domingo, 17 de julio de 2011

FRANCO AL DESNUDO (I)

Hoy nuestra historia, la de España, celebra el septuagésimo quinto aniversario del inicio del acontecimiento más trágico del último siglo en nuestro país. En 1936, hace 75 años, las tropas del Protectorado de Marruecos, encabezadas por una serie de militares africanistas, se sublevaron contra el gobierno legítimo de la 2ª República.
Aunque el golpe de estado debía haber empezado un día después, las circunstancias, no debieron ser muy discretos los militares encargados de dicho acto criminal, adelantaron los hechos al mencionado 17..
No tengo intención alguna de profundizar en la trágica Guerra Civil, la última vivida hasta el momento y, esperemos que la última de nuestra historia, pues la literatura al respecto es abundantísima y no me siento con fuerzas, ni capacidad, para aportar nada nuevo ni reseñable sobre el tema que el amable lector no sepa ya. Sin embargo, me gustaría centrarme en el personaje que asió con ansia de no soltar, como así fue, el poder de nuestro país, utilizando para ello todos los medios imaginables, el dictador Francisco Franco Bahamonde.
No deseo realizar una biografía exhaustiva de este cruel protagonista de nuestra historia, no lo creo necesario. Mi objetivo es analizar, si mi pobre aportación puede considerarse un análisis, algunos de los hechos que sirven para explicar la personalidad y, fundamentalmente. porqué el dictador dirigió este país durante casi cuarenta años.
No creo necesario profundizar sobre la infancia del dictador. Baste decir que su familia se podría encuadrar en lo que se denomina en la actualidad una familia desestructurada, recibiendo, por parte de su  madre, la gran protagonista de su educación, una educación conservadora, católica, que marcaría toda su vida.
Tampoco parece oportuno insistir sobre la mediocridad de su paso por la academia militar, donde ocupó el puesto doscientos cincuenta y uno en su promoción, estando constituida dicha promoción por algo más de trescientos diez cadetes, o alféreces, perdón por la imprecisión del dato.
Cuando por fin consigue un destino en África, le costó lo suyo, se muestra como un militar decidido y ambicioso, persigue, como el resto de compañeros, con ahínco los ascensos. Pero tal vez sea una anécdota, harto conocida, lo que defina a la perfección al futuro dictador. Millán Astray, el tullido fundador de la legión y de toda su parafernalia del valor, el honor y la muerte (este fulano fue el que gritaba, "muera la inteligencia" en el inicio del curso académico del 36 en la Universidad de Salamanca y, si por él hubiera sido, Unamuno habría acabado su vida unos meses antes de lo que le tocó), llamó a su lado a Franco, como segundo jefe, cuando fundó dicho cuerpo. Franco, obseso de la disciplina, consultó con su jefe, el tullido, la posibilidad de fusilar a legionarios "desobedientes". Su superior en el escalafón le remite a las ordenanzas militares y le explica la imposibilidad de actuar en ese sentido motu proprio. Aún así y todo, no pasará mucho tiempo antes de que un soldado de un bandera pierda la vida como consecuencia de un acto de indisciplina, arrojar la comida a un oficial. El asesinado a petición de Franco es expuesto a toda la unidad a modo de recordatorio.
El tirano, muestra una de las características que sufrieron los fieles a la República durante la Guerra Civil, la absoluta falta de humanidad del ferrolano cuando se trata de conseguir un objetivo. El fin justifica los medios.
La carrera de "Paquito" (mote despectivo de sus compañeros de armas), sigue viento en popa, así como su vida personal. Se casa con Carmen Polo, siendo su padrino, aunque delegue en la boda en otra persona, Alfonso XIII, petición que el gallego le hace en persona y el rey, admirador y amigo de los militares. Resulta curioso que Franco pida al rey que apadrine su boda y unos años más tarde le deje tirado en la estacada, cuando haga caer el legítimo gobierno de la República. Tal vez sea otra de esas "incongruencias".
Como es sabido llega a ser el general más joven de Europa, lo cual tampoco implica una especial habilidad en el arte de la guerra, si es que a mandar gente a matarse se le puede llamar así. Simplemente, África da la oportunidad a los militares españoles, o a una parte de ellos, los africanistas, de ascender con prontitud debido a la complicada situación del Protectorado Marroquí y al viciado sistema de ascensos militares, cuestión con la que acabó, o lo intentó, Azaña cuando fue ministro de la Guerra en la 2ª República.
Cuando cae Alfonso XIII ya dirige la Academia Militar de Zaragoza y está tentado de sublevar a los cadetes para defender al Borbón, pero la falta de apoyo le disuade de ello.
Durante la República pasa por momentos bien distintos. Azaña disuelve la Academia Militar de Zaragoza, para disgusto de Franco. Sin embargo, en el Bieno Negro, vuelve a recuperar protagonismo y dirige con "mano firme" la represión en Asturias del 34. Tal vez, llegado a este punto, sea necesario comentar que Franco goza de gran predicamento entre las élites y la burguesía por algunos hechos anteriores a éste del 34. Fue el primero, con sus tropas, en aparecer por Melilla para socorrer a las tropas en retirada durante el desastre de Annual (fue el primero porque era el más próximo). Además en el 17, y otra vez en Asturias, no le tembló la  mano para, como comandante, reprimir los movimientos obreros. Es decir, el pequeño gallego estaba ahí donde se le necesitaba para mantener el orden y los intereses de las oligarquías de la época. De hecho una de las causas por la que los sublevados buscaban su concurso en el golpe de estado del 36 era por su gran predicamento entre la "gente de bien" del país.
Pero volvamos a la 2ª República. El general de brigada, ya en el 36, recibe la petición de su colaboración en un golpe, aún sin fecha, que se está organizando. Debemos recordar que a principios de este año, en febrero, gana las elecciones el Frente Popular, la izquierda, y la "gente bienpensante" no puede aceptar ese hecho (una de las excusas, la violencia descontrolada, es una coartada infame, pues ni fue tanta ni fue la izquierda la que la iniciaba en muchos casos, dato éste que se puede comprobar. Grupúsculos como Falange, que en el 36 no consiguen un sólo acta a Cortes, o monárquicos extremistas fueron los iniciadores y promotores de muchos de los actos violentos de estos meses). Franco, en una línea que le caracterizará durante toda su futura existencia duda. Desde mi punto de vista no duda por la legitimidad del golpe, más bien por las consecuencias de un fracaso del mismo para su carrera militar. Existen documentos, cartas del dictador de esas fechas, que hablan de este aspecto. Si uno revisa un poco la biografía real de Franco observa como se muestra duro con el débil y vacilante, e incluso rastrero, frente al que ostenta el poder. Es más, a finales de junio del 36, cuando en teoría aún no se ha unido a la conspiración, manda una carta, bastante ambigua, al gobierno legitimo de la República, avisándole, repito con mucha ambigüedad, de que los militares no están muy contentos, y que él puede, si se le deja, reconducir la situación. Parece que el "aguerrido" militar quiere jugar con dos barajas.
Finalmente se suma al golpe de estado, comandando las fuerzas de Marruecos, fletándose para ello el tan conocido avión modelo Dragón Rapide, y, algo menos conocido, afeitándose el sedicioso general el bigote y viajando de paisando. Tal vez uno de los aspectos menos conocidos de los días previos del golpe fue el "desafortunado" incidente que dos días acabó con la vida del general Balmes. Dicho general, con mando en Canarias, murió en un "trágico accidente", cuando se le disparó su arma en el estómago. Casualmente, Balmes era un militar fiel a la República y su muerte sirvió de excusa a Franco para trasladarse a Gran Canaria, donde tuvo lugar el sepelio del finado general. Uno, la familia de Balmes también lo piensa, pudiera creer que fue asesinado para eliminar un enemigo a la conspiración.
Desde mi punto de vista, es a partir del 36 cuando se puede vislumbrar en todo su esplendor la personalidad del tirano: ambicioso, conspirador, sanguinario, débil ante los fuertes... Pero eso será tema para mañana. Hoy llevo mucho escrito y como me dicen por ahí: escribe menos y cuelga más fotos. Como no es menester colgar fotos de un personaje como Franco, escribo menos.
Un saludo.

2 comentarios:

Carlos Galeon dijo...

Añadamos que el energúmeno de Queipo de Llano le llamaba despectivamente "Paquita la culona", por la generosidad con que la naturaleza se había comportado con sus nalgas, y por su voz atiplada. Buena entrada.
Un abrazo.

PACO dijo...

Imagino que sabrás que Queipo de Llano era republicano originalmente, se sublevó contra Berenguer, con escaso éxito, para proclamar la República. Además paradojas de la vida, su compañero de sublevación fue un tal Franco, Ramón, el hermano díscolo e hijo pródigo del tirano. Incluso familiarmente estaba unido con el primer presidente de la 2ª República, Niceto Alcalá Zamora, que era familiar político suyo, no recuerdo ahora cual era su parentesco exacto, pero sé que era un parentesco cercano.
Para completar tu aportación. Lo de Paquita la culona no le hizo mucha gracia al dictador y, en cuanto tuvo ocasión largó al criminal Queipo ( además de impulsar y amparar la represión, también ejerció violencia verbal de todo tipo. Recordemos que entre sus perlas estaba aquella que decía que cuando entraran loa nacionales en determinados lugares,las mujeres iban a saber lo que era un hombre de verdad). Estando Queipo en Italia, con un cargo rimbombante, pero que no tenía contenido, le llegaron a avisar los propios italianos de las intenciones de Franco respecto a su persona, acabar con su vida.
Un saludo.