jueves, 22 de marzo de 2012

CUIDARSE EN TIEMPO DE CRISIS

Los efectos del paso del tiempo, comúnmente conocido por el nombre de edad, preocupa y ocupa a muchas personas, y a muchos especialistas en reparar los efectos del transcurrir de los años sobre nosotros, pobre mortales, que difícilmente admitimos no poseer un pelo como el de Camilo Sexto, en los años 70, por supuesto, o una piel tersa y suave como el culo de un niño. ¡Tranquilo, amable lector! No voy a proponer el uso de pañales para tal fin.
Hoy siento fluir de mi una generosidad desmedida y dedicaré esta entrada a proporcionar, gratuitamente, consejos a los amables lectores para que luzcan un cutis lustroso y fresco, un ADN de primera, un cabello que ni Piqueras y una circulación que ríete tú de la M-30.
Con total certeza en este tema el protagonismo de las cremas de belleza es total. Cremas de belleza de día, de noche,  para ir esplendidos y relucientes al trabajo, a la oficina del INEM; cremas de belleza para paliar los efectos de la resaca, del esfuerzo realizado como costalero en Semana Santa... ¡La repera! Si bien mucha gente descreída aboga porque todas ellas son cremas hidratantes sin más, la publicidad nos demuestra que sostener tal punto de vista puede considerarse un craso error. Existen potingues de todo tipo, que llegan a  alterar nuestro ADN, sin inmutarse lo más mínimo; así como él que no quiere la cosa. Ante tal diversidad de productos en el mercado nos centraremos en algunos que por su precio no se encuentran al alcance de todos los bolsillos, pero que con algo de imaginación podremos suplir perfectamente, para tener una tez atractiva hasta extremos insospechados.
Son bien conocidas las cremas que dicen contener en su fórmula magistral oro, que por un extraño efecto, indescrifable para mi, nos rejuvenece ipso facto. Como tal mejunje se cotiza en torno a los 600 euros el frasco, muy lejos del poder adquisitivo del lector medio de este blog, le propongo la siguiente alternativa: busque los pendientes de oro que le regaló, o le regalaron, aquel cumpleaños donde la burbuja inmobiliaria constituía un absurdo, y frótese con vigor por la parte del cuerpo que desee rejuvenecer. Se recomienda que los pendientes, valen también anillos, pulseras, cadenas..., sean, al menos de 18 kilates, pues está comprobado que este tipo de terapias no tienen efecto si la ley del oro es menor. Repita esta operación cuantas veces desee y comprobará en poco tiempo los efectos beneficiosos del oro sobre su cuerpo, aunque tal vez no sobre la consideración que de usted tenga sus familiares tras verle realizar repetidas veces tal operación.
No menor fama han adquirido las cremas con caviar, ya sabe las huevas, o huevos, del esturión. El precio de tales afeites se aleja, igualmente, del alcance de los bolsillos de la gran mayoría de nosotros, pero, servidor, se encuentra aquí para deshacer tal entuerto y mostrar a los lectores una solución alternativa, igual de práctica. Coja el amable lector dos huevos de gallina, a ser posible de corral, de los de yema naranja. Igualmente hágase con bastante aceite de oliva y una pizca de sal. Junte todos estos ingredientes en una sartén, volcando en ella en primer lugar el aceite y esperando a que ésta esté bastante caliente. Cuando el líquido haya adquirido una temperatura adecuada casque los huevos y viértalos sobre el aceite, espolvoreando un poquito de sal por encima y con una espumadera, que empujará el aceite sobre los huevos, intente que la yema no quede cruda, pero tampoco cuajada. Cuando esto ocurra retire los huevos del aceite y póngalos sobre un plato. Dicho ungüento se suele acompañar de una mezcla ancestral compuesta de harina, sal, levadura y agua, comúnmente conocida como pan, que facilitará la ingesta de los huevos, que tanto bien harán a nuestro organismo.
Como pueden comprobar fácil de preparar, barato y eficaz.
Aunque de menor precio que las anteriores, existen potingues capaces de proporcionar mayor belleza mediante la recombinación del ADN. Casi nada. Alternativa a estos elixires no conozco, pero, en mi modesta opinión, su uso no debe ser desdeñado por su efectos posibles. Imagine el amable lector lo que se puede conseguir con estas untuosas sustancias: que usted se encuentra en paro o desea cambiar de trabajo, aplíquese con profusión dicha sustancia e igual, con un poco de suerte, como producto de la recombinación de su información genética usted, de repente y sin previo aviso, aprende tres o cuatro lenguas nuevas y adquiere unos conocimientos sobre ingeniería aeroespacial, que ni Von Braun en sus buenos tiempos. De la misma manera piense en los beneficios de tales cremas en el caso de que usted busque pareja. Si la nueva mezcla de ADN es la correcta podría ser la envidia de Brad Pitt o Angelina Jolie y pillar cacho hasta el aburrimiento. 
Podríamos seguir con las cremas, pero seguro que el lector ya ha captado el meollo de la cuestión y debemos dejar algo a la improvisación. Por tanto cambiaremos de tercio y vamos a abordar el tema de las terapias con alimentos, tan en boga en los últimos tiempos. 
Chocolaterapia, vinoterapia, cerezoterapia, bocataterapia... todo enfocado a mejorar nuestra salud y bienestar a base de productos naturales, que aplicados en nuestra piel son capaces no sólo de hacernos rejuvenecer, también nos activan la circulación (seguramente por un extraño efecto osmótico aún desconocido, que permite que penetre la cereza o el chocolate en venas, arterias y capilares, que a su vez impiden que se escape la sangre, mucho más fluida que los productos sanadores).
Como por efectos de la crisis probablemente el estimado lector no podrá acceder a tan magníficas fórmulas para recuperar la juventud, le propongo una alternativa igualmente eficaz: compre una caja de bombones, puede ser de marca blanca, una botella de vino, la que usted desee, cerezas si es temporada, en su defecto servirá cualquier otra fruta, pues aunque no hayan descubierto sus efectos beneficiosos, seguro que los encontrarán. Una vez adquiridos estos productos, procure colocar a sus hijos, si los tuviere, con los suegros, vecinos, amigos o sucedáneos. El siguiente paso consiste en invitar a su pareja a comer bombones y  a beber una copa de vino, creando un ambiente de intimidad y complicidad que ha de llevarles a compartir cama, sillón o encima de la cocina para practicar las artes amatorias, que tanto placer y  bienestar suelen causar en los seres humanos. Una vez metidos en faena parece el momento apropiado para utilizar las cerezas o cualquier otra fruta que considere oportuna: ciruelas, melocotón en almíbar, melones, sandías... que serán utilizadas para realizar todo tipos de juegos con su partener, por ejemplo restregarse la sandía por la piel de su pareja, lo que le proporcionará mucho brillo y tersura a ese cuerpo desnudo. El resto no necesita de mayores explicaciones, aunque debe tener en cuenta el amable lector que el intercambio de fluidos contribuirá a que los efectos del chocolate y el vino sea doble, pues la recombinación génica que se ha producido en su pareja le llegará a usted a través de los diversos fluidos corporales que han compartido. ¡La repanocha! Seguramente tras esta terapia podrá constatar como la sangre fluye con más velocidad, el corazón late desenfrenado y una sonrisa pícara se dibuja en su rostro. El chocolate, el vino y las cerezas, que hacen el efecto deseado.
Pero abandonemos el tema de las terapias con alimentos y vayamos a otro que a los hombres nos preocupa sobremanera: la caída del cabello. Para este problema encontramos remedios varios, que uno se pregunta como narices puede haber personas calvas en el mundo. A pesar de la gran oferta nos centraremos en un par de ellos, por no aburrir al lector.
Seguramente el lector habrá oído mencionar las bondades del champú de caballo que asegura un pelo fuerte y duradero. De todos es conocido que la mayor preocupación de los caballos durante las glaciaciones que han caracterizado el clima del Cuaternario ha sido no tener a mano su champú, que les aseguraba tener un pelo fuerte y frondoso a los equinos, con él que luchar contra el frío del momento. Recientes estudios de expertos en el tema demuestran que el champú de caballo llegó a alcanzar precios astronómicos durante los períodos glaciales descritos con anterioridad.
Reconozco que me siento incapaz de suministrar al lector una alternativa útil, pero no debe preocuparse ante  mi falta de respuesta, pues no se espera que en breve empiece una nueva glaciación, más bien al contrario.
Más sorprendente resultan los productos, no sólo capilares, que basan su efectividad en células madres vegetales. En estos tiempos de crisis no puede existir mejor remedio para matar dos pájaros de un tiro. Como en un caso anterior propongo al lector el uso de estas sustancias, pues además de conservar su querido pelo, puede contribuir decisivamente al mantenimiento de la economía familiar. Bastará con que se elija un producto con células madre de la planta deseada, por ejemplo matas de fresa, y se rocíe la cabeza con dicho producto. En pleno mes de mayo, además de conservar el pelo, podrá degustar unas maravillosas fresas siempre que desee, pues bastará con alargar la mano hasta su cabeza y cogerlas directamente. El secreto está en elegir la clase de células madre vegetales y en alternar le producto. Por ejemplo, en invierno son muy aconsejables los productos con células madre de repollo o brocoli, en primavera fresas, como ya se dijo. En verano melocotoneros y en otoño se pueden utilizar membrillos, castaños... Todo una bicoca.
Mención aparte merecen otros productos destinados a reestablecer nuestra salud interna. Por ejemplo las ondas electromagnéticas, de demostrada eficacia. Sirven para alinear chacras, combatir la ansiedad, la depresión, la peste bubónica, el resultado positivo de la declaración de Hacienda... Desde aquí les proponemos una alternativa barata y cómoda: use su teléfono móvil. Si querido lector, su móvil desprende ondas electromagnética beneficiosas a más no poder. Llama constantemente a quien desee, especialmente si tiene tarifa plana, y utilice su celular. Los beneficios serán indescriptibles. ¡Qué no tiene tarifa plana! No se agobie, llame al teléfono gratuito de su compañía y pregunte y repregunte hasta que usted considere que la dosis de ondas electromagnéticas es la adecuada.
Existe la posibilidad de que usted sea una de esas personas que no tiene teléfono móvil, no se preocupe. Acérquese a la radio, a la televisión, al microondas y podrá disfrutar del prodigioso efecto de estas reparadoras ondas y todo casi gratis, deberá pagar la electricidad consumida.
No queriéndome alargar en exceso terminaré haciendo referencia a otro tipo de terapias y fuegos mágicos que podrán ayudar a que nuestra calidad de vida aumente de manera considerable.
La Reconexión, basada en terapias cuánticas. Que uno piensa que mejor terapias cuánticas que atómicas; porque mira la que se lió en Hirosima. Como habrá observado el lector también nos ofrecen en esta misma página la Sanación Reconectiva que nos une con el Universo enterito. Yo, sinceramente, prefiero que me conecte con algo menos pesado, porque no estoy para sujetar tanto peso y posiblemente acabe con un lumbago que no haga conveniente seguir tal tratamiento.
Y qué me dicen del poder curativo de las palabras, pero no de cualquier palabra. De las palabras en sánscrito, arameo y hebreo que los esenios -no los zelotes, los saduceos o los fariseos, ¡dónde va a parar el uso de las palabras de unos y otros!- utilizaban de forma casi casi sobrenatural. No es un secreto que para ser esenio pata negra se debía estudiar en primero y segundo de esenio el poder curativo de las palabras. De hecho, en segundo era asignatura troncal. Recomiendo al lector el uso de la palabra como elemento reparador de entuertos y voluntades. Si a usted le pasa lo que a mi, no tiene ni idea de lenguas muertas, le sugiero que en su idioma se cisque en las muertos de aquél que le haga la vida imposible. Posiblemente no le alineará el cuerpo con el Universo, ni con los agujeros negros, ni con las lunas de Júpiter, pero notará un bienestar momentáneo que tampoco se debe desdeñar.
Me gustaría acabar con Agni, el fuego digestivo, que aunque no me queda claro en que consiste parece que te ayuda a hacer la digestión y a asimilar los alimentos como Dios manda. Si a usted le pasa lo que a mi: no tiene ni idea de que va el tema, pero siente la necesidad de que el fuego le ayude a hacer la digestión haga como yo: júntese con amigos, diga a uno que traiga leña; haga un fuego con ella y cuando las llamas desaparezcan ponga encima carne, a la que habrá que dar la vuelta cuando se considere que ya está en su punto, para que se haga por los dos lados. Todo ello se acompañará con unas cervezas que ayudarán a hacer más llevadero el proceso. Si usted nota que antes de hincar el diente a las viandas purificadas por el fuego digestivo, e incluso después, le cuesta expresarse, Agni le ha abandonado y las cervezas han ocupado su lugar. Deber replantearse seriamente la situación.
Espero que todos estos consejos hayan servido al amable lector para hacer más llevaderos estos tiempos de crisis, donde todos tenemos derecho a estar estupendos de la muerte.
Un saludo.

2 comentarios:

Carlos Galeon dijo...

Amigo Paco, el poder curativo a través de la palabra, lo utilizan mucho los argentinos, muy dados al psicoanálisis lacaniano, y también a hablar mucho.
Ya que te has puesto en esto, te sugeriría buscaras algo que cure esa enfermadad llmada neoliberalismo, y la estupidez que lleva a un currante a votar al PP. Creo que te merecerías un Nobel.
Saludos, y un abrazo.

PACO dijo...

Hola, Carlos.
Efectivamente, desde que Charcot lo empezara a utilizar, y Freud lo perfeccionara, la palabra curativa se ha convertido en un negocio para algunos.
Respecto a lo de los currantes y el voto al PP, si tuviera esa capacidad no escribiría este blog, a estas horas me encontraría en una isla paradisíaca disfrutando de un amanecer o un anochecer de ensueño. Circula por Internet una viñeta que dice más o menos: lo de votar a Chiquilicuatre para Eurovisión tuvo su gracia, pero lo de Rajoy ya no tiene gracia. Cierta gente buscó salir de Guatemala y votó para entrar en Guatepeor. Veremos su reacción ante lo que está ocurriendo.
Un saludo.