jueves, 4 de abril de 2019

RAZÓN Y ARGUMENTOS

"Si no chocamos contra la razón
nunca llegaremos a nada"

Albert Einstein

El grupo alemán Rammstein ha lanzado, tras unos cuantos años, un nuevo tema, acompañado de un vídeo que hace un repaso a la historia de su país. El tema se llama Deutschsland y en el corto se hace referencia a diferentes hechos históricos del país. Desde la Batalla del bosque de Teoteburgo hasta hechos de la década de los ochenta del siglo pasado, todo ello con el toque peculiar del grupo alemán. Por supuesto, la época nazi es retratada, atreviéndose Tilleman a cantar un fragmento del himno alemán eliminado del mismo tras la época hitleriana y que en el país teutón es anatema.
Hace también unos días sentí la necesidad de conocer la traducción de la letra del tema de 1994 Self steem, del grupo norteamericano Offspring, que resultó contar una historia sobre un tipo que esperaba en casa a que la mujer que amaba, corriese sus andanzas, algunas de ellas sexuales, para poder acostarse con ella, a pesar de que sabía que era un pobre diablo, en manos de una mujer que le manejaba. Algo que es más que factible, pero con la censura política actual, que parece impedir hablar mal de una o varias mujeres, parece poco adecuado.
De alguna extraña manera uní ambos asuntos y pensé en la capacidad de las formas de expresión, sean arte o no, según quién las mire, para provocar, sacar temas a la luz y comenzar a replantearse cuestiones que por costumbre o por presión social permanecen larvadas o resulta inconveniente hacerlas explícitas, porque pueden molestar a determinados grupos muy ruidosos.
Cuando Santiago Sierra fue censurado y vio retirada de ARCO su exposición sobre lo que él denominaba presos políticos, hizo pensar a la gente sobre la censura, los sucesos ocurridos en Cataluña, consiguiendo adhesiones, rechazo... Este año, ha vuelto a realizar un acto de provocación, junto a Santiago Sierra (ver aquí), que además de darle mucha publicidad, ha sido expuesto en ARCO, sorteando la censura anterior, tras una reacción mayoritaria condenando este tipo de actos represivos sobre obras de cualquier tipo, por no sostener una visión de la realidad afín al poder. La provocación a través, en este caso, de fotografías ha servido para que en determinados momentos prime la calidad del artista, del mensaje o su potencial de venta, por qué no decirlo, sobre la necesidad de no herir susceptibilidades en el entorno de los poderosos.
Una letra de una canción, un conjunto de fotografías, un cortometraje, un libro, un artículo de opinión... pueden servir para abordar desde un punto de visto diferente, o hacer explícito un problema existente, que puede ser erróneo, pero permite explorar diferentes facetas de la realidad. Hablar sobre asuntos, reinterpretar el pasado.
Me gustaría poner dos ejemplos que pueden ilustrar de lo que hablo.
Al hilo del tema de los alemanes Rammstein parece obvio que los alemanes, y, de otra forma, el resto de europeos, tendrán que abordar el nazismo como un hecho histórico, del que no tuvimos la culpa los actuales moradores de este planeta, o casi ninguno, y que no debemos olvidar porque no se debe repetir. Pero ese sentimiento de vergüenza tendrá que evolucionar en algún momento hacia una aceptación de que sus ascendientes cometieron tropelías sin fin y que la única responsabilidad actual es no repetirlas. Un tema como el del sexteto de la antigua Alemania del Este puede servir para dar este paso.
Otra cuestión puede ser la de la pederastia en la Iglesia Católica. Resulta curioso que una institución caracterizada por su conservadurismo moral, incluido el sexo, cierre los ojos ante prácticas pederastas, la gran mayoría de carácter homosexual, mientras en el resto de la sociedad, da igual el bloque capitalista que el comunista, la homosexualidad era perseguida con saña y hasta por la "ciencia", llegándose a incluir como una patología mental en los manuales diagnósticos hasta 1973 (pinchar aquí).
Por cierto, los alemanes Rammstein tienen un tema, Hallelujah, donde tratan ese tema de manera muy, muy explícita.
No se trata tanto, como he explicado como anterioridad, de que las propuestas tengan o no tengan razón, a lo mejor no la tienen, o sólo la tienen en parte, pero, lo importante, es que tienen la capacidad de llamar la atención sobre hechos, sobre visiones alternativas, mostrando un mundo con muchos colores y matices. Con muchas personas dispuestas a disentir, a no dar la razón porque sí o porque es lo que toca. Mostrando, de paso, la necesidad y la posibilidad de disentir con lo establecido. Presentando la posibilidad la posibilidad de salir fuera del redil, aunque sea con ideas absurdas, o demasiado cuerdas.
Sin embargo, por desgracia, todo se ha convertido en la asimilación de verdades impuestas a base de repetirlas una y otra vez en los medios de comunicación, en las que importa más la estética (la forma) que el mensaje y en los que los mensajes son todos unidireccionales, de arriba a abajo.
Creo necesario la provocación para adherirse o repudiarla, pero, sobre todo, para pensar por qué parece interesante o detestable. Los argumentos razonados. Tal vez todo consista en eso: razonar y argumentar.
Un saludo.

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