martes, 29 de mayo de 2012

NUEVAS REFLEXIONES

Resulta patético que los políticos españoles de corte neoliberal demanden lo mismo que exigían desde hace mucho tiempo los economistas no ortodoxos, no liberales, y muchos de nosotros: la intervención del Banco Central Europeo para detener a los especuladores. Si el B.C.E. actuase como un verdadero Banco Central, engrasando el sistema con dinero que llegaría directamente a los estados, los intereses del pago de la Deuda Pública serían mucho menores, no debiendo aplicar recortes en aspectos esenciales, pudiéndose activar la economía con las inversiones de las diferentes administraciones. De nuevo hablamos de otra de las teorías defendidas por los heterodoxos y por muchas personas normales, entre ellas la que suscribe, la necesidad de inversiones públicas.

En este país nuestro, España, quieren reducir el gasto público, en torno al 40%, a un 38% de aquí al final de la Legislatura (si llegan). Sorprendente dato, pues dicho gasto supone en torno al 45% en Alemania, la locomotora de Europa, y el 54% en Francia, la segunda economía de la denominada Zona Euro.  

Las políticas neoliberales de recortes, que generan pobreza por doquier, se están mostrando totalmente ineficaces, como ya preveíamos muchos. El ejemplo más significativo lo tenemos en nuestro país, concretamente en Cataluña. Tras un año y medio de gobierno de CiU, situándose en la vanguardia a la hora de tomar medidas de contención de gasto (llamémoslo así), Mas ha pedido dinero al Gobierno Central para "llegar a fin de mes". Cuando todo se fía a una bandera, que desgraciadamente no es comestible, y un sentimiento patrio, menos digerible aún, la realidad te suele abofetear sin piedad. Que tomen nota los que se arropan tras banderas, sean éstas cuales sean, y parafernalias similares para justificar su estulticia. 

Cada vez comprendo menos por qué los cargos políticos contratan asesores, que han de ser pagados con dinero público. Ciertos cargos políticos, me viene a la mente Wert, cada vez que realizan una declaración  pública generan indignación entre los ciudadanos. ¿Por qué debemos pagar a unos tipos que, en teoría, sirven para que los políticos hablen con conocimiento de causa y sin ofender a los ciudadanos, cuando esto no ocurre? ¿Qué sistema se sigue para contratar a dichos asesores?

El panfleto La Razón, junto con otros medios de extrema derecha, siguen con su campaña contra los docentes, los padres de alumnos y contra todo aquel que se mueva reivindicando una educación de calidad. Si uno echa un vistazo al último Estudio General de Medios comprobará que panfletos como La Razón tienen menos lectores que algunos periódicos de difusión regional, ocupando el decimoquinto lugar en ventas. Lo mismo ocurre con emisoras como Interlobotomía, cuya audiencia no supera el 2%. La pregunta surge de manera instantánea: ¿cómo pueden sobrevivir dichos medios? Tal vez en esta explicación radique el quiz de la cuestión.

Los giros de la vida resultan inesperados y, a veces, dejan a los demagogos con el culo al aire. Si durante años la consigna de culpar de todo a los emigrantes de países foráneos que recibíamos, especialmente si eran pobres, ha funcionado para desviar la atención de los excesos patrios (los que cometían ellos, sus jefes y, en general, todos aquellos a los que defienden), a fecha de hoy los que emigramos en masa somos nosotros, los españoles, y casi con total certeza, esa caverna racista que vegeta en los medios de comunicación, que no de información, de la derecha reaccionaria y fascistoide, en breve clamarán al cielo demandando dignidad para todos aquellos ciudadanos españoles que han tenido que partir de nuestro país.

En los últimos tiempos se han desatado polémicas sin cuenta por la bandera, el himno nacional y demás símbolos de uno u otro signo. Uno se pregunta si todo estas estupideces, perpetradas por nacionalistas de uno y otro signo (realmente sólo hay un signo: el fascista, sea cual la ideología o bandera que sirva para arropar a cada uno de los mentecatos que en nombre de una bandera denigra a otra persona sin conocerla) son comestibles. Espero que todas y cada una de las enseñas o símbolos que han servido para crear alboroto, intentando distraer la atención de actitudes como la del Gobierno de Madrid respecto a sus cuentas, puedan ser ingeridas por todas aquellas personas que no llegan a fin de mes. De otra forma lo único sólo puedo desear que todos aquellos que se parapetan tras un símbolo, sea cual sea, para crear confusión se metan sus símbolos por el culo.

Rouco Varela, que trabaja de mandamás de la Iglesia Católica de este país, ha amenazado con no donar dinero a Cáritas si la asociación religiosa que preside ha de pagar el IBI, como hacemos todo Dios. Sin entrar a considerar lo mísero del personaje, a uno le parece que este gachó está más preocupado por los asuntos terrenos que por los de su cielo. Estas declaraciones también dejan entrever que en un país donde la pobreza avanza a pasos agigantados se encuentra más cómodo haciendo caridad, repartiendo los sobras, que reivindicando justicia social, repartiendo la riqueza entre todos.

Hablando de la asociación religiosa que responde al nombre de Iglesia Católica y de sus mandamases, este fin de semana se han reunido para pontificar sobre la familia ideal. No deja de constituir una paradoja que aquellos que consideran a la sobrina como sus descendientes más directos aconsejen a todo perro quisque sobre aspectos que se refieren a la convivencia de las parejas y la relación que han de tener con sus hijos.

Hace unos días la número 2 del Ministerio de Educación comentaba, con una alegría rayana en lo enfermizo, lo inútil que resulta gastar dinero en Educación a partir de un cierto porcentaje del P.I.B. Esta apreciación incoherente se fundamentó en una interpretación sui géneris y falaz de las estadísticas de gasto de otros países europeos. No es lo mismo gastar lo mismo en educación que Alemania un año, como ocurrió en 2010, que llevar haciéndolo quince, cosa que no ha ocurrido nunca (si debe haber resultados en Educación se han de ver a través de los años, no porque un año puntualmente inviertas más). No contenta con esa afirmación, aseveró que en España se destina la misma cantidad a Educación que en Finlandia, lo cual es más falso que una moneda de tres euros (ver estadísticas Eurostat que colgué hace unos días en una entrada inferior). Ante estas declaraciones uno se pregunta lo siguiente: ¿es necesario falsear la realidad para justificar las medidas tomadas si tan seguro se está de seguir la senda correcta?

Una de plumillas. Escucho hace unos días a Carlos Herrera loar hasta el paroxismo la situación de nuestro país vecino, basándose en la magnífica noticia que supone que su P.I.B. trimestral haya descendido sólo un 0,1%. El iletrado locutor no dudaba en ensalzar este logro, asociando esta mejora en la producción lusa a las medidas de ajuste tomadas. Cinco minutos después, en otra emisora de la competencia, oigo que el paro en el país cuna de Pessoa ha llegado, por primera vez, al 15%. Sobre la escasa capacidad y el ansia de manipular noticias del correveidile del que hablo en primer lugar no hay duda alguna. Aunque, tal vez él, cree firmemente en lo que dice. De ser así seguro que no existiría problema alguno para que hiciera en fechas no muy lejanas un programa desde una oficina del paro en Portugal, predicando la buena nueva a las personas que por ahí transiten en busca de empleo.

Parece que se intenta "rescatar" Bankia a base de ingeniería financiera, esos chanchullos que nos han llevado a esta situación y que sirve para que las grandes fortunas defrauden dinero sin problemas. Uno tiene la impresión de que se busca no alterar en demasía a la gente mediante películas de ciencia-ficción que confundan al ciudadano. Sin embargo, más tarde o temprano, el dinero público deberá entrar en dicha entidad y en otras tres, que viven una situación similar. De todas formas, y siguiendo el razonamiento de estos tipos, si Bankia se puede salvar con ingenieria financiera, y los ciudadanos no tenemos que poner un duro (ya lo hemos puesto, no lo olvidemos), ¿por qué no se hace lo mismo para pagar la Deuda?

3 comentarios:

Carlos Galeon dijo...

Amigo Paco, los milagros no se los cree ni Rouco. No hay ingeniería válida para Bankia, ni manta para tapar el latrocinio llevado a cabo durante años (desde que entró Miguel Blesa hasta ahora), pero como ya son impunes, aparte de caraduras, en plan chulo, nos dicen que no tienen por qué dar explicaciones en el Congreso de su gestión, ni hay motivos para hacer una Comisión de investigación, ni nada de nada. Sencillamente, le darán el dinero que haga falta (de momento vamos por cerca de 24.000 millones de euros) a cargo de nuestro riñones, y una vez saneada, ¡hala!, otra vez a rodar y sin activos tóxicos, que también nos comeremos nosotros. Ya lo decía el eslogan: "Spain is different", pero ¡joder, no tanto!
Un abrazo.

isabel lagar dijo...

Paco, vaya reapaso! Ves como es necesario? Si es que este país nuestro da mucho de qué hablar. Yo, con lo de educación alucino. La petarda esta dice que en España se gasta el mismo presupuesto en educación que en Finlandia. Pedazo de mentira que nadie en este país se cree. Pero lo mejor es lo que apostilla después: hemos invertido lo mismo que Finlandia en educación y seguimos con unos resultados horribles. Lo que quiere decir, según ellos, es que invertir en educación no es garantía de mejores resultados. Con este argumento falaz solo les queda por decir que lo mejor es ajustar presupuesto para dar una mejor calidad. En fin, yo tengo más claro cada día que quiero emigrar. Aún no sé a dónde pero no soporto este nivel de decrepitud política y mediática en nuestro país. Cada día es más insufrible.

Un beso

PACO dijo...

Hola a ambos.
Querido Carlos, a la falta de asunción de responsabilidades debemos unir la imbecilidad manifiesta de aquellos que dicen gobernarnos. Son tan "cachondos" que dicen que una explicación podría confundir a los ciudadanos. Se me ocurren muchos insultos para definir a toda esta escoria que medra en el poder, pero, por ser horario infantil, me cohibiré.
Querida Isa, gracias por tus ánimos y por tu confianza. Sobre la fulana, de la que he omitido el nombre a propósito, te invito a que repases su declaración. Escúchala y comprobarás que cuando dice lo de Finlandia, ya crecidita tras soltar patrañas sin cuento, titubea. Se puede mentir, pero cuando sobrepasas ciertos límites, incluso le ocurre a esta gente, tu subconsciente te marca un límite.
Un saludo.