezas.




Pretenden jugar contigo. Te dejas llevar. La muesca, otra muesca, el único objetivo. No se puede contar. Seguir pareciendo compungido.

En serio, ¿cuándo fue la última vez que amaste?


martes, 22 de agosto de 2017

A PROPOSITO DE

Tras la tempestad llega la calma. Por un lado resulta triste, pero por otro gratificante, observar como la misma gente de siempre (periodistas, políticos, personajes absurdos...) empieza a meter sus cuñas, para vender aquello que les define y que les permite ser alguien "importante". Curioso, la barbarie sólo ha supuesto un paréntesis mínimo en sus quehaceres absurdos, no sirviendo para nada más. 



Intuyo que el dolor que siente un padre o una madre de un terrorista, que no comparta la brutalidad de su hijo, debe ser horrible. Por un lado desean que su hijo siga vivo, mientras por el otro, se dispara el sufrimiento por las atrocidades cometidas por su vástago. Rogar para que un hijo se entregue, lo que le permitiría seguir vivo, y no cometa más asesinatos de gente inocente. Es preferible ver durante toda una vida a un hijo entre rejas, que no encontrarlo en el paraíso por el que murió. Desconozco si estos padres reciben ayuda psicológica, pero considero que deberían resultar objetivos prioritarios para quien maneje este tipo de atención.



A veces me he preguntado que siente un terrorista perseguido y acorralado durante días. En especial me preocupa conocer si las convicciones que le llevaron a cometer las atrocidades por las que he perseguido siguen igual de firmes. No me cabe duda de que si la huida se produce en grupo esas creencias no desparecen, incluso se pueden ver reforzadas aún más, si es posible, pero qué ocurre cuando el protagonista de la caza huye en solitario y las únicas palabras que escucha son las que se generan en su interior. Tal vez no tenga tiempo de plantearse nada. O tal vez sí, y por eso huye, porque no tiene prisa en llegar a su paraíso.



Existen dos tipos de supremacistas blancos: 
  • Los que no tienen problema en reconocerlo
  • Aquellos que consideran que todos los hechos trágicos que ocurren en nuestro planeta son responsabilidad del hombre blanco y, por tanto, de manera inconsciente, consideran que los moradores de otras latitudes son seres inferiores, capaces de pensar y actuar por sí mismo, siendo influenciados con facilidad extrem


Leía que mostrar la foto de asesinos yihadistas acribillados y con la cara deformada resultaba importante, porque la propaganda dice que todos ellos mueren con una sonrisa. El comercio de la vida y la muerte crea mitos de sufrimiento y felicidad asociados a las sensaciones y sentimientos que tenemos en este lugar. Igual todo se debe a que los paraísos y los infiernos son cuadros y relatos que sólo existen aquí y se destinan a la gente que habita aquí. 



Se habla mucho del miedo tras los atentados. Tengo para mí que, con la excepción de aquellos que lo han vivido en primera persona, para el resto de ciudadanos se trata más de una sensación de desasosiego, de dolor y, a lo sumo, de vulnerabilidad, que se va diluyendo a medida que la rutina o la vida va ocupando ese lugar. Los mismos lugares, la misma gente y/o gente distinta, los mismos sueños, las mismas pesadillas... El terror que desean sembrar dura lo que permanece en las mentes lo extraordinario. No puede haber una derrota más abrumadora para los que mueren de manera inútil.



Me llama la atención como un grupo de personas pueden retroalimentar sus ideas delirantes, llegando a cometer atrocidades sin cuento, sin que exista ningún disidente entre ellos. Un conjunto de tipos se dejan influenciar por alguien para cometer actos aberrantes, y nadie parece mostrar objeción alguna. No sé si se trata de la fuerza del grupo, el miedo a quedar como el diferente, la capacidad del conjunto de anular las objeciones de los demás... Lo desconozco, pero me parece un tema interesante, pues no se trata de que un aparato estatal bombardee día y noche con consignas, se trata de un pequeño grupo.



Existen tantas religiones como personas que las interpretan. No existen religiones de paz o de guerra, existen personas que intentan amoldar sus ideas, a veces aprendidas en templos, a los preceptos de un profeta.