lunes, 8 de agosto de 2011

PEDAGOGÍA DE Y PARA LA LIBERACIÓN

En muchas ocasiones leo recetas mágicas que, generalmente, consisten en que "todos" los ciudadanos hagamos tal o cual cosa (cada uno pone sobre el tapete su peculiar visión y sus actuaciones salvadoras), pero, en general, todos los planteamientos tienen un denominador común: "todos" debemos movernos hacia una dirección determinada. 
Sin embargo, mal que nos pueda pesar, las personas que tenemos una determinada visión sobre los acontecimientos actuales, pongamos que me refiero a una visión crítica que ataca la raíz del problema, somos una minoría, significativa, pero minoría. En general, el análisis y, en consecuencia, las soluciones que aportan muchos ciudadanos a los problemas actuales consisten en: reducir funcionarios y bajarlos el sueldo, disminuir los privilegios de los políticos y hablar mal de los banqueros. En otras palabras: minucias superficiales.
¿Por qué ocurre ésto? Podemos culpar a los medios de comunicación que desinforman y manipulan, cargando las tintas sobre el enemigo ellos han creado, véase el ejemplo de los funcionarios, que para muchos grupos de comunicación son el enemigo a batir. Obviamente todos pensamos en Interlobotomía, el Gurpo Recoletos (Pedro J. y su ácido bórico), pero es más triste cuando ocurren cosas como que el grupo piji-progre PRISA, dirigido por el pésimo gestor Cebrián, ordena a parte de sus  asalariados cargar contra los trabajadores de la Función Pública. ¿Por qué? Por que el estado, todos, no pagábamos las deudas generados por la pésima gestión de un tipo que va de progre y honesto. Evidentemente, muchos de los seguidores de los medios de este grupo fliparon, pero otra buena parte, los adictos,  creyeron la bazofia arrojada por estos impresentables.
También podemos culpar a los medios de comunicación de embrutecer al personal con programas en los que cuatro personas vociferantes completan horas y horas con temas chuscos e inventados. Pero, lo siento por cierta gente, nadie obliga a un ciudadano a escuchar a la Esteban, lo hace por propia voluntad. Por tanto, el producto, o lo que sea, esta ahí, pero, si nadie lo viera, la Esteban, el Jorge Javier y demás tropa, engrosarían las listas de desempleados.
También podemos hablar de la falta de cultura de los ciudadanos como causa principal de la falta de un análisis certero y real de la situación. Sin embargo, uno piensa: ¿qué narices es tener cultura? ¿Leer muchas novelas? ¿No ver la tele? ¿Acudir a muchas exposiciones, a ser posibles las más in? ¿Tener un conocimiento enciclopédico sobre cuantos más temas mejor? 
A priori lo último sería un sinónimo de cultura, al menos tal como lo entiende mucha gente. Pero uno no está de acuerdo, ni con eso, ni con asociar cultura, exclusivamente, a leer mucho, a visitar muchos museos, ni con nada parecido. Cultura es la capacidad de buscar información, datos, ver producciones, y asimilar de manera personal, pero elaborada, dichos datos, producciones o informaciones, buscando con ello una mejor comprensión del mundo. Me explico. De nada me sirve ir a ver una exposición de Picasso si no veo aspectos diferentes en su obra (me gusten o no), que distingan la producción del genial malagueño de la de otros artistas. No tengo la obligación de buscar, ni de conocer, aspectos técnicos, pero sí, a simple vista, se puede encontrar lo diferente, las señas de identidad, formas, colores, técnicas como el collage, e integrarlo a mi manera en mi construcción del mundo. Eso es cultura. Acudir a una exposición para ver cuadros, uno tras otro, buscando contar al vecino que se ha estado, no crea que sea cultura, es coleccionar visitas a museos o salas de exposiciones o novelas, de mejor o peor calidad.
Entonces si el problema para que un mayor número de ciudadanos comprendan e intenten solucionar los problemas de este mundo no radica en nada de lo que he expuesto, ¿qué podemos hacer o qué debemos cambiar, para que un mayor número de personas, aborden la situación actual de una manera más crítica, menos superficial?
Tal vez, lo expuesto hasta el momento nos proporcione una pista sobre el verdadero cambio que se debe producir y donde. La falta de indagación personal, de rascar un poco más, para llegar la fondo, de intentar comprender las situaciones como fenómenos complejos, a veces complicados y otros no tanto, refleja carencias en la base, en la educación.
¡Vaya!, dirá alguno, salió. Pues sí, salió. Pero no el concepto de educación casposa que políticos, empresarios y muchos ciudadanos, empeñados en formar a sus hijos para que tengan un gran futuro laboral (uno considera que para asegurar un gran futuro laboral a los hijos lo que nunca falla es estar forrado, pues con el dinero y las influencias, por muy inútil que sea el niño, terminará encontrando un espléndido y bien remunerado trabajo) transmiten. La educación debe ser la educación del hombre para ser hombre (espero que ningún feminista me critique por no escribir hombra).
Cuando hablo de ésto me acuerdo de un pedagogo brasileño, Paulo Freire, que estudié en primero de Magisterio. El carioca hablaba de que alfabetizar es algo más que enseñar a leer. Se trata de enseñar a comprender el mundo para cambiarlo. Obviamente, cuando los militares brasileños dieron un golpe de estado y tras conseguir alfabetizar a más de un millón de personas, siguiendo su método, el pedagogo tuvo problemas muy serios y su método se prohibió en su país, seguramente por revolucionario. Pues parece que sí, que enseñar a conocer el mundo propio, a ser conscientes de nuestros derechos, a luchar por cambiarlos y por hacer un mundo mejor era revolucionario y sigue siéndolo. Es mejor formar ingenieros, peluqueros, mecánicos y una bolsa de marginales, que servirán como mano de obra barata y sin cualificar. Lo de enseñar a ser personas, a comprender y adaptar el mundo a las necesidades del ser humano lo dejamos para tiempos venideros, o mejor si no son venideros.
Sin embargo, a pesar de que este tipo de educación facilitaría que muchos ciudadanos pensaran de una manera más crítica, no nos engañemos, seguirían existiendo interlebotómicos y afines, y, tal vez, eso sea bueno, pues dicha diversidad, inherente a todas las especies, nos permite mejorar, pues sabemos lo que no deseamos, donde no queremos volver y lo que no ansiamos ser.
Termino, no me enrollo más, pero parece claro que una de las soluciones más peligrosas para los botarates que rigen nuestro destinos, entre ellos incluyo a grandes empresarios, banqueros, economistas y, por supuesto, políticos, es una educación destinada a formar seres humanos.
Un saludo.

2 comentarios:

Carlos Galeon dijo...

Estamos tan completamente de acuerdo, que hasta la Iglesia lo bendice. Por ello, no quiere perder la ventaja que tiene sobre la educación (de gentes de bien, pero pagadas por todos), y en sus colegios sigue domesticando a los/las jóvenes impartiendo sus propias asignaturas con una asignación estatal que solo en sueldo de profesores ronda los 3.500 millones de euros, sobre los 10.000 que recibe al año de un Estado aconfesional y un gobierno en su mayoría agnóstico. ¿Contradictorio, no?
Saludos, y un abrazo.

PACO dijo...

Hola, Carlos.
Lo de la educación es un asunto muy "divertido", especialmente lo concerniente a la privada-concertada.
En el fondo todas las comunidades autónomas, sean del signo que sean, así como el gobierno central con anterioridad, han encontrado un filón en la educación privada concertada, pues con menos dinero (dinero que se ahorran en diferentes aspectos, desde el menor sueldo que pagan a los docentes, a la no gestión de centros de secundaria...) cubren un servicio, importándoles bien poco como se administra el dinero público en estos casos.
En el caso de la educación especial la privada-concertada es el gran filón, pues las asociaciones de padres, creadas, la gran mayoría, entre los años cincuenta y setenta del siglo pasado gestionan la mayoría de centros de educación especial, recibiendo subvenciones que se han de repartir entre ellos lo mejor que pueden y saben. Te recomiendo que investigues en este terreno, que conozco bastante bien por haber trabajado en él durante unos cuantos años, y verás lo poco que interesa realmente "cierto tipo" de ciudadanos.
Un saludo.